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martes, 24 de octubre de 2023

PASO EN EL ACTUAL BARRIO DE BELGRANO

 

EL HOTEL DE WATSON Y CUANDO BELGRANO FUE CAPITAL DE LA NACIÓN POR UN TIEMPO.




Thomas Watson era un inglés nacido en Londres en 1837. En busca de fortuna más allá de sus fronteras, se hizo a la mar en una goleta británica y arribó a nuestro país en la década del 60. Se estableció en el Pueblo de Belgrano, a cinco leguas de Buenos Aires, con la idea de convertirse en comerciante. Alrededor del 64 adquirió un lote en Lavalle y Riobamba (hoy Juramento y Vuelta de Obligado) muy bien ubicado y a pocos metros del Camino del Alto (Av. Cabildo) que en aquella época tenía mucho tráfico ya que era una de las dos carreteras que unía Buenos Aires con las regias quintas de San Isidro y San Fernando. Allí construyó el HOTEL DE WATSON, un edificio de dos pisos, con una recova con cuatro arcos en la planta baja, habitaciones en el fondo y primer piso y un mirador en la terraza en donde se podía disfrutar el five o´clock tea así como ver llegar las diligencias que ingresaban al pueblo por el Camino del Bajo.


En aquella época solo el Watson copaba la zona. La Iglesia Inmaculada Concepción (“La Redonda”) aún no existía, aunque ya se había publicado un decreto a los efectos de “dibujar las líneas del pueblo” y de “construir una nueva iglesia frente a la plaza”. En consecuencia, un 23 de diciembre de 1865, el ex gobernador y vecino de la zona, Dr. Valentín Alsina, colocó la piedra fundamental que dio comienzo a la construcción formal del templo. Hubo gran fanfarria y los asistentes comieron “carne con cuero”, según las crónicas de la época. Finalmente su colega, el presidente Nicolás Avellaneda, la dio por inaugurada un 8 de diciembre de 1878.


Inicialmente el Hotel de Watson fue un establecimiento simple, aunque se volvió elegante con el paso del tiempo. Watson, que le ponía mucho ímpetu a la gastronomía, contrató a Diego Gossart, un chef escocés responsable no solo de la cocina sino también de una brigada de mozos italianos que se dedicaban a la atención profesional del salón. Muy recordadas eran las Fiestas de Fin de Año, cuyo cubierto debía ser reservado con bastante anticipación. Estas cenas se sucedían en el parque, a la luz de las lámparas de gas y al amparo de los acordes de la orquesta, responsable de amenizar los fines de año más coquetos del barrio. En definitiva: todos querían hospedarse en el hotel de Mr. Watson, hecho que demostraron huéspedes ilustres como Domingo F Sarmiento, Bartolomé Mitre y el mismísimo presidente en ejercicio, don Nicolás Avellaneda. Este último le hizo los honores a mediados de 1880 época en la que pasó allí una temporada cuando, bajo su gestión, la capital de la nación se mudó al Pueblo de Belgrano.


Resulta que en aquella época la diferencia de poderes (político, social, económico…) entre Buenos Aires y el resto de las provincias tenía un contraste claramente desigual. Inclusive el gobierno nacional no contaba con un sitio geográfico propio y era más bien una suerte de “huésped” de la provincia. 






En consecuencia, comenzó a agitarse una disputa feroz por la federalización de la ciudad portuaria, que tuvo como protagonistas al gobernador Carlos Tejedor por un lado (que no quería perder su posibilidad de acceder al Sillón de Rivadavia) y al presidente Avellaneda por el otro. En junio de 1880 Tejedor comienza a flexionar músculo movilizando la milicia provincial hacia diferentes puntos neurálgicos de la ciudad, amenazando ciertamente con aislarla. Rápidamente Avellaneda corta por lo sano y “muda” todas las dependencias del gobierno al Pueblo de Belgrano (fuera de los límites de la ciudad) que se constituye así en una suerte de capital transitoria. Tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo se ubican en diferentes edificios de la zona al igual que el Congreso, quien comienza a sesionar en lo que hoy sería el Museo Histórico Sarmiento. De hecho, allí se sanciona el 21 de septiembre de 1880 la famosa Ley 1.029 que declara a la Ciudad de Buenos Aires como Capital Federal de la Nación. Por ende, las dependencias gubernamentales de la provincia pasan a manos de la ciudad de La Plata, formalmente inaugurada por el gobernador Dardo Rocha a fines del 82.


Luego de tanta agitación impensada Belgrano siguió desarrollándose, aunque siempre pareció querer conservar el status de barrio, debido quizás al espíritu impreso por las casas quintas y las coquetas mansiones que se fueron acomodando alrededor del Watson. Sin embargo, el declive del hotel se hizo inexorable y su cierre definitivo ocurrió hacia fines del siglo XIX. Prontamente la planta baja fue cedida a diferentes negocios comerciales y las habitaciones a viviendas y a consultorios. A fines de la década de 1960, cien años más tarde de su construcción, el edificio fue abandonado a su suerte e, inclusive, la planta alta demolida por seguridad. Décadas más tarde, piadosas manos privadas se enamoraron de esos viejos ladrillos y se animaron a rescatarlo del olvido, trabajando en una concienzuda restauración y puesta en valor. Allí funciona hoy en día la concesión de la confitería Casa Watson donde, si de repente la misa de diez se encuentra muy abarrotada y las chicharras le dan rienda suelta a su fastidio, siempre se puede degustar de un rico café al amparo de la vieja recova como en aquella época.



Por Pat Harrington, para el blog "300 AÑOS DE HOTELERIA EN ARGENTINA" ®. https://www.facebook.com/PatoHarrington



Fuente: Huellas Británicas en Argentina




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lunes, 2 de marzo de 2020

AMOR AL TERRUÑO




Puente Transbordador de La Boca-Isla Maciel. Uno de los ocho que aún siguen en pie en todo el mundo



Nada como el terruño. El lugar donde nació y creció una persona es el lugar más bonito del mundo. No importa donde o como sea.
Nada me hace emocionar como ver el Río de la Plata desde el muelle del Pejerrey Club de Quilmes. Ni Bora Bora podría despertarme tanto amor, nostalgia y belleza, según mi particular criterio, como este paisaje.
Podía comer en Maxim de París, pero nada se puede acercar a saborear la pizza de Los 3 Ases de Sarandí (y de “dorapa”) o Los Campeones de Barracas.
Me gustaría ir de compras por la 5ta. Avenida de Nueva York a todas esas  casas  de marcas internacionales hiper caras, pero caminar por la 9 de Julio en Lanús, es impagable.
Donde están mis afectos y mis recuerdos, está mi vida y mi amor.
Y no debo ser el único. Los sureños estamos especialmente orgulloso de habitar el Gran Buenos Aires.
El Sur es considerado tierra de malevos, de peligro. Algo de eso tuvo o sigue teniendo, pero es mío.
Por eso muchos sureños asumidos o de alma, dejaron testimonios de sus vivencias que son irrepetibles en otras partes del mundo.
Típica calle de Adrogué
Por eso “Flores robadas en los jardines de Quilmes”, la popular novela de Jorge Asís, se tuvo que ambientar en ese lugar y no en otro, porque con esas flores uno se robaba la dulce nostalgia.
Por eso “Made in Lanús”, obra de teatro y película, muestra el orgullo pertenecer a ese pedazo del Sur, como algo único, irrepetible.
Por eso “Luna de Avellaneda”, película memorable y lacrimógena, es la mas bonita, mejor aún que la caminada por Neil Armstrong.
Por eso “Corazón al Sur”, canción de Eladia Blazquez. 
Los del Norte del Gran Buenos Aires ni se animan a mostrar con tanto orgullo su pertenencia.
Por eso nos une tanto el ferrocarril y vemos como los clubes de fútbol crecieron en sus tierras, llevando el nombre de nuestras ciudades por el mundo, llenas de gloria.
Por eso La Boca, Dock Sud y su Riachuelo tiene ese encanto y sus pobladores están tan orgullosos de la mística que construyeron.
Por eso Adrogué y Banfield son casi un principado, llenos de historia y lujo, que invitan al retiro y a saborear lo viejo pero unido a la actualidad.
Por eso la magia del campo que vemos en Florencio Varela o en municipios más lejanos, como Brandsen o Lobos, con el castillo más lindo del país construido con puro amor por el romanticismo.  
El Parque Pereyra y su salvajismo casi impenetrable, con una riqueza de vegetación, plantada por el ser humano, que ya se expandió en el hermoso caos universal.
Viñedos en Costa de Sarandí-Villa Domínico
La Costa de Sarandí y Villa Domínico, donde aún se puede conseguir el vino de uvas chinches, como los viejos italianos lo cultivaban, en sus postes de árboles vivos podados, desde donde extienden los alambres para que crezcan las vides, a salvo de las constantes inundaciones.
Por eso crecimos mamando fútbol por todos lados. Racing Club, C. A. Independendiente, San Telmo, Arsenal, El Porvenir, Lanús, Banfield, Los Andes, Brown, Berazategui, Argelino de Quilmes, Defensa y Justicia, y seguro que de alguno más me olvido.
El Aeródromo de Quilmes y su pista de tierra.
Los legendarios colegios internados ingleses en Quilmes y Lomas de Zamora.
El Transbordador de La Boca-Isla Maciel y los botes que aún cruzan gente sobre el Riachuelo.
Por eso el Transbordador de La Boca es símbolo de Buenos Aires, junto con el Obelisco, ya a punto de volver a funcionar.
El grandioso estilo del Puente Alsina.
De Quilmes también nos llega una golosina sin par como los alfajores "Capitán del Espacio", ya convertidos en íconos inigualables y a precios muy populares.
Los caramelos "Chuenga" que se vendían en nuestras canchas avellanedenses, ahora convertidos en productos misteriosos y llenos de saber a infancia. Si que había que tener la dentadura impecable y poderosos músculos para poder masticarlos.
¿Y de la cerveza "Quilmes" que se puede decir?...ya se conoce en todo el mundo por su calidad y poder de venta.
Por eso sobre nuestras tierras se construyó la ciudad de La Plata, como símbolo de una provincia pujante, grandiosa, moderna, saludable, que mira al futuro.
Nuestro terruño es sureño, caótico, lleno de contaminación, que en algún momento será limpiada, pero que nos hace mostrar nuestras venas que desembocan en el gran Río de la Plata.
Nada mejor que ver salir el sol en el mismo o reflejarse la luna inmensa y mística.
Muchas pensarán que son un soñador, pero no soy el único.




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Para ver: parodia de una publicidad de Quilmes, en este caso sobre el barrio de Dock Sud (copiar y pegar en otra página): https://youtu.be/F7u74AempVU



Piscina del Pejerrey Club, Quilmes



jueves, 6 de febrero de 2020

EL COLECCIONISTA DE CAJAS DE FOSFOROS






Conocí a Armando García en 1975. Aún era adolescente pero ya comenzaba a militar en el  radicalismo.

Nos juntó la U. C. R., pero a Armando lo tenía visto desde que era niño, porque vendía diarios en la esquina de Sarmiento y Mitre, Avellaneda, al lado de la puerta principal de la Pizzería La Real.




Esquina clave de mi ciudad, frente a la plaza principal, y que guarda connotaciones históricas, porque allí, en 1966, fue asesinado el sindicalista Rosendo García (no tenía relación de parentesco con el protagonista de esta historia) en el marco de una lucha entre sindicalistas peronistas.

Armando por décadas trabajó ahí con un simple banco y una pequeña mesa donde exhibía sus diarios.

Hablaba mucho con él y en algunas oportunidades lo llevé con mi auto hasta su casa, en la calle Alsina, a metros de Palaá.

Un día me contó de  su hobby: coleccionaba cajas de fósforos. Tenía más de 100 mil cajitas, si 100 mil, todas guardas en un habitación. Eran de todo el mundo y se jactaba al decir que no había comprado ninguna. Todas eran regalos de vecinos viajeros, o de algún canje que hacía con otro coleccionistas.

Más de una vez hablamos para coordinar una visita y poder apreciar su colección, pero por desgracia nunca lo hice. Me arrepiento.

Comentaba que las más preciadas y valiosas cajas que poseía, eran dos: una hecha en homenaje al Campeonato Mundial ganado por Racing en 1967. La otra que conmemoraba la entronización de la Reina Isabel II de Inglaterra, en la década de los 50.

Agregó que alguna vez le  hicieron un reportaje en una revista de primer nivel internacional, que no recuerdo el nombre, y que este reportaje fue leído por un excéntrico coleccionista inglés que de golpe se apareció en su casa. Le ofreció una fortuna por su colección, pero Armando rechazó la posibilidad, diciendo que no quería convertirse en millonario sino dejar esa colección como herencia para su hija, cosa que hizo.

Este inglés le dijo que era la colección más importante del mundo, así el orgullo de Armando se enriqueció aún más que todo el dinero que le ofreció.

No hace mucho me enteré que tenía un hermano que fue Capitán del legendario equipo de Racing, tricampeón entre 1949 y 1952, quien se negara a entregar un partido final contra Banfield por pedido de la mismísima Eva Perón, con el único fin de propiciar que un equipo "chico" ganara el título.  Poco tiempo después de esta negación Higinio abandonó su carrera, en momentos en que se encontraba en el  esplendor de su juventud.

Fue un hombre trabajador, de palabra, amigo fiel y muy popular en Avellaneda. Simple y gran sabio en su simpleza. Una gran persona.

Esto también le quedó como legado a su hija. Algo invaluable.

No recuerdo cuando falleció, pero fue alrededor de principios de los 80.

Hoy  casi no se ven las cajitas de fósforos. Hasta esta extendida costumbre cambió. En este caso son el resúmen de una vida y un bello recuerdo.

Cuando paso por su esquina de canillita lo sigo memorando, a pesar que en ese lugar hay otra pizzería, mucho más linda y lujosa, pero que no tendrá nunca esa mística e historia, como la vieja Real.


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Plaza Alsina (principal). Aproximadamente en el vértice inferior derecho de esta foto estaba La Real, hoy Pertutti


sábado, 8 de junio de 2019

LUIS MEZZADRA, EL PINTOR DE SARANDI






No tenía más de 10 años. Década del 60. Cuando regresábamos a casa con mi padre conduciendo el auto, casi siempre a primera hora de la noche de los días domingos, ya esperaba pasar por el domicilio de un pintor que siempre trabajaba mostrando su lienzo a quien pasara por el lugar. Se lo veía a través de una amplia ventana que daba a la calle  Salta, esquina con Cordero, en mi Sarandí eterno.

Me llamaba mucho la atención verlo trabajar en algo que me parecía genial, la pintura.
Alguna vez pasé caminando con mi madre y nos detuvimos en ese lugar, a espiar por esa ventana. En oportunidades una cortina impedía ver hacia adentro, otras se podía ver abiertamente y ahí aparecía el mundo del artista con sus colores y medido desorden. Eso lograba aún más acrecentar mi curiosidad y hasta admiración.

De golpe, aunque no fue así, vi como cambiaba su casa y se modernizaba. Me gustó mucho el estilo que tomó, algo parecido al Mediterráneo.

Pasaron décadas nunca supe quien era ese pintor, hasta que a finales de los 80 dejé de verlo. No lo supe, hasta muchos años después, que había fallecido. 

Recién hoy pude averiguar su nombre, porque con los pocos vecinos que conversé para tratar de saber sobre él, nadie me pudo dar el mismo, aunque todos me decían que tenía fama dentro de su arte. Se llamaba Luis Mezzadra.

Ya entro en mi séptima década de vida y puedo dar por completa esa vieja imagen que me lleva a los mejores años de mi existencia, a mi infancia.

Esto me llena de alegría, nostalgia y hasta un poco de tristeza, todo al mismo tiempo, solo por la sensación de los años transcurridos, pero necesito hacer este sencillo homenaje a ese hombre. Viendo algunas de sus obras las valoro, en verdad me gustan. A lo mejor fue el artífice de mi sentido de la labor cotidiana y la creación de belleza por propia mano.

Esto  es  mucho para mi.

Por eso necesité escribir esto. Debajo adjunto una breve biografía de Mezzadra. Por desgracia no encontré demasiado material sobre él, ni escrito y hasta pocas imágenes de sus obras.

Pero no importa. Rescato el sentido y el valor de los bellos recuerdos.




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Biografía


          Luis Mezzadra nació en el barrio del Dock Sud (el Doque) Avellaneda.
Luego de una penosa enfermedad murió el 3 de agosto de 1988.
Su trayectoria comienza muy temprano mientras trabajaba y aprendía a pintar con el maestro de origen ruso, profesor Amethov. Como todo muchacho le gustaba el fútbol, llegando a jugar en la primera división del club de sus amores Esportivo Dock Sud.

          En 1933 rinde examen e ingresa en la Academia de Bellas Artes de la Nación, por ese entonces surgen otras obligaciones que el joven dibujante, aspirante a pintor, debe afrontar y ellas fueron por un lado la necesidad de ayudar económicamente a su familia y la segunda para seguir alimentando a su espíritu inquieto la de proseguir paralelamente costeándose sus estudios de dibujo y pintura y a fe que lo consiguiera, no sin grandes sacrificios. Por esos años tuvo la fortuna de comenzar a ganarse el sustento de la vida en algo que a Mazzadra le agradaba sobremanera, nada mas ni nada menos que en un taller de decoraciones cinematográficas, allí llega a conocer un gran maestro del arte pictórico que dejaría una profunda huella en el manejo del color y de la forma: el Profesor de nacionalidad rusa, Don Elías Amethov.

         Con el paso de los años se independiza de este y entra a trabajar en la empresa “Eureka Publicidad” donde al cabo de varios años de trabajo llega a ocupar el cargo de director de arte de la misma.

       Estas alternativas no hacían mas que reflejar realmente, una fiel demostración de sus promisorias dotes, no solo como dibujante, sino como un experto en el dominio del arte del color, de la luz, las perspectivas, sus diversos planos y la profundidad. Todo ese gran bagaje de arte le ha servido técnica y artísticamente, para emprender con toda seguridad el futuro en los años por venir, como fuente inspiradora e inagotable de sus grandes inquietudes plásticas, las cuales de alguna manera se irían reflejando gradual y sistemáticamente, en el desarrollo armonioso de la belleza en su hermosa temática “Campo y Suburbio”.



          Corría el año 1950 cuando en su taller recibe la visita de gente que le propone la creación de una pintura “gigante” del general San Martín, en conmemoración del centenario del paso a la inmortalidad del prócer. Pintura que el artista encara con fervor y es así que una vez terminada se convierte en la primera obra realizada en el país del prócer que tenía 10 mts de alto por 7 de ancho, causando conmoción cuando fue expuesta en una esquina céntrica de Bs.As. como lo es Florida y Cangallo.

          Por su taller comenzaron a desfilar retratos de grandes actores de la época como lo fueron Luis Sandrini y Hugo del Carril cuyas figuras resaltaban en las marquesinas de los teatros donde actuaban, grandes empresas de cine lo contrataron en forma exclusiva como Argentina Sono Film, Estudios Mapol, Lumiton, Artistas Argentinos Asociados y muchos sellos mas tan prestigiosos como los nombrados.

          En el año 1965 emprende una nueva etapa de su vida artística, lo hace abrazando una línea de la escuela Figurativa, en una muy difícil, como delicada temática que domina con todo fundamento: “Campo y Suburbio”, es decir pintar los rostros recios, curtidos del gaucho, del peón de campo, del domador. En una palabra, toda la gama de la tradición criolla, por una parte, por la otra, al piberío porteño, a los célebres “cebollitas”, con sus picardías, sus ingeniosas travesuras, sus juegos... sus estudios, por lo general procedentes de los barrios suburbanos. Así es que nacen; Esperando el Pucho, La rabona, Pescando en la Salita, etc.

          Siempre sería oportuno poner de relieve la gran obra donativa que a lo largo de su vida artística ha llegado a realizar, toda la ciudad de Avellaneda a través de sus Sociedades de Fomento, colegios y demás instituciones recibieron alguna de sus obras. Otras donaciones muy importantes las realizó al Centro Maipuense, de la ciudad sureña de Maipú, en la provincia de Buenos Aires.

          Ese hermoso lugar, fue también fuente inspiradora de muchos de los paisanos pintados magistralmente por Luis Mezzadra, con ella, muchas entidades de ese gaucho rincón provinciano guardan como un real tesoro, sus hermosas donaciones, que a su vez fueron correspondidas con muchas plaquetas, pergaminos y hasta una magnífica “marca de ganado”.   En esta ciudad es nombrado socio honorario del Rotary Club de Maipú, para quien en el festejo de sus Bodas de Plata dona un cuadro de su fundador el Dr. Raúl Harris y que fue expuesto en el Club Atlético de esa localidad.

       En los años posteriores diversos intendentes municipales de la mencionada ciudad de Maipú han conocido a fondo y participaron de la gran obra cultural que Luis Mezzadra obsequiara con el corazón generoso de siempre y que lucen en las paredes de numerosas instituciones tales como los colegios; Instituto Mauro Golé (retrato gigante del sacerdote Mauro Golé), escuela Nº 10  (José Manuel Estrada), escuela Nº 1 (retrato gigante de Domingo F Sarmiento, escuela de Yamahuida,  Ateneo Popular Dr. Mario Monti, con el cariño y beneplácito de la bella ciudad de Maipú.

            Contrae matrimonio con Norma Haydee Martínez (Nenecha), su fiel compañera a lo largo de su vida, de ese matrimonio nace una hija, María Elena quién con el correr de los años se casará con Jorge Iraola dándole cuatro nietos que fueron la alegría y el buen pasar de los abuelos y sobre todo de la bisabuela, madre de Mezzadra la señora Elena Di Gerardi.
Sus obras comienzan a exponerse en las principales galerías de Sarandí, Dock Sud y Avellaneda.

          En el sesquicentenario de la Independencia Argentina, y en homenaje a esa fecha patria, se levantó con su intervención y dirección, la “Casa de Tucumán” telón impresionante de 15 mts. de ancho por 6 de alto y con ocho figuras, cuatro en cada extremo con la efigie de otros tantos próceres de 3 mts. de alto por 1,50 de ancho, mereciendo esta obra la visita de constantes delegaciones de personalidades las que quedaban impactadas ante semejante obra, tal es el caso de la Comisión Municipal de Festejos de Avellaneda quién consideró oportuno otorgar un valioso galardón a la entidad fomentista que contribuía tan patriótica como brillantemente a los citados festejos julianos.
Y así con hechos muy apretados, con toda la mayor sencillez posible, se fueron relatando episodios, de toda una larga vida dedicada por entero al arte plástico, con su temática de carácter figurativa, muy difícil de encarar, pero su gran oficio y profundidad creativa lo colocan entre los grandes de la plástica nacional, todo lo cual reviste un gran orgullo para los argentinos y en modo especial, un legítimo e idéntico orgullo localista, y sobre todas las cosas, un orgullo genuino para todos los habitantes que componen nuestra querida ciudad de Sarandí.



Tuvo chispa y creatividad, y sobre todo: bondad, generosidad y un desprendimiento tal para donar cuadros enmarcados, de su producción.


El recuerdo de sus amigos:

“...pero fueron las expresiones lo mas original de tu estatura pictórica; las expresiones de los ojos y de las manos. Ellas tuvieron el sesgo taciturno de tu propia mirada, las mismas mansedumbres de tus dedos y tus palmas.
En la mirada bonhomía, en tus dígitos la dádiva.”
                                                                           Dante Emmanuel

“..como artista siempre me impresionó la fuerza y la expresividad de su dibujo, su color tan personal, su capacidad de trabajo, su acendrada vocación artística..”
                                                                           Juan J. García Pérez

“... Luis Mezzadra elige sus temas en la vida cotidiana. Los rostros, los cuerpos, las miradas, los llantos, la humildad y la sencillez muchas veces daban testimonios de seres descubiertos en un instante original de sus vidas. La serie de chicos de la calle, del barrio o nuestra cercana cotidianeidad, era impactos emocionales para el espectador, fulminantes cañonazos a la sensibilidad del observador, y ello ponía al descubierto el arte de elaborar, solo con pincel y materia, imágenes de tal cargamento emotivo.   De igual manera sus escenas de campo, sus paisanos, sus motivos de nuestra historia gaucha, están impregnados de esa condición de revelador inquietante y preciso, sin distorsiones que dificulten la apropiación de su obra.”
                                                                          Antonio J. González

“... estuvimos unidos en el trabajo de la cultura de manera unánime, es mas con amor y humildad que él supo tenerla en grado sumo, pues si se piensa cuanto dio a la comunidad, con sus donaciones, sea en lo que concierne a su paleta pictórica, que de otras maneras. El, lo daba todo... Recuerdo cuando fuimos a su ciudad natal, Maipú (provincia de Bs.As.), ya que se cumplía un siglo de su fundación, y allí, en su iglesia, tuve la satisfacción de dirigir un concierto sinfónico coral de inolvidable emoción, donde Luisito estuvo lleno de felicidad...”
                                                                   
                                                                       José Rodríguez Faure

“... Luis Mezzadra fue realmente un maestro del retrato y del color. Su camino en el arte se identificó con la firmeza, la consecuencia en seguir siempre una misma meta, avalada por el oficio y la personalidad de una técnica. En toda su trayectoria artística se manifestó interesado componer una imagen accesible pensando primordialmente en la comunicación directa con una mayoría.
Aunque se supone que quienes han sido pródigos en la entrega parten sin mas ambición o deseo que su obra haya contribuido al bien del semejante. Recuerdo que tiempo antes... Mezzadra me había dicho:
 “Me quedé largo rato mirando mis herramientas de trabajo... y me alegró ver que el sol las iluminaba”.
Sí, seguramente en esa mirada del adiós, estaba TODA LA PAZ DEL DEBER CUMPLIDO.”
                                                                        Gioconda de Zabatta

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(Biografía y comentarios extraídos del libro escrito por Pascual Romano titulado Luis Mezzadra, con motivo del homenaje realizado en su memoria el día 24 de noviembre de 1989)


Fuente: http://bibliotecadigitaldeelamigoii.blogspot.com/2017/07/biografia-de-luis-mezzadra.html


Casa de Mezzadra, Salta y Cordero, Sarandí. Sobre la derecha, donde se ve un rectángulo sin terminación, en la planta baja, estaba su estudio


martes, 25 de abril de 2017

LA MASONERIA RESTAURA EL MAUSOLEO DE J. B. ALBERDI




La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones (GLALAM) ha concretado la restauración de la bóveda perteneciente al inspirador de la Constitución Nacional de 1853, el Hermano Masón Juan Bautista Alberdi.



La Masonería así cumple con la preservación del patrimonio cultural de los argentinos, en uno de los lugares más visitados de la ciudad de Buenos Aires: el Cementerio de la Recoleta.
Las Logias encargadas de llevar a cabo esta obra fueron Ecuménica Nro. 449 y Mazzini Nro. 118, está última con sede en el municipio de Lomas de Zamora.


Alejo Neyeloff, ex Gran Maestre de la Masonería Argentina, da su discurso en representación del actual Gran Maestre, Nicolás Breglia. En primer plano la directora del Cementerio, Sra. Sonia del Papa Ferraro
Los obreros que forjaron los bronces de la restauración: Jorge Devito, Horacio Ojeda y Luis Martínez

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domingo, 4 de septiembre de 2016

LA MASONERIA ARGENTINA RESTAURA BOVEDA EN LA RECOLETA



Bóveda de Sarmiento

La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones (GLALAM) ha dispuesto la restauración de la bóveda perteneciente a Domingo Faustino Sarmiento, Presidente de la República y Gran Maestre de la Masonería Argentina.

Ya en el año 2011 se efectuaron importantes obras en la misma, sobre todo en el exterior del monumento, aprovechando la circunstancia de conmemorarse los 200 años del natalicio del prócer.

En este 2016 se concretó la restauración del interior, con una importante tarea de apuntalamiento de las bases del obelisco que corona a la bóveda, sobre todo porque había riesgos de inestabilidad.



La Masonería así cumple con la preservación del patrimonio cultural de los argentinos, en uno de los lugares más visitados de la ciudad de Buenos Aires: el Cementerio de la Recoleta.

Las Logias encargadas de llevar a cabo esta obra fueron Ecuménica Nro. 449 y Mazzini Nro. 118, está última con sede en el municipio de Lomas de Zamora.

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miércoles, 24 de agosto de 2016

LA MASONERIA EN LA NOCHE DE LOS MUSEOS







El próximo 29 de octubre es la edición 2016 de la Noche de los Museos. 
Una vez más, la Masonería Argentina abre sus puertas de la Sede Central "Palacio Cangallo", Perón 1242, y el Templo Hijos del Trabajo, San Antonio 814 barrio de Barracas, para que los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires puedan conocer el patrimonio edilicio, disfrutar de eventos artísticos (musicales, intervenciones, obras de teatro, muestras, etc.), y conocer cómo es una Tenida Blanca dirigida por las Grandes Autoridades.

¡Los esperamos!

Horario: de 20 a 03 hs.



dp disertando en edición 2016 de La Noche de los Museos


Hacia los 300 años de la fundación de la masonería moderna

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