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viernes, 24 de julio de 2026

ARGENTINA, OBJETIVO WOKE




La mayoría de los ataques contra la selección de Lionel Messi son de tal desvergüenza que no aguantan ni un minuto de reflexión (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando los primeros en felicitar al ganador de un mundial de fútbol son el Presidente de Irán Masoud Pezeshkian, el Presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan, los hutíes del Yemen y la organización terrorista Hamas, entonces esto no va de fútbol. Si además, las felicitaciones son especialmente eufóricas, no por quien ha ganado, sino por quien ha perdido, entonces esto no va de fútbol. Si, además, el jefe del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, país que destruye todos los derechos fundamentales de su pueblo, tiene la desvergüenza de asegurar que el éxito de España “ha traído la felicidad a todas las naciones libres del mundo que se oponen a los Estados Unidos e Israel”, decididamente esto no va de fútbol. Y desde luego, no tiene nada que ver con el fútbol ni el odio desatado a la selección argentina, ni los bulos y maldades contra Messi, ni las aberrantes acusaciones de racismo, ni la argentinidad convertida en el saco de boxeo del wokismo más obtuso. Detrás de esta campaña nauseabunda e infecta contra Argentina el fútbol no existe, solo es la excusa para vehicular pensamientos muy oscuros. Lo cual no saca razón al éxito de la selección española, que ganó con méritos el título, pero como queda claro, esto no va de fútbol.


¿Una conjura? ¿Un complot? ¿O sencillamente la suma de prejuicios, dogmas ideológicos, fobias políticas y popurri geopolítico? O dicho de otra manera, lo que une a Zohran Mamdani con Irene Montero, Javier Bardem y Samuel L. Jackson, o directamente las autoridades de Hamas. No todos se mueven por las mismas obsesiones o los mismos intereses, pero todos convergen en el mismo objetivo: convertir Argentina en el villano perfecto, el chivo expiatorio de los males que quieren erradicar. No les une lo que defienden, sino lo que detestan, y todo lo que detestan lo representa la Argentina actual: desde el fortalecimiento de la democracia liberal, hasta la defensa de los valores judeocristianos. Es contra esos valores, contra los que se revuelve la izquierda woke internacional, que no perdona a la Argentina de Milei el liderar el proceso regenerador de América Latina, enfrentarse a la locura bolivariana, acercarse a Estados Unidos y tener excelentes relaciones con Israel. Esta Argentina desacomplejada y exitosa rompe los esquemas ideológicos del wokismo, una derivada del postcomunismo que, en su desprecio profundo por las democracias liberales, se encuentra con el orientalismo antioccidental: de Yanis Varoufakis a Mamdani, de Irán a Turquía, de Bardem a Jackson.


En este sentido, es reveladora la frase de Varoufakis, fundador de la Internacional Progresista, que aseguró que el domingo había triunfado “el multiculturalismo saludable, que logró sobrevivir a la feroz comercialización y los trucos empresariales”. Difícil sostener mayor empanada ideológica, y más cuando lo pronuncia un señor que cuando fue ministro de finanzas de Grecia dejó el país en los huesos. Como si la sociedad argentina no fuera un extraordinario y saludable crisol de identidades, culturas y orígenes. De hecho, la mayoría de los ataques contra la selección son de tal desvergüenza que no aguantan ni un minuto de reflexión. La acusación de “racismo” del actor Samuel L. Jackson contra un país que abolió la esclavitud en 1853, él que vive en un país con una grave situación de racismo, es de traca. O los ataques de la prensa egipcia en la misma dirección, a pesar de que la minoría cristiana (un 15% de la población) sufre una discriminación secular. O la locura antiargentina en México, que prefería defender a España, el país que acusa de colonizador, que a Argentina, que se libró de los colonizadores. Si añadimos el ataque de histeria que una bandera de Israel en la grada argentina le produjo a Irene Montero, o la verborrea clásica de Bardem, tenemos el espectáculo completo. Un espectáculo que siempre funciona de igual manera: utilizar los peores estigmas, el racismo, el supremacismo, la discriminación, los privilegios como arma arrojadiza contra aquello que considera políticamente condenable. Y la selección argentina se ha convertido en el símbolo que concentra todas sus fobias: Milei, Israel, Estados Unidos, democracia liberal, sociedad judeo cristiana... Lo peor para el wokismo.


Pilar Rahola

Y lo peor, también, para los países y grupos violentos que detestan la democracia y que trabajan coordinados con las izquierdas woke en sus ataques mediáticos a Israel. Y, por supuesto, una victoria de Argentina era, para todos estos, una victoria israelí. De ahí las campañas furibundamente antiargentinas en redes, los bulos sobre Messi, todo ello responde a ese fenómeno global que empieza en Teherán, pasa por Estambul y puede acabar en una pintada en el metro de Madrid con la frase “Messi sionista”. Por supuesto, en el caso de España ayuda, y mucho, la actitud anti israelí del propio Pedro Sánchez, convertido en un gran vivero de antisemitismo.


Sea como sea, era fútbol, pero no ha sido fútbol, sino política e ideología. Sucia, deleznable, injusta, pero muy eficaz en los tiempos de la viralización. Lo peor es que han intentado convertir a la selección argentina, una selección que ama al fútbol como ninguna, nutrida de gentes de todos los barrios y condiciones, con un aporte extraordinario a la historia del fútbol mundial, la han intentado convertir en el símbolo de todo lo que odian. Es el wokismo, es la izquierda caviar, es la geopolítica que mueve sus tentáculos, es el poder viral de los enemigos de la democracia.


No puedo acabar este artículo sin hacer un sentido homenaje a Lionel Messi, cuya grandeza humana trasciende su grandeza deportiva. Diga lo que diga el ruido, éste ha sido su Mundial, grabado para siempre con esfuerzo, sudor y lágrimas en la historia del fútbol.


Por Pilar Rahola


Pilar Rahola (Barcelona, 1958) es una destacada pilar rahola periodista, escritora y política española de ideología independentista catalana. Se ha desempeñado como diputada en el Congreso, columnista en diversos medios y autora de múltiples ensayos y novelas de éxito. 



dp




martes, 4 de junio de 2024

LA ABSURDA GUERRA DE ESPAÑA CONTRA MEDIA SUDAMERICA



La pelea de bar que desencadenó la guerra más absurda de la historia de España

Se trata de una de las campañas militares más inexplicables de la historia, donde el honor, la influencia sobre las colonias y el guano parecen ser los detonantes más importantes


Por Álvaro Hermida



El siglo XIX en España fue un auténtico galimatías. Cierto es que en todos los siglos, en todos los países de la tierra han ocurrido cosas, muchas, más o menos importantes. Lo mismo se aplica a la historia de nuestro país, pero el XIX se lleva, con creces, todos los premios a la época más convulsa: guerras de independencia, constituciones, reyes odiados (y, al mismo tiempo, inexplicablemente deseados), regentes, espadones, repúblicas, pérdida de las colonias, pronunciamientos (en enorme cantidad), leyes sálicas y sus consiguientes guerras civiles... Vamos, un siglo en nuestra historia con más conflicto que una partida de Risk. Pero uno de los eventos que menos se estudian en los institutos españoles, además de porque el temario del siglo XIX ya es bastante extenso, tal y como es, por su final irrelevancia histórica, fue la Guerra Hispano-Sudamericana que tuvo lugar entre los años 1865 y 1866 (aunque el armisticio no se firmó hasta 1871 y la última paz no llegó hasta más de una década después, en 1885). "Esta humillación fue demasiado para Pareja, que se suicidó a bordo de su buque insignia, el Villa de Madrid, dos días después" Las causas de este conflicto armado están, todavía a día de hoy, poco claras. 


Según reputados historiadores como el contralmirante de la Armada Española, miembro de la Real Academia Española y de la Real Academia de la Historia, Julio Guillén Tato, "la campaña del Pacífico (1863-66), por los continuos errores de uno y otro bando, desembocó en una guerra estúpida, de la que un historiador nuestro afirma que fue sin objeto ni objetivos y que nadie pone en claro de qué modo empezó".


Pero la situación no estalló porque sí. Según explica el historiador Spencer C. Tucker en un libro, durante la década de los años 50 del siglo XIX el gobierno de Isabel II aumentó mucho el gasto militar español, con el objetivo de revitalizar una fuerzas armadas muy deterioradas después de las sucesivas guerras de independencia de las colonias americanas a principios del siglo XIX. Del mismo modo, Tucker explica que a finales de 1862, España mandó una expedición 'científica' (aunque tremendamente armada) a las aguas del Pacífico sudamericano que, en realidad, tenía el objetivo de ayudar a los ciudadanos españoles que todavía continuaban viviendo en América.


El comandante de la expedición era un Almirante perteneciente a una de las estirpes marineras más famosas del mundo, Luis Hernández-Pinzón Álvarez, descendiente directo (explica Tucker) de los tres hermanos Pinzón, naturales de Palos de la Frontera (Huelva), que acompañaron a Colón en el descubrimiento de América


La primera parada en la expedición española fue el puerto de Valparaíso, en las costas chilenas donde, cuenta el historiador, fueron recibidos amigablemente tanto por la población local como por las autoridades, dado que España mantenía buenas relaciones diplomáticas con Chile desde que reconociera su independencia a principios de los años 40 del siglo XIX. Tras llegar a Valparaíso el 18 de abril, la expedición volvió a zarpar hacia el norte en Julio, llegando ese mismo mes a Callao, en Perú. A pesar de que todavía el Gobierno Español no reconocía la independencia de Perú, el recibimiento fue igualmente amistoso, zarpando poco después en dirección a San Francisco, en California en Estados Unidos.


La historia 'oficial', según explicaba en un artículo el historiador y escritor Rodolfo Aguado Cantero, dice que el 4 de agosto de 1863 "el colono español Marcial Miner y el hacendado peruano Manuel Salcedo se vieron envueltos en un pleito". Al parecer, en la Hacienda Talambo, en la población de Lambayeque en Perú. Tras sentirse ofendido, Salcedo mandó apresar a Miner, que se encontraba con otros colonos españoles. El mayordomo de la hacienda, "acompañado por varios peones armados", asaltó al grupo español. Esto desembocó en una trifulca en la que se desenfundaron pistolas y murieron, según el historiador, un ciudadano español y un peruano. Después de que la policía apresara a los involucrados, "los jueces peruanos absolvieron a Salcedo". 



En noviembre, mientras todavía navegaba dirección norte hacia California, las noticias del incidente llegaron a Pinzón, que dio media vuelta el día 13, regresando a Perú y reclamando al Gobierno peruano una disculpa además de una compensación a los ciudadanos españoles afectados. El Gobierno del país sudamericano consideró que se trataba de un asunto completamente interno, y que debía quedar en manos de la justicia y de la policía peruanas, así que se negó a ofrecer ningún tipo de disculpa. Después de que estas noticias alcanzaran Madrid, el Gobierno español decidió, no solo apoyar las reclamaciones del Almirante español, sino reclamar a Perú compensaciones pendientes por la Guerra de Independencia y enviar a un representante español a Lima para negociar directamente con el gobierno peruano. 


El hispanista británico Raymond Carr lo definió así: "La guerra con Chile y Perú... fue estúpida por sí misma" La situación se tensó más, explica el historiador peruano Fabián Novak Talavera, porque el enviado español, Eusebio Salazar y Mazarredo, llegó a Perú en marzo de 1864 con el título oficial de 'comisario especial y extraordinario de la reina' y no como embajador. Esto tiene especial relevancia dado que los comisarios eran representantes para las colonias, no para países independientes. Las negociaciones, como cabía esperar, se fueron rápidamente al traste. El 14 de abril, dada la negativa de Perú al pago de cualquier tipo de compensación, la flota española invadió las islas Chincha, 92 yermas hectáreas situadas a 20 kilómetros del continente. 


En ella desembarcaron un total de 400 infantes de marina, que tomaron el control absoluto del territorio, apresaron, como explica Novak, al gobernador local, Ramón Valle Riestra, e izaron la bandera española. ¿Pero por qué tres pequeños islotes en los que no crece ni una sola brizna de hierba podían suponer una medida estratégica efectiva? Porque estaba llena, a rebosar, de excrementos de ave.


Hasta que en la primera década del siglo XX el químico alemán y ganador del Premio Nobel, Fritz Haber (caído luego en desgracia por ayudar a inventar y promover el uso del Gas Mostaza en la primera guerra mundial y ser, además, uno de los responsables —se inventó en su instituto— de la creación del Zyklon B, el gas que los nazis usaron para ejecutar a millones de personas) inventase un procedimiento para producir amoníaco directamente del aire (compuesto en un 78% por nitrógeno), la única forma, realmente viable de fertilizar los campos del planeta era el guano o, dicho de otro modo, los excrementos de aves, principalmente marinas, acumulados en las rocas de zonas costeras o de islas. En estos lugares las heces, ricas en nitrógeno, se solidifican y se acumulan, lo que posibilita su minado y posterior comercialización. A mediados del siglo XIX, las Islas Chincha suponían más del 60% de todos los ingresos de Perú. 


Este no fue un golpe nada suave. Al mismo tiempo, la flota española bloqueó todos los puertos peruanos: la victoria estaba asegurada. Pero, cuando estas acciones militares llegaron a oídos del nuevo presidente del Consejo de Ministros de España, Ramón María Narváez, el Gobierno español decidió sustituir a Pinzón por el vicealmirante Juan Manuel Pareja, nacido en Perú, creyendo que esto aliviaría tensiones. A pesar de esto, Narváez hizo lo que se conoce como 'dar una de cal y otra de arena' pues al mismo tiempo mandó cuatro fragatas más para reforzar el grupo naval español. Esto terminó de firmar el (temporal) éxito español en el conflicto, dado que tras la llegada de Pareja en diciembre, tras un mes de negociaciones, se firmó la paz el 27 de enero, aceptando Perú las reclamaciones españolas.


Esto, a su vez, tuvo repercusiones políticas en el país sudamericano, que consideraba la paz una afrenta a su honor nacional. El Congreso se negó a ratificar el tratado y el Gobierno de Juan Antonio Pezet, el presidente peruano, cayó el día 7 de noviembre de ese año. 


Pero España parecía tener ganas de más. Los beligerantes actos de la Armada Española no pasaron desapercibidos para nuestras antiguas colonias, especialmente para Chile, Bolivia y Ecuador, que tenían la impresión (posiblemente justificada) de que España intentaba restablecer el Imperio. Esto provocó que cuando la cañonera Vencedora, una de las embarcaciones de la flota española, atracó en el puerto de Lota para llenar sus reservas de carbón, el gobierno chileno se lo negó, alegando que esta materia prima estaba considerada un recurso de guerra y que no debía vendérsele a un país beligerante. 


Esto, sumado a la salida desde el puerto de Valparaíso de dos embarcaciones militares peruanas que cargaban armas y voluntarios chilenos, llevó a pensar a España que Chile ya no se trataba de un país neutral en el conflicto. Pareja reclamó a Chile compensaciones, explica Fabián Novak, "incluso mayores que las que le había reclamado a Perú". Para terminar de forzar la situación, Pareja entró en el puerto de Valparaíso a bordo del buque insignia español Villa de Madrid el 17 de septiembre de 1865, un día antes del Día Nacional de Chile (ligado a su proceso de independencia) y, como explica el historiador Robert N. Burr, "reclamó 21 salvas de artillería como saludo". El gobierno chileno rechazó la petición y la guerra le fue declarada a Chile una semana después, el día 24.


El 'nuevo' presidente del Consejo de Ministros de España (oh, sorpresa: ya habíamos dicho que el XIX en España fue, cuanto menos, convulso), Leopoldo O'Donnell, ordenó a Pareja retirarse, pero el Vicealmirante desoyó la orden directa. Dada la carencia de fuerzas de invasión, Pareja ordenó un bloqueo de los principales puertos chilenos, lo que conllevó un grave impacto económico, tanto para Chile como para otras potencias como EEUU o Reino Unido, que emitieron protestas formales al Gobierno Español. 


Pero la autoridad de Pareja estaba a punto de llegar a su fin. En el mes de noviembre una corbeta chilena capturó la goleta española Covadonga, arrestando a los marineros españoles y apropiándose de la correspondencia de guerra del Almirante español. El historiador estadounidense Bruce W. Farcay escribe que "esta humillación fue demasiado para Pareja, que se suicidó a bordo del Villa de Madrid dos días después". EL mandó pasó al capitán de navío Casto Méndez Núñez, que fue ascendido a contraalmirante inmediatamente.


Estas acciones de guerra forzaron la mano de Perú, Ecuador y Bolivia, que también entraron en guerra con España, llevando a cabo algunas escaramuzas que no llevaron a nada como la Batalla de Abtao, donde se enfrentaron las flotas conjuntas de Perú y Chile contra la Armada española. Este enfrentamiento, debido a las poco profundas aguas, tuvo lugar a tal distancia que la artillería se consideró inefectiva y el almirantazgo español consideró que la pérdida de munición y otros recursos no valía la pena. La única acción 'militar' efectiva tuvo lugar en el puerto de Valparaíso en Chile. Dada la imposibilidad de desembarcar tropas y con los recursos disminuyendo día a día, Méndez Núñez ordenó represaliar a los puertos de la alianza sudamericana. 


Quien se llevó la peor parte fue el puerto de la ciudad mencionada el 31 de marzo de 1866. La artillería naval española, según se explica en este artículo bombardeó con fiereza el puerto, destruyendo toda la flota mercante chilena que allí estaba atracada. En total 33 navíos fueron hundidos. Esto supuso la práctica desaparición de la marina mercante chilena que, 12 años después todavía no era ni la mitad de grande que en 1865.





A pesar de que Méndez Núñez intentó llevar a cabo algunas acciones más (como la Batalla de Callao el 2 de mayo de 1966), todas infructuosas. El hecho de tener todos los puertos al sur de Colombia cerrados y la consiguiente escasez de municiones y recursos, forzó la retirada de las tropas estacionadas en las islas Chincha y la vuelta a casa de la flota española. A pesar de que ni Colombia, ni Argentina ni Brasil habían entrado en la guerra (dado que tenían su propio conflicto militar con Paraguay), el almirante español ordenó poner rumbo a las Filipinas (todavía una colonia española) regresando a la Península tras realizar una circunnavegación del globo. Como escribió el hispanista británico Raymond Carr, "la guerra con Chile y Perú... fue estúpida por sí misma". España no obtuvo ningún tipo de beneficio, mientras que Perú alcanzó (no de manera oficial hasta unos años después, pero sí práctica) su independencia, mientras que Chile aumentó considerablemente su gasto militar (que utilizó en la Guerra del Pacífico, que lo enfrentó a sus antiguos aliados, Perú y Bolivia). 


La situación política en España era pésima. Isabel II destituyó a O'Donnell tras la sublevación del cuartel de San Gil en junio de 1866 nombrando a Narváez (oh, sorpresa) nuevo presidente del Consejo de Ministros. En efecto, el siglo XIX en España fue, en muchos sentidos, un total despropósito.



Nota de dp: El contexto general y sus consecuencias.


Chile ambicionaba la conquista de gran parte de las Islas de Polinesia, por aquel entonces independientes por completo. Debido a esta guerra con España tuvo que centrar sus escaso recursos en esta, dejando de lado sus pretensiones globales en el Pacífico Sur hasta otro momento.

Ante esta "vía libre" oceánica, Francia decidió apropiarse de casi todas las islas, que hoy constituyen el Departamento de Ultramar de la Polinesia Francesa, con los grandes tesoros naturales de Tahití y Bora Bora, y los Atolones (islas) naturales que le sirvieron para probar sus bombas atómicas en décadas posteriores, entre otros.

Tremendo error de objetivos nacionales por parte de los chilenos, solo compensado en parte con la anexión de la Isla de Pascua, casi dos décadas después.


Pero no fue único error. A los pocos años Chile se sumerge en una guerra contra sus ex aliados Perú y Bolivia, bajo el pretexto de la explotación del guano también (si bien con el paso del tiempo comienzan a explotar los ricos yacimientos de cobre del norte del país, cosa, que constituye al día de hoy, la mayor fuente de riqueza chilena).

En es momento, aprovechando la nueva "distracción" chilena, la Argentina decide emprender la ocupación de la Patagonia (1879), por entonces sin dominación concreta por parte de nadie, perdiendo de esta forma definitivamente la posibilidad de reclamar este inmenso territorio, sin disparar un solo tiro.


El guano que lograron "conquistar" en el norte dejo de tener uso comercial por haberse logrado la fabricación industrial de fertilizantes.

Otro tremendo error geopolítico que repercute al día de hoy. Todo por no tener en claro sus prioridades y deseos nacionales.



Fuente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2022-08-11/guerra-hispano-sudamericana-guano_3471658/




dp 





martes, 2 de abril de 2024

CORIN TELLADO: FENOMENO MUNDIAL DE LA LITERATURA VULGAR




Por J. M. Sadurní

Especialista en actualidad histórica




María del Socorro Tellado López, más conocida como Corín Tellado, está sentada delante de su máquina de escribir. Aún no ha salido el sol y la escritora sostiene su sempiterna cajetilla de tabaco en la mano en espera de una inspiración que seguro no tardará en llegar...La autora asturiana, que ostenta el privilegio de ser la escritora mas leída en lengua española, escribió alrededor de cinco mil libros, calificados por la crítica como literatura menor. Conocida sobre todo por ser la autora más famosa del género romántico, Corín Tellado también cultivó otros géneros como los cuentos infantiles y juveniles, e incluso las novelas eróticas.


ESCRITORA PRECOZ


Nacida el 25 de abril de 1927 en el pueblo de Viavélez, en el concejo asturiano de El Franco, Corín Tellado fue hija de una ama de casa y de un maquinista de la marina mercante. La que estaba llamada a convertirse en una escritora de éxito fue bautizada como María del Socorro, aunque desde muy pequeña sus hermanos la llamaban cariñosamente Socorrín, un apodo que se acabaría convirtiendo en el nombre por el que todo el mundo la recuerda: Corín. Al finalizar la Guerra Civil, su padre fue ascendido a primer oficial y la familia tuvo que mudarse a Bilbao y desde allí a Cádiz, donde la joven Corín finalizó sus estudios y pasó una feliz adolescencia. A pesar de que ella misma se definía como una niña muy tímida, una compañera suya, Ana María Morgado, en cambio la recuerda como una joven "muy lanzada", que no dudaba en montar en bicicleta y en fumar pitillos a escondidas.


Tras la muerte de su padre en 1945, Corín dio un paso adelante y con tan solo dieciséis años escribió su primera novela de corte romántico a la que tituló Atrevida propuesta, que sería publicada un año después por la editorial Bruguera. La novela tuvo una gran aceptación por parte del público y la editorial pagó a la joven tres mil pesetas en dos plazos, una cantidad considerable para la época. Además le propuso una colaboración fija por la que debería entregar una novela por semana. Pero la segunda novela de Corín no tuvo el mismo éxito que la primera, y la joven estuvo a punto de entrar a trabajar en una zapatería para ganarse la vida, aunque al final no lo hizo puesto que pudo vender alguna novela más. Por aquel entonces, la editorial gallega Cies también publicó algunas de sus novelas, y en 1947 Bruguera acabó incluyéndola en la nómina de la editorial.

Corín demostró desde muy pronto ser una escritora prolífica y muy dedicada. Se ponía a escribir antes de que saliera el sol y en poco más de dos días podía tener acabada una novela. Aunque empezó a estudiar Psicología, al final Corín prefirió seguir con lo que realmente le apasionaba: la literatura romántica. Sus novelas cortas, de poco más de cien páginas, eran recibidas con enorme entusiasmo por los lectores, hasta el punto de que muchas de ellas tuvieron que reeditarse debido al gran éxito obtenido. En 1951, Corín Tellado se trasladó a vivir definitivamente a Gijón, donde firmó un contrato con la revista femenina Vanidades (que tenía gran difusión en Hispanoamérica), con la que colaboraría durante más de cincuenta años. Corín entregaba a la publicación dos novelas cortas e inéditas al mes, con lo que la tirada de la revista aumentó de dieciséis mil ejemplares al mes a casi setenta mil. El corrector de Vanidades, por aquel entonces Guillermo Cabrera Infante, dijo de Corín que su influencia resultó decisiva en su posterior carrera como escritor.


Según la propia Corín, "harta de pagar las bodas de sus familiares", se casó en 1959 con Domingo Egusquizaga Sangroniz con quien tuvo dos hijos, Begoña y Domingo, y del que se acabaría separando en 1962. A pesar de haberse convertido en la reina de las novelas románticas, Corín nunca más volvió a enamorarse (como declararía una vez a un medio digital, una vez sus hijos fueron mayores, ella prefirió la soledad). Ese mismo año, 1962, Corín Tellado fue declarada por la Unesco la autora en lengua española más leída después de Cervantes. Al parecer, todo iba sobre ruedas en la carrera de Corín. En 1964 firmó un contrato de exclusividad con Bruguera, pero la propia autora decidió rescindirlo poco después tras algunas desavenencias con la editorial. Corín comprobó que sus obras se reeditaban con otro título y sin consultarle: "Esta avalancha de viejas novelas publicadas como si fueran nuevas, cambiándoles el título, me desacreditaba. Algunas lectoras me escribían llamándome estafadora", declaró la escritora.



CINE Y RADIO

La obra de Corín Tellado alcanzó tal fama que alguna de sus novelas incluso fue adaptada al cine. En 1970 se estrenó la película dirigida por Antonio del Amo inspirada en su novela Tengo que abandonarte. Pero no todo fueron buenas noticias para la exitosa autora. Pocos años después, en 1973, Bruguera ganó un pleito que mantenía con Corín y esta se vio obligada a pagar una altísima indemnización y a trabajar en exclusividad para la editorial hasta 1986, momento en el que Bruguera quebró y Corín pudo recuperar los derechos de sus obras. Pero no solo fue el cine; también el mundo de las ondas quería a Corín. En 1977, la autora estrenó el serial radiofónico Lorena, historia de una chica de alterne, que se vio sometido a la censura de la época debido a sus constantes alusiones políticas. A pesar del éxito alcanzado con la literatura romántica, Corín también decidió explorar otros géneros. Entre los años 1978 y 1979, y bajo el seudónimo de Ada Miller, Corín publicaría una veintena de novelas de bolsillo de temática erótica que incluyó en la colección Especial Venus. La autora también publicó una colección de relatos juveniles, entre los que destacan Cuando llega Pizca, El circo del corazón o La rebeldía de Boris, para las editoriales Júcar y Cantábrico. Y en 1981 se hicieron fotonovelas de algunas de sus obras.


Con el paso de los años, el estado de salud de Corín Tellado se volvió cada vez más precario. Al final tuvo que someterse a un tratamiento de diálisis peritoneal, lo que no le impidió seguir publicando (aunque fuera dictando a su nuera)algunas obras más. En el año 2000, y gracias a las nuevas tecnologías, publicó su primera novela por internet titulada Milagro en el camino. En 2008, Corín se adhirió a la campaña Doi la cara pola oficialidá, en favor del reconocimiento del asturiano o bable como lengua cooficial del Principado. El 11 de abril de 2009, después de sufrir un infarto cerebral, Corín Tellado moría a los ochenta y un años en su casa de Gijón. Tras de sí dejó cinco mil títulos publicados y tres novelas inéditas. Al final, fue la propia Corín Tellado quien resumió perfectamente lo que pensaba de su vida. Preguntada una vez en qué le gustaría reencarnarse si esto fuera posible, contestó lo siguiente: "¿En que me reencarnaría? Yo no lo pasé muy mal con Corín Tellado. Creo que me volvería a reencarnar en mí misma".


Fuente: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/corin-tellado-la-reina-de-la-novela-romantica_16675


Nota de dp: Como calificar la obra de Corín Tellado sin ser demasiado ofensivo? Pero fue un fenómeno mundial. Eso habla bastante mal del promedio de la humanidad.


dp