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sábado, 12 de abril de 2025

EMPATIA

 


Del muro de Fb de Clr Giselle Cirigliano



“Eran solo dos guantes llenos de agua… pero para muchos, fue lo más parecido a una caricia humana en medio del fin del mundo.”

Era Brasil.

Era pandemia.

Era una unidad de cuidados intensivos llena de silencio, de alarmas, de suspiros entrecortados.

Y también de soledad.

Los pacientes estaban dormidos, intubados, sin fuerzas,

algunos colgando de un hilo…

y sin nadie que pudiera tomarles la mano.

Porque las visitas estaban prohibidas.

Porque el miedo se había metido hasta en los pasillos del hospital.

Y porque incluso los abrazos se volvieron peligrosos.

Pero en medio de esa frialdad, una enfermera hizo algo que jamás enseñan en la universidad.

Tomó dos guantes quirúrgicos,

los llenó con agua tibia,

y los ató, colocándolos uno en la palma y otro en el dorso de cada mano del paciente,

como si alguien le estuviera sosteniendo la mano todo el tiempo.

No eran guantes…

eran compañía.

Eran calor.

Eran presencia.

Porque aunque esos pacientes no podían abrir los ojos,

aunque no podían hablar ni moverse,

sentían.

Y sabían.

Sabían que no estaban solos.

Sabían que, de alguna forma, alguien estaba allí.

La llamaron “La mano de Dios”.

Pero era simplemente la mano de una mujer con vocación,

de alguien que entendía que la medicina no siempre cura,

pero siempre puede acompañar.

Cada guante colocado era un acto de amor.

Cada paciente que sentía ese abrazo artificial,

sentía menos miedo, menos abandono, menos dolor.

Y aunque muchos de ellos pasaron a mejor vida,

lo hicieron sabiendo que alguien los había amado sin siquiera conocerlos.

Esa enfermera, sin nombre en los medios, sin fama ni premios,

nos enseñó la verdadera esencia de la profesión:

Cuidar el alma cuando ya no se puede sanar el cuerpo.

Abrazar en silencio cuando el mundo entero está en caos.

Y nunca, jamás… permitir que alguien se sienta solo.

En tiempos donde la distancia era norma,

ella eligió acercarse como nadie más supo hacerlo.

Y su gesto, tan simple, tan humano,

sigue recordándonos que:


 A veces no se necesita tecnología.


 No se necesita una cura milagrosa.


 Solo se necesita corazón.


Y tú… si alguna vez sientes que lo que haces no es suficiente…

piensa en esos guantes.

Y recuerda que, incluso en la oscuridad, un solo acto de amor puede cambiarlo todo.



dp





miércoles, 27 de noviembre de 2024

LOS PELIRROJOS


¿Pecas? 


No, no nos referimos a si cometes pecados, sino a si tienes "pecas", esan manchitas en la piel de color marrón claro de melanina.

Las pecas en la piel de algunos humanos modernos son como pequeñas huellas dactilares de nuestros encuentros amorosos con los neandertales. 


Estos encuentros no solo fueron apasionados, sino que también dejaron una marca genética que hoy podemos ver en forma de pecas y también en el color pelirrojo del pelo.


Los neandertales poseían una mutación en el gen MC1R, responsable de la piel clara, el cabello rojizo y las pecas. 


Esta mutación es la que causa las pecas y el cabello pelirrojo en los humanos actuales. Cuando Homo sapiens y neandertales se encontraron y se mezclaron, estas características se transmitieron a sus descendientes. Así, las pecas que vemos hoy en día son un legado directo de esos encuentros.


Para los negacionistas de la evolución, aquellos que insisten en que los humanos modernos surgieron espontáneamente y no de un proceso evolutivo, esta evidencia les resultará incómoda. 


Las pecas no son solo un rasgo estético; son un testimonio vivo de la hibridación entre Homo sapiens y neandertales, una prueba irrefutable de que nuestra especie no es el producto de una creación espontánea, sino de una rica y compleja historia evolutiva.


Además, estudios genéticos han demostrado que entre el 1% y el 4% del ADN de las personas de origen no africano proviene de los neandertales. Esto incluye no solo el gen MC1R, sino también otros genes que influyen en el sistema inmunológico y en la adaptación a climas fríos. 


Así que, cada vez que veas a alguien con pecas, estás viendo un legado de nuestra historia evolutiva, una historia que desafía las narrativas simplistas y dogmáticas creacionistas.


Estos encuentros "amorosos" entre especies no solo enriquecieron nuestro acervo genético, sino que también nos dotaron de características que hoy consideramos únicas. Las pecas, por tanto, son un recordatorio de nuestra conexión con los neandertales y de la complejidad de nuestra evolución.


Nota: Durante la Edad Media, los pelirrojos enfrentaron discriminación, y esta discriminación ha sido influenciada por creencias religiosas y supersticiones. 

Por ejemplo, se creía que las personas con cabello rojo estaban asociadas con la brujería y el mal. 


Esta carencia negativa se extendió debido a la falta de comprensión científica y a las supersticiones prevalentes en la época.


Por Kabenzotz Bej 




Nota de dp: 


En el proceso de degradación de la figura femenina junto al Culto a la Diosa, no es casual que a María Magdalena la dejan con el pelo rojo, señal de lujuria y promiscuidad. Esto fue una abierta manipulación del cristianismo. Por algo mal traducen, una vez más, La Biblia usandose el término "prostituta" y no "pecadora", como debería ser. (Jesús así mismo se decía pecador, solamente por ser humano. Existe la hipótesis, que M. Magdalena era una prostitura convertida.

Pero como se degrada a la mujer que recibió la visita de Jesús recientemente resucito y fue a la primer persona a la cual se presentó?. Lo hizo ante una simple pecadora o una prostituta?. No podían permitir que fuera otra cosas: La Elegida.

No será que quisieron degradar así a su compañera, como en esa época se usaba este término, en lugar de esposa?

Ya tenían a un varón absoluto protagonista, el Crsito resucitado y ascendido a los cielos, en la categoría de "Hijo de Dios". Recien se instauró esta categoría en el Concilio de Nicea en al año 325, presidido por el Emperador pagano Constantino, cuando otros opinaban que Jesús era solo un gran profeta.

Con el tiempo percibieron que el proceso de degradación femenina fue completamente exagerado y ahí aparece el nuevo concepto de la "Virgen María", pero esto recien pasó en el Siglo VI.

Imaginan que no casual que de ahí en más solo se presente la Virgen en la Tierra,  bajo distintas formas y en distintos lugares y nunca lo hace Jesús?. Esto acentúa el nuevo rol dado a la mujer, pero esta vez en forma oficial.

Además, dejarla virgen a María evitaban que Jesús comparta su linaje divino con otros, sean hermanos y mucho menos hijos.

El ascendido era varón. Se terminó todo ahí.

Cuando en verdad puede que María Magdalena era su esposa, que huye de Israel embarazada, porque peligraba su vida, y en el sur de Francia nace su hija, Sara.

Tampoco se podía permitir que el linaje de Jesús continuara a manos de una simple "mujer".




dp





sábado, 24 de agosto de 2024

EL "LOCO" DEL 4to. PISO DEL HOSPITAL DE CLINICAS


Quién es Miguel Ángel Allevato, creador de la curiosa aula-avión del Hospital de Clínicas

En una entrevista con LA NACION, el médico especialista en dermatología cuenta cómo surgió la iniciativa; "Esto lo hice todo a pulmón, los alumnos me piden cursar ahí", dice


Por Nicolás Munafó



Nota de dp: Un ejemplo vale más que mil palabras, y este médico es el ejemplo.





Las ganas de enseñar pueden llevar a métodos, quizás, extraños. Buscar la manera de que los alumnos estén incentivados en ir a cursar y tener un plus que llame la atención puede ser una alternativa. El profesor Dr. Miguel Ángel Allevato innovó en una nueva metodología para que el futuro médico que pase por su cátedra, se quede con un buen concepto de la dermatología. Esa la meta. Que a pesar de que la cursada dure tres semanas, esos días queden grabados para siempre y que los estudiantes se interesen más en todo lo que tiene que ver con la piel.

Así pensó el Dr. Allevato, Jefe División Dermatología del Hospital de Clínicas, que pertenece a la Universidad de Buenos Aires, cuando montó un avión en pleno Hospital de Clínicas. La nave está clavada en el cuarto piso y su autenticidad sorprende tanto a los alumnos como a los pacientes que caminan por los pasillos.

En diálogo con LA NACIÓN hace algunas semanas dentro del “avión”, el médico explicó: “Suelo comprar muchas cosas para el Hospital y para el área que manejo. Busco que luzca un poco decoroso el lugar donde trabajamos y recibimos a tantas personas. Estoy en este Hospital desde 1971, siempre de Dermatólogo, y aboqué mi trabajo desde el inicio aquí. Siendo estudiante ya venía a este servicio gracias al Dr. Alejandro Cordero. Para mí el Clínicas es mi casa. Es más, como soy de Ramos Mejía, ni bien me recibí no me alcanzaba para el alquiler. Por eso viví dos años en una de las habitaciones del cuarto piso, para no viajar todo el tiempo y dedicarle ese tiempo a la medicina”, contó Allevato.



Y agregó: “El lugar donde está el avión siempre estuvo vacío. Por eso junté algo de plata y comencé a preparar un aula para 80 personas. Esto no es de ahora y al Hospital no le costó un peso. Busco que los chicos estudien de una forma adecuada, cada uno sentado en su banco”, expresó con orgullo por su amor a la docencia.

En cuanto a por qué construyó un aula en forma de avión, el especialista dijo: “Mirando por mercadolibre veo que hay una oferta por un desguace de un Boeing con las butacas en Luján. Fui hasta el lugar, vi los asientos y cuando le comenté al vendedor cuál era el objetivo me dio facilidades para pagarlo. Me motivé y compré las cosas. No para llamar la atención, sino busqué hacer un aula para que el alumno se acuerde que cursó dermatología. El 10% de la gente que concurre a un consultorio es por enfermedades en la piel. Es mucho. Entonces yo como profesor debo hacer que no sea una materia más. Sino recalcarle la importancia de esta rama”.


El diseño roza la perfección. Tanto de afuera como en su interior tiene todos los elementos de un avión comercial. La forma, las ventanas, sus butacas con los cinturones de seguridad, las bauleras arriba de las cabezas y hasta los carritos que utilizan las azafatas. Aunque Allevato aclara que todavía faltan algunos detalles, como la calefacción. Por eso, en las últimas semanas no se utilizó, ya que las temperaturas eran demasiado bajas.


“Esto lo empecé en 2013. Pedí la autorización correspondiente y los fines de semana venía a trabajar un poco en este proyecto. Todo a pulmón, no soy una persona adinerada. Los alumnos me piden ir ahí, genera un impacto en ellos. Mi objetivo es dejar algo diferente en un Hospital universitario”, explicó.

No sólo se preocupa por los alumnos, también por los pacientes: “En los consultorios externos también trato de hacer algo para que la gente que se viene a atender se vaya contenta. Ahora estamos instalando un sistema de números para que los pacientes sepan cuándo es su turno. Pusimos una pecera grande para una mejor atención. También compré unas mamparas para que la gente no pase frío. No me dedico sólo al avión, sino a que la dermatología del Hospital funcione bien. De qué me sirve la enseñanza si no tengo al paciente cómodo”, reflexionó.

Además, el ex Presidente de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) fue pensando en cada detalle de idea: “Como era en el cuarto piso me pareció bueno pensar que era como estar volando. No me interesa lo mediático, sólo que el alumno me reconozca y que los más de 700 alumnos que pasan por año aprendan dermatología”, manifestó y acotó: “Es algo que llevo en mi ADN, me gusta ser así. Por ejemplo en mi consultorio privado, la camilla es una pecera al igual que mi escritorio. Los chicos que se van a atender salen encantados porque dicen –vamos al médico de la pecera- y se relajan”.

Si uno se para en la esquina de Marcelo T. de Alvear y Azcuenaga, mira hacía el Hospital y se ven las ventanas de un avión que toma vuelo gracias a un profesor que desde su aporte y amor por la docencia, quiere dejar algo más en sus alumnos, que en cada clase, se preparan para el despegue.


Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/un-avion-funciona-como-aula-adentro-del-hospital-de-clinicas




dp