Mostrando las entradas con la etiqueta SARANDI. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta SARANDI. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de agosto de 2025

DE SARANDI AL MUNDO

Nota de dp:

Desde mediados de los años 60, tendría 8 o 10 años, me detenía en la vereda de una casa a escuchar a un "loco" que practicaba con un violín (calle O'Higgins al 1000). Vivìa a la vuelta, a unos 100 mts de mi hogar y me fascinaba la música y la dulzura contagiosa de sonidos que no tenía idea de quien los producía.

Mi padre me mandaba el kiosko de Don Mateo a comprarle sus cigarrillos y yo, de paso, me compraba alguna golosina. El kiosko estaba al lado y yo me detenía escuchando esos ensayos que parecían no tener límites de tiempo y circunstancia. Siempre sonaban.

Había algo mágico también, porque los sonidos venían de un primer piso, del cielo, dando esto una sensación casi angelical.

Hasta que un dìa no lo escuché más. No me enteré que pasó, pero me llegó el rumor que ese virtuoso violinista se fue del país. Esto debío de pasar casi comenzada la década de los 70.

Hoy me entero, más de 50 años ya pasaron, que este músico triunfó en el mundo entero y que ahora regresó a vivir al país, al barrio de Palermo.

Como se pueden llegar a cerrar las historias de un individuo. Recuerdos sabrosos que eran vividos con curiosidad, pero sin tener conciencia de las repercusiones que se verían a futuro. Vivía sin saber que estaba formando dulces recuerdos.

Gracias Horacio que llegar a mi casa el día de hoy y hacerme ver esta historia que, al mismo tiempo, me hizo recordar a tu mamá, una mujer maravillosa, enfermera de profesión, que aplicaba inyecciones a todo el mundo, sin importarle nunca el horario o el clima. Ella siempre estaba dispuesta. Querido Horacio hoy vivís en San Juan, pero tu alma se quedó en nuestro Sarandí. Y volviste a caminar sus calles con la alegría a flor de piel.

Llegaste preguntando por mi hermana, que falleció hace cinco años, pero me regalaste unos minutos de tu tiempo, cosa que te agradezco infinitamente.

Nos hace bien recordar. Reverdecer historias que nos marcaron y que hoy se recrean con nostalgia, tristeza, pero también con alegría. Todo junto y al mismo tiempo, porque solo importa lo vivido.


A continuación les copio un artículo que habla de la vida de Gintoli y su trascendencia mundial.





Rafael Gintoli nació en Buenos Aires y estudió con Emilio Pelaia, Humberto Carfi y Szymsia Bajour. En 1968 ganó el Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires´, en 1972 recibió una beca otorgada conjuntamente por el "Mozarteum Argentino" y el Ministerio de Ciencia, Cultura y Educación de los Países Bajos para realizar estudios superiores en La Haya, Holanda. Desde los 16 años actuó como solista con las orquestas más reconocidas de Argentina, América del Sur y Europa. Entre ellos se encuentran la Filarmónica de Buenos Aires, la Cámara Bariloche (Argentina), la Sinfónica de Sao Paulo (Brasil), la Sinfonía de La Paz (Bolivia), la Sinfonía de Simón Bolívar (Venezuela), la Orquesta Estatal de México, las orquestas residentes en el Teatro Massimo de Palermo y el Teatro La Fenice de Venecia (Italia), la Sinfónica del Estado de Tesalónica de Salónica (Grecia), el Conjunto Das Neue Werk de Hamburgo, la Filarmónica de Bremen (Alemania), la Sinfónica de Zúrich, la Orquesta Tonhalle (Suiza), la Orquesta de Radio y TV de Cracovia (Polania), la Sinfónica Nacional de Irlanda (en Dublín), la Orquesta Sinfónica Nacional de Reikia de Reikiavik (Islandia), la Orquesta Filarmónica de Rusia de Moscú, la Sinfónica de Kaohsiung (Taiwán).


Rafael Gintoli ha asistido y actuado en muchos festivales célebres en Italia, como Fermo, Pisa, Lecce, Udine y Salerno. La eminente pianista argentina Martha Argerich lo ha invitado a menudo a acompañarla en la actuación durante el Festival Argerich celebrado en el Teatro Colón, Buenos Aires y en 2018 en el Centro Nacional CCK de Buenos Aires y el Auditorio Santa Cecilia en Roma, Italia. Durante 2005 fue invitado de nuevo a unirse al Mozart Festwochen en Lucerna (Suiza) y al Festival Alberto Ginastera celebrado en St. James' Church en Piccadilly, Londres.


Ha recorrido ampliamente como solista o con el Trío de Buenos Aires, tocando música de cámara. En los Estados Unidos, ha actuado en el Kennedy Center (Washington), en Los Ángeles, en Nueva York y en Nueva Orleans. En Europa, ha jugado en Amberes, Sofía, Kiev, París, Milán y Roma. Fue nombrado líder y primer violín en el Teatro Massimo de Palermo, el Teatro La Fenice de Venecia, la Orquesta Haydn en Bolzano, la Sinfonietta perteneciente al Teatro Lirico di Cagliari y la Sinfonietta de Roma y líder y solista de la Orquesta Nacional de Música Argentina "Juan de Dios Filiberto"


Dentro de sus actividades docentes, ha impartido clases magistrales en la Asociación Filarmónica de Trento, la Asociación de Jóvenes Intérpretes de Roma, el Festival Internacional de Bilbao (España), en Lucerna y en Eslovenia.


Ha grabado para RAI (Radio y TV Italiana), Radio Bern, Radio Maastricht (Holanda), TV Globo (Brasil) y para el Sistema Nacional de Radiodifusión de Islandia. Junto con el pianista Aldo Antognazzi, grabó obras para violín y piano de Mozart y Clementi para el sello Cascade. Durante 1998 grabó el Concierto para violín de Alicia Terzian con la Orquesta Sinfónica de Zúrich para el sello D.O.M. En 2000, el sello londinense de ASV grabó a Gintoli en "Histoire du Tango" de Piazzolla con la guitarrista Maria Isabel Siewers. Este CD tiene distribución mundial en toda Europa, Estados Unidos y Japón.


Durante su carrera ha sido distinguido con el Premio de la Asociación de Críticos al Mejor Intérprete Argentino (1999) y también recibió el Lifetime Premio al Logro de la Academia Argentina de Música.

 

En 2000, Rafael Gintoli ganó el Premio "Estirpe" de música clásica. En 2002 la Asociación de Críticos lo seleccionó de nuevo, esta vez como Mejor Artista de Música de Cámara y en 2003, con la pianista Paula Peluso recibió el premio al Mejor Conjunto de Cámara Argentino. En 2007 recibió el Premio a la Personalidad Sobresaliente en las Artes, otorgado por la Oficina del Alcalde de la Ciudad de Buenos Aires.


En 2008 actuó con la Filarmónica de Buenos Aires, la Sinfónica de Bari en Italia y en el Festival de Morelia de México. También celebró un taller intensivo en Keshet Eilon en Israel invitado por el Maestro Shlomo Mintz





Rafael Gintoli participó como Director Artístico y miembro del Jurado del Concurso Internacional de Violín de Buenos Aires 2010 y 2012, Presidente del Jurado en el Concurso Internacional de Violín "Luis Sigall" 2010 en Chile y miembro del Jurado en el Concurso Internacional de Violín "Lipizer" en Italia, y en el Concurso Internacional de Violín HKIVS Shlomo Mintz y profesor en el Campus Masterclass del Conservatorio Central de Beijing en China, así como en el Primer Concurso de Violín Latinoamericano en Tucumán y como Presidente del Jurado en el Concurso Internacional "Postacchini" en Fermo, Italia 2023. Fue invitado a actuar en el Festival Cervantino (México), acompañado por Kaoshiung Sinfonica en Taiwán, Filarmónica Rusa en Bilbao, España.


En 2021 desarrolló un Mastercourse de Tango para violinistas para la plataforma digital iClassical Academy.


En 2009 fundó el conjunto de cámara "Estación Buenos Aires" con el que ha hecho una gira por todo el país y recientemente completó la grabación y el estreno mundial en 2022 de los dos "Cuartetos de Cuerda Modernos" del compositor ganador del Oscar, Lalo Schifrin, y dedicado al conjunto.




Fuente:https://www.soundespressivocompetition.com/judges-panel/rafael-gintoli



dp



Aquí vivió Gintoli


viernes, 4 de junio de 2021

COSTA DE SARANDI/DOMINICO. VINO ARTESANAL

 





Fuimos en busca del vino de la costa (y encontramos una tierra detenida en el tiempo)


Por Brian Gray 



10.1.19

Publicado en: https://www.vice.com/es/article/59vxez/fuimos-en-busca-del-vino-de-la-costa-y-encontramos-una-tierra-detenida-en-el-tiempo?utm_campaign=sharebutton&fbclid=IwAR100dszhOAOAR2rb4ox6Dh1awyiGsA7AXoUT_-F8vc4jU3dvCoFySbQorw




Esta historia comienza en Google Maps, errando virtualmente por el área sur de Buenos Aires, sobrevolando hitos que invitan a ser explorados; por ejemplo la cancha del Club Atlético Victoriano Arenas en el extrañísimo Meandro de Brian, o el puerto de Dock Sud, donde se supone que aún se encuentran vestigios de un balneario llamado Puerto Piojo. Medio a la deriva, sin objetivo claro, di con unas imágenes que llamaron mi atención. Hice zoom a la altura de Sarandí y desde ahí “me fui acercando” a un territorio verde y costero llamado Villa Domínico. Un largo camino bordea el arroyo Santo Domingo y termina en la inmensidad del río; unos 600 metros antes un puente conecta dicho camino con la otra orilla del arroyo, donde se emplaza una planta de CEAMSE. En la dirección opuesta un largo callejón de tierra conduce a un sector selvático que linda con la reserva ecológica municipal. Allí se aprecian uno predios con surcos regulares de un verde distinto al del entorno, signos de presencia humana, seguramente campos de labranza; pero, ¿serán pequeños viñedos? Al menos eso indica la etiqueta que un usuario ha instalado sobre el mapa. Qué ganas de “bajar hasta ahí” con la opción street view, pero lamentablemente no está disponible.

Fue así como me enteré de que existía el vino de la costa, bebida espirituosa cuya historia se remonta al arribo de los primeros genoveses que pisaron la orilla sur del Río de la Plata allá por 1860. En las gacetas dedicadas a la reconstrucción histórica de Buenos Aires y Avellaneda, se describe a Villa Domínico como tierra de pioneros que a pura pala y rastrillo construyeron acequias y canales navegables, levantaron casas de madera y chapa, trazaron caminos y delimitaron lo que antes no era más que matorral y bosque de ceibos; luego crecerían los sauces, las hortensias y magnolias que hoy son tan comunes por esa zona, pero que, al igual que las viñas, corresponden a especies introducidas por los tanos, esquejes que se trajeron en barco atornillados en papas para que no se secaran en el camino.

En una de esas páginas dedicada a la Costa de Domínico encuentro el teléfono de Osvaldo Paissan, quintero bisnieto de italianos que aún cultiva la tierra en esos lares que cada dos por tres se inundan cuando hay Sudestada. Se dice que Paissan es el último en Avellaneda en producir vino con esa uva roja muy oscura, casi negra, conocida vulgarmente como uva chinche o Isabella Americana perteneciente a la variedad Vitis Labrusca; una vid a la que en Mendoza le hacen la cruz, por no decir que la desprecian abiertamente. De todo esto y más me enteré cuando pasé desde la visión vertical de mi computadora a la realidad horizontal de esa tierra olvidada; ahora sí con el firme objetivo de probar el vino de costa y de volver a casa con un par de botellas de ese producto tan exótico.



Paissan accede a conversar para hacer la nota de VICE. Le ha pedido a su amigo Enrique Simoncini (otro quintero nativo) que me vaya a buscar en camioneta a la estación del tren. No existe otra manera de llegar si no es en vehículo particular, pues al Domínico profundo no van los remises y para caminar es bastante.

El barrio contiguo a la estación es 100 por ciento urbano. Son solo tres estaciones viniendo desde Constitución, sin embargo desde que uno toma la calle Juan B. Justo en dirección al río el paisaje cambia diametralmente. Simoncini conduce a través de un camino estropeado, me cuenta que décadas atrás la gente pescaba en el Santo Domingo, lo que ahora es imposible a causa de la polución que proviene del Polo Petroquímico y de las cloacas que ahí desaguan. Primero vamos hasta la ribera para sacar algunas fotos al paisaje.

Cuando está por estacionar se nos cruza por delante un reptil grandote que al vernos acelera la marcha y se esconde en la maleza.“Un lagarto overo”, me dice Simoncini. La visión de ese animal me deja pasmado, no han pasado ni cinco minutos desde que dejamos atrás el cemento, el murmullo del Gran Buenos Aires, y ya estamos en otra dimensión: nos hemos transportado al nicho ecológico ribereño, técnicamente conocido como selva marginal costera del Paraná; pero también hemos ingresado en otra época, la de los quinteros que vivían interpretando el comportamiento del Río de la Plata, ese al que ahora se le da la espalda.

La combi de Simoncini ha entrado en el callejón de tierra que ya había identificado en mi pantalla. A lado y lado antiguas casas de chapa se vislumbran en medio de la espesura; una de estas construcciones vetustas parece abandonada. “Es la vieja escuela”, aclara mi guía, “ahora tenemos una nueva, aunque no hay muchos niños que asistan; la mayoría de los que viven por acá son gente grande”.

En la entrada de la quinta de Paissan está estacionada una máquina retroexcavadora que no tiene pinta de funcionar. Simoncini toca la bocina y salen los perros a recibirnos; tras ellos aparece Paissan, un señor alto, de pelo blanco como el algodón. Antes de saludarnos me indica cuál de los perros es el malo porque a ese no hay que tocarlo. De ahí pasamos sin más preámbulos al galpón en el que guarda unas cinco cubas de madera y sus herramientas. No es como me lo imaginaba, salvo los artefactos, el lugar no parece tener muchos años.

En rayado rojo la ubicación

“Pasa que este galpón lo construí a principios de los 90, mi quinta original estaba del otro lado del arroyo; ahí nos expropiaron para instalar el Cinturón Ecológico y yo me traje todas las cosas para acá, instalé las cubas, las cintas transportadoras y planté los viñedos. Por esos años vino el intendente a supervisar las obras del acceso a la planta de tratamiento, no estaba abierto ese camino por el que llegaron ustedes, vinieron atravesando el monte. Ahí el director de obras públicas me vio trabajando con las uvas y dijo “Paissan usted está loco”. Yo le respondí “mirá, los cuerdos hablan, los locos hacen”.”

El terreno en el que estaban las casas de Paissan y de otros quinteros le pertenece al Gobierno de la Provincia y al de la Ciudad Autónoma, que son los que administran CEAMSE. Del otro lado, hacia el norte, Paissan tiene de vecina a la Eco Área, una reserva que depende del Partido de Avellaneda. El predio que ocupa este parque recién inaugurado tiene 140 hectáreas que hasta 1930 era un área de quintas, por lo que no se trata de un territorio virgen de fauna nativa como algunos creen. Es más, en esta reserva fácilmente se podría hacer arqueología, pues sin duda en esa jungla impenetrable están sepultados las marcas que dejaron los genoveses. “Acá están las quintas abandonadas, nosotros navegábamos en velero o en canoa por los canales de esta zona”, comenta Simoncini, refiriéndose a una red fluvial artificial diseñada por los tanos y que otrora conectaba a la costa de Domínico con el Riachuelo, ya que en esas tierras se producían las frutas y hortalizas que abastecían a la ciudad; lo mismo que el vino: mucho antes de que el flujo de camiones entre Mendoza y Buenos Aires fuera tan regular como hoy, los porteños brindaban y se embriagaban con el vino de la costa.

Buenos Aires desde la Costa de Sarandí

“Los mendocinos decían que esta uva no la podía usar para hacer vino porque resulta un producto de baja calidad. Cuando a nosotros nos expropiaron en el 92 el Instituto de Vitivinicultura aprovechó para sacar una resolución en la que se prohibía hacer vino con la variedad Vitis Labrusca. Ahí yo escribí una carta que se la pasé a la presidenta; ella intercedió con el instituto para que nos dejaran producir y además para poder etiquetarlo como vino de la costa.”

Paissan habla en plural porque en la costa de Berisso también se fabrica el vino de uva chinche. Con todo, en Avellaneda él viene a ser el último de un linaje sin descendencia, puesto que sus hijos no continuaron con la tradición. A todo esto, yo ya iba en el segundo vaso de vino. Primero tomé uno con aroma a roble, fuerte, un sabor indescriptible y completamente nuevo al paladar; después me sirvieron uno dulce con reminiscencias de jerez y de oporto, riquísimo, muy rápido a la hora de subirse a la cabeza.

Antes de partir le pido a Paissan que me venda dos botellas, una de cada una (después me iba a arrepentir por no llevar más). Esa misma tarde, al llegar a casa, abrí la de sabor fuerte y bebí hasta la mitad. Ahora que escribo estas líneas estoy por servir lo que resta; ni bien le quito el corcho el buqué a roble me transporta a Villa Domínico y me imagino navegando en canoa por esos canales que ya no existen, en una noche estrellada y sin luna, guiado solo por los faroles que los tanos han encendido en sus quintas a lo lejos.


dp 




martes, 10 de noviembre de 2020

EL MAJESTUOSO SARMIENTO DE SARANDI





En mi barrio, Sarandí, existe desde los años 30 el Club Social y Deportivo Sarmiento.


Desde finales de los 50 hasta bien entrada la década de los 70 o incluso principios de los 80, se organizaban bailes multitudinarios, también en épocas  de Carnaval, que competían con los lugares más taquilleros del Gran Buenos Aires.


Varias cuadras de los alrededores se llenaban de autos que eran estacionados ahí, perturbando la circulación de los vehículos de los vecinos. Más de un problema hubo por estas causas.


Ubicado en O`Higgins 845, solía ser frecuentado por miles de personas los viernes y sábados y los artistas, músicos, cantantes que desfilaron por su escenario fueron los mejores del país, incluso del exterior. 


Son de leyenda sus equipos de fútbol, de donde surgieron varios jugadores de 1ra. división. Su cancha estaba en Av. Larralde (ex Agüero) y Anatole France. Su camiseta era como la de Peñarol de Montevideo.


Sus momentos de gloria como discoteca fueron en la años 60 y algo en los 70, cuando la concurrencia pude ver espectáculos de las siguientes personalidades: LOS PLATEROS, JULIO SOSA, VOX DEI, ARTURO PUIG, SERGIO DENIS, ORQUESTA DE FRESEDO CON HUGO MARCEL, ALBERTO CASTILLO, JULIO IGLESIAS, CHAROL, PAPPO, CHARLY GARCIA, SANDRO, PALITO ORTEGA, VIOLETA RIVAS, JUAN ALBERTO BADIA, ARMANDO MANZANERO, JOSE FELICIANO, TROCHA ANGOSTA, JOAN MANUEL SERRAT, JOHNNY HOLLYDAY, LOS CHALCAREROS, LEONARDO FAVIO, NESTOR FABIAN, CHUBBY CHECKER, CHRISTIE, ALMA Y VIDA, LUIS ALBERTO SPINETTA, RAPHAEL, SILVESTRE, TORMENTA, LOS ANGELES NEGROS, VALERIA LYNCH, CONEXION Nro. 5, B. B. KING, LOS WAWANCO, DYANGO, JUAN RAMON, FRANCO SIMONE, LEO DAN, SANTA BARBARA, LOS BARBAROS,  entre otros.


Que barrio Sarandí!!! cuna de los Grondona y el famosísimo Don Julio, mandamás del fútbol mundial durante décadas.


En la esquina del Sarmiento construyó su casa el mejor 2 del la historia del fútbol, Roberto Perfumo. Vivió ahí por unos 15 años. Aún se conserva la misma en perfecto estado y en su terraza luce una  reproducción de la Copa Mundial de Clubes que ganara con Racing en 1967.


Casi en frente al club, un histórico vecino, Cacholi, resultó ser el armero de los Montoneros, gracias a su profesión de tornero. Fue fusilado a metros de su casa, justo en frente a la ventana del buffet del club. Los impactos de bala aún se ven en la frente de la casa de un vecino, donde cayó en su vereda. Dicen que lo sacaron a empujones y le dijeron "corré". Nada más. El fue quien me enseñó a jugar al billar, juego que practiqué por muchos años. Esto pasó en 1976 o 77.


Me hice socio, en algún lado debo de tener el carnet. Todo un distintivo y ahora un tesoro.




Desde mediados de los 80 el club fue decayendo. 


Desaparecieron los bailes que hacía el “Majestuoso”, solo las bochas y el buffet continuaron habilitados. En su terraza jugábamos al Papy Fútbol. Nos divertimos mucho.


Hoy está renaciendo, de la mano de vecinos inquietos, nostálgicos, pero con una fuerza de leones que quieren volver a darle esplendor.


Lo menos que puedo hacer es alentarlos de esta manera, para seguir manteniendo la llama encendida, por el bien de este barrio de clase media empobrecida. 


Adelante... Majestuoso !!!!




Los que puedan o quieran pueden contactarse con el club, vía esta dirección de Facebook @Clubsarmientooficial


Serán bien recibidos aportes, comentarios, fotos, nombres de famosos que estuvieron ahí, en: danielpena1872@gmail.com




dp




Casa de Perfumo y su famoso tanque de agua


sábado, 31 de octubre de 2020

MISTERIOSA CLINICA PSIQUIATRICA EN AVELLANEDA


Locos sueltos




Investigación sobre la Clínica de nerviosas y mentales “Dr. Atlántico Francia”, que funcionó hasta 1993 en la quinta 27 de la Costa de Sarandi. Escribe: Flavio Bentosela.


Las tierras ribereñas al sur de la Boca del Riachuelo son parte del único relicto (legado) del gran agro-ecosistema periurbano de la ciudad de Buenos Aires, una porción del ya casi desaparecido ecosistema natural de la selva marginal costera del Paraná-Plata. Tierras anegadizas e inundables donde el río es el que manda.


Mientras Julio A. Roca repartía millones de hectáreas ganadas a sangre y fuego, en las costas del partido de Barracas al Sud un grupo de inmigrantes genoveses desmontaba y construía a pala un sistema de canales para la navegación y el riego. Instalaron casas sobre palafitos y sembraron vides, frutas y hortalizas en pequeñas quintas agrícolas.


Esas quintas eran jardines maravillosos en las que podían verse las hileras perfectas de las viñas, zanjas de agua limpia y canoas cargadas con canastas de uvas junto a las casas.Para 1950 la costa era una de las zonas de producción agrícola más pequeñas del país pero con una de las mayores producciones frutihortícolas de América. Con una extensión cultivable de 800 hectáreas, su producción anual superaba los 3 millones de litros de vino, 700 mil cajones de tomate, 200 mil cajones de peras y 10 mil toneladas de hortalizas varias.




Atlántico Domingo José Francia nació en Santa Fe en 1917. A los 18 años viajó a Buenos Aires a estudiar medicina y egresó en 1943. Doctor en Medicina; Especialista en enfermedades infecciosas; Médico legista; Médico psiquiatra. Fue jefe de servicio del Hospital Borda, jefe de psiquiatría del Hospital Churruca Vizca, perito forense de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y profesor adjunto en la cátedra de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la UBA.


Francia tenía un concepto de vanguardia respecto al tratamiento de enfermos mentales. Soñaba con una clínica al estilo Open Door, como la que el Dr. Cabred instaló en 1908 en el partido de Luján, de régimen abierto, sin rejas, ni cercos. Nadie se cura encerrado entre cuatro paredes grises, sostenía.


El psiquiatra se casó con la hija de un importante empresario papelero de Wilde, lo que lo llevó a conocer la zona sur y luego las quintas. Allí descubrió el lugar perfecto para su sueño.

El robusto santafecino comenzó a frecuentar la costa y a los quinteros. Era un exquisito intelectual de posición acomodada y sin embargo su pasión lo llevaba a meterse en las quintas de traje, corbata de seda italiana y zapatos de gamuza. Llegaba a dar clases a la universidad embarrado hasta las pantorrillas.


El primer paciente ingresado es de 1958, porque aunque parezca mentira, primero había que tener pacientes y luego se otorgaba la habilitación. El 4 de marzo de 1965 fue habilitada la clínica de enfermedades nerviosas y mentales Dr. Atlántico Francia en la quinta 27 de Sarandí. 


Distribuida en 2 hectáreas contaba con tres naves, un par de pabellones divididos por género, salón comedor, consultorios, cocina, cochera y morgue; grupo electrógeno propio y un transmisor de radio de onda corta. Francia mismo trazó los planos y diseñó el sistema eléctrico. La capacidad era de más de 80 camas. Además tenía molino, vacas, ponedoras, patos, frutales y huerta.


Fotos de la época muestran la clínica con paredes blancas, césped bien cortado, estatuas en los jardines y árboles frondosos. Mientras la gente sana veía asumir a Onganía a través de un golpe de estado, estallaba el Cordobazo y secuestraban a Aramburu, un grupo de locos tomaban mate cada mañana sobre una colorida mesa de jardín de azulejos partidos, bajo el tibio sol de Sarandí.


Entre los 815 pacientes que pasaron por la clínica se encontraba la hermana de un excéntrico millonario, el hijo de un presidente de facto, la esposa de un embajador y el hermano de un famosísimo artista de radio y televisión. Pero también muchos pacientes becados de hospitales psiquiátricos. Una camioneta llevaba a los familiares desde una sede en Av. Mitre 1865 hasta la clínica.


El personal de la institución era en su mayoría pobladores de las quintas. La relación era simbiótica, ellos trabajaban y proveían comestibles, la clínica se ocupaba de su salud. Pocos entienden lo que es trabajar a pala desde la madrugada hasta la noche: frío, humedad, manos deformadas por la artrosis, gibas en la espalda, enfisemas, cirrosis, picaduras de víbora, neumonías.


Para los años ’70, los locos de las quintas ordeñaban vacas, sembraban frutas y vivían junto a los pobladores mientras los cuerdos de afuera creaban la triple A y se mataban en Ezeiza. 


Un día a fines de 1973, un llamado al consultorio de la clínica avisó que el Dr. Francia había sido secuestrado.Varios pacientes se descompensaron ante la noticia. Los delincuentes pidieron un rescate. Se juntó la suma y se les entregó según lo pactado. El 25 de enero de 1974 el cuerpo de Atlántico Domingo José Francia fue hallado con dos tiros en la cabeza.



El hijo de Atlántico y un sobrino psiquiatra junto a otro socio continuaron adelante con la clínica siguiendo los mismos lineamientos de su fundador para con los pacientes y los quinteros. Pero el afuera no solo había terminado con la vida del doctor Francia sino que amenazaba con liquidar también ese pequeño paraíso costero de la zona sur.


El 9 de mayo de 1931 se instaló la primera refinería en la zona norte de las quintas entre el Riachuelo y el arroyo Sarandí. La instalación y desarrollo de varias industrias conformaron lo que hoy es el polo petroquímico Dock Sud, uno de los conglomerados más contaminantes del país. Poco a poco se degradó el riachuelo y murió gran parte de la flora y fauna de la zona ribereña. Bajo el último gobierno de facto, el Cinturón Ecológico Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) creó el centro de disposición final de residuos de Villa Domínico que se ubicó en 520 hectáreas delimitadas por el Acceso Sudeste, el canal Santo Domingo, el Río de la Plata y la calle Espora, en la localidad de Bernal. 





Muchos quinteros debieron dejar la tierra que trabajaron sus abuelos. Antes de ser clausurado en 2004, el CEAMSE dispuso 48 millones de toneladas de residuos. La naturaleza también aportó varias sudestadas que arrasaron viviendas y cosechas completas.


Las políticas neoliberales de los años noventa y los atrasos de pago de las obras sociales crearon una situación insostenible para la institución mental. El día 17 de junio de 1993 la clínica Francia cerró definitivamente sus puertas.


A 8 kilómetros de Plaza de Mayo, donde el Acceso Sudeste empalma con la Autopista Buenos Aires – La Plata un camino se adentra en la zona de las quintas de Sarandí. Sauces, lirios y orejas de elefante emergen desde las zanjas. A pocos metros aparecen varios fresnos que plantó Francia. Una pequeña escultura todavía asoma entre la densa vegetación. Atrapada bajo los infinitos tentáculos de plantas trepadoras puede verse una construcción gris.

Junto a la puerta de acceso, un terco nombre tallado en mármol insinúa: “Clínica Dr. Francia”. La maravillosa utopía de un hombre y un grupo de locos sueltos.



Autor: Flavio Bentosela

Estudiante de la Universidad de Avellaneda

flaviobentosela@gmail.com



Fuente: Diario La Ciudad, de Avellaneda. Miércoles 29 de Abril de 2015



NOTA DE dp: Desde hace unos 10 años que vengo investigando el tema y siempre me encontré con el silencio de protagonistas o personas vinculadas, llamando poderosamente mi atención tanto secretismo o discreción. Seguiré investigando y espero poder desentrañar algunos misterios, que involucran desde la trascendencia de algunos nombres de pacientes de la clínica, hasta vinculaciones políticas con los gobiernos en los años 70. El buen artículo del Sr. Bentosela es solo la superficie de un entramado que incluye mucho sufrimiento, intrigas, política y tragedias. 






dp




Aspecto general de la zona