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miércoles, 13 de agosto de 2025

SANTA PRINCESA VENGATIVA




Olga de Kiev: la viuda que quemó un imperio. Asesinaron a su marido, y Olga no lloró, sino esperó...


En 945, el príncipe Ígor de Kiev fue asesinado por los drevlianos, una tribu eslava que decidió que su gobierno (y sus impuestos) eran demasiados. Lo capturaron durante una carrera de tributo, ataron sus piernas a dos árboles doblados, y dejaron que la naturaleza lo partiera por la mitad.


Su esposa, la princesa Olga, era por entonces una viuda de 25 años con un hijo heredero y un estado hambriento que mantener unidos.


Los Drevlians cometieron un error fatal: asumieron que ella se casaría con uno de ellos y se convertiría en su marioneta. Así que enviaron a veinte enviados para "negociar" el matrimonio.


Olga los hizo enterrar vivos.


Entonces pidió más enviados, alegando que aceptaría la propuesta. Cuando llegó la siguiente tanda, ella los hizo quemar vivos en una casa de aseo público.


Entonces, ella organizó un festín fúnebre para los hombres que mataron a su marido. Cuando se emborracharon, sacrificó a 5.000 de ellos.


Todavía no había terminado con todo ello... Cuando los drevlianos le rogaron por la paz, ella solo pidió tributo en forma de pájaros, palomas y gorriones de cada casa. Agradecidos de escapar con vida, cumplieron.


Entonces, Olga ató telas empapadas de azufre a los pájaros, les prendió fuego y los liberó.


Los pájaros volaron a casa. La ciudad ardió desde dentro hacia fuera.


Así fue como una mujer sin ejército aplastaría a toda una compleja y elaborada rebelión.


Más tarde, se convirtió al cristianismo y se convirtió en la primera santa rusa, Santa Olga. La misma que quemó vivos a los hombres e incendió ciudades con palmas. 


Gobernó durante décadas, sostuvo el trono para su hijo, y allanó el camino para la cristianización de la Rus de Kiev. 


Fue temida en vida, venerada en la muerte y canonizada por la iglesia que nunca explicó por qué.



 Fuente: Crónica Primaria, Iglesia Ortodoxa Rusa, Enciclopedia Británica.



dp



sábado, 26 de julio de 2025

UN SACERDOTE DEFIENDE LA MASONERIA



POSIBLE DESAFÍO A LEÓN XIV



El sacerdote P. Michael Weninger a favor de la masonería


Un sacerdote austriaco que ha trabajado durante los últimos trece años en el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso ha pronunciado una charla pública ante una logia masónica, negando que la pertenencia a la masonería y el catolicismo sean incompatibles.

Autor: BM



(InfoCatólica) El pasado mes de junio, el padre Michael Heinrich Weninger, vestido de sacerdote, pronunció una conferencia sobre las relaciones entre la Iglesia y la masonería en la Gran Logia Nacional Francesa (GLNF) de París. Su intervención, que está disponible en vídeo, se produjo en el marco de las conferencias «Villard de Honnecourt».

Durante su charla ante la Gran Logia, indicó que el término «Gran Arquitecto del Universo», que se usa en la masonería para designar a la divinidad, corresponde al Yahvé de los judíos, al Alá de los musulmanes y a la Trinidad de los cristianos, una afirmación muy coherente con el indiferentismo religioso masónico, pero chocante en un sacerdote católico.

Asimismo, afirmó que pertenecer a la masonería ya no era causa de excomunión («un católico masón ya no está excomulgado por el mero hecho de su pertenencia a la masonería; es sensacional, ¿verdad?»), porque a su juicio la masonería regular de tradición anglosajona era compatible con la fe católica. Esta afirmación no solo contradecía frontalmente la secular prohibición de la pertenencia a la masonería para clérigos y laicos en la Iglesia, sino que además obviaba las radicales contradicciones entre el esoterismo masónico y la doctrina católica.

El sacerdote basaba sus afirmaciones en el hecho de que la pertenencia a la masonería se mencionaba y condenaba expresamente en el antiguo Código de Derecho Canónico de 1917 (Canon 2335: «Quien se una a la secta de los masones o a cualquier otra sociedad similar que actúe contra la Iglesia y la legítima autoridad civil, incurre ipso facto en excomunión, cuyo levantamiento está reservado a la Sede Apostólica»). Al aprobarse el nuevo Código en 1983, en tiempos de Juan Pablo II, se omitió esa mención expresa, sustituida por una condena general de la pertenencia a asociaciones incompatibles con la Iglesia (Canon 1374: «Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación, ha de ser castigado con entredicho»).

Para el P. Weninger, este cambio de la normativa significaba que ya no estaba penada la pertenencia de los católicos a la masonería. Llama la atención que pudiera afirmar esto sabiendo que, cuando se aprobó el nuevo Código, la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Joseph Ratzinger, publicó en 1983 una declaración que aclaraba que solo se trataba de un cambio de redacción general y la pertenencia a la masonería seguía estando prohibida:

«no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión» (Declaración sobre la masonería del 26 de noviembre de 1983).

Así pues, la interpretación del sacerdote es contraria a la interpretación oficial hecha por la misma Iglesia, algo que el P. Weninger no parece capaz de explicar. Durante la charla, también afirmó que no se habían producido nuevas condenas a la masonería durante los dos últimos pontificados. De nuevo, resulta muy fácil comprobar que esto no es cierto. En 2023, durante el pontificado del Papa Francisco, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, presidido por el cardenal Fernández, señaló que «la pertenencia activa en la masonería de un fiel está prohibida, a causa de la incompatibilidad entre la doctrina católica y la masonería», por lo que «aquellos que se han inscrito formal y conscientemente en logias masónicas y han abrazado los principios masónicos» están sujetos a las disposiciones de la citada Declaración de 1983 (Nota para la audiencia con el Santo Padre de 13 de noviembre de 2023).

Finalmente, el sacerdote señaló que, en su opinión, las condenas a la masonería eran meros malentendidos históricos, causados por divergencias políticas, porque eran «mucho más numerosos» los elementos que unían a la Iglesia y a la Masonería que los que las dividían. Concluyó repitiendo con gran énfasis que ningún católico masón estaba excomulgado por el hecho de ser masón.

El P. Michael Heinrich Weninger tiene una curiosa historia. Fue diplomático y embajador de Austria. Estuvo casado de 1971 a 2009. Dos años después de enviudar, a la edad de 60 años, fue ordenado sacerdote por el cardenal Christoph Schönborn, ya que había completado los estudios eclesiásticos en la década de los setenta. Inicialmente, desempeñó su ministerio sacerdotal en Viena y fue el encargado de diálogo interreligioso de la Conferencia Episcopal Austriaca. Poco más de un año después de su ordenación, en tiempos del Papa Benedicto XVI comenzó a trabajar en el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, en las relaciones con los musulmanes.

Durante el pontificado del Papa Francisco salieron a la luz sus querencias masónicas. En su tesis doctoral, aprobada summa cum laude en la Pontificia Universidad Gregoriana (2019), el sacerdote abogó por la compatibilidad entre la Iglesia Católica y la masonería. Sobre la base de esa tesis, publicó un libro en 2020 titulado La logia y el altar: sobre la reconciliación de la Iglesia Católica y la Masonería regular y, abiertamente, envió ejemplares al Papa Francisco y al cardenal Schönborn.

El sacerdote no solo parece pertenecer a la masonería, sino que, en octubre de 2014, la Gran Logia de Maestros Masones de Marca hizo público que había sido nombrado capellán de tres logias masónicas austriacasy que había oficiado una Misa para celebrar el quinto aniversario de una de ellas. En la Misa participaron masones de distintas religiones. En esa época el P. Weninger seguía trabajando activamente en el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.

Teniendo en cuenta el perfil relativamente alto y relacionado con el Vaticano del sacerdote, resulta difícil no considerar la conferencia pública del P. Weninger como un posible globo sonda ahora que comienza un nuevo pontificado, para comprobar si el nuevo Papa reacciona o no ante este desafío a la postura tradicional de la Iglesia con respecto a la masonería.


Fuente: https://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=52969


Ver el siguiente video en página nueva, copiando y pegando este link: https://youtu.be/fk0G3yb2lgg?si=EsvnkSKWsvzcdnoY



Nota de dp: Porqué la iglesia nunca explica cuales son las reales causas de la incompatibilidad? No será que solo se refieren a diferencias “políticas” y no cuestiones de la fe? Si así fuera esto, no abría causas aparente de excomunión.

Prestar mucha atención a la fuente de esta noticia.


dp



lunes, 21 de julio de 2025

SUGERENTE SIMBOLOGIA USADA POR LA IGLESIA

  

EN 2019 SE USARON ESTOS DISEÑOS EN PANAMA EN EL MARCO DE UN ENCUENTRO INTERNACIONAL CATOLICO, PRESIDIDO POR EL PAPA FRANCISCO.

ES MUY LLAMATIVA LA SIMBOLOGIA USADA, RELACIONADA CON CUESTIONES QUE SE DAN DE PATADAS CON LA IGLESIA.

EN EL OBSERVADOR QUEDAN LAS RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS.





dp 



lunes, 21 de abril de 2025

NUEVAMENTE APARECE LA NUMEROLOGIA: FALLECIMIENTO DEL PAPA FRANCISCO




El Vaticano anunció este lunes por la madrugada la muerte del Papa Francisco a los 88 años. Tras conocerse la noticia, se viralizó la imagen del carnet de socio que tenía en San Lorenzo, que tiene una particular coincidencia con la hora de su fallecimiento.

De acuerdo con la información del carnet, su número de socio es 88235. Lo llamativo fue que el Papa tenía 88 años y el “235″ coincide con la hora (2:35 de Argentina) de su muerte. 

Según informó el cardenal Kevin Joseph Farrell, el sumo pontífice falleció a las 7.35 (hora local), es decir, a las 2.35 de la madrugada de nuestro país, ya que hay una diferencia horaria de cinco horas con Roma.

Otros casos: en la Quiniela (juego de azar manejado por el Estado) de la Provincia de Córdoba, el día de hoy ha resultado  ganador el número 88. Esta "coincidencia" para los jugadores es mucho más que una simpleza. En el ambiente del juego, y con el mejor estilo italiano, cada número de 00 al 99 tienen un nombre con su respectivo significado.

Nuevamente relacionado con la Quiniela, cuando fue elegido Papa (13 de marzo de 2013), la quiniela nacional matutina arrojó el número 8235.


Otros fenómenos: La noche de su fallecimiento se vio en la Plaza de San Pedro como volaban muchas gaviotas. La noche de su entierro volaron infinidad de palomas (hago ver que casi ninguna ave vuela de noche, en forma natural (es todo una rareza este suceso).


Fuentes: La Nación, Clarín, La Nueva Provincia, TN, El Litoral, Marca, Infobae, El Gráfico, Ambito Financiero y muchos medios de prensa más.


dp



lunes, 28 de octubre de 2024

EL PAPADO PUTREFACTO

 



Un mal embalsamador, hedor y explosión: el indigno entierro del Papa Pío XII

Riccardo Galeazzi-Lisi, un oftalmólogo reconocido por su incompetencia, le ofreció a Eugenio Pacelli un revolucionario método de embalsamamiento. Gran error: fue la "descomposición en vivo más rápida y repugnante que recuerda la historia de la medicina forense".

Por Darío Silva D'Andrea

Editor Ejecutivo de Perfil.com | E-mail: dsilva@perfil.com




Era un caluroso otoño de 1958. Una sonora explosión provocada por los gases que se habían acumulado dentro del cuerpo del Papa Pío XII, producto de un muy mal realizado embalsamiento, fue el momento más aterrador del indigno funeral del pontífice que había liderado la Iglesia católica durante la II Guerra Mundial. Fue una de las anécdotas vaticanas más desagradables del siglo XX.

Pío XII rigió la Iglesia Católica durante la Segunda Guerra Mundial cuando la Alemania nazi ejecutaba el exterminio sistemático de millones de judíos. Eugenio Pacelli, quien fue elegido papa apenas seis meses antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, hablaba alemán con fluidez, y desde 1917 hasta 1929, había representado al Vaticano como Nuncio Apostólico en el Reich Alemán y en la República de Weimar respectivamente.


Para algunos Pío XII es considerado como un papa santo porque contribuyó -indiscutiblemente- con el rescate de muchos judíos en Roma. Para otros, él fue un papa que fracasó -indiscutiblemente- porque no logró encontrar las palabras para condenar el asesinato en masa de los judíos. Por esta razón, algunos pensaron que el atroz tratamiento que se dio a su cuerpo fue un divino castigo.


Durante su papado, Pío XII se había apoyado obstinadamente en la figura de Riccardo Galeazzi-Lisi, un oftalmólogo al parecer conocido por su incompetencia, que atendía todos los aspectos de su salud. Un historiador dijo que el médico poseía "tal extensa historia de incompetencia médica y charlatanería absoluta que sería el sueño de un abogado de mala práctica".

Nacido en 1891 en una familia noble de Roma, Galeazzi-Lisi estudió medicina y se especializó en oftalmología, y fue nombrado por la clínica universitaria de oftalmología de Roma como médico personal de Pío XII, que estaba bastante enfermo del estómago.

Galeazzi-Lisi diagnosticó "intoxicación por ácido crómico" causada por la pasta de dientes del Papa, según John-Peter Pham, un sacerdote estadounidense que sirvió en el servicio diplomático del Vaticano. En 1956, Lisi ganó fama por primera vez cuando presentó un suero para la detección temprana y el posible tratamiento del cáncer.

En octubre de 1958, mientras el pontífice agonizaba a causa de una larga enfermedad en Castel Gandolfo, justo al sur de Roma, el médico se contactó con diarios y revistas para, a cambio de miles de dólares, proporcionar fotografías exclusivas de su santo paciente en su lecho de muerte.


Según la revista Time, quería 13.320 dólares por una historia sobre su vida con el Papa, incluidos los detalles clínicos de los últimos días del Papa; 8.000 por un relato de hora por hora de la muerte del Papa; y 3.200 por las fotografías. Dos diarios italianos compraron conjuntamente el segundo artículo por 3.200, pero solo uno lo imprimió, luego de eliminar "ciertos pasajes que nos parecieron demasiado crudos".

Pero no fue la única vez que buscó sacar provecho de la salud papal. Galeazzi-Lisi también acordó darle la primicia de la muerte del papa a una agencia de noticias italiana.

Les dijo que abriría una ventana en particular del castillo papal de Castel Gandolfo como señal de que Pío había muerto, pero el calor era tan grande que un sirviente abrió la ventana para dejar entrar un poco de aire, lo que provocó que tres periódicos publicaran la noticia de la muerte del papa un día antes de que pereciera.

Durante los últimos días de vida del papa, Galeazzi-Lisi hizo notas clínicas detalladas y tomó fotografías de Pío XII en su lecho de muerte para, una semana después de la muerte del Papa, ofrecerlos a los medios. 


Cuando Pío XII murió a los 82 años, el 9 de octubre, Galeazzi-Lisi tomó la responsabilidad de realizar el embalsamamiento de rigor, un proceso que según la tradición se debe practicar a todos los papas.

Se sabe que Pío se negaba a ser sometido a este proceso una vez que murió, por lo que Galeazzi-Lisi le ofreció preservar su cadáver utilizando un proceso desarrollado por él mismo y el cirujano Oreste Nuzzi. 

Según informó The New York Times en ese momento, se trataba de un proceso parecido al utilizado en los primeros cristianos. "Los dos médicos dijeron que una de las ventajas de su método era que el cuerpo embalsamado no tenía que ser despojado" de los órganos vitales, escribió el Times el 14 de octubre.


La "descomposición en vivo más rápida y repugnante que recuerda la historia"


El "revolucionario" método al que llamó "ósmosis aromática", según Galeazzi-Lisi, era muy parecido al que usó con el cuerpo de Jesucristo y permitiría que el cuerpo durara indefinidamente sin descomponerse. 

El procedimiento no requería de inyecciones ni incisiones, sino solo la inmersión del cadáver en una misteriosa combinación de aceites de hierbas aromáticas y resinas para desoxidar el cuerpo y, posteriormente, envolver el cadáver con celofán durante casi 24 horas. 

Al final eso fue un grave error. 

En cuanto se vistió y expuso en la Sala de los Suizos, en Castel Gandolfo, el cuerpo de Pío XII se cubrió instantáneamente de miles de pequeñas arrugas y pocos minutos después comenzaría lo que alguien denominó la "descomposición en vivo más rápida y repugnante que recuerda la historia de la medicina forense".


"Ha comenzado una furiosa sucesión de fenómenos cadavéricos transformadores: es la descomposición en vivo bajo la mirada horrorizada de los espectadores, siguiendo el aberrante 'embalsamamiento' patentado y practicado por el archiatra Galeazzi Lisi", escribió el Dr. Antonio Margheriti, autor del libro La muerte del Papa: ritos, ceremonias y tradiciones desde la Edad Media hasta la época contemporánea.

Y continuó en su relato: "El cadáver del Papa se hinchó en la zona del vientre a raíz de los gases putrefactos que se crearon de inmediato; por la misma razón se le ha encanecido el rostro, y por los orificios, sobre todo por la boca, vierte una miasma oscura que le corre por la cara y se posa en las cuencas de los ojos".

"El enorme esfuerzo por resistir el olor nauseabundo que emana del cadáver del Papa se percibe en el rostro de los nobles guardias: la alternancia de guardias será cada vez más frecuente a partir de este momento para evitar una exposición excesiva a los gases mefíticos, y porque muchos guardias nobles se desmayan regularmente agotados por ese olor a muerte. Pero lo peor está aún por llegar".

Colocar el cuerpo envuelto en un ataúd cerrado evitó que los químicos y gases corporales escaparan naturalmente, acelerando la descomposición, particularmente en el calor del otoño romano. 


"Si mantienes los órganos allí y no los tratas adecuadamente, hay una acumulación de sustancias químicas corporales y si no hay lugar para esas sustancias químicas, pueden ocurrir explosiones", explica Ken Jeremiah, un historiador experto en el proceso de momificación. 

La procesión fúnebre hacia El Vaticano fue aterradora. Algunos dijeron que la acumulación de gases hizo que se rompieran los sellos del ataúd, mientras otros dijeron que el gran estruendo que oyeron los miembros de la procesión fue la explosión de la cavidad torácica del Papa, que se abrió de golpe.

Galeazzi-Lisi y Nuzzi se vieron obligados a volver a embalsamar a Pío durante toda la noche, pero ya era demasiado tarde.

La descomposición del cuerpo ya era avanzada, y cuando el papa finalmente fue exhibido al público en la Basílica de San Pedro, ya varios días después de su muerte, el cuerpo se tornó de color "verde esmeralda" y emanaba un hedor tan horrible que los miembros de la Guardia Suiza Pontificia que lo custodiaban al parecer se desmayaron. 


"Muchos de los presentes en el evento aún recuerdan, a lo largo de la nave de la basílica, las tremendas bocanadas que se derramaron sobre la multitud al pasar el féretro, así como el aspecto monstruoso de el Papa: se puso negro, se le cayó el tabique nasal y los músculos faciales, horriblemente retraídos, le hicieron resaltar los dientes en una risa escalofriante", relató Margheriti.

En la noche del 11 al 12 de octubre, rompiendo la tradición que dice que el cadáver de un papa nunca podía ser ocultado de la vista pública, fue necesario cerrar la basílica de San Pietro para realizar nuevas intervenciones en el cuerpo.

Los artesanos del Vaticano aplicaron pintura de grasa y otros compuestos para dejar presentable el cuerpo y se cubrió el rostro con una máscara de cera, a fin de no impresionar a los visitantes. El cuerpo finalmente fue colocado en un catafalco de casi 2 metros de alto para que los dolientes no pudieran ver de cerca las decoloraciones faciales.


Algunos informes de periódicos estadounidenses dijeron que los cuatro guardias suizos que vigilaban el féretro del Papa se cambiaban cada 15 minutos debido al hedor. Según un artículo del New York Times, "muchos cientos de miles" de fieles vieron los resultados del desastroso embalsamamiento.

Fue el fin de la carrera del charlatán Galeazzi-Lisi, que fue reprendido y expulsado del Vaticano por el sucesor de Pío, el Papa Juan XXIII y el Consejo Médico Italiano lo expulsó de la organización.

Afortunadamente, había tomado más de veinte fotos del cadáver del Papa mientras lo embalsamaba y las vendió a algunas revistas. Además, en 1960 trató de dar su versión de los hechos en un libro (Dans l’ombre et dans la lumière de Pie XII) que, casualmente, volvía a presentar las fotografías del Papa Pacelli durante la agonía y el embalsamamiento.


Fuente: https://www.perfil.com/noticias/protagonistas/un-mal-embalsamador-hedor-y-explosion-el-indigno-entierro-del-papa-pio-xii.phtml


Nota de dp: se sabe  que este Papa facilitó el escape de nazis luego del fin de la Segunda Guerra Mundial.


dp