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viernes, 23 de agosto de 2024

QUE ES EL MATE PARA LOS ARGENTINOS?




Lalo Mir (conductor de radio y TV) lo explica a la perfección:


"El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca.
Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed.
Es más bien una costumbre, como rascarse.

El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es hola y la segunda: ¿unos mates?.
Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros.
Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.

Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar.

En verano y en invierno.

Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo.
Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: ¿Dulce o amargo?. El otro responde:
Como tomes vos. 



Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba,
un vecino tiene y te da.
La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular.
Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.

Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos.
No es casualidad. No es porque sí.
El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores...
Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. Es querible la compañia.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!.

Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente, ¿está caliente, no?.
Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir gracias, al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir."




Fuente: https://www.elliberal.com.ar/nota/-221060/2015/11/recordamos-un-poema-de-lalo-mir-en-homenaje-al-mate




dp






viernes, 28 de junio de 2024

ROBO DE LA PRIMER COPA DEL MUNDO



El argentino que le robó la Copa del Mundo a Brasil y la sonrisa que lo delató

En 1970, Brasil ganó su tercer Mundial en México y se quedó con el Trofeo Jules Rimet, que años más tarde desapareció y condenaron a Juan Carlos Hernández, un joyero argentino.


Por Federico Gullo





La Copa del Mundo no siempre fue como la conocemos hoy en día. Para su primera edición en 1930, Jules Rimet, el por entonces presidente de la FIFA, ideó un trofeo con Nike, la diosa griega de la victoria, con sus alas abiertas y sus brazos sosteniendo una copa de forma octogonal, y llevaba el nombre del francés. Además, estaba hecha de oro. En cada edición se levantaría el trofeo y se le daría una réplica, pero la original recién se entregaría al que la gane en tres oportunidades.


En 1966, pocos meses antes del Mundial de Inglaterra, el trofeo estaba en Gran Bretaña y sucedió algo increíble: alguien la robó. Pero más insólito aún fue lo que sucedió después: ¡la encontró un perro! Un hombre se acercó con su cachorro Pickles, que había olfateado en unos arbustos donde estaba la copa. "Eso en Brasil nunca hubiera ocurrido. Incluso los ladrones en Brasil consideran la Copa sagrada y robársela hubiera sido un sacrilegio", dijo en su momento un directivo de la Confederación Brasileña de Fútbol, pero el karma le jugó una mala pasada.




En el Mundial de México 1970, Brasil, que había ganado las ediciones de 1958 y 1962 con Pelé como máxima figura, volvió a consagrarse campeón y fue la primera selección en quedarse en con el Trofeo Jules Rimet, que fue llevado gloriosamente a la CBF, ubicada en Rio de Janeiro para el orgullo de todo el pueblo brasileño.


El argentino que que le robó la Copa del Mundo a Brasil

Varios años más tarde, el 3 de diciembre de 1983, ocurrió lo impensado: La Copa Jules Rimet desapareció de su cofre blindado la Confederación Brasileña de Fútbol, pero esta vez no hubo ningún perro héroe. Más allá de la bronca y la vergüenza por haber perdido semejante tesoro, lo que más indignó a los brasileños fue el rumor que comenzó a circular días más tarde: la tenía un argentino.


Si bien el robo lo perpetuaron ladrones brasileños, todo habría sido ideado por Juan Carlos Hernández, un joyero oriundo de Argentina, conocido por fundir y vender oro robado. Los dos ladrones que sustrajeron el trofeo fueron atrapados. José Luiz Vieira, alias 'Bigote', y Francisco Rocha, alias 'Barba', delataron a Juan Hernández. “En ese momento, Hernández era el vendedor de oro robado más importante de la ciudad. Fuimos entonces y lo capturamos”, reveló Miguel Murilo, el detective encargado del caso.


La sonrisa que delató al argentino que le robó la Copa Jules Rimet a Brasil

Miguel Murilo, encargado del caso del robo de la Copa Jules Rimet, detuvo a Juan Carlos Hernández luego de que lo delataran 'Bigote' y 'Barba', las personas que ingresaron a la Confederación Brasileña de Fútbol. "Lo interrogué por varias horas. Se notaba que era alguien muy astuto, muy hábil para este tipo de procedimientos: fingía que no sabía nada", reveló el detective, pero se le ocurrió otra idea. "Le dije que para los brasileños era una bofetada que un argentino haya convertido la Copa en lingotes de oro. Entonces vi que en su rostro se dibujaba una sonrisa. Ese momento fue la prueba de que lo había hecho", sentenció.

Si bien Hernández siempre negó haber robado la Copa del Mundo, en febrero de 1984 fue declarado culpable y condenado a prisión. El trofeo Jules Rimet nunca fue recuperado, ya que se cree que fue fundido. Brasil mandó a hacer una réplica, que todavía conserva.


Fuente: https://www.tycsports.com/mundial/el-argentino-que-le-robo-la-copa-del-mundo-a-brasil-y-la-sonrisa-que-lo-delato-id409418.html



dp



martes, 18 de mayo de 2021

FIEBRE DEL CAUCHO




La codicia del hombre blanco en busca del caucho se llevó la vida de miles de indios y mestizos en la selva amazónica. En los laberintos del río Putumayo, en la selva colombiana, la tribu de los huitotos fue prácticamente exterminada… Los supervivientes fueron sometidos a un sistema esclavista donde la violación de los Derechos Humanos era constante e insufrible. La sangre de estas víctimas dio lugar a juicios e informes que todavía hoy escuecen en el recuerdo. Los `señores del cauchohan pasado a la historia como auténticos genocidas.


Por Juan Carlos de la Cal, miembro de GEA PHOTOWORDS


Un episodio especialmente terrible de esta fiebre fue el exterminio de los indios huitoto, en el río Putumayo (Colombia). Un censo del año 1849 estimaba la población de «racionales» -como se designaba a los funcionarios, comerciantes y colonos- de esta región en 242 personas. Los indios «civilizados», es decir aquellos en alguna forma influidos por las misiones católicas, eran 16.549. El resto del territorio estaba habitado por gentes que los censos describían de forma etnocéntrica como «salvajes», «antropófagos» e «irracionales», grupos que vagaban por el bosque y cuyo número se desconocía. Esos fueron las principales víctimas de la codicia de los “señores del caucho”.

Uno de ellos fue uno de los comerciantes más afamados de Iquitos, Julio César Arana, “el socio de Dios”, que llegó a superar en crueldad a su contemporáneo Fitzarraldo, en su afán de riqueza. En 1901, Arana entró en negocios con algunos caucheros colombianos de la Colonia Indiana (La Chorrera) para explotar el caucho. Arana había conocido años atrás el Putumayo, negociando y transportando el caucho hacia Iquitos y Manaos. En 1904 contrató a doscientos guardianes negros de las islas Barbados -entonces colonia británica- y se internó con ellos en las tierras de los huitotos para extraer el caucho utilizando a los indios como esclavos. Su milicia apoyaba militarmente a los caucheros, a quienes se les permitía ‘civilizar’ a los indios a sangre y fuego. Por medio de las «correrías», les cogían por la fuerza matando a los que huían. No les permitían sembrar sus cultivos tradicionales, confiscaron sus armas y les obligaban a hacer penosas travesías llevando grandes cargamentos de caucho hacia los centros de acopio.




El antropólogo Davis describe así su “modus operandi”: “los caucheros atacaban al alba, atrapando a sus víctimas en las malocas (cabañas) y ofreciéndoles regalos como excusa a su esclavitud. Una vez en garras de deudas que no podían comprender y a riesgo de la vida de sus familias, los huitotos trabajaban para producir una sustancia que no podían usar. Los que no cumplían con su cuota, los que veían que la aguja de la balanza no pasaba de la marca de los diez kilos, caían de bruces a la espera del castigo. Se sometían, porque si oponían resistencia sus esposas y sus hijos pagarían por ello. Para que no hubiera rebeliones ordenó que asesinaran a todos sus líderes y si algún indígena escapaba se obligaba a su propia familia a perseguirlo. En caso de no atraparlo todos los familiares del huido eran ejecutados”.

La somera descripción que Davis, y otros investigadores como Javier Reverte, hacen sobre los castigos y torturas a los que eran sometidos los indios pone los pelos de punta: «Azotes con látigo, el aprisionamiento en cepos, el encarcelamiento en celdas sin agua y luz durante días, el semiahogamiento delante de los parientes de la víctima; la violación de las mujeres ante sus maridos e hijos, la mutilación de los dedos, manos y orejas; la exposición de las víctimas en la entrada de las estaciones, colgadas de las manos y desnudas; la crucifixión, el lanzamiento a corrientes del río de indígenas atados de pies y manos; la aplicación de sal en las heridas, la incineración de gente viva con queroseno; la muerte por hambre y el aperreamiento, esto es hombres, mujeres y niños arrojados como comida para los grandes mastines de los capataces…». Se calcula que cada tonelada de caucho extraído en esa zona costó la vida a 10 indios.


JUICIO


Los laberintos del Putumayo se regaron con tanta sangre que, por fin, uno de esos héroes anónimos se jugó la vida para denunciarlo. Fue el periodista peruano Benjamín Saldaña el primero en hacerlo en 1907 en una serie de artículos que publicó en varios periódicos de Iquitos, la ciudad donde la Casa Arana se había convertido en ama y señora. En 1909, el periódico londinense Truth publicó bajo el título de “El paraíso del diablo”, el testimonio de un joven ingeniero norteamericano, W. Hardenburg que, de paso por el Putumayo, presenció el asalto a mano armada de un centro cauchero colombiano por las huestes de Arana, secundadas por el ejército peruano. La publicación de estas atrocidades desató un escándalo internacional y la apertura de una investigación sobre la situación de la Casa Arana por parte del Foreign Office británico.

El gobierno británico comisionó a Sir Roger Casement -recientemente rescatado del olvido por el escritor Mario Vargas Llosa en su libro “El sueño del celta”-, cónsul inglés en Río de Janeiro, para que investigara los hechos sobre el terreno. Casement viajó al Putumayo en 1910 y recorrió gran parte del área de La Chorrera. Entrevistó directamente a los trabajadores negros provenientes de Barbados, y constató la situación de los indígenas y el funcionamiento de la Compañía. Presentó ante su gobierno un informe pormenorizado en el cual corroboraba las afirmaciones de Hardenburg. “El régimen de trabajo -insistía Casement- es un verdadero sistema social fundado en el terror, y provocará el genocidio total de los indios, si no se tomaban las medidas correctivas adecuadas lo antes posible”.




En 1912, una comisión del Parlamento británico abrió una investigación pública para determinar el grado de responsabilidad de los directivos de la Peruvian Amazon Company. Uno a uno los grandes protagonistas del Putumayo, incluido Arana, fueron llamados a declarar. Casement se presentó al juicio con dos indios huitoto, Omarino y Ricudo, que le fueron “dados como un regalo” por los caucheros. Uno de ellos fue conseguido a cambio de una camisa y dos pantalones mientras el otro resultó de una apuesta en un juego de cartas. El periódico ‘Daily News’ hizo un gran reportaje y por la primera el mundo supo de la existencia de los crímenes del Putumayo Pero el estallido de la I Guerra Mundial desvió la atención de la opinión pública internacional hacia otras latitudes.

La “fiebre del caucho” acabó cuando un alemán llamado Fritz Hofmann, logró sintetizar la fórmula del caucho y lo fabricaron a gran escala con el petróleo entre los dos grandes conflictos bélicos. Con la llegada de la II Guerra Mundial, la demanda de caucho por parte de la industria armamentística creció de nuevo y hubo una segunda y efímera “fiebre del caucho”. En Brasil, miles de trabajadores del emprobrecido y seco nordeste fueron llevados a la selva para trabajar en las mismas condiciones precarias de sus compañeros peruanos y colombianos. Los llamaron “soldados del caucho”.

En 1943, el magnate Henry Ford hizo un postrero intento de recuperar la hegemonía perdida del caucho cerca de Santarem. Consiguió que el gobierno brasileño le cediese 4.000 hectáreas donde inició una plantación de heveas y construyó un pequeño pueblo “made in USA”. Pero el experimento fracasó causa de las enfermedades en los árboles. Al final la Ford abandonó la explotación, dejando tras sí un aire fantasmal de tristes calles entre árboles heridos. La fiebre de la borracha terminó de ser enterrada. Jamás se podría competir con Malasia, patria adoptiva del caucho amazónico.


La Casa Arana subsistió hasta finales de la década de los años treinta del siglo pasado. A pesar del número de víctimas y la crueldad de las torturas verificados con abundantes testimonios y pruebas forenses y judiciales, nunca se sancionó a la empresa ni a su propietario. El juicio se perdió y los crímenes del Putumayo quedaron impunes en la historia. El árbol del caucho dejó definitivamente de llorar sangre pero siempre estará de luto.



Fuente: https://www.geaphotowords.com/blog/100-anos-de-la-fiebre-del-caucho-y-ii





En Brasil se vivió otro boom del caucho. Este dejó un teatro consagrado para la opera, en la ciudad de Manaos, ubicada en medio del Amazonas y que por muchos años estuve sin actividad. Nadie quería ir a actuar a tan salavaje y lejano lugar, donde solo se llegaba por barco luego de semanas de trayecto,

Los barones del caucho se daban todos los lujos, sin reparar en gastos o la construcción de faraónicas obras sin sentido alguno.



dp 



sábado, 12 de diciembre de 2015

MACRI CONTRA LA HISTORIA



      


LA ELECCION ARGENTINA VISTA DESDE CHILE


Por Axel Kaiser

27/XI/2015


Es difícil dimensionar la trascendencia de lo ocurrido en Argentina. Se trata de un golpe devastador para el populismo latinoamericano, incluido nuestro gobierno, el que ha optado, como advirtió The Economist hace poco, por continuar la ruta que arruinó a nuestros vecinos.
Argentina, como sabemos, no siempre fue el desastre que es hoy. Por casi cincuenta años antes de la Primera Guerra Mundial nuestros vecinos crecieron a tasas de un promedio de 6% anual, la tasa más alta jamás registrada en la historia del mundo por un periodo tan prolongado. 

Millones de europeos abandonaban sus países para llegar a la tierra prometida de Argentina a tal punto que en 1914 la mitad de los habitantes de Buenos Aires era nacido en el extranjero. El país llegó a estar entre los diez más ricos del mundo superando a Francia, Alemania e Italia mientras su ingreso per cápita era de un 92% del promedio de los 16 países más ricos del mundo. Brasil, por hacer una comparación, tenía un ingreso de un cuarto del argentino. Y esto no era solo en base exportaciones de bienes primarios.
Entre 1900 y 1914 la producción industrial de Argentina se triplicó alcanzando un nivel de crecimiento industrial similar al de Alemania y Japón. En el periodo 1895-1914 en tanto, se duplicó el número de empresas industriales, se triplicó el trabajo en ese sector y se quintuplicó la inversión en el mismo. Todo esto fue acompañado de un progreso social sin precedentes en el país: si en 1869 entre un 12% y 15% de la población económicamente activa pertenecía a los sectores medios, en 1914 la cantidad alcanzaba el 40%. En el mismo periodo el nivel de analfabetismo se redujo a menos de la mitad.
Usted se preguntará cómo llegaron nuestros vecinos a ser uno de los países más ricos del mundo. La respuesta es que desde mediados del siglo 19 introdujeron instituciones liberales que desataron las energías creadoras de sus habitantes. El marco más relevante fue la constitución de Juan Bautista Alberdi, brillante intelectual que admiraba a Thomas Jefferson y a los padres fundadores de Estados Unidos. Reflejando la filosofía libertaria que inspiraría su constitución, Alberdi diría cosas impensables para un político actual, como por ejemplo, que "los pueblos del Norte no han debido su opulencia y grandeza al poder de sus Gobiernos, si no al poder de sus individuos" y que "las sociedades que esperan su felicidad de la mano de sus Gobiernos esperan una cosa que es contraria a la naturaleza".
El mismo Alberdi agregaría que "los Estados son ricos por la labor de sus individuos, y su labor es fecunda porque el hombre es libre, es decir, dueño y señor de su persona, de sus bienes, de su vida, de su hogar". 

Toda esta filosofía liberal que encumbró a la Argentina a la cúspide mundial se desplomó de manos del socialismo fascista de Perón y las nuevas doctrinas estatistas que proliferaron a partir de la Gran Depresión de los años 30. 
Desde ahí nunca más volvió a ser lo mismo. Hoy, Argentina es un fracaso económico y social con una de las inflaciones más altas del mundo occidental, niveles de corrupción récord, un ingreso que apenas llega al 43% del promedio de los 16 países más ricos, inseguridad galopante, pobreza de un 30%, y además ha sido expulsada de los mercados de capitales internacionales.


Pero la esperanza llegó, tras un siglo de declive. El nuevo gobierno encabezado por Mauricio Macri puso fin no solo a más de una década de degeneración institucional kirchnerista sino a casi siete décadas de dominio político peronista. 

Así las cosas, la tarea que enfrenta Macri es nada menos que derrotar la historia. Ya logró un primera victoria en las urnas el pasado domingo. Esa fue la parte "fácil". Ahora le toca dar inicio a una transformación sostenible en el tiempo que logre terminar, a nivel cultural e ideológico, con el peronismo que ha destruido la libertad y condenado a la decadencia y vergüenza internacional a un pueblo que ha probado tener lo necesario para pertenecer a la élite mundial.
Si Macri logra la titánica hazaña de dejar iniciado ese cambio permanente pasará a ser el más grande líder político que haya conocido la Argentina en más de un siglo y sin duda uno de los más grandes que haya conocido América Latina en toda su vida independiente. Los latinoamericanos de buena voluntad no podemos más que desearle suerte y ofrecerle toda nuestra ayuda, por el bien de Argentina y por el de América Latina.


Fuente: Diario Financiero, Chile


dp


jueves, 18 de diciembre de 2014

FINAL DE LAS REVOLUCIONES CUBANA Y BOLIVARIANA Y DEL POPULISMO SUDAMERICANO

El reciente acuerdo de levantamiento del embargo por parte de los Estados Unidos y el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, vigentes desde hace más de 50 años, marca el final de la Revolución Cubana tal cual la conocíamos hasta ahora, para abrir una nueva etapa, incierta aún, de como evolucionará el castrismo en su nueva forma de supervivencia.
Con el levantamiento del embargo se terminaron los pretextos para el estancamiento del desarrollo socio-económico de Cuba. Ya el castrismo no podrá echarle la culpa al demonio norteño de todos sus males.
Puede que marchen hacia la conservación de la dictadura del partido único y hacia la liberalización del sistema económico, al mejor estilo chino, o puede que todo desemboque en un proceso que termine el régimen en forma definitiva.
Cuba, los Castro, han asumido que fracasaron. Que degradaron al país por décadas, que los sacrificios a los cuales condenaron a su pueblo fueron en vano, que reprimieron, torturaron, privaron de la libertad y hasta masacraron a decenas de miles, solo para ahora decir, sin remordimientos y con una caradurés infinita, que se cambiará el sistema.
Después de la caída de la URSS, Cuba cayó en una  casi Edad Media desde el punto de vista de la supervivencia cotidiana, hasta que encontró algunos socios ocasionales en pocos países de Europa, con España a la cabeza, más Canadá, para lograr campear el desastre.
Al poco tiempo aparece el pichón de dictador de Chávez con ese aborto antinatural de la Revolución Bolivariana para darle a Cuba los recursos que carecía y así llegar a nuestros días chupando la sangre del empobrecido pueblo venezolano.
Pero el chavismo se está terminando, Maduro asume y acentúa la crisis absoluta del sector productivo y no puede darse el lujo de sostener al insaciable parásito cubano.
Los Castro se dan cuenta, desde hace largo tiempo, del agotamiento de esta fase de sobrevivencia y como no les queda ningún auxilio externo que les de el maná necesario para seguir viviendo, dan una vuelta de timón y pactan con su peor enemigo, los Estados Unidos y su Presidente Barak Obama.
Todo esto ayudado por el Vaticano y un Papa Latinoamericano que contribuyó a acercar a las partes en disputa, que ve la posibilidad de recuperar territorio religioso en la isla, pero que también gusta de jugar a la alta política internacional.
Francisco puede ser un mini Juan Pablo II, con relación al rol que jugó este en la caída del comunismo mundial, y logrará ponerse en el podio de los estadistas, al ayudar a hacer caer el último bastión de Occidente del comunismo dinosáurico.
Claro, salvando las distancia entre una hecatombe (URSS-Comunismo) y la otra (Cuba), pero pasando en limpio, a su manera de entender, sus intensiones con relación a su tierra de origen: Latinoamérica.
Maduro y la Revolución Bolivariana están agonizando, aunque aún muy aferrados a los respiradores artificiales y su desgaste y futura caída dejará sin sustento de solidaridad a los regímenes populista que son sus aliados en Sudamérica.
Evo, Correa, los K de Argentina, Mugica, Dilma, con el pase de Cuba al “otro bando”, con Maduro boqueando por oxígeno, irán desinflando sus ínfulas y desintegrándose lentamente.
El acontecimiento del levantamiento del embargo a Cuba, será el vaciado de contenido revolucionario de muchos proyectos autoritarios que se extendieron a lo largo de Sudamérica y el Caribe, bajo banderas de nacionalismo, justicia social, latinoamericanismo, combate a la pobreza.
El engaño que lograron imponer levantando estas banderas, que en verdad ocultaban los propósitos de sometimiento de la clase media, sumergir a los pueblos en la ignorancia de las masas, empobrecimiento para mantener controladas a las mismas con planes sociales y subsidios masivos, mantenimiento de los pueblos bajo el sopor del consumo de drogas, extrema violencia ciudadana, mostrará crudamente la mentira con la cual dominaron estas tierras por casi 15 años, según los casos.


Caerá la Revolución Cubana, la Bolivariana, los populismo autoritarios sudamericanos y quedarán descubiertos los males que nos dejan por herencia, muy difíciles de subsanar.
Pero se terminó la era de echarle la culpa a otro, de la manipulación de la historia, del clientelismo militante mercenario.
Intentarán hacernos creer con su discurso manipulador que el Imperio Yanqui fue vencido y que los pueblos recuperaron su plena soberanía, pero solo como otro intento de vender una realidad que no existe y de mentir al mejor estilo de su maestro del engaño, Goebbels.
Así como Europa se sacó el cáncer de la Cortina de Hierro, Latinoamérica se sacará el cáncer de los “revolucionarios de Armani” que corrompieron a la sociedad hasta el extremo y drogaron las mentes de las futuras generaciones de dirigentes sociales y gobernantes de naciones.
Caerá Cuba, seguirá Venezuela y luego los demás proyectos similares de esta parte del mundo. Será un “efecto dominó” libertario. De ahí avanzaremos a un real sistema democrático y hacia el republicanismo.


dp

jueves, 12 de junio de 2014

INAUGURACION MUNDIAL BRASIL 2014




Se terminó la era del "Pan y Circo"

De lejos, la ceremonia de inauguración del Mundial de Brasil fue la peor de todas...ni comparar con anteriores o de los Juegos Olímpicos. La coreografía estuvo lejísimos de las escolas de samba. Música nivel de ascensor. Sin imaginación. Corta pero mala. Basaron todo en un led con forma de esfera que hasta debe ser chino. El tema del Mundial es el más flojo que oí antes. La Mascota es decididamente fea. Caos organizativo. Tránsito vehicular imposible..Obras sin terminar....Como era eso de la séptima economía del mundo?...Brasil potencia?...los Bric?...Querían mostrar todo ese potencial?...pues se equivocaron...un bluf. Me imagino las protestas sociales que se vienen...y ni me atrevo a pensar en otro Maracanazo como en 1950.



La FIFA con sus exigencias de organización e infraestructura creo que logró alejar definitivamente la posibilidad de organizar un Mundial a un país Latinoamericano o del Tercer Mundo en general. Todo pasa por el negocio de ellos. Brasil ya demostró que no hay país subdesarrollado con capacidad económica suficiente que logre el nivel de gastos que reclaman.
Vamos rumbo al elitismo globalizado, pero para unos pocos.
Quedaron al desnudo las miserias estructurales, la corrupción del gobierno, la ineficiencia, la incultura, el hambre y la discriminación a la que someten al pueblo.
Qué le depara el futuro a Brasil en 2016 cuando reciba a las Olimpíadas? Eso es mucho más complejo de realizar. Hay que involucrar más recursos. Más gente en la planificación y organización. Más infraestructura urbana.
Implicará más penurias para el pueblo todo esto?
Los regímenes populistas de seudo izquierda que gobiernan gran parte de Sudamérica (Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, al menos) lo único que hacen bien es "fabricar" pobres, logrando así su caudal electoral para perpetuarse en el poder.
El pueblo brasilero consciente de todo salió a protestar y tiene toda la razón.
Se terminó la era del "Pan y Circo".


dp

miércoles, 21 de noviembre de 2007

LOS CHICOS DE LA GUERRA. BATALLA DE ACOSTA ÑU

El tan comercial entre nosotros Día del Niño se conmemora con desfiles y homenajes en Paraguay el 16 de agosto, en recuerdo de los tres mil quinientos niños exterminados en la batalla de Acosta Ñú librada en 1869. Los chicos masacrados llevaban las caras pintadas con barbas y bigotes, las cabezas cubiertas con quepis militares y sus manos con palos y maderas simulando fusiles.

Por Jaime Galeano y Hugo Montero. Texto gentileza de Coral y la lista Conozcamos la Historia

Muchos años han pasado desde el final de la guerra del Paraguay; el genocidio organizado por los británicos y ejecutado por argentinos, brasileños y uruguayos, que tuvo en una batalla su síntesis más sangrienta.

El viento que cruzaba entonces el Cerro Gloria jugaba con el pelo de los niños, sucio de sangre y de tierra, cuerpos esparcidos por la pradera, desgarrados por el fuego de las balas y las cargas de soldados profesionales y mercenarios bien entrenados bajo la bandera de la Alianza. Los derrotados en la batalla de Acosta Ñú ese 16 de agosto de 1869 eran chicos, pibes paraguayos de entre nueve y quince años de edad, y sobre ellos el viento del cerro pasaba rasante, silencioso. A lo lejos, soldados brasileños comenzaban a cumplir las últimas órdenes del Conde D’Eu y azuzaban el fuego entre las matas para no dejar rastros de la masacre, para evitar cargar con los heridos, para apagar definitivamente la luz de un genocidio inédito en la historia de América del Sur. Y ese fuego escondió la sangre para siempre.

La batalla de Acosta Ñú, donde fueron asesinados cerca de tres mil quinientos niños paraguayos, no sólo representó el símbolo máximo de un genocidio que devastó a un floreciente país sudamericano, sino que continúa siendo hoy uno de los hechos más vergonzosos en la historia de los países responsables y cómplices de la guerra de la Triple Alianza, Argentina entre ellos. Una historia que suele omitirse en los manuales escolares que leen los niños de esos mismos países.

"Si queremos salvar nuestras libertades y nuestro porvenir tenemos el deber de ayudar a salvar al Paraguay, obligando a sus mandatarios a entrar en la senda de la civilización", exhortaba Domingo Sarmiento, meses antes del comienzo de la guerra. La conclusión de esa entrada en la senda de la civilización que representaban entonces civilizados países como Argentina, Brasil y Uruguay, significó para el Paraguay el aniquilamiento del noventa y nueve por ciento de su población masculina mayor a los quince años y del setenta y seis por ciento del total de sus habitantes durante la etapa 1865-70. La guerra redujo la población del Paraguay de un millón trescientos mil habitantes a doscientos mil y a un ejército de cien mil hombres a apenas cuatrocientos soldados sobrevivientes. También representó, claro, la pérdida de ciento sesenta mil kilómetros cuadrados de su territorio a manos de los vencedores, la aceptación del tratado de libre navegación en sus ríos (principal motivo de la guerra), el pago de mil quinientos millones de pesos en concepto de indemnizaciones, la privatización de sus tierras, fábricas y servicios a precios de remate y el comienzo de un endeudamiento crónico producto de un préstamo otorgado por la misma banca que costeó los gastos de guerra de Brasil: la británica Baring Brothers. Esta compañía fue, en realidad, la única ganadora del conflicto: el préstamo de tres mil libras esterlinas a un Paraguay en ruinas se transformó tres década después en una deuda de siete millones y medio de libras, por ejemplo.


"¿Cuánto tiempo, cuántos hombres, cuántas vidas, cuántos elementos y recursos necesitaremos para terminar esta guerra, para convertir en humo y polvo a toda la población paraguaya, para matar hasta el feto en el vientre de cada mujer?", se preguntaba el Marqués de Caxias, mariscal del ejército brasileño, en una carta dirigida al emperador Pedro II, antes de resignar su cargo a manos del asesino Conde D’Eu. Pero para zanjar la crisis interna de Pedro II en Brasil y también del presidente argentino Bartolomé Mitre, la guerra debía prolongarse hasta el final, y el final era la masacre.

Por eso la mañana del 16 de agosto el mariscal Francisco Solano López ordenó organizar una resistencia en Acosta Ñú para permitir su retirada hacia Cerro Corá, cuando las derrotas paraguayas se sucedían una tras otra. El general Bernardino Caballero fue el encargado de armar y vestir a un batallón de tres mil quinientos niños y apostarlos, junto con quinientos veteranos, en el paraje de Ñú Guassú, frente a un ejército brasileño de veinte mil hombres, alineados con mercenarios provenientes del Uruguay. Pese a las cargas reiteradas de los brasileños desde los cuatro flancos y a la debilidad lógica de la heroica resistencia paraguaya, la batalla de Acosta Ñú demoró toda una tarde en resolverse. Allí fue cuando las madres de los niños comenzaron a bajar del monte para sumarse a la batalla con las armas de sus hijos caídos. Con los últimos vestigios de sol, el Conde D’Eu no titubeó al ordenar el incendio de la pradera, con heridos y prisioneros incluidos, antes de continuar la marcha.

Con la muerte de Solano López en Cerro Corá, la guerra había terminado y la batalla de Acosta Ñú pasó a formar parte de la historia olvidada del continente. Sin embargo, el vergonzoso papel de los gobiernos de Argentina, Brasil y Uruguay en defensa de los intereses comerciales británicos tardaría mucho en apagarse. Al igual que el fuego que consumía de a poco los restos de la masacre en el Cerro Gloria.

Publicado en www.agendadereflexion.com.ar


NOTA DE ACLARACION DE dp

Hago ver en forma muy especial que coincido en algunos aspectos con el enfoque dado por los autores de este artículo, pero debo agregar que difiero profundamente en otros, por lo menos en las dos circunstancias fundamentales que hacen al fondo de la cuestión histórica: 1) que el dictador Francisco Solano López fue el causante de la guerra, al invadir Argentina tratando de llegar al Uruguay y así intervenir en un conflicto civil en este país; y 2) que en definitiva fue el propio López quien mandó a estos niños a combate, considerándose dueño de los destinos en todo Paraguay, su encarnación misma y tomando así la decisión de inmolar a todos con él mismo.

Amén del salvajismo evidenciado por las tropas de la Triple Alianza, que entre otras cosas al tomar prisioneros durante toda la guerra, los vendían, en el caso de los brasileños, en el mercado de esclavos, aberración pocas veces vistas en cualquier contienda del mundo. Más de una década después de terminado el conflicto fue abolida la esclavitud en Brasil, significando ello también la caída de la monarquía.
Como la irracionalidad de toda guerra, vemos como de uno y otro lado se cometieron abusos inconcebibles a la condición humana.


dp