daniel eugenio pena

23.6.09

CONTRADICCIONES QUE DEVORAN GENTE


El peronismo es un fenómeno tan “especial” de la política argentina que, incluso, devora a sus propios hijos que actúan en el ámbito de la cultura, como lo fueron Hugo del Carril, Leonardo Favio, Alejandro Dolina o, ahora, lo será pronto Nacha Guevara.
El pueblo argentino reconoce estos nombres y rescata sus aportes intelectuales y artísticos, pero los relega de la consideración masiva, porque ve otra señal que capta el fanatismo con el cual se desenvolvieron y la participación sectaria conque encararon su vida pública.
Esto se debe al componente violento del mismo peronismo, que siempre se manifestó masivamente apelando a su inmensa capacidad movilizadora, que no dudo en emplear cualquiera tipo de método con tal de imponer su hegemonía.
Recordemos su nacimiento, producto de un hecho violento como un golpe de estado, en 1943 y, pasando por el intento de implantar el partido único, el 5 por 1, la quema de las iglesias y sedes partidarias de la oposición, el armado de bandas criminales, incluso enfrentadas entre si, como Montoneros y la Triple A, que sembraron de cadáveres todo el territorio de la República. Mención aparte debe tener la contradicciones ideológicas, que reconocieron influencias del marxismo y o del fachismo italiano, entre otras cosas.
El pueblo no peronista percibe esto y reacciona en consecuencia, relegando a aquellos que, siendo primeras figuras y de indiscutible calidad, se “partidizaron” fanáticamente.
Semejante fenómeno se ve hoy día en el mismo kirschnerismo, que no logró mostrar algo muy distinto de las viejas prácticas violentas, solo que con métodos algo más “civilizados”. En lugar de fuerza bruta, condiciona políticamente, manipula, prostituye las elecciones con las candidaturas testimoniales, engaña, no rinde cuentas, promete y pocas veces cumple.
Esto también es violencia, algo más sutil, talvez, que viene arraigada en genes mal nacidos con los militares nazis del 43, con Perón y Evita, con López Rega, Isabelita, el aparato sindical corrupto, Firmenich y Menem.
Los Kirchner, Moyano, D’Elia, Moreno, son los nuevos nombres, pero reconocen sus antecedentes en la vieja escuela.

dp

12.6.09


CABEZA DE WALLRAFF

Günter Wallraff se ha hecho pasar por vagabundo, alcohólico en manicomio, portero de una empresa de seguros, cura, chofer de un traficante de trabajadores indocumentados, y fabricante de bombas. A veces "hay que engañar para no ser engañado", considera este periodista alemán.

Por Gerardo Lammers

Visitó México por primera vez a finales de 2008. Casi de inmediato, Günter Wallraff, el periodista indeseable, anunció que volvería. Durante su estancia en el país, que aprovechó para impartir un taller a jóvenes periodistas en la ciudad de México y participar en una mesa redonda de la Feria del Libro de Guadalajara, este hombre de estatura mediana, gafas y calvicie pronunciada, “el amo del disfraz” como gustan llamarle, se presentó en los estudios de televisión de CNN para ser entrevistado por Carmen Aristegui.
Debe ser muy difícil seguir haciendo su trabajo ahora que su rostro es muy conocido en el mundo —le dijo la conductora.
—No —respondió Günter Wallraff en alemán, devolviéndole una sonrisa—, solamente conocen un cliché de mi cara. Si estoy bien disfrazado ni mis niños me reconocen.
El autor de Cabeza de turco no ha dado muchos más datos sobre lo que hará cuando regrese a tierras mexicanas, pero dejó entrever que se dedicará a wallraffear. Este verbo (wallraffa) ya ha sido aceptado por la academia sueca de la lengua para describir “esa forma poco ortodoxa en el ejercicio del periodismo”, que consiste en hacerse pasar por otro para obtener información.
Desde que Günter Wallraff comenzó con sus investigaciones, durante la década de los sesenta, el papel que más ha desempeñado ha sido el de obrero en distintas fábricas. Pero también ha sido vagabundo, alcohólico en manicomio, portero de una empresa de seguros, cura, chofer al servicio de un traficante de trabajadores indocumentados, fabricante de bombas de napalm, africano que intenta conseguir trabajo en Alemania, trabajador iraní en Japón, financiero alemán de extrema derecha, panadero de una gran cadena y, más recientemente, empleado de un call center que realiza estafas telefónicas.
Wallraff ha llegado al extremo de disfrazarse de reportero. Así lo hizo durante cuatro meses, cuando se coló —con un nombre falso, claro— en la redacción del diario sensacionalista alemán Bild, el más vendido de Europa, para investigar cómo funciona la maquinaria de la manipulación informativa.
El proyecto que Wallraff podría hacer en México quizá tenga que ver con una investigación sobre narcotráfico, que cuente con apoyo internacional y con la promoción de un periodismo grupal, regional y anónimo que ayude a proteger a los periodistas en riesgo.
“En México no me costaría ningún trabajo encontrar temas. Sobran”, dijo. En especial el narcotráfico y los altos círculos del poder, “pero con la debida seguridad guardada”, aclaró durante su presentación en el Palacio de Bellas Artes, en noviembre pasado, según recogió el diario La Jornada.
Suena muy improbable para alguien que no habla ni jota de español (o al menos eso aparenta). ¿Pero se atrevería Wallraff a colarse en las filas del crimen organizado de este lado de nuestras fronteras? “He estado en peligro muchas veces, pero en México un colega que se infiltre en el narcotráfico quizá no sobreviviría”, declaró en entrevista al Grupo Reforma.
Al popular escritor que alguna vez quiso ser poeta y objetor de conciencia, el periodismo le ha permitido vivir varias vidas, no todas las que ha querido (en ocasiones ha sido descubierto), pero sí muchas, suficientes para ser considerado como un excéntrico protagonista del periodismo independiente contemporáneo y un luchador social extraordinario, aunque no exento de polémica.
A sus 67 años y a pesar del montón de enfermedades y lesiones que su peculiar manera de ejercer el oficio le ha acarreado —incluso estuvo en silla de ruedas por pasar una temporada en un sitio insalubre—, es poseedor de una condición física envidiable, capaz de correr maratones, practicar deportes extremos y aparentar que es 10 o 15 años más joven. Sigue apostando por un método de investigación que, aunque no inventó, sí le imprimió una patente muy particular, fundamentada en el compromiso social y el respeto a la vida privada: el periodismo encubierto o de infiltración.
“Para no ser engañado —sostiene desde hace décadas— hay que engañar, transgredir las reglas del juego para divulgar las reglas secretas de la dominación”. Queda claro que su lucha es contra los abusos de poder, donde quiera que se encuentre, muy especialmente en aquellos casos en donde al periodista se le niega el acceso a la información. Su método le ha permitido vivir en carne propia los abusos, documentarlos y denunciarlos mediante la crónica y el reportaje de altos vuelos.
Y si se trata de ponerle nombre y apellido a las cosas, encontraremos que la lucha de este tozudo alemán es contra el capitalismo salvaje, que según sus palabras ya llegó a su límite y debe ser sustituido por un movimiento democrático de paz, compuesto por mayorías no empobrecidas intelectualmente.
“El interés de esta forma de periodismo”, dice el escritor Klaus Schuffels, “es que transmite los hechos con la densidad de la vivencia y ofrece la prueba de su autenticidad”. Y agrega: “Sucede también [que el método de Wallraff] descubre algunos hechos cuyo secreto es celosamente guardado”.
Pero aquí no termina su labor. Por encima de su obra, a Wallraff le interesa que sus investigaciones —las más recientes realizadas también con la ayuda del video— provoquen cambios tangibles en la sociedad, e incluso ha llegado a ofrecer no publicar alguno de sus trabajos a cambio de mejoras sustanciales en las condiciones laborales de ciertas empresas. Para sorpresa de todos los pesimistas y desencantados profesionales, su idealismo ha obtenido resultados.
El periodista indeseable y Cabeza de turco (publicados por el sello español Anagrama) son los dos títulos traducidos al español de este periodista. Estos libros se han convertido en referencia para muchos periodistas, maestros y estudiantes en toda Hispanoamérica, al lado, muy probablemente, de autores como Gabriel García Márquez y Ryszard Kapuscinski.
Hijo de un padre empleado y una madre burguesa, Wallraff nació en 1942 en Burscheid, una población cercana a Colonia, Alemania.
“Siempre fui mal estudiante en las materias abstractas. Fuera de las clases de deportes, alemán y arte, en todo era muy malo. Así que la posibilidad de acercarme a la realidad fue con la infiltración. Tenía 17 años y originalmente había hecho poesía. De hecho, en una antología poética había una frase que años después encontré y me asusté, decía: ‘Soy mi maquillista secreto’. Y es cierto, ahora todo el tiempo me pongo nuevas máscaras para buscarme y para, al mismo tiempo, esconderme”, declaró a Reforma.
Durante la conferencia que dio en el Palacio de Bellas Artes, en el Distrito Federal, contó: “Yo era librero y escribía poemas, pero en un momento enrolaron a todos los jóvenes en la guerra y yo tuve un fuerte conflicto de conciencia. No quería aprender a matar, mientras que mis superiores buscaban quebrar mi voluntad [...] Yo llevaba un registro y cuando me descubrieron se espantaron y me ofrecieron que si no publicaba nada de eso me dejarían ir. Respondí que no. Finalmente me lanzaron a la calle con un certificado que decía: ‘No sirve ni para la guerra ni para la paz’, de manera que no pude regresar a mi trabajo de bibliotecario y tuve que disfrazarme. Fue así como empezó este juego de personalidades”.
Los diarios íntimos que llevó durante su estancia en el ejército fueron, pues, sus pininos en el periodismo y la literatura. Después trabajó como obrero durante tres años, y enseguida decidió que el periodismo de infiltración era lo suyo, teniendo como antecedente a Egon Edwin Kisch, un periodista nacido a finales del siglo XIX que utilizaba métodos ilegales para obtener información. Como inspiración tuvo a Karl Marx, cuyos análisis considera muy lúcidos aunque no comparte sus profecías, y a Bertold Brecht, el dramaturgo que creía que las historias deben hacer mella en la realidad y que “el crimen tiene nombre y dirección”.

Diez años de escribir sobre los entretelones de la vida laboral en la entonces República Federal Alemana (RFA) lo convirtieron en uno de los escritores favoritos de los propios alemanes occidentales. En 1985 publicó Abajo de todo, su obra más conocida (traducida como Cabeza de turco), una serie de crónicas, la mayoría de las veces despiadadas —aunque también hay episodios de negra comicidad— sobre Ali, el personaje que Wallraff se creó para la ocasión: un trabajador turco indocumentado que apenas balbucea algo de alemán, en la lucha por sobrevivir, rebotando de un lado para otro, por los suburbios de varias ciudades de Alemania.
Peluca, lentes de contacto, bigote y ropas gastadas le fueron suficientes para caracterizarse como uno más de los miles de turcos indocumentados que abundaban en la Alemania Occidental de aquella época, atraídos principalmente por las labores de la construcción. La intención de Wallraff era conocer cómo era la vida de los extranjeros en Alemania Occidental, especialmente la de aquellos que estaban “abajo de todo”.
Ali (Wallraff) trabajó en una planta siderúrgica, en un McDonald’s, como chofer de un contratista de trabajadores indocumentados, vendió su sangre, consumió medicamentos de prueba como conejillo de indias, reparó una central nuclear. Todo ello sin derechos laborales, sin equipos de protección, ganando sueldos por debajo del mínimo y experimentando la xenofobia en casi todos los aspectos de la vida cotidiana.
A pocos meses de su lanzamiento, Cabeza de turco vendió dos millones de ejemplares, se convirtió en uno de los más importantes best-sellers de la posguerra y, paradojas del periodismo encubierto, convirtió a su autor en una figura pública.
Por supuesto, el éxito editorial y la difusión en gran escala de las injusticias e irregularidades expuestas en sus libros le han traído también una cadena de demandas judiciales. Nunca ha perdido un caso. Lo que hasta el momento lo ha salvado ha sido, por un lado, que todas sus investigaciones están sustentadas con pruebas y documentos. Y, por otro, que ha tenido el cuidado de no publicar nada relacionado con la intimidad de sus retratados. “Mis experimentos en carne propia están siempre soportados en investigaciones muy meticulosas, exactas y de largo plazo”, ha dicho Wallraff.
De todas formas, Wallraff ha tenido que estar preparado para soportar los innumerables embates en su contra. Los procesos judiciales han sido costosos, tanto en tiempo como en dinero: ésa es una de las razones por las que recomienda a los jóvenes que quieran abrazar el oficio de periodista, que tengan alguna otra actividad que les garantice solvencia económica, muy importante para tener independencia.
Una de las primeras y más importantes acusaciones contra Wallraff y su método tiene que ver con el cuestionamiento sobre el uso de identidades falsas: “Gané —le dijo el alemán a Aristegui— porque los jueces dijeron que si había tantos casos de injusticia, es más importante la libertad de expresión que un pequeño delito de cambiar el rol”.
Y una de los más graves delitos que se le han imputado es el de haber sido agente de la Stasi, policía secreta de la Alemania Oriental (RDA), entre 1968 y 1977. No faltaron los críticos que lo vieron como otro triste ejemplo del intelectual de izquierda que termina aliándose con la dictadura. Sin embargo, no pudo probársele nada y su reputación siguió gozando de buena salud a pesar del escándalo.
“Tengo pocos enemigos, pero muy poderosos, eso sí”, le confesó a Aristegui, refiriéndose a personajes y organizaciones de la extrema derecha alemana —como la Unión Cristiana Social de Baviera— que en los últimos años han preferido olvidar las demandas, conscientes de que éstas darían aún más publicidad a los libros de Wallraff. “Aunque a veces es bueno tener enemigos. Si todos me dicen que soy bueno, seguramente algo estoy haciendo mal”, dijo.
Wallraff, que durante los años setenta y ochenta llegó a ser calificado como la voz de la conciencia del periodismo alemán, sigue dando de qué hablar también en su propio país. Y es que parece que no descansa el periodista indeseable. De manera constante recibe sugerencias de sus lectores y, metódico y minucioso, prepara sus nuevas incursiones. Con seguridad, pretextos para wallraffear no le faltarán nunca, y en la mira, recordemos, está México.
Hace poco desató la polémica cuando propuso una lectura pública de Los versos satánicos, la novela de Salman Rushdie, en una mezquita de Colonia, la ciudad donde reside. El alemán consideró que dicho performance sería una demostración de que en Alemania ya existe una nueva generación musulmana tolerante y acorde con los tiempos, compuesta, entre otros integrantes, por los amigos turcos que ha hecho en el camino. “No creo que se trate de una provocación”, dijo a la Deutsche Welle, más bien me dejo llevar por ese lema que dice: ‘Seamos realistas, pidamos lo imposible’”.
Otro de sus proyectos es, quizás, el más ambicioso que haya concebido: una fundación para periodistas interesados en ejercer el periodismo de infiltración. Ya en 1970, Heinrich Böll, el escritor de Opiniones de un payaso, dijo que la única objeción a la labor de Wallraff era que su duración estaba contada. “No veo más que una única salida”, dijo Böll, “crear cinco, seis, crear una docena de Wallraffs”.
Si las cosas le salen bien, como hasta ahora, Günter Wallraff no saldrá de escena sin antes haber hecho escuela. Fiel a su programa ideológico, insiste, como lo dijo en Guadalajara: “Tenemos que dedicarnos a descubrir las catástrofes cotidianas para desarrollar una nueva conciencia. Es algo que toma tiempo”.

dp

Publicado en: Revista Magis, Universidad ITESO, Mexico

Fuente: http://www.magis.iteso.mx/content/cabeza-de-wallraff

13.5.09


LA DESTRUCCION DEL FUTURO DE AVELLANEDA

El municipio de Avellaneda es el único del primer cordón del Gran Buenos Aires que aún posee una enorme cantidad de tierras vírgenes, más allá y hacia el sur del Arroyo Sarandí y entre la costa del Río de la Plata y la Autopista a La Plata.
A mediados de la década de los ¨80 la zona comprendida entre la autopista, la costa y los arroyos Sarandí y Domínico fue declarada como reserva natural provincial (en las zona de dominio fiscal, la mayoría de las 400 hectáreas involucradas), tratando de preservar así una gran extensión de bosque natural y amplias quintas (privadas), donde aún el día de hoy se sigue fabricando vino a partir de la uva chinche y se cultivan frutas y hortalizas.
Pero con la llegado de los años ¨90 y el arribo del actual intendente peronista Baldomero Alvarez de Olivera, esta zona, más su continuidad, desde el Arroyo Domínico hasta el límite con el municipio de Quilmes, fue fijada en la mira de distintos proyectos inmobiliarios o de desarrollo comercial.
Es así como se pretendió inaugurar un parque industrial, proyecto rápidamente abandonado a pesar de hacerse los primeros movimientos de tierras; se habilitó una planta de tratamiento de desechos de curtiembres de cuero y otra de tratamiento de aguas contaminadas de la descomposición de la basura; se permitió la instalación de un autódromo ruinoso; se dejó de lado la fiscalización de las actividades del Ceamse, hasta lograr, con esto, que en Avellaneda ahora tengamos unas verdaderas “serranías”, de más de 25 mts. de altura, no producto de la naturaleza, sino de la acumulación de cientos de millones toneladas de residuos, bajo el rimbombante título de depositarla así en un “relleno sanitario”. Hoy los olores que emanan de esas tierras pútridas contaminan a gran parte de todo el sur del Gran Buenos Aires. Ni los árboles pueden crecer en esas tierras y hasta el Club Atlético Independiente tuvo que abandonar la idea de construir su estadio sobre las mismas, porque el suelo, producto del relleno, no soportaría semejante estructura y porque por sus pilotes podría brotar gas metano, con el consiguiente peligro para la salubridad y hasta riesgo de explosiones.
Ahora el intendente municipal ha construido el nuevo mercado de Abasto y permitirá la instalación de una cárcel, todo en un lugar que era un verdadero vergel.
El vecino de Avellaneda en lugar de poder beneficiarse del aire puro y de los paseos junto al río, tendrá que conformarse con ver en su horizonte costero horribles galpones o frías paredes y alambradas que cobijarán a delincuentes.
Y todo esto en tierras protegidas por Ley, con un valor incalculable en su costo, por estar a apenas a diez minutos de pleno centro de la Capital Federal, pero explotadas inadecuadamente al no utilizarlas para el objetivo de cuidar el medio ambiente, no destinarlas al esparcimiento público o urbanizarlas con criterios estéticos dado la importancia de sus vistas al majestuoso Río de la Plata.
En tierras cercanas al Ceamse, de propiedad del grupo Techint, si se permite un desarrollo inmobiliario de enormes proporciones, que hasta ahora no logró emprenderse por el simple hecho que la crisis internacional detuvo este tipo de negocios millonarios. Esto implicará la destrucción del bosque costero.
Las necesidades políticas, una vez más, primaron por sobre la Ley y la razón, inutilizando tierras que serían beneficiosas para todos los vecinos, pero, eso si, dándole a delincuentes comunes fantásticas vistas al sol naciente que hace rebotar su luz sobre el Plata.

¿En que cabeza cabe tamaño pensamiento?. Solo en la alguien que busca la conveniencia política, en lugar de planificar en beneficio del bien común.
Las plantas de tratamientos de aguas contaminadas, los autódromos, los mercados y las cárceles deben de construirse fuera de los ambientes urbanos o de zonas verdes, como se hace en países avanzados.
Es de suponer que el resto de las tierras que quedarán presuntamente libres ya están en la cabeza de algún “buen planificador” que dispondrá a su antojo de las mismas.
El intendente municipal anunció el plan definitivo de erradicación del Polo Petroquímico de Dock Sud, cosa que jamás sucedió y creo que no sucederá ni siquiera en el mediano plazo, más allá de la partida de un par de pequeñas empresas. La Shell continúa allí trabajando y hace no tantos años, incluso, desmontó una fábrica de coque en Holanda, para trasladarla a nuestro vecindario. ¿Una planta de coque en medio de un conjunto urbano donde viven, en total, 13 millones de personas?
En Avellaneda se nos priva, no solo de la visión a nuestro río (no disponemos ni un solo metro de costanera, como tienen otros distritos, caso de Quilmes, Vicente López, Buenos Aires o San Isidro), de su libre acceso, sino también de disponer del único lugar de crecimiento natural que debe darse en una ciudad grande, que solo posee esta última franja de tierra libre para poder desarrollarse, con cuidado del medio ambiente.

dp

16.3.09


LA CAUSA CONTRA EL REGIMEN

El radicalismo está atomizado. No es ninguna novedad esto, pero es fiel reflejo de la actualidad argentina.
“Puros”, K, Cobistas, de Alem e Yrigoyen, Alfonsinistas más papistas que el Papa, con Lilita, con López Murphy, o donde sea, son algunas de las ofertas que andan intentando seducir a la inmensa maza radical de todo el país, pero en estos momentos están tomando fuerza, casi como otro sector interno, “los que se fueron”.
Este último grupo, hoy la inmensísima mayoría de los viejos radicales por convencimiento, apartado de la estructura partidaria, afiliado o no, pero decididamente enfrentado con antiguos dirigentes, con “los que se quedaron”. Se están reuniendo y tienen ganas de volver a la militancia, dentro o fuera de la formalidad estatutaria.
Y cuidado con ellos, porque son muchos, son jóvenes aún, quieren dar pelea y, sobre todo, porque se fueron del partido con los puños llenos de verdades.
Van por una revancha y van a recuperar la mística primero, la que hizo que el radicalismo naciera peleando por el sufragio universal, por la democracia y las libertades y derechos individuales.
No transaron y por eso se fueron. Quedaron al margen de los negocios por convicción, porque son honrados. Vieron como otros se vendían al mejor postor y cambiaban de vida con la rapidez del rayo. Se rompieron, pero no se doblaron.
En momentos en que en la Argentina se quiere perpetuar uno nuevo régimen donde la esposa sucede al marido en la primera magistratura, donde vemos como el enfrentamiento es la única táctica de gobierno válida para ese régimen, donde los partidos políticos dejaron de existir y son ahora meros instrumentos de los personalismos, donde los valores cayeron por debajo de los índices cotizables en la escala moral, donde la digitación de candidaturas suplantó a las elección interna en forma absoluta, donde candidatos de una misma sigla política se disputan todo el poder y la oposición hoy es de una forma y mañana de otra, el radicalismo debería tomar nuevamente las banderas principistas de 1890.
Pero como ya asoman en el horizonte interno los viejos dinosaurios que hundieron al radicalismo en todo esto, pero hoy se muestran como los únicos que pueden sacarlo de su autodrestrucción, muchos radicales decidieron volver y, junto a otros pocos que aún quedan adentro, se constituirán en el meteorito que borrará a esos dinosaurios de la faz de la tierra.
Es tal vez la última oportunidad que tiene el radicalismo de salir adelante, con la vieja doctrina, pero con una moral nueva, con mensajes nuevos, con caras nuevas, que no muestran rasgos de incineración política.
Como en 1890 “la causa contra el régimen” será la fuerza motora. Y en estos momentos hay que empezar por casa, dentro de la propia U. C. R.

dp

10.3.09


INGRID…NO LE CREO NADA

Lo que faltaba…ahora también un romance en pleno secuestro selvático?
Sra. Betancourt: no le creo nada a su historia. No le creo nada a Ud.
Mucho antes de su liberación circuló un e-mail por todo el mundo donde se la mostraba con la cabeza gacha, en estado de abatimiento total en medio de la jungla, padeciendo las consecuencias de su prolongado secuestro.
Pero que bien pudo mantener ese hermoso pelo largo durante años, cuando la más elemental regla de higiene dice que el mismo debe mantenerse corto en esas extremas condiciones, para así evitar la suciedad o las alimañas.
Solo comparemos el pelo de la pobre Ingrid con la foto póstuma del Che Guevara, también de pelo largo, pero sucio y revuelto, como si fueran los de un hombre de la Edad Media.
El día de su liberación, su rostro mostraba más las señales de haber salido de un Spa cinco estrellas, que los de una víctima de tanto dolor.
Sus presuntos compañeros de cautiverio colombianos hasta tenían el cabello cortado a la moda y mostraban un estado físico digno de largas sesiones en un gimnasio climatizado.
Toda la historia de su rescate suena a culebrón mediocre, como los que en Colombia producen por cientos y así ayudar a mantener las mentes llenas de porquería barata en lugar de ver las miserias cotidianas.
Ahora las declaraciones de sus ex compañeros donde la acusan de haberlos denunciado a sus captores, como miembros de la CIA. Eso marca su bajeza moral. Que privilegio consiguió con esto?.
Como todo buen culebrón colombiano no debía faltar el romance y este apareció en medio de la tragedia: la historia de amor con un ex Senador cautivo.
Una especie de Síndrome de Estocolmo, pero con otros componentes.
Y culebrón completo.
El operativo de rescate montado por el servil Ejército colombiano, vendido a los únicos capos de la droga del mundo: los Estados Unidos de Norteamérica, es absolutamente fantasioso.
Qué oscuros intereses se interrelacionan en este fantasía que unen a la guerrilla con el propio Estado de Colombia?.
Sumemos a esto como explotó su presunta nacionalidad francesa y como, de inmediato viajo a ese país para agradecer su intervención en la liberación, demostrando hasta desprecio por el rol de sus compatriotas que la apoyaron humanamente.
Ahora viene la PARTE II de la telenovela: ser la próxima candidata a Presidente de la República, la pobre rescatada que vuelve a la vida después de largos años de penurias. Todo esto junto a la complicidad del actual mandatario colombiano.
Esta historia da asco, porque nos toman por idiotas útiles una vez más. Pero le digo que muchos no lo somos.
En nuestra Latinoamérica debemos soportar estas manipulaciones en forma casi constante, pero además, porque en otras partes del mundo también ocurren, en forma burda.
Basta. Confió en la sabiduría de la gente para darse cuenta de toda esta patraña.

dp

1.2.09


EL MUNDO SEGUN FACEBOOK

La historia del legendario y aventurero Lord Brett Sinclair

Muchos ya hemos ingresado a la inmensa familia de los portales que facilitan el tramado de redes sociales en Internet, como el caso de Facebook, Hi5 y otras, dándonos cuenta de la utilidad de las mismas y las posibilidades casi infinitas de encontrar gente, instituciones, empresas o cualquier tipo de persona o asociación que se quieran vincular.
En mi caso particular he reencontrado muchos amigos perdidos con el paso del tiempo y los avatares de la vida, dándome la oportunidad de reverdecer lazos afectivos, entre otras cosas.
Viendo, de puro curioso, los perfiles de algunos amigos y las vinculaciones que ellos poseían, encontré uno que me llamó la atención, por la inmensa cantidad de contactos que poseía entre la nobleza europea y la gente famosa de todo el mundo.
Inmediatamente me pregunté como podía ser que una persona, con una vida relativamente normal y, creo, sin inmensas fortunas que abren las puertas de la gente famosa, podía tener tamaña cantidad de relaciones entre príncipes, condes, actores de Hollywood y grandes millonarios.
Ahí surgió mi instinto travieso y me dije: crearé un personaje de ficción, con algún título nobiliario y ofreceré mi amistad a este “cazador de celebridades”.
Me vino a la cabeza el personaje de Lord Brett Sinclair, noble británico que corría aventuras de todo tipo en la serie de televisión “Dos tipos Audaces”, de 1970, junto a su entrañable amigo Danny Wilde, serie que miraba devotamente y aún hoy, tantos años después, miro en sus repeticiones.
Los protagonistas de esta serie de TV eran, nada más y nada menos, que Roger Moore, como Lord Brett y Tony Curtis.
Como para abrir una cuenta en Facebook se debe de poseer una cuenta de e-mail, me dirigí a Yahoo y abrí una cuenta ficticia. Me encontré con la sorpresa que no me la permitía abrir, porque ya había una registrada a nombre del inefable Lord y, así, tuve que recurrir al agregado de otro nombre.
Pensé y pensé de cual podría ser otro nombre digno de un Lord y se me ocurrió uno, el de Walker, imaginando que un Lord sería un tradicional bebedor de whisky y que mejor que un Johnnie Walker para ser llevado a la boca de un noble británico.
Así que el primer paso de mi experimento quedó concretado en una cuenta de e-mail cuyo titular es Lord Brett Walker Sinclair. Que bien suena, no?
El segundo paso fue abrir la cuenta en Facebook, cosa que procedí a hacer completando una serie de datos y como, entre otras cosas, se puede subir una fotografía, me puse a buscar una del hipotético Lord.
No podía ser la de Roger Moore, porque ahí mi travesura sería develada inmediatamente, así que por Google busqué y busqué imágenes, hasta dar con una de un caballero ataviado con uniforme de almirante, cargado de condecoraciones y con toda la apariencia de un Lord guerrero y distinguido, por héroe y por cuna.
La foto que elegí no es otra que la de Lord Mounbatten, último Virrey de la India, pero como imaginé que esta imagen ya no sería tan popular como en otras épocas, Lord Maunbatten pasó a ser Lord Brett Sinclair, nacido el 17 de Marzo de 1920.
Hice coincidir el día 17 de Marzo, porque es el día de mi cumpleaños y además el Día de San Patricio, Patrono de Irlanda, así la cosa se queda entre los habitantes de las famosas islas de Europa.
Pensé en el año de su nacimiento y elegí 1920, así le daba a Lord Brett la posibilidad de haber combatido en la 2da. Guerra Mundial y cargarse con todas esas condecoraciones que tan gallardamente lucía.
El hogar adoptivo de este condecorado Lord es Argentina, otrora “joya” del imperio económico inglés y donde estos, aún hoy, guardan intereses económicos y afectivos, dejando, a su vez, una huella imborrable en construcciones, ferrocarriles, servicios públicos varios y formas de vida.
Así que…listo…ya existía mi personaje.
Por supuesto, lo primero que hice entonces fue mandar una solicitud de amistad a mi amigo farandulero, cosa que aceptó inmediatamente, confirmándome que este personaje solo estaba a la caza de ricos y famosos para presentarse como un exitoso miembro del jet set del mundo y hacer ver a otros como él o a personas fácilmente “sorprendibles”, que su grado de relaciones abarcaba desde una reina a eclesiásticos de distintas religiones.
Pero acá no terminó mi sorpresa, porque a partir de ahí y gracias al fantástico mundo de las interrelaciones que se tejen en las redes sociales, Lord Brett comenzó a cosechar amigos a diestra y siniestra, pero no cualquier tipo de amigos, sino a personajes de la misma o mayor categoría social, como una ex emperatríz, príncipes y doncellas hermosas, que, evidentemente, quieren tener a otro famoso en su catálogo de logros sociales, sin siquiera saber o confirmar la existencia de la persona.
Muchos nobles británicos cayeron también en esta broma: es que no les suena para nada la no existencia de un Lord del que jamás oyeron hablar en la vida real?
Hoy Lord Brett tiene muchos amigos, todos bellos, ricos, “enseñorados”, aristocráticos y, además, forma parte de muchas causas o grupos que defienden la monarquía, el nivel VIP de vida, la protección del medio ambiente o las causas perdidas.
Jeques árabes, voluptuosas comehombres y/o cazafortunas engrosan la lista, en un mundo que gusta de lo aparente y eleva al límite estelar al rico o al noble, sin importar que este exista o no, sin importar que el presunto amigo sea buscado por la INTERPOL, haya saqueados las arcas de un país, traficado armas o sea una prostituta barata del peor tugurio del mundo.
Lo que importa es figurar, “caretear”, relacionarse, conseguir prestigio a través de otro, incluso, por que no, a soñar con encontrar a un príncipe azul lleno de fama y dinero, mejor aún si es un viejito más “cerca del arpa que la guitarra” y así quedarse con títulos y castillos.
Einstein dijo: “Solo se que hay dos cosas que son infinitas en todo el universo: el universo mismo…y la estupidez humana…pero de lo primero, no estoy tan seguro”.
Igual digo: Gracias Facebook por darme otra forma de relacionarme con la gente, aunque alguno de ello sean unos estúpidos.

dp

ACLARACION: El pasado 3 de Mayo dí de baja a la página de Lord Brett en Facebook, a fin de terminar así por confusiones innecesarias.

17.1.09


PORQUE ESTADOS UNIDOS ES RICO Y AMERICA LATINA POBRE?

¿Por qué algunos países se desarrollan y otros no? Para el caso de América, algunos creen que las causas deben buscarse en el proceso de colonización...

A raíz de una entrada, y la consiguiente y apasionante discusión de los blogueros, que realicé el 5 de febrero en el blog http://economy.blogs.ie.edu titulada "¿Se puede culpar a España de los problemas de Hispanoamérica?" algunos alumnos del IE Business School, manifestaron su disconformidad sobre las causas del atraso latinoamericano. Se sintieron heridos en su sensibilidad.

España, según un artículo de Gonzalo Anes realizado en el Banco de España con motivo de la entrega de la última edición del PREMIO DE ECONOMÍA REY JUAN CARLOS, que citaba y recogía en mi post, no tenía la culpa del atraso. La culpa del atraso endémico, histórico y actual de América Latina con respecto a los Estados Unidos era de los que se independizaron que no consiguieron obtener regímenes parlamentarios estables.

Según Anes, en la América Latina independiente no se respetaron preceptos constitucionales que, como en Estados Unidos, asegurasen el respeto a la propiedad privada y tampoco consiguieron establecer una justicia independiente que garantizara el cumplimiento de los contratos.

La tesis de Anes es muy diferente a la de Douglass C. North (Premio Nobel de Economía 1993 con R.W. Fogel). Para North, América del Norte fue colonizada por colonos británicos, que llevaron consigo la estructura de los derechos de propiedad y la Primera Revolución Industrial que se había desarrollado por aquel tiempo en Gran Bretaña.

Dado que los británicos no consideraban a las colonias de América del Norte como importantes para su propio desarrollo, les permitieron una gran libertad en sus gobiernos. Así, en un contexto de relativa libertad política y económica, con recursos casi infinitos y buenas instituciones, el resultado fue la gradual evolución de una sociedad libre en las décadas que siguieron a la independencia.

Para North, Latinoamérica, por el contrario, fue colonizada por españoles (y portugueses) para explotar el oro, la plata y otras riquezas. La estructura institucional resultante fue el monopolio y el control político por parte de Madrid (y Lisboa).

La independencia de los países de América Latina, en el siglo XIX, condujo a seguir el ejemplo de los Estados Unidos y las constituciones de los países latinoamericanos fueron escritas con ese objetivo.

Los resultados, sin embargo, fueron radicalmente diferentes. América Latina, sin una herencia de gobiernos relativamente libres (políticos y económicos), tuvo como resultado medio siglo de guerras civiles que intentaron llenar el vacío dejado por los gobiernos ibéricos (España y Portugal).

Otra reciente discusión que hemos tenido en el foro se tituló "¿Por qué hay países que son pobres y otros que son ricos? ¿Qué son las instituciones?" Allí, se concluía que los países ricos son ricos porque cuentan con instituciones sólidas y creíbles mientras que la valoración de las instituciones para muchos de los países más pobres del mundo es negativa.

Pues bien, la creación de instituciones económicas y políticas dominadas por los españoles y portugueses que fueron al Nuevo Mundo también fue lo que llevó a la inestabilidad política y a los monopolios económicos que todavía persisten en gran parte del continente hoy en día, con consecuencias adversas para un crecimiento económico dinámico. Por tanto para North, al contrario que para Gonzalo Anes, la culpa de que América Latina esté mal es de España y Portugal.

No sé si a mis estudiantes latinoamericanos les habrá gustado más este post que el otro "¿Se puede culpar a España de los problemas de Hispanoamérica?".

En todo caso, me asaltan las siguientes preguntas: ¿Cómo podemos conciliar las tesis de Anes con las de North? ¿Es cierto o falso lo que dice Douglass North? ¿Es, por tanto, España la culpable de los problemas de Hispanoamérica? ¿Fue la colonización inglesa en América mejor que la española, tal como defiende Douglass North?

Autor: Rafael Pampillón Olmedo
Catedrático de la Universidad CEU-San Pablo y profesor del Instituto de Empresa
http://economy.blogs.ie.edu

Publicado en http://www.materiabiz.com/mbz/economiayfinanzas/nota.vsp?tok

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