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miércoles, 25 de octubre de 2023

UCRANIA: DEL HOLODOMOR AL PRESENTE



LA MASONERIA ARGENTINA NUEVAMENTE PRESENTE JUNTO A UCRANIA.

PARTICIPARÁN LOS MAXIMOS REPRESENTANTES DE LA COLECTIVIDAD EN LA ARGENTINA Y EL EMBAJADOR DE UCRANIA.

SE CONMEMORARA  EL HOLODOMOR (HAMBRUNA ARTIFICIAL PROVOCADA POR EL REGIMEN DE STALIN) QUE MATO A MILONES DE PERSONAS, Y CONDENAREMOS EL GENOCIDIO QUE PROVOCAN LOS RUSOS EN LA ACTUALIDAD)


ENTRABA LIBRE Y GRATUITA.




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lunes, 5 de junio de 2023

COMUNISMO...LA IDEOLOGIA DEL MAL



Antes de que el comunismo fuera ideado e impulsado por el sociólogo del Reino de Prusia, Karl Marx, el filósofo griego, Platón, en su obra “La República”, hizo la primera descripción en uno de sus diálogos de lo que se conocería como protocomunismo. Este comunismo platónico supone la limitación de la familia con la educación colectiva de los niños, y la entrega de toda propiedad privada a la ciudad.


Muchos años y pensadores después, la Iglesia Cristiana dejó entrever mensajes que pudieran leerse como “colectivistas”, pero no como “comunistas”, pues debe tomarse en cuenta el tamaño y la organización de las sociedades en aquel entonces; a partir de ello se fueron desarrollando doctrinas de pensamiento de prominentes individuos, que nunca llegaron a alcanzar una potencia como el argumento general desarrollado por Marx, pero que pudo influir sus teorías, tales como el filósofo suizo Jean Jacques Rousseau o el líder de la Revolución francesa Maximilien Robespierre.


En esa misma Europa tan revoltosa por aquellos años, la señora Henrietta Pressburg daría a luz a su tercer hijo un 5 de mayo de 1818, a quién llamaría Carl, pero un error en el registro lo asentaría como Karl, y así pasaría a adoptar el nombre por el que años después se haría mundialmente conocido: Karl Marx. El pensador tras la ideología del desastre había nacido en el Reino de Prusia (actual Alemania), fue este quien teorizó sobre la “necesidad” de sustituir al sistema capitalista con la “democracia obrera”, lo que abriría paso al socialismo, el cual a su vez, tras desarrollarse debería culminar en una sociedad sin Estado y sin clases, a la cual denominó “comunismo”; algo totalmente absurdo y descabellado, tomando en cuenta que un Estado jamás propiciaría su propia desintegración, perdiendo así todos los privilegios de la clase gobernante.


A raíz de las ideas de Marx, creció el discurso de un hombrecito de estatura baja y perspicaz llamado Vladimir Ilich, mejor conocido como “Lenin”, quien durante años conspiró para derrocar a la dinastía rusa de los Romanov, y a través del partido bolchevique tomó el control de Rusia luego de que se ordenase la ejecución del Zar Nicolás II, en compañía de su esposa la Zarina Alejandra Fiódorovna, su hijo Alexis, sus hijas Olga, Tatiana, María y Anastasia, y algunos de sus empleados.


Tras la ejecución sangrienta y a quemarropa ocurrida en el sótano de la casa donde se encontraban “resguardados”, Lenin volvió a Rusia de inmediato después de su largo exilio y estableció las bases del socialismo, que sería continuado por Stalin, y traería la muerte por hambruna de unos 8 millones de habitantes en sus primeros años. Las razones de esta catástrofe económica son notorias, nada más el número de muertes por hambre es indicio suficiente para catalogar de auténtico fracaso el impulso del marxismo, sin embargo, a pesar de ello, hasta el día de hoy siguen existiendo movimientos políticos, grupos sociales y gobiernos, intentando aplicar un modelo de Estado con suficiente evidencia de ser una guillotina.





Animado por las teorías del sociólogo prusiano, Lenin siguió también muy de cerca la economía de guerra alemana durante la Primera Guerra Mundial, admirado por el control de cadenas de suministro por parte de los comités de empresarios industriales y el racionamiento de materias primas a precios fijos.


El fin de lo que ellos mismos denominarían en su momento “comunismo de guerra”, era la movilización, producción, acumulación y expansión de la Unión Soviética, la cual llegó a conformarse en su momento de mayor auge por Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Estonia, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Letonia, Lituania, Moldavia, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán, ocupando 1/6 partes del planeta tierra.


Para garantizar el expansionismo y las prácticas socialistas al pie de la letra, se conformó una policía secreta con labores de vigilancia sobre la ciudadanía, quienes debían cumplir a cabalidad los ordenamientos del partido bolchevique impulsados por el miedo.


En Rusia, la renta per cápita en 1916, mientras se desarrollaba la Primera Guerra Mundial y con el zarismo aún en el poder, se encontraba en los 1.235 dólares internacionales, valor que llegó a disminuir hasta los 526 dólares internacionales para 1921 ante el fracaso del mandato de Lenin. Esto se traducía en un colapso del 58 % de la economía rusa en cuestión de 5 años, no en vano, hombres, mujeres y niños morían de hambre por montones. Durante este lamentable episodio, la producción agraria se contrajo en un 40 %, y la industrial en un 69 %, esta fue la antesala del famoso Holodomor ocurrido en Ucrania.


Años después, con Lenin muerto y Stalin en el poder, se decidió forzar la colectivización del agro soviético, lo que no era otra cosa que una burda expropiación de tierras (algo similar a lo ocurrido recientemente en Venezuela); esto con el propósito de alimentar el ejército y los trabajadores industriales, mientras se le prohibía a los trabajadores del agro, consumir los alimentos que ellos mismos producían, bajo pena de fusilamiento.


El Estado soviético comenzó entonces a requisar y a fijar precios bajos a las cosechas (algo que también ocurrió en Venezuela a partir del gobierno de Chávez), estas políticas condicionaron una disminución todavía peor en el ya empobrecido agro ruso a comienzo de los años 30, lo que siguió generando hambrunas y represión. En definitiva, era una política de Estado, Stalin había decidido matar de hambre a millones de ucranianos, con el fin de poder abastecer de alimentos a la fuerza laboral industrializada rusa, tras el descalabro de la economía.





A pesar de estos absurdos, el régimen soviético logró mantenerse en pie e incluso resistir a la Segunda Guerra Mundial, todo esto gracias a su férreo control policial, la represión, el miedo, a la utilización de diversas tácticas políticas por parte de Stalin y sus predecesores, como formar y manejar sus propias “oposiciones políticas”, y al incremento constante de sus fuerzas militares motivado a “enemigos externos”.


Cuando Gorbachov asume la secretaría general del Comité Central Partido Comunista de la Unión Soviética en 1985, el consumo per cápita de la URSS era aproximadamente 72 % inferior al de los estadounidenses, lo que deja constancia de la enorme distorsión y diferencias entre la calidad de vida de los soviéticos y su modelo socialista, y los estadounidenses con el modelo capitalista.


Aun así, en el siglo pasado, el marxismo con sus diferentes aristas, pero mayoritariamente el marxismo-leninismo fue aplicado en diferentes países del mundo, como es el caso de China, Vietnam, Corea del Norte, Mongolia, Yugoslavia, Albania, Etiopia, Camboya, Alemania Oriental, Hungría, Chile, Checoslovaquia, Bulgaria, Rumania, Yemen del Sur, Laos, Yemen, Somalia, Mozambique, Congo-Brazzaville, Guinea-Bisáu, Birmania, Nicaragua, Granada, Afganistán, Polonia y Cuba; en todos estos Estados ha sido necesaria la imposición de fuertes regímenes policiales completamente represivos para el sostenimiento de sus políticas, las cuales además, en ningún caso han generado beneficios económicos o en la calidad de vida de sus ciudadanos, por el contrario han quebrado el aparato productor de las naciones, han masacrado, torturado y asesinado ciudadanos para imponer sus políticas sociales, han producido migraciones y deserciones multitudinarias hacia países con modelos de economía de libre mercado, han exterminado sus propios pueblos provocando genocidios (caso Camboya), y han terminado por optar en abandonar las políticas socialistas para alcanzar el desarrollo de sus sociedades (caso China, Chile, Vietnam) que se han convertido en economías capitalistas; se han disuelto (caso Yugoslavia, Alemania Oriental); o han continuado bajo la dinámica de los abusos, la tiranía y el empobrecimiento hasta hoy (caso Corea del Norte, Cuba, y actualmente Venezuela).


La criatura de Marx casi nunca llegó a desarrollarse por completo, pues en sus nociones el comunismo era la etapa siguiente al socialismo, que al menos en la teoría debía carecer de un Estado. Contrario a lo que muchos piensan el comunismo y socialismo no se excluyen, sencillamente, el socialismo es un interín hasta alcanzar esa “sociedad utópica comunista” que tan solo se dio a medias durante un par de años en la época comunista de guerra bajo Lenin, y en el “Gran salto adelante” en China a fines de la década de los 50. Por eso, hablar hoy día de comunismo en Cuba resulta incorrecto, lo que predomina en Estados autoritarios como el cubano o venezolano, es precisamente el socialismo, solo que la izquierda mundial ha intentando atribuir a todo lo pestilente y nocivo para su ideología al “comunismo” para intentar sanear la imagen del “socialismo”, cuando lo cierto es que, son el mismo monstruo, solo que al último no le ha crecido la última pata (la destrucción del Estado) porque nunca convendrá a sus jerarcas.


Para seguir leyendo sobre este tema en el enlace: https://amazon.com/-/es/Emmanuel-



Autor: Emmanuel Rincón

@EmmaRincon




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miércoles, 29 de junio de 2022

LA MASONERIA EN EL HOLODOMOR

 



La petición de socorro de los masones de Ucrania en 1933



Escrito por Eduardo Montagur

Publicado en Historalia. 27 Febrero 2022


Si el año 2022 pasará a la Historia como un momento muy oscuro para los ciudadanos de Ucrania, 1933 lo fue aún más, ya que padecieron una de las hambrunas más terribles de la época contemporánea. Estamos hablando del Holodomor (“matar de hambre”), y que también afectó al sur de Rusia, en el contexto de las colectivizaciones de la tierra. Existe un intenso debate sobre si se trató de un genocidio o no vinculado a la política de rusificación de Ucrania y de las purgas que sufrió el Partido allí. En todo caso, las cifras de muertos rondarían entre un millón y medio y dos millones de personas.

Pues bien, en este artículo nos hacemos eco de la petición de ayuda a todos los francmasones del mundo realizada por la Gran Logia de Ucrania, siendo su Gran Maestre J. Kotliarevsky.

La Gran Logia de Ucrania recordaba en su llamamiento que habían pasado trece años desde la ocupación del país, época en la que el conocido como “granero de Europa” se había arruinado, y ni podía dar de comer a sus ciudadanos. Los masones recordaban las deportaciones de población a Siberia, y la confiscación de riquezas con destino a Rusia con el fin de sostener al ejército.

Toda esta política de agotamiento económico, siempre según el manifiesto que publicaron las Obediencias masónicas del mundo, incluido el Grande Oriente Español, había dejado consecuencias terribles para la población. Ya en 1921/22 se había padecido una hambruna, aunque no había terminado por llegar a sus últimas consecuencias trágicas por la ayuda europea y norteamericana.

El texto recordaba que la Francmasonería no se ocupaba nunca de la política, pero ante la situación de hambre que padecía el país la Gran Logia de Ucrania quería expresar que era debida a la política de ocupación y, por eso, solicitaba ayuda internacional en nombre de la fraternidad.

El manifiesto se publicó en el número de octubre de 1933 del Grande Oriente Español.


Fuente: https://elobrero.es/historalia/84164-la-peticion-de-socorro-de-los-masones-de-ucrania-en-1933.html





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Simón Petlura. Héroe y protagonista de la Independencia de Ucrania de 1918. Gran Maestre de la Masonería ucraniana. Asesinado por un agente soviético en París en 1926




viernes, 28 de mayo de 2021

EXTERMINIO SOVIETICO



Cartel conmemorativo del Holodomor
 



Gulag: el gélido infierno soviético y sus millones de inocentes víctimas



La mitología escandinava imaginó un infierno, pero no ardiente sino gélido. Es lógico. Para quienes vivieron próximos a inviernos polares el frío era la muerte. Y helado debían imaginar al infierno. Especialistas en materializar infiernos en la tierra han sido los socialistas revolucionarios. Y lo más próximo al de la mitología nórdica lo materializaron sobre el norte de Siberia los soviéticos. Fue el Gulag.

Todo crimen soviético se remonta a métodos y ordenes de Lenin. Ya muerto Lenin, triunfa en la lucha por dirigir la sangrienta herencia bolchevique Stalin. Y como hubiera hecho cualquier otro de los aspirantes, escaló los brutales métodos de Lenin. En 1929 el gobierno soviético requisó tierras y  ganado al 80% de la población de Ucrania. Exterminado la resistencia campesina por hambre en el genocida Holodomor. No les faltó información de aquello a los socialistas de Occidente. Miraron a otro lado. Paralelamente a esos genocidios campesinos emergió un sistema de campos de concentración –a escala inimaginable hasta entonces– que sometería a millones de inocentes a trabajos forzados. Recicló criminales como “aliados sociales”. E impuso el terror que aseguró el totalitarismo.

Gulag es un término que se conoce fuera del imperio soviético desde 1973. Por el libro Archipielago Gulag de Alexander Solzhenitsyn. Pero todo empieza con Lenin, cuando en 1918 los bolcheviques reformaron los antiguos campos de trabajo (katorgas) del sistema penal zarista. Iniciando los campos soviéticos con los de propósito especial y los de trabajo forzoso.

Sus primeros prisioneros van de delincuentes comunes a prisioneros de la guerra civil rusa, acusados sabotaje, o de ser enemigos políticos, socialistas de facciones derrotadas, aristócratas, hombres de negocios. Y kulaks sobrevivientes del exterminio. Pero la base legal del Gulag –con ese nombre– llegó tras años operación de los campos. Un decreto secreto de Sovnarkom del 11 de julio de 1929 sobre cárceles de trabajo. Confirmado en apéndice de reunión del Politburó del 27 de junio de 1929. Se formaliza que dependen del OGPU –la policía política soviética–. El 25 de abril de 1930 se denominan ULAG en la orden 130/63 del OGPU, en referencia a orden de Sovnarkom del 7 de abril de 1930. El sistema es nombrado GULAG en noviembre. Y con ese nombre lo conocemos.

Existieron no menos de 476 sistemas de campos de concentración separados. Algunos sistemas incluían cientos y otros miles de campos. La fuerte represión en 1930 introdujo el primer enorme incremento del número de prisioneros. El segundo sería durante el gran terror –de 1937 y 1938– Cuando las autoridades debían llenar con detenciones al azar sus cuotas asignadas de “enemigos del pueblo” a condenar por el infame artículo 58.

Según sus propios registros oficiales –que subestimaron frecuentemente los números reales– en 1931 el Gulag tenía unos 200 mil prisioneros en campos. Para 1935 había 800 mil en campos y 300 mil en colonias.  Poco antes de la II Guerra Mundial, llegaban al millón 300 mil en campos y 350 mil en colonias. Durante la guerra los prisioneros del Gulag serían reclutados en batallones de presos y lanzados contra el fuego enemigo –y sobre campos minados– frecuentemente desarmados y bajo la amenaza de ametralladoras del ejército rojo.




Sus enormes bajas vaciaron al sistema de aquella generación de prisioneros. Poco antes de concluir la guerra se inició el reflujo –que llevo del frente al Gulag al condecorado Capitán Solzhenitsyn– y tras la guerra el número de prisioneros llegaba a 2 millones 500 mil para  finales de la década de los 40. Los prisioneros en los campos de toda la URSS a la muerte de Stalin en 1953 sumaban más de 4 millones. 2 millones 500 mil en campos y colonias de prisioneros en Siberia.

Oficialmente, el GULAG deja de existir el 25 de enero de 1960. Dejo de existir el nombre, no el sistema. Pero la escala se redujo muy rápidamente. Las muertes totales registradas por documentos oficiales del sistema de campos de trabajo forzado y colonias entre 1930 y 1956 ascienden al millón 606 mil 748 –pero fuera de los campos vemos 800 mil ejecuciones documentadas exclusivamente durante anárquico el Gran Terror– El número de víctimas no registradas es objeto de seria controversia. Las muertes en algunos campos fueron documentadas más minuciosamente que en otros. Y se recuerdan muchas muertes de largos y terribles traslados. Esas frecuentemente no se documentaban.

El sistema de campos tuvo como objeto principal –la mayor parte del tiempo– la explotación como esclavos de los prisioneros. Su elevado número de víctimas mortales se debió a espantosas condiciones de trabajo forzado –especialmente en periodos de fácil recambio de esclavos muertos por accidentes, agotamiento y enfermedad– Aunque ciertos campos sobre el círculo ártico equivalían a condenas de muerte, el Gulag no incluyó campos de exterminio masivo. Los exterminios soviéticos dependieron de fusilamientos masivos, hambrunas genocidas y traslados forzosos de poblaciones sospechosas.

Anne Applebaum galardonada con el Premio Pulitzer por su libro: Gulag: a History explicó en una conferencia del 2003 que entre 1929 –cuando alcanzaron escala masiva los campos–  y la muerte de Stalin, 18 millones de personas pasaron por el Gulag. Y de 6 a 7 millones fueron deportados a pueblos en el exilio. En total, cerca de 25 millones fueron sometidos a trabajo forzado (15 por ciento de la población). Destacó también Applebaum como Solzhenitsyn en Archipielago Gulag –sin acceso a los archivos– había estimado muy bien las magnitudes. Y que fue el primero en explicar que la abrumadora mayoría de los prisioneros eran simples campesinos y trabajadores, completamente inocentes.

Entre esa mayoría de campesinos y trabajadores tuvo el Gulag sus comparativamente pocos prisioneros intelectuales. Pero –interesada o ingenuamente– algunos de esos intelectuales dejarían fuera de sus memorias del Gulag a la abrumadora mayoría de simples víctimas inocentes. El relativamente escaso –pero útil para someter y aterrar al resto– número de criminales comunes. Y el comparativamente minúsculo número de intelectuales y políticos entre las millones de víctimas del Gulag.




Autor:Guillermo Rodríguez González

Investigador del Centro de Economía Política Juan de Mariana y profesor de Economía Política en el área de extensión de la Facultad de Ciencia Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila, en Caracas, Venezuela.


Fuente: https://panampost.com/guillermo-rodriguez/2018/09/18/gulag-gelido-infierno-sovietico/




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Fosa común en Katyn, Ucrania. Ejecuciones a mano de Soviéticos, en la 2da. Guerra Mundial





jueves, 22 de junio de 2017

HAMBRUNA (Holodomor) EN UCRANIA



Rhea Clyman. Fotos del Holodomor

LA PERIODISTA JUDÍA QUE ALERTÓ AL MUNDO SOBRE LA SILENCIOSA HAMBRUNA DE UCRANIA

Por Julie Masis


La revolucionaria cobertura de Rhea Clyman de la hambruna de Ucrania en 1932 es el tema de una nueva biografía del Prof. Jaroslaw Balan, quien está buscando su “mina de oro”.


Mientras conducía por el campo ucraniano en 1932, Rhea Clyman, una periodista judía canadiense, se detuvo en un pueblo para preguntar dónde podía comprar leche y huevos.
Los aldeanos no la entendían, pero alguien se fue y volvió con un niño lisiado de 14 años, que lentamente se dirigió hacia ella.
“Estamos muriendo de hambre, no tenemos pan”, dijo, y continuó describiendo las condiciones de la primavera anterior. “Los niños comían hierba … estaban a cuatro patas como animales … No tenían nada más”.
Para ilustrar el punto, una campesina comenzó a desprenderse de la ropa de sus hijos.
“Los desnudó uno por uno, empujó sus vientres caídos, señaló sus larguiruchas piernas, pasó su mano hacia arriba y abajo de sus pequeños cuerpos torturados, deformados, retorcidos para hacerme entender que esto era hambre de verdad”, recordó Clyman en una pieza publicada por el Toronto Telegram, uno de los periódicos canadienses más grandes de la época.
En gran medida olvidada, un profesor ucraniano en Canadá está escribiendo un libro sobre Clyman, la primera biografía de la intrépida periodista.

Soldados del Ejército Rojo soviético confiscan verduras de los aldeanos en la provincia de Odessa, 1932. (Public domain)


“Ella fue a la Unión Soviética sintiéndose muy optimista, suponiendo que no habría desempleo, que los hombres y mujeres eran iguales”, dijo Jaroslaw Balan, del Instituto Canadiense de Estudios de Ucrania en la Universidad de Alberta. “Pero rápidamente se dio cuenta de que se trataba de un estado totalitario increíble: cómo eran los pobres y cuán difíciles eran sus vidas”.
Clyman nació en 1904 en Polonia, entonces parte del Imperio ruso, e inmigró a Canadá cuando tenía 2 años. A los 6 años, fue atropellada por un tranvía y su pierna amputada. Pasó los siguientes años entrando y saliendo de los hospitales.
Sin embargo, esto no le impidió, a los 24 años, viajar sola a la Unión Soviética y tratar de ganarse la vida como corresponsal extranjera independiente.

Aprendió el idioma. Desarrolló una perspectiva muy diferente’.

En 1928 Clyman bajó del tren en Moscú sin conocidos en la ciudad y con apenas unas cuantas palabras de ruso. Pasó horas en la estación de tren hasta que alguien le indicó el camino a un hotel, donde dormía en la bañera de un periodista estadounidense. Debía permanecer en la Unión Soviética por los próximos cuatro años.
“Muchos periódicos enviaban periodistas [a la URSS] por breves períodos”, dijo Balan. Pero ella aprendió el idioma. Ella desarrolló una perspectiva que era muy diferente”.
En cierto momento, Clyman viajó al extremo norte de Rusia a la ciudad de Kem, cerca de un campo de prisioneros soviético, un lugar fuera del alcance de los extranjeros. Se encontró con las esposas de los prisioneros, vio a los ex reclusos a quienes no se les permitía salir de la ciudad ni siquiera después de ser liberados, e informó de cómo los soviéticos utilizaban a los presos políticos como trabajadores forzados para cortar madera. Esta fue una historia importante para Canadá, que estaba perdiendo su mercado de la madera en el Reino Unido por el competidor soviético más barato.
“Apoyaba las afirmaciones de que en la Unión Soviética se utilizaba la mano de obra barata, y [por eso] Canadá no podía competir”, dijo Balan.
Pero fue la cobertura de Clyman del Holodomor, la hambruna provocada por el hombre que, según se estima, causó la muerte de unos 4 millones de ucranianos entre 1932 y 1933, lo que realmente interesa a Balan. Por primera vez se encontró con el trabajo de Clyman buscando en periódicos canadienses lo que se escribió sobre el hambre en Ucrania.
En 1932, Clyman condujo en un coche hacia el sur de Moscú a través de Kharkiv – entonces la capital de Ucrania – al Mar Negro y al lugar de nacimiento de Stalin en Georgia.

Un hombre muerto de hambre en la calle de Ucrania durante el Holodomor, una hambruna de 1932-1933 que mató a 4 millones. (Dominio publico)


En Ucrania, pasó por pueblos vacíos y se preguntaba dónde se había ido toda la gente.
Un grupo de aldeanos de una granja colectiva se reunieron a su alrededor para ver si podía presentar una petición al Kremlin para decirle a los líderes soviéticos que la gente estaba muriendo de hambre. Les habían quitado todo el grano. Sus animales habían sido sacrificados hace mucho tiempo. Cuando trató de comprar huevos, una mujer del pueblo la miró incrédula y preguntó si esperaba conseguirlos por dinero.
-Por supuesto -contestó Rhea. -No espero obtenerlos por nada.
-No lo entiendes -le dijo el campesino-. “No vendemos huevos ni leche por dinero. Queremos pan. ¿Tienes?”
Balan dijo que Clyman desarrolló ideas sobre las causas de la hambruna – que no sólo se debió a la sequía, sino también a la colectivización forzada. Por ejemplo, el intento soviético de mecanizar la agricultura generó problemas cuando la producción de maquinaria no fue tan rápida como se había planeado. Los caballos y el ganado ya estaban muertos, pero no había suficientes tractores para cosechar los cultivos. Este fue el resultado de las malas decisiones de la cúpula, dijo Balan. Cuando los ucranianos estaban muriendo de hambre, los soviéticos sellaron las fronteras entre Ucrania y Rusia para que la gente no pudiera escapar, agregó.
“Su historia es importante para judíos y ucranianos”, dijo Balan. “Entre los ucranianos, hay muchos estereotipos de que los judíos eran bolcheviques y que eran responsables del hambre. Y he aquí una mujer judía que ha escrito sobre el hambre. Ciertamente, los judíos también fueron perseguidos. Ella también es judía, pero mira, escribió la verdad.
En 1932, Clyman se convirtió en la primer periodista extranjera en 11 años expulsada de la Unión Soviética, supuestamente “por difundir mentiras”.
Pero de allí fue a Alemania, para informar sobre el ascenso de los nazis.
Balan todavía necesita investigar mucho más para encontrar los artículos que Clyman escribió de Alemania. Hasta ahora sólo ha podido leer dos.

Clyman informó desde Alemania hasta 1938, cuando huyó del país en un pequeño avión junto con algunos refugiados judíos. Desafortunadamente, cuando el avión llegó para aterrizar en Amsterdam, se estrelló. Casi la mitad de los pasajeros murieron y Clyman se fracturó la espalda, aunque de alguna manera evitó la parálisis.
Regresó a América del Norte, donde se mudó a Nueva York y grabó sus memorias. Nunca se casó ni tuvo hijos y murió en 1981.
Tras su muerte, las memorias de Clyman permanecieron inéditas y Balan espera encontrarlas. También está tratando de averiguar dónde fue enterrada. Localizó a algunos de sus parientes, pero no sabían dónde la habían enterrado, dijo.
“Si pudiéramos encontrar sus memorias sería emocionante, una mina de oro”, dijo.
Balan recientemente dio una charla sobre Clyman en Limmud FSU (Universidad Estatal de Florida, por sus siglas en inglés) en Nueva York, la mayor concentración de judíos de habla rusa en América del Norte. La charla fue patrocinada por el Encuentro Ucraniano-Judío, una organización sin fines de lucro canadiense que tiene como objetivo promover la cooperación entre ucranianos y judíos. Promovida por el empresario canadiense James Temerty, la iniciativa pretende acabar con los sentimientos negativos entre los dos pueblos.
“Los judíos han estado viviendo en Ucrania probablemente durante 1.000 años, y ciertamente en gran número desde el siglo XVI”, dijo Balan. “Sacando los períodos de los pogroms y el Holocausto, el resto del tiempo, los judíos en muchos casos florecieron en Ucrania”.

Comunistas estadounidenses atacando a un grupo de ucranianos que protestaban contra el hambre de Holodomor causada por los soviéticos en 1933, que mató a 4 millones de ucranianos. (Dominio publico)


Los dos pueblos tienen más en común de lo que podrían imaginar -la comida, por ejemplo- y deberían aprender más acerca de la cultura de cada uno, dijo Natalia Feduschak, directora de comunicaciones del Encuentro ucraniano-judío.
Feduschak dijo que Clyman ayuda a salvar la brecha entre las dos comunidades porque fue una mujer judía que escribió “sobre la hambruna ucraniana con gran compasión y comprensión”.
“Debido a la Segunda Guerra Mundial y los horribles acontecimientos de ese período, las comunidades tienen dificultades para comunicarse entre sí”, dijo. “Pero hay muchas similitudes”.


Fuente: The Times of Israel – Traducción: Silvia Schnessel – 

Reproducción autorizada con la mención siguiente: © EnlaceJudíoMéxico


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