Mostrando las entradas con la etiqueta J.M.DE ROSAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta J.M.DE ROSAS. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de marzo de 2024

EL EXILIO DE ROSAS





Hace 147 años falleció el hombre que había manejado con mano de hierro el país por un cuarto de siglo. Para los lugareños fue un personaje pintoresco, que tomaba mate y montaba a caballo ataviado como un gaucho de las pampas. Los detalles de cómo fue la repatriación de sus restos en 1989.


Por Adrián Pignatelli


Para el anciano general argentino, el de las costumbres extrañas de las lejanas pampas que se empecinó en llevar a su granja de 140 acres, su hija Manuelita no era más que una ingrata. Se había casado y lo había dejado solo. La mujer, de 35 años, vivía desde octubre de 1852 con su esposo Máximo Terreno en South Hampstead, al norte de Londres. Se escribían semanalmente y dos veces al año junto a sus hijos Rodrigo Tomás y Manuel Máximo y a su marido recorría los 120 kilómetros para pasar unas semanas junto a su padre, Juan Manuel de Rosas, todo un gaucho argentino en pleno campo inglés.

Disputa con sus hijos


Para Rosas, era su única hija, ya que el varón, Juan Bautista, que también lo había acompañado en el exilio junto a su familia, en 1855 había resuelto volver a Buenos Aires. Tan contrariado estaba Rosas que no fue a despedirlo. No recibiría ninguna ayuda de su hijo, a quien le echaría en cara todo lo que le había dado en su momento.


Burgess Farm, la vivienda que Rosas alquilaba, a unos 10 kilómetros de Southampton. Allí murió en 1877


Con su hija había sentido algo similar. Tomó como una traición su casamiento, al punto que no asistió a la boda y en cartas a allegados se lamentaba que “me ha dejado abandonado”, y también se le escuchó un “me ha faltado, me ha dado un pesar, se ha casado”. No entendía por qué lo hacía a esa edad, más cuando según él, le había prometido que no lo haría.

Rosas vivía al día y se alimentaba de lo que producía en la granja que alquilaba en Swanthling, a unos kilómetros de Southampton, sobre el camino a Londres. Se negaba o directamente ignoraba las invitaciones a recepciones porque no tenía qué ponerse. Había quedado en el pasado las visitas que intercambiaba con su amigo Lord Palmerston, a quien había nombrado su albacea y que ya había fallecido. Otros que solían visitarlo eran el cardenal Wiseman y el reverendo Mount.

Había dejado la casa que ocupaba en la ciudad en 1862 y esa granja se transformó en su residencia definitiva.


Un hombre del campo inglés


A las ocho de la mañana comenzaba su jornada de trabajo que interrumpía una hora al mediodía para almorzar. Iba acompañado de un niño negro quien le cebaba mate. Luego seguía hasta las cinco de la tarde, tiempo en que se ponía a escribir, preferentemente con lápiz. Tenía varios con la punta preparada, para no perder tiempo.

En Argentina le habían confiscado sus propiedades. La legislatura lo declaró en 1857 “reo de lesa patria”. No tenía contacto con su familia ni con su hermano Prudencio, que vivía holgadamente en un palacete en Sevilla. Se animó a escribirle a Justo José de Urquiza por su situación, y éste lo ayudó económicamente. Lo seguiría haciendo su viuda, cuando el entrerriano fue asesinado en 1870.

En el dormitorio de su granja guardaba papeles, documentos y libros que había logrado rescatar cuando dejó Buenos Aires. Decía que los ayudarían a defenderse de las acusaciones de sus enemigos.


Rosas siempre fue un personaje algo pintoresco para los lugareños. Lo recordaban montado a caballo y con esa extraña costumbre de tomar mate, hábito que logró imponer entre los ingleses del lugar. El idioma había empezado a estudiarlo junto a su hija Manuelita en el barco que lo llevó a Gran Bretaña y siguió con lecciones en el hotel que ocuparon en Southampton. Según Alberdi, quien lo conoció en esa época, dijo que lo hablaba mal pero de corrido.

A sus 83 años salía todas las mañanas al campo a trabajar, a pesar de sus problemas de gota. Había caído en cama por haber salido el sábado 10 de marzo y lo que fue en un comienzo un simple enfriamiento, se complicó.

Lo asistió su vecino y amigo, el doctor John Wiblin. Hicieron llamar a Manuelita, quien llegó lo antes posible. Su marido estaba en Buenos Aires. Ella no se separó de la cama del enfermo.

Se tranquilizó cuando el martes 13 su padre amaneció un poco mejor. Sin embargo, en las primeras horas del miércoles, su hija dormitaba junto a su cama y lo besó como acostumbraba. En ese momento, la joven notó que Rosas tenía la mano muy fría.

Sus últimas palabras


- ¿Cómo se siente, tatita?

- “No sé, m’ hija”.

Fueron sus últimas palabras. Rosas murió en su exilio inglés el 14 de marzo de 1877. En dos semanas iba a cumplir 84 años.

El lunes siguiente fueron los funerales en el cementerio local. El 24 el Southampton Times & Hampshire Express publicó una breve necrológica, que informaba que “su excelencia” el general Juan Manuel de Rosas había muerto de inflamación en los pulmones.

El féretro de roble inglés macizo y lustre francés, cubierto por un paño negro que tenía una cruz blanca, fue acompañado por dos coches fúnebres. Fue una ceremonia corta, de la que participaron unos pocos allegados. Se cumplió su deseo, de que en su despedida al más allá solo se rezase una misa.

En Buenos Aires, al llegar la noticia, viejos federales salieron a manifestar, lo que dio lugar a que otros tantos viejos unitarios que habían sufrido la persecución rosista y el exilio, hicieran lo mismo y tuvieran como blanco el sepulcro de Juan Facundo Quiroga en La Recoleta, donde intentaron enlazar por el cuello a la Dolorosa, la escultura que coronaba la tumba. El gobierno prohibió a los familiares de Rosas rezar una misa en su memoria.


La residencia que mandó a construir en los actuales bosques de Palermo. Fue dinamitada en 1899



La disputa por las huellas de Rosas



En la madrugada del 3 de febrero de 1899 su caserón de Palermo fue dinamitado y el extenso parque que lo rodeaba pasó a llamarse Tres de Febrero, fecha que recordaba la batalla de Caseros. El 25 de mayo de 1900 un busto del ex presidente Sarmiento fue colocado en el centro de lo que había sido la residencia del ex gobernador de Buenos Aires.


Desde entonces, hubo varios intentos y proyectos de repatriar sus restos. El 30 de octubre de 1973 la misma legislatura que lo había condenado retiró los cargos, hubo un proyecto en el tercer gobierno de Juan Perón que por la muerte del líder justicialista se frustró. Recién en el comienzo del gobierno de Carlos Menem se concretó.

El 21 de septiembre de 1989, a las tres de la tarde, se realizó la exhumación. Presenciaron el desentierro su tataranieto Martín Silva Garretón y Manuel de Anchorena. El féretro estaba en un nicho de mampostería, debajo de los de su hija Manuelita y su yerno Máximo Terrero. El trabajo demoró horas y se usó una pala mecánica para excavar. Tenía la tapa deteriorada. La inexperta manipulación había provocado la destrucción de algunos huesos. Los restos se pasaron a otro ataúd y fueron llevados a la funeraria Mallum.

La vuelta de Rosas a la Argentina


El viernes 22 por la tarde el Boeing 707 de la Fuerza Aérea que llevaba los restos aterrizó en el aeropuerto francés de Orly, en el sector reservado a los jefes de Estado. Habían colocado una alfombra roja y banderas argentinas y francesas a media asta. El féretro de madera clara estaba cubierto por dos banderas, la azul y blanca federal y la celeste y blanca, la misma que hasta el 2 de abril de 1982 había flameado en la entrada de la embajada argentina en Londres. Acompañaban los restos miembros de la Comisión Nacional de Repatriación, con Julio Mera Figueroa a la cabeza. Un grupo de gremialistas que se encontraba en Europa depositaron un poncho punzó sobre el ataúd.

El 27 de septiembre se abrió el féretro ante la presencia de sus descendientes. Los huesos, desarticulados, eran de color castaño y muchos estaban casi destruidos. El cráneo estaba volcado hacia la derecha y la mandíbula aún aprisionaba una dentadura postiza. Era todo lo que quedaba del que durante un cuarto de siglo había gobernado con mano de hierro la Confederación Argentina. Se hallaron además un crucifijo de madera y un plato de porcelana, que podría haber sido usado para colocar agua bendita durante el velatorio.


De Francia, el vuelo hizo escala en las islas Canarias y en Recife. El 30 de septiembre por la mañana llegó a Rosario, donde se hizo un acto en el Monumento a la Bandera, con misa y con la presencia de descendientes directos. Allí Carlos Menem pronunció su primer discurso como presidente e hizo una apelación a la unidad nacional. “Al darle la bienvenida al Brigadier General don Juan Manuel de Rosas también estamos despidiendo a un país viejo, malgastado, anacrónico, absurdo (…) En la unidad nacional nadie está obligado a renunciar a sus ideas ni a su juicio histórico; en la unidad nacional nadie está obligado a claudicar en sus opiniones sobre nuestro pasado”.

En el buque de la Armada Murature fue llevado por el Paraná hacia Buenos Aires. Una parada de rigor fue en la Vuelta de Obligado, escenario del emblemático combate contra ingleses y franceses.

El 1 de octubre llegó al puerto de Buenos Aires y un multitudinario cortejo de jinetes vestidos a la usanza federal acompañó el féretro a su destino final, la bóveda de los Ortiz de Rozas en el cementerio de La Recoleta.

No se cumplió la premonición de José Mármol de que “ni el polvo de sus huesos esta tierra tendrá”. En noviembre de ese año se inauguró un monumento con su figura que mira fijo al busto de su acérrimo opositor, Sarmiento, levantado en medio de lo que era su caserón en Palermo. Y el ya viejo billete de veinte pesos llevó el rostro de ese anciano ermitaño, que vestía como gaucho y que se quejaba que sus hijos lo habían abandonado.


Nota de dp: Figura tan controversial. Profundamente anti masón. Pero su pragmatismo, tan típico de los dictadores, marcó la designación de varios masones entre sus colaboradores más cercanos. Además se exilio en Inglaterra, país al que combatió por las armas y el "más masón del mundo". Ahí también se ayudado económicamente por altos dignatario de la masonería inglesa. 


dp


Su tumba en Inglaterra



lunes, 24 de octubre de 2022

ROSAS, ROCA, LA CONQUISTA DEL DESIERTO Y LOS INDIOS

 



JUAN MANUEL DE ROSAS pide donaciones para los expedicionarios y los caciques aliados que colaboraron en la última campaña contra los indios enemigos. De 1833 en adelante.
TRANSCRIPCION:
Paisano de mi mayor aprecio
El buen resultado de las últimas campañas sobre los indios enemigos, la conducta de los caciques amigos que, fieles a sus compromisos, segundaron en empeño, las fatigas y las penalidades de la expedición al mando del Sr. Coronel D. Federico Rauch excitan el reconocimiento de los que conociendo la importancia del bien, y lo mucho que se debe a todos los que han trabajado, están decididos a demostrarlo. Por este motivo se ha abierto una suscripción en la Capital, por varios particulares, con el objeto de obsequiar indistintamente a los expedicionarios, también con el de socorrer a los cautivos pobres que han sido retomados. Estoy encargado de la subscripción abierta en la Capital; y me he propuesto abrirla en la campaña al propio objeto, recogiendo lo que fuese voluntad de usted dar en moneda corriente o ganado, habiéndomelo en contestación, para anotarlo, y disponer el recibo. Esta oportunidad me ofrece la ocasión de asegurar a Ud. Mi mejor afecto y toda la consideración de su servidor.
Juan Manuel de Rozas (Sin fecha)

P.D. Los caciques amigos que han ayudado con 600 indios de pelea, han sido 18 entre Tehuelches y Pampas; Molina a quien intenté de sacar de entre ellos y traerlo, ha dado ejemplo de valor y ha rendido servicios extraordinarios.
Nombre de los caciques: Caciques Negro Plamplicó, Chamil su hijo, Chillilaguin, Lacaní, Niquinillé, Felipe, Tandelí, Tretequé, Yaguán, Guaile, Gnoguan, Canfillan, Cutrienle, Pichilonco, Antequan, Joaquin,Villitan.
Bajas de los indios enemigos: 3200 indígenas muertos, 1200 prisioneros y se rescataron 1000 cautivos.



JULIO ARGENTINO ROCA. Realiza la campaña al sur o del desierto, de 1878 en adelante, por mandato del Presidente Nicolás Avellaneda y con aval del Congreso Nacional de acuerdo a la Ley del 23 de agosto de 1867.

Baja de los indios enemigos: 1.400 / 3.000 muertos y 10.000 prisioneros, según algunos autores y el Informe Oficial de la Comisión Científica que acompañó al Ejército Argentino y ante el Congreso Nacional. Hay que hacer notar que los indios poseían lanzas, fusiles Remington y Wínchesteres, provistos por Chile a la espera de la finalización de la guerra del Pacifico. No podía abrir un segundo frente con el objeto de ocupar la Patagonia.
Las potencias europeas se fijaron en esa región, algunos pretendían considerarla una “TERRA NULLIUS” (expresión latina que significa 'tierra de nadie'). Entre estos países estaban Francia, hay que recordar el Reino de Araucanía y Patagonia que fue promulgado “oficialmente” el 17 de noviembre de 1860 donde Orllie Antoine de Tounens se autoproclamó monarca bajo el nombre Orllie Antoine I, el Reino Unido que ya nos había arrebatado las islas Malvinas y Chile como dijimos antes, que contaba con una floreciente colonia posicionada al oriente del cordón andino, Punta Arenas, sobre el estrecho de Magallanes.
Indios amigos: Se sumaron al Gral. Roca más de 1.000 indios de pelea.
Nombre de los caciques: caciques Juan Sacamat, Manuel Quilchamal, Juan Catriel "el joven", Cachul, Coliqueo.
Entre 1820 y 1870 los indios robaron 11 millones de cabezas de ganado, 2 millones de caballos y 2 millones de ovejas; asesinaron o capturaron a 50.000 personas.




El 19 de octubre de 1875 Roca le manifiesta al presidente Avellaneda su propuesta militar:
“A mi juicio, el mejor sistema para concluir con los indios, ya sea extinguiéndolos o arrojándolos al otro lado del río Negro, es el de la guerra ofensiva que fue seguida por Rosas que casi concluyó con ellos...”
Julio Argentino Roca.
De no hacerse la ocupación, la conquista de la Patagonia la hubiesen realizado los chilenos o una potencia internacional. Ante los modelos de la época no elegirían mejores métodos, Australia, Nueva Zelandia, la conquista del oeste, etc. Son algunos ejemplos.
ROSAS y ROCA en un punto se daban la mano.


Fuentes:
Enrique Barba, "Estudio preliminar", en Estanislao S. Zeballos, La Conquista de 15.000 leguas, Buenos Aires, Hachette, 1958; H.S. Ferns, Britain and Argentina in the Nineteenth Century, London, Oxford University Press, 1960, p. 387, fuentes citadas en G.V. Rauch, op. cit., pp. 81 y 83.

Ebelot, Alfred (1881). «Introducción al Tomo I». Informe Oficial de la Comisión Científica agregada al Estado Mayor General de la Expedición al Río Negro (Patagonia). Buenos Aires: Imprenta de Ostwald y Martínez.

Walther, Juan Carlos (1970). La conquista del desierto. Buenos Aires: Eudeba. p. 239.

Mapas de 1860-1890 circa.




Publicado en redes por MIGUEL ANGEL MARTINEZ



dp




viernes, 5 de agosto de 2022

jueves, 3 de febrero de 2022

EL FINAL DE LA BARBARIE

 

A 170 AÑOS DEL FINAL DEL OSCURANTISMO Y  EL COMIENZO DE LA ETAPA MÁS PROSPERA Y DE ESTABILIDAD INSTITUCIONAL ARGENTINA, QUE RECIEN FUE DETENIDA EN 1930/43.

LA DICTADURA ROSISTA CAYÓ...NO HAY REGIMEN QUE DURE ETERNAMENTE.




dp 



miércoles, 16 de diciembre de 2020

LA LEYENDA DE CUITIÑO EN AVELLANEDA

 

Escribe Rudi Varela


La búsqueda de la verdad por sí misma, es una de las más nobles prerrogativas del hombre.

Juan Pablo II


La casa estaba ubicada en el predio que hoy ocupa Easy 



Las leyendas son las creaciones más de tradición que históricas.

A veces es tan grande la credibilidad de algunos pueblos que se aferran con fruición y deleite a relatar cosas maravillosas de su pasado, afirmando de una manera ciega y confusa los jalones de su historia.

En Avellaneda hay una que escuché y la sigo oyendo referida a Ciriaco Cuitiño, personaje que sigue siendo sinónimo de terror.

Se refiere al «Casco de Cuitiño», cuando en realidad perteneció a Domingo Casalins que estaba situado en las actuales calles Crisólogo Larralde, Limay, Colón y Güemes (donde están el Barrio Güemes, la Municipalidad, Wallmart y Falabella).

Sin embargo, ese casco fue construido después de su muerte, por lo que no puede llamarse de Ciriaco Cuitiño.


¿Quién fue Ciriaco Cuitiño?


Por los campos de Quilmes (donde se encontraba la futura Barracas al Sud) comenzó a destacarse entre 1818 y 1820 un criollo mendocino, de penetrantes ojos negros y barba también negra. Era el Alcalde de la Campaña, Teniente de Milicias, Ciriaco Cuitiño.

Nombre que aún sigue siendo sinónimo de terror, de sangre y de avasallamiento.

Todavía poco y nada se sabía del futuro jefe Mazorquero.

Son pocos los datos históricos que se han investigado hasta hoy de aquel famoso personaje.


Alcaldes de campaña y en Buenos Aires


Nombrado Alcalde de Quilmes en 1824 (todavía no estaba creado Barracas al Sud) por el Gobernador Martín Rodríguez, muy pronto se distinguió por encarcelar a la gente de mal vivir, hechos que lo hicieron merecedor de los elogios de las autoridades provinciales. Este Cuitiño, de imagen moralizadora, siguió con el correr del tiempo, pero enfrascado en una posición política.

En 1826 renunció al cargo de Alcalde y posteriormente fue a combatir en la guerra con Brasil. Su radicación en la ciudad de Buenos Aires es por la época del gobierno de Manuel Dorrego, hombre del federalismo, cuyo asesinato por obra del unitario Lavalle en Navarro, preparó el terreno de Rosas, «hombre de mano dura, capaz de imponer el orden por las buenas o por las malas» (1)

Fue noticia su participación en las jornadas de la «Revolución de los Restauradores» de 1833, encabezada por Encarnación Ezcurra desde el Cuartel General en el Oratorio del Italiano, actual Av. Mitre 949. (2) El 11 de octubre de ese año se enjuicia al periódico «El Restaurador de las Leyes», pero era un pretexto para enjuiciar a Rosas.


Qué era la mazorca


El nombre de mazorca viene del marlo del maíz. Sus integrantes pretendían estar unidos como los granos del maíz sobre la planta.

Los crímenes nocturnos que habían desolado a Buenos Aires y sumido a la ciudad en terror, son producto de esa institución.

La Comisión Directiva resuelve; la banda de verdugos ejecuta.

Fue fundada para extinguir a los simpatizantes del partido unitario. Esa horda salvaje lanzó bramidos contra ellos y contra quienes sospechaban que le eran favorables. Registraban las casas, insultaban a las mujeres y ancianos, robaban, saqueaban y buscaban pruebas para sus acusaciones.

Cada día había un nuevo crimen; se encontraba por la mañana el cadáver de un hombre que yacía en el barro, desfigurado y sin cabeza, o una víctima clavada en la punta de una lanza o colgada de la cuerda de un farol.

En el libro «Las tablas de sangre» de Rivera Indarte figura que los mazorqueros habían producido 3.765 degüellos (3)


Mazorquero


Tenía su cuartel mazorquero en la esquina de Chacabuco y Chile en la ciudad de Buenos Aires y vivía a cuatro cuadras de allí sobre la calle Defensa.

En «La Gaceta Mercantil» del 18 de diciembre de 1840 aparece nombrado en una circular donde se invita a los ciudadanos a «dedicar una guardia de honor de Infantería a la Décima Octava Legislatura de la Provincia, el 1ero. de enero próximo, día de su solemne apertura según la Ley»

Para esta escolta de honor en torno al Gobernador Juan Manuel de Rosas, aparecen junto a él los nombres de Julián González, Andrés Parra, Joaquín María Ramiro, Nicolás Mariño, Juan Manuel Larrazábal, José María Boneo y Juan Merlo.

Rosas terminó su mandato en febrero de 1852, luego de su derrota en Caseros, pero el 11 de septiembre de ese año, el coronel Hilario Lagos buscó la colaboración de los partidarios federales y mazorqueros para derrotar a Urquiza. No tuvo éxito y a principios de 1853 terminó de poner sitio a la ciudad de Buenos Aires.


Muerte de Cuitiño (4)


Por la segunda mitad de 1853 se realizó el proceso a los hombres de la Mazorca, cayendo prisioneros Manuel Troncoso, Silverio Badía, Floro Vázquez, Leandro Alem, Ciriaco Cuitiño y otros. Troncoso y Badía, condenados a la pena capital fueron fusilados en la Plaza 25 de Mayo y expuestos en la horca el 17 de Octubre de 1853, en tanto que Floro Vázquez tuvo igual fin el 24 de noviembre.

Cuitiño, que estuvo detenido en el Cabildo con su amigo Leandro Alem (padre de Leandro Nicéforo Alem) fue también acusado por el fiscal, teniendo como defensor al Dr. Marcelino Ugarte (padre). El 9 de diciembre de 1853, Cuitiño y Alem fueron condenados a ser fusilados y colgados. Un alegato presentado por Marcelino Ugarte no fue aceptado y la sentencia fue aprobada disponiendo que los reos fueran fusilados el 28 de diciembre a las 9 de la mañana en la Plaza de la Independencia (Independencia y Bernardo de Irigoyen).

Una partida de Infantería del Regimiento comandado por el coronel Martín Tejerina tuvo a su cargo la ejecución presenciada por 6.000 personas, vecinos de la Iglesia de la Concepción sobre cuya pared del Este fue cumplida la sentencia.

Los presos fueron conducidos en una carreta hasta el sitio del ajusticiamiento y fueron asistidos espiritualmente por el franciscano Fray Nicolás Aldazor y el dominíco Fray Olegario Correa.

Cuando un oficial de la partida preguntó al coronel Cuitiño cuál era su última voluntad, solicitó que le trajeran hilo de coser y una aguja. Le acercaron lo que pedía y no bien se lo entregaron se puso a la tarea de coserse el pantalón a la camisa, al tiempo que explicaba «Como después de fusilados nos van a colgar, no quiero que a un federal, ni de muerto, se le caigan los pantalones».

¿Acaso no será ésta otra de las leyendas falsas de Ciriaco Cuitiño?
Tal fue el fin del sangriento Ciriaco Cuitiño, que 30 años antes había andado los polvorientos caminos de nuestra campaña en la zona de Quilmes.


El casco de Casalins


Feliciana Josefa Piñeiro, bautizada el 18 de mayo de 1801, de un día de edad (5), nace al día siguiente que muere su padre Francisco Antonio Piñeiro. (6)

Se casa con Francisco de Paula Calderón de la Barca y Belgrano (sobrino del general) en 1837. Muerto éste, se casa en segundas nupcias con Domingo Casalins. (7) Ella muere el 24 de mayo de 1858, pero sus hijos y ella reciben en herencia de su hermano Felipe Piñeiro (8) el terreno comprendido por las calles Crisólogo Larralde, Limay, Colón y Güemes, en Avellaneda.

Después de esta fecha, (no sabemos cuando) su esposo Casalins construye el casco, mal llamado «de Cuitiño», pues éste había muerto, antes de la construcción.
Calculamos que fue en la década de 1860 pues en 1871 el Dr. Manuel Ocantos, presidente de la Comisión de Higiene Municipal, lo convirtió en Lazareto para la atención de los enfermos de fiebre amarilla (9)

Fue derribado en la década de 1940 y el casco estaba construido, donde hoy está el Barrio Güemes, en las actuales calles Amaro Giura entre Luis Roasenda y Carlos Seminario, de la localidad de Crucesita.


Fuente: https://laciudadavellaneda.com.ar/la-leyenda-del-casco-de-ciriaco-cuitino

9/5/2012


Notas
(1) CHÁVEZ, Fermín: «Cuando Cuitiño vivía en Barracas al Sur» Revista Círculo Universitario, 25 Aniversario, Avellaneda, página 64.
(2) VARELA, Rudi: «La época rústica en Avellaneda y Lanús», Edición, Prensa y Acabado, Buenos Aires, 2000, Página 187.
(3) Periódico «El Pueblo», 7 de Septiembre de 1884, Barracas al Sud, página 1.
(4) CHAVEZ, Fermín: , op.cit., página 65
(5) Libro de Bautismo, Parroquia Montserrat, Libro II, Página 310.
(6) Libro de Difuntos, Parroquia Montserrat, Libro II, Página 8.
(7) A. G. N. : Testamento Nro. 7425 de Feliciana J. Piñeiro.
(8) A. G. N. Felipe Piñeiro muere un mes después, el 28 de junio de 1858, pero había hecho el testamento Nro., 7426 el 21 de marzo de 1856, ante el escribano Dr. Manuel José de Zeballos. El Dr. Guillermo Rawson, ante siete testigos firmó por Felipe Piñeiro, pues éste se encontraba en su casa en la calle Las Piedras 159, recostado sobre un sofá, pero en su cabal juicio.
(9) VARELA, Rudi: op. cit, Pagina 438.


dp 





Juan Manuel de Rosas