Al centro, Mitre
Por Eduardo Javier Mundani Osuna
Surtos en el puerto de la Ciudad Capital de la Provincia de Corrientes, se hallan dos buques argentinos, el "25 de Mayo" y el "Gualeguay".
Ambos vapores se encuentran en el puerto para realizar reparaciones. Están desarmados, y con sus tripulaciones disminuidas, o con permiso de tierra.
Es el Jueves de la Semana Santa de 1865.
La mañana del 13 de abril de ese año 65, cerca de las seis, cinco vapores paraguayos se aparecen frente a las costas de la Ciudad de Corrientes, navegando el Paraná. Pronto tuercen el rumbo y toman posiciones, atacando a los indefensos navíos argentinos, en una acción de guerra sin ningún tipo de provocación.
Los marinos argentinos , superados en número y sorprendidos inicialmente, intentan una resistencia heroica, pero pronto son sometidos y tomados prisioneros.
Trescientos marineros paraguayos capturan a cerca de ochenta marinos argentinos, varios de los cuales, ya rendidos, son degollados inmediatamente por los guaraníes y sus cadáveres arrojados al río. Pronto las cubiertas de los navíos nacionales, se tiñen de rojo.
Los paraguayos arrían el Pabellón Nacional, arrojando la celeste y blanca al suelo, pisoteándola, gritando vivas por el Mariscal Francisco Solano López. Algunos marineros argentinos que intentan evitar la captura, se arrojan al agua, y son baleados, muriendo todos ellos.
En tanto, 2.500 hombres del ejército paraguayo desembarcan en la Ciudad de Corrientes, ocupando la Ciudad Capital de la Provincia homónima. Otras columnas paraguayas invaden por distintos pasos la Provincia Mesopotámica, sumando un total de 27.000 hombres de una fuerza de ocupación, que violan el territorio nacional. Dividirán sus fuerzas en dos columnas, bajando por los ríos Paraná y Uruguay.
Los marinos sobrevivientes, pasaran el resto de la guerra en cautiverio en condiciones infrahumanas.
La ocupación paraguaya de la Ciudad de Corrientes será muy dura y cruel. Habrá secuestros, violaciones, destrucción de propiedades argentinas, y fusilamientos sumarios. Incluso, se secuestrará a varias mujeres, con sus hijos, y se las llevará prisioneras al Paraguay.
El Gobernador legítimo correntino, Manuel Lagraña, huye con algunos soldados al interior de la provincia con intención de reunir hombres, para repeler la invasión paraguaya.
Los invasores, a su vez, imponen un gobierno títere, sujeto a las decisiones de Asunción.
Casi un año demoró la expulsión de los invasores paraguayos del territorio argentino de Corrientes. Habrá batallas muy crueles y sangrientas, como Yatay o Pehuajó.
El ataque paraguayo, provocará la entrada en la guerra de la República Argentina.
El país agresor en la Guerra de la Triple Alianza fue el Paraguay.
El primer tiro fue paraguayo.
Es fáctico.
Fotografía del Vapor "25 de Mayo" y su tripulación en 1861. Muchos de ellos morirán con la captura del vapor por parte de fuerzas paraguayas. Otros, vivirán años de penoso cautiverio. El vapor apresado, servirá bajo bandera paraguaya durante varios años de la guerra.
Publicado por Miguel Angel Martínez
Nota de dp: La comprobación documentada recientemente sobre el inicio del conflicto por parte de Paraguay, desmiente categóricamente que el mismo fue una guerra de agresión perpetrada por los países de la Triple Alianza, para aplastar a esa República. El "revisionismo histórico" le hizo mucho daño a la verdad histórica y creó un relato acorde con el fraude que nos quieren imponer en todo orden.
EL CONGRESO PARAGUAYO DE 1865, LOS INSULTOS A LOPEZ Y UNA GUERRA PUNITIVA PARA CASTIGAR A LOS ARGENTINOS.
Seguimos analizando los párrafos mas importantes del informe de la "Comisión doble" del congreso paraguayo de 1865 que fundamentó la declaración de guerra a la Argentina y autorizó seguir la que ya había comenzado con el Brasil, amen de concederle a Solano López un sueldo nunca visto en el Paraguay o en otras partes del mundo, un ascenso al grado de Mariscal, una espada de diamantes y una presea.
El informe dice en una de sus partes:
“[…] [Argentina] se vale aún de medios más reprobados y abyectos para hostilizarnos y traernos la guerra que no se considera suficiente para hacerla por si misma a falta de motivos y pretextos plausibles, y por la insuficiencia de sus recursos y capacidad para emprenderla; tales son los insultos más soeces e injuriosos dirigidos al Paraguay y su gobierno, insultos de que se abstendría la clase más ínfima de la sociedad”.
Este párrafo vuelve a presentarnos una argumentación que colisiona con la tesis de una guerra preventiva en favor del equilibrio de poderes en el Plata tal como sostenía el Gobierno de Solano López, pues ahora la guerra –con este argumento de los insultos soeces e injuriosos – resulta que es PUNITIVA (bellum punitivum), esto es, una guerra de castigo y de ella, en la “La Guerra”, su autor Sanchez Durá (2006) dice: “Contra una unidad soberana no hay “bellum punitivum”, no hay guerra de castigo que suponga la existencia de un orden de justicia que quede por encima del que dimana de ella”.
Lo que debemos entender –por lo que acabamos de leer- es que llevarle una guerra a la Argentina por este motivo en particular de los insultos a López y al Paraguay por la prensa porteña, no es aun uno suficiente para ir a una guerra, se necesita más, con independencia que los eventuales rivales sean una panda de inútiles e incapaces. Lo decía el cnel. Centurión en su libro respecto de los insultos a López: “Siempre me ha parecido ridícula y pueril esta irritación de López por los motivos expresados…” (Sic)(vol. I, p.173)
Me permito reflexionar sobre este asunto de los insultos de la prensa porteña a López. El artículo 10 de la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de 1789” manifiesta que “Nadie debe ser inquietado por sus opiniones, siempre que su manifestación no perturbe el orden público establecido por la ley” y como aquellos artículos no perturbaban el orden público argentino, la Comisión entendió que lo hacía en el Paraguay porque constituía un insulto que afectaba a su presidente.
Se mire como se mire, y sin negar la existencia de aquellos insultos la cuestión es clara, con una declaración de guerra por este motivo, ella deja de ser una guerra defensiva, preventiva o de conservación de la integridad nacional y se convierte en ofensiva y punitiva, de castigo a la osadía argentina de insultar y –además- con el silencio cómplice de su gobierno. Resumiendo, sea la prensa, sea su gobierno, la afrenta argentina debe ser lavada con una guerra y, siendo así, ¿Por qué los paraguayos de este congreso dicen y los de hoy decimos que la Argentina nos trajo la guerra si los que planteamos el castigo violento a la Argentina fuimos nosotros?.
No se puede explicar -con razones válidas- lo que la comisión dice: “y traernos [la Argentina] la guerra que no se considera suficiente para hacerla por si misma a falta de motivos”. Y no se puede explicar ya que la única razón para decir que la Argentina le trae una guerra al Paraguay es que dicho país negó el paso de tropas paraguayas y además lo hizo dentro del alcance de su Ley Suprema (la Constitución), así como con el Derecho de Gentes. Sorprende esta afirmación ya que si se saca de la ecuación el pedido paraguayo para pasar por territorio argentino ninguna guerra podría la Argentina traer al Paraguay, luego el motivo para que ello ocurra no deviene de la negativa argentina, deviene del pedido paraguayo.
¿Hay algún argumento en favor del Paraguay para justificar el haberle declarado la guerra a la Argentina lo suficientemente sólido para justificar la decisión de ese congreso de iniciar una guerra con ese país?. Sería bueno escuchar a los panegiristas de Solano López,. que en estos menesteres silban y miran el techo.. Este sábado, la mediática Lic. Noelia Quintana Villasboa, tocará el tema del congreso en su programa de Ñanduti TV, ¿se referirá a esto que tocamos hoy o pasará rauda por encima del tema?.
Es incomprensible la lógica congresal paraguaya pues si la Argentina no podía hacerle la guerra a nadie por ser insuficiente para hacerla por si misma, ¿cómo podría entonces traerle una al Paraguay?, y también nos preguntamos ¿cómo podría la Argentina declararle la guerra al Paraguay, como dice el Congreso, por aquella negativa, si ese país se basó para ello en el Derecho de gentes y dejó constancia clara que no deseaba que un conflicto se desarrolle en su territorio?.
Esto demuestra que lo de una Argentina trayéndole una guerra al Paraguay es un invento del congreso, manejado, ya lo sabemos, como marioneta por el presidente Francisco Solano López usando aquello de la denegación del paso de sus tropas para meternos en una guerra por la que casi desaparecimos del mapa.
Seguiremos hablando de este, aun no terminamos, hay mas cosas que decir.
dp
Niños en las tropas paraguayas? SI (en este mismo blog ver "La batalla de Acosta Ñu")
1 comentario:
Excelente trabajo.
Mario Longo
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