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jueves, 7 de agosto de 2025

ESTUVIMOS EN LA LUNA


FIN DE LOS RUMORES INFUNDADOS




Países y agencias espaciales que de forma independiente corroboraron y confirmaron los 6 alunizajes


India. El orbitador Chandrayaan-2, lanzado en 2019 por la agencia espacial de la India (ISRO), sigue activa en la órbita lunar y ha fotografiado algunos sitios de las misiones Apolo con su cámara de alta resolución.


China. En 2012, la sonda Chang'e 2 de China capturó imágenes de Apolo 11. Aunque las imágenes no tienen tanta resolución como las de Chandrayaan, muestran claramente la presencia de estructuras artificiales en Base Tranquilidad.


Estados Unidos. La sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA ha capturado imágenes detalladas de todos los sitios de alunizaje de las misiones Apolo. Además de los módulos lunares, su cámara de alta resolución ha sido capaz de capturar equipamiento científico y huellas de los astronautas.


Japón. La sonda KAGUYA, lanzada por la agencia espacial japonesa (JAXA) en 2007, registró mapas topográficos que corroboran las ubicaciones de los sitios de alunizaje.


URSS: corroboró y confirmó que Estados Unidos llegó a la Luna en 1969 mediante una combinación de seguimiento independiente, capacidades tecnológicas propias, y control geopolítico estratégico, aunque nunca lo reconoció oficialmente con entusiasmo. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, la Unión Soviética sabía con certeza que el Apolo 11 llegó y regresó exitosamente. A continuación, te explico cómo lo sabían:


1. Seguimiento mediante estaciones de rastreo y radioastronomía

La URSS contaba con un sistema avanzado de seguimiento espacial, operado principalmente por el Instituto Keldysh, el Observatorio de Crimea y estaciones como las de Evpatoria, capaces de rastrear y recibir señales de radio y telemetría desde el espacio profundo.





Durante la misión Apolo 11 (julio de 1969), la URSS:

  • Rastreó la señal de radio de la nave Apolo desde la Tierra hasta la órbita lunar y de regreso.
  • Escuchó la transmisión de voz en tiempo real entre los astronautas y el centro de control de Houston (la frecuencia era pública).
  • Analizó los datos de telemetría que, aunque encriptados, podían usarse para confirmar la ubicación y trayectorias generales.

2. Observación independiente de la trayectoria lunar

Los soviéticos tenían estaciones capaces de calcular trayectorias orbitales con gran precisión mediante radar, telescopios ópticos y radiotelescopios. Las señales del Apolo 11 y su módulo lunar (LEM) podían detectarse por sus frecuencias de comunicación, y los cambios Doppler permitían saber si efectivamente se había separado del módulo de mando y descendido a la superficie lunar.


Además, podían verificar que las trayectorias coincidían con las que una misión lunar real requería, incluyendo la maniobra de inserción en órbita lunar y el retorno.


3. Detección del descenso y alunizaje

La URSS tenía sus propios satélites y sondas lunares automáticas, como Luna 15, lanzada apenas tres días antes del Apolo 11. Luna 15 también estaba programada para llegar a la Luna, y ambos países sabían que sus trayectorias podrían interferirse.

Durante la misión:

  • Los soviéticos siguieron el descenso del Apolo 11 al Mar de la Tranquilidad.
  • Cruzaron los datos orbitales con los de Luna 15 para evitar una colisión.
  • Luna 15 terminó estrellándose el 21 de julio de 1969, mientras el Apolo 11 ya había alunizado.

Esto demuestra que los soviéticos monitoreaban activamente la misión estadounidense en tiempo real, lo cual les daba confirmación directa de los eventos.


4. Verificación del retorno

El reingreso de la cápsula Apolo 11 a la Tierra, su trayectoria de descenso y el amerizaje también fueron observados desde estaciones de radar soviéticas, así como por barcos espías (AGI) situados en aguas internacionales, que monitoreaban el regreso.


5. Reconocimiento implícito y no intervención propagandística

Si la URSS hubiese tenido evidencia de que el Apolo 11 era un montaje, lo habría explotado con enorme impacto propagandístico en plena Guerra Fría. Sin embargo:

  • No lo denunciaron.
  • Sus medios de prensa, aunque cautelosos, reportaron el alunizaje como un evento real.
  • La comunidad científica soviética lo aceptó plenamente, aunque el gobierno no lo celebró.


FUENTES Y REFERENCIAS


· Siddiqi, Asif A. Challenge to Apollo: The Soviet Union and the Space Race, 1945–1974. NASA History Division.

· Harford, James. Korolev: How One Man Masterminded the Soviet Drive to Beat America to the Moon.

· European Space Agency (ESA) — Historical tracking data

· NASA History Division — Apollo 11 Mission Reports

· Archivo del Instituto de Aviación de Moscú sobre observaciones del Apolo 11

· ISRO

· CNSA – Informes de misión de Chang’e 2, 2010.

· JAXA – Publicaciones científicas de la misión SELENE/Kaguya:

· "Topography and geology of the Apollo 11 landing site observed by Kaguya Terrain Camera", Science China, 2009.

· NASA – Coordinación de datos conjuntos LRO/Kaguya

· Xinhua News – Reportes de seguimiento de misiones lunares

· Nature Astronomy – “Global lunar surface imaging from Japanese and Chinese orbiters”



Fuente: @cosmos . Alberto  Mansilla



dp 




lunes, 16 de junio de 2025

FASCINANTE LUNA


 ¿Sabías que la Luna se ve «al revés» en distintos lugares del mundo?


Esto ocurre porque la Tierra es una esfera (más precisamente, un geoide) y, al estar parados en distintos puntos de su superficie curva, nuestra perspectiva hacia la Luna cambia.


Desde el hemisferio norte (por ejemplo, Canadá), vemos la Luna desde una orientación distinta a la del hemisferio sur (como Argentina).

Por eso, las personas del sur ven la Luna «invertida» respecto a quienes están en el norte. ¡Es como mirar una misma imagen desde lados opuestos de una mesa!


 ¿Y por qué vemos siempre la misma cara de la Luna, sin importar dónde estemos? 

Porque la Luna tarda lo mismo en girar sobre sí misma que en orbitar la Tierra. Este fenómeno se llama rotación sincrónica y hace que siempre nos muestre la misma cara.


 Un mismo satélite, dos puntos de vista… y una sola cara visible.


Fuente: Mystery Planet


dp 



Ciclo lunar en Julio 2019. Aquí se ve la "Luna Negra", fenómeno que se repite cíclicamente.


jueves, 13 de junio de 2024

ESTACIONAMIENTO EN LA LUNA


Sabias que, en la Luna hay 3 coches aparcados?



Cuando mires a la Luna, recuerda que allí en la superficie hay tres "coches" parados, vehículos eléctricos, con células de hidrógeno con dos baterías de 36 voltios no recargables. Tres 'moon buggy' de las últimas misiones que fueron a la Luna: el Apolo 15, 16 y 17. 


Con tracción en las cuatro ruedas, construidos todos (mas uno de repuesto) por la empresa Boeing, con apoyo de General Motors por 9.5 millones de dólares cada uno, un total de 38 millones del año 1971. Todo terrenos, especialmente diseñados para poder circular en la baja gravedad lunar sin quedarse atascados en el regolito, el polvo de la Luna.


Los rovers con los neumáticos de aluminio recubiertos de malla metálica fueron capaces de alcanzar los 13 km/h, aunque cuesta abajo de regreso al modulo lunar y forzando un poco la maquina alcanzó los 18,0 km/h, "récord de velocidad en la superficie de la Luna".


En total los tres coches realizaron 90,8 kilómetros por la superficie de nuestro satélite, sin alejarse nunca más de 9,6 kilómetros del módulo, pues si el vehículo se averiaba era la distancia de seguridad máxima que podrían recorrer los astronautas a pie hasta la nave.


La próxima vez cuando mires a la Luna y tengas amigos a tu alrededor cuéntales que allí arriba hay tres pequeños coches aparcados. Y que aunque llevan más de cuarenta años sin arrancar, en teoría con unos pequeños ajustes podrían volver funcionar y pasar fácilmente la ITV (Inspección Terrícola de Vehículos).


Pero estos coches tuneados, representan una ínfima parte de la lista de objetos artificiales que hay en la superficie lunar. Una lista enorme con todo tipo de cosas abandonadas 

Mas 187.000 kg de material terrestre, la mayoría chatarra espacial. 


Más de 70 naves espaciales, 5 banderas americanas, 2 pelotas de golf, 12 pares de botas, 96 bolsas con heces, orina y vómitos, martillos, rastrillos, palas, una pluma de halcón, un disco de silicio con mensajes de buena voluntad de 73 líderes mundiales, una rama de olivo de oro fundido, una escultura etc.


Fuente: @AstronomiaCiencia



dp





lunes, 10 de julio de 2023

LOS ASTRONAUTAS DE LA APOLO 11 TENIAN UN SUPER HEROE ARGENTINO

 

Desfile por Buenos Aires


El héroe de la aviación argentina que los astronautas del Apolo 11 admiraban y quisieron conocer durante su viaje a la Argentina


Ángel María Zuloaga fue el primero en cruzar la cordillera de Los Andes en globo, de Chile hacia Argentina en 1916. Su prestigio, que había trascendido las fronteras, fue lo que motivó que Armstrong y Collins organizaran una visita a su departamento apenas pisaron suelo argentino, a solo dos meses y medio del histórico alunizaje.



Por Adrián Pignatelli

23 Jul, 2019





"Llegan los héroes del espacio", titularon los diarios. El miércoles 1 de octubre de 1969, los astronautas Neil Armstrong y Michael Collins arribaron a Buenos Aires, acompañados de sus esposas.

El 20 de julio, habían sido protagonistas de una verdadera hazaña: el hombre había caminado por la Luna. El periodismo los describía como "los conquistadores del espacio". Si bien Edwin Aldrin también era de la partida, estando en Bogotá debió regresar a los Estados Unidos: lo representó su esposa.

Habían sido invitados por la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales y por la Asociación Argentina de Ciencias Aeroespaciales. Coincidía con la apertura del XX Congreso de la Federación Internacional de Aeronáutica. Argentina había sido incluida en una extensa gira de 22 países en los que los astronautas participarían de charlas y de conferencias de prensa.

Pero los astronautas tenían una motivación extra, en especial Neil Armstrong, quien deseaba conocer a alguien que había hecho mucho por la aviación y que su nombre ya se había ganado un lugar en la historia de las hazañas.

Los tripulantes del Apolo 11 habían arribado al Aeropuerto Internacional de Ezeiza a las 19 horas. De ahí se dirigieron en otra aeronave al Aeroparque Metropolitano, donde una multitud se había dado cita para ver de cerca a los héroes del momento. En la pista misma, el intendente de la ciudad de Buenos Aires, general Manuel Iricíbar, les otorgó las medallas de bronce que los acreditaban como "huéspedes del país y ciudadanos de Buenos Aires".

Al pie mismo de la escarelilla del avión, Armstrong –quien ya había estado en nuestro país tres años atrás- leyó en español un breve mensaje de agradecimiento y transmitió el saludo especial del presidente Richard Nixon. "Estamos contentos de encontrarnos con el magnífico pueblo argentino", expresó.

Por su parte, Michael Collins explicó que "hemos leído y estudiado por muchos años todo lo relacionado con vuestro gran país. Lo he admirado estando en órbita alrededor de la Tierra y también mientras estábamos en camino hacia la Luna".


Neil Armstrong y Michael Collins junto al presidente de facto Juan Carlos Onganía en la Casa Rosada

El embajador norteamericano John Davis Lodge agasajó, esa misma noche a la extensa comitiva de 27 personas, en la residencia de la embajada, el Palacio Bosch, sobre avenida del Libertador.

Allí, una multitud de invitados esperaban su turno para estrechar las manos de los astronautas. Armstrong le regaló al embajador una fotografía de ellos sobre la superficie lunar.

Uno de los que se acercó a los astronautas fue Héctor Rodríguez, secretario de Cultura y Relaciones Públicas del Club Independiente, a quien se le había ocurrido, antes del vuelo a la luna, nombrarlos socios honorarios del club. Les había enviado a Estados Unidos camisetas y banderines junto con los carnets números 80.399, 80.400 y 80.401. Armstrong le dijo a Rodríguez que el banderín los había acompañado en el viaje a la Luna (Nota de dp: debido severas  restricciones sobre cosas que podían acompañar a los astronautas, considero que esto es altamente improbable).

Pero antes de la recepción, los astronautas fueron llevados a la Casa Rosada, donde los recibió el presidente de facto, Juan Carlos Onganía. Cuentan que durante el encuentro, los astronautas se mostraron impacientes. ¿Qué era lo que ocurría? No querían llegar tarde a su próxima cita, la que realmente les importaba: querían conocer al brigadier retirado Angel Zuloaga, un anciano de 86 años, y que era considerado un héroe y precursor de la aeronáutica argentina.

¿Quién era Zuloaga?




Ángel María Zuloaga había nacido en Mendoza el 21 de mayo de 1885. Luego de estudiar en el Colegio Militar, ingresó a la Escuela de Aviación. El destino quiso que, siendo teniente primero, se cruzara con Eduardo Bradley, un platense piloto de aviones y de globos.


En una época donde todos los récords estaban para ser alcanzados, ambos se propusieron cruzar la cordillera de Los Andes en globo. Como la creencia de entonces era que los vientos iban de este a oeste, ellos decidieron hacer la travesía desde Chile hacia Argentina, con el fin de demostrar que también habían corrientes de aire en el otro sentido.

Muchos se burlaron, les costó conseguir ayuda y hasta el experimentado aviador brasileño Santos Dumont les dijo: "Están locos, la corriente los va a llevar hacia el Océano Pacífico".

"Adiós, cabezas duras!"

Finalmente, el 24 de junio de 1916 a las 8:30 despegaron en el globo Eduardo Newbery (aludía al hermano de Jorge, que había desaparecido con su globo Pampero el 17 de octubre de 1908) desde Putaendo, Chile.

La vestimenta que llevaban para soportar bajas temperaturas, ya que ascenderían a más de 5000 metros, se limitaba a un sobretodo, bufanda, sombrero, guantes y una precaria máscara de oxígeno. Para inflar el globo, usaron el gas de alumbrado chileno, que era más rico en hidrógeno.

Al momento del despegue, la despedida no fue muy alentadora. "Adiós, cabezas duras!", les gritaron. Rápidamente el globo tomó altura y emprendió la travesía rumbo a la cordillera, que le impondría el mayor desafío: sortear sus máximas alturas.


Los dos tripulantes del globo, posando para Caras y Caretas

Zuloaga y Bradley pronto comprendieron que si no se libraban del lastre, se estrellarían contra la imponente muralla rocosa. Se desprendieron de provisiones, de armas, de municiones y de valioso instrumental científico. Todo fue arrojado por la borda. Sólo les quedó el barógrafo, que mide la altura y la temperatura, que antes de la partida había sido soldado a la estructura del globo por las autoridades chilenas.

Pasaron a pocos metros de la cumbre del Aconcagua y del Tupungato, con una temperatura de 33 grados bajo cero. Al mediodía lograron aterrizar en Uspallata, casi al borde de un abismo.

En Buenos Aires fueron recibidos como héroes. Tuvieron sus reconocimientos, medallas, distinciones, hasta una estampilla. Zuloaga continuó su carrera militar, estrechamente ligada a la aviación. Fue agregado militar argentino en Francia, donde en 1919 obtuvo el brevet de aviador militar de ese país; también fue director de la Escuela Militar de Aviación y agregado militar en Estados Unidos. En 1945 pasó a revistar en la Fuerza Aérea, con el grado de brigadier. En 1956 sería ascendido a brigadier general, cuando ya era una leyenda viviente. Fallecería el 29 de agosto de 1975.





Zuloaga y Bradley, en el globo Eduardo Newbery (Archivo General de la Nación)

Los astronautas se apuraron en llegar al domicilio de Zuloaga, en Florida al 900. Era una visita fuera del protocolo. Sabían que a las 20 el oficial de 84 años se retiraba a descansar. Tocaron timbre en el departamento del 7 piso.

Infobae pudo conocer detalles del encuentro gracias al testimonio de uno de los familiares de Zuloaga, Dolores Uriburu.

La que abrió la puerta a los visitantes fue Esther, la hija del brigadier, quien era su mano derecha, y que con los años sería la madrina del Regimiento de Granaderos a Caballo y de la Plaza San Martín.

Acompañaron a Zuloaga su esposa, a la que familiarmente la llamaban "Nena", y las dos hijas del matrimonio. El propio Zuloaga era llamado "Papatí".

Los astronautas fueron recibidos donde Zuloaga solía conversar con Antoine de Saint Exupery, el famoso aviador, autor de "El Principito", cuando vivió en Argentina entre 1929 y 1931, en un departamento sobre la galería Güemes, en la calle Florida.


Croquis de la trayectoria del globo (Revista Caras y Caretas)

A los Armostrong y Collins les llamó la atención el carácter reservado del aviador, así como la forma particular de dirigirse a ellos, como "m'hijito" o "mi querido", que había incorporado ya desde su infancia en su Mendoza natal.

Hablaron en inglés, idioma que el aviador manejaba a la perfección desde los tiempos en los que se había desempeñado como agregado militar en Washington.

Zuloaga no lo sabía entonces, pero para Neil Armstrong, un fanático de la aviación, el experimentado piloto era su ídolo y su vida y trayectoria habría sido una de las motivaciones en su elección de la carrera en la aeronáutica. Seguramente esa fue la razón de las lágrimas de emoción que los presentes vieron en el rostro de quien, unos meses antes, había cumplido la hazaña de llegar a la Luna.


La llegada a Uspallata y el abrazo con quienes los recibieron. Zuloaga y Bradley soportaron temperaturas de 33 grados bajo cero cuando cruzaron Los Andes

"¿Por qué lo queríamos conocer? Porque nosotros sabíamos adónde íbamos, y cómo volveríamos; pero ellos no", dicen que fueron los motivos de los astronautas por conocer a Zuloaga, cuya proeza era estudiada en la NASA.

Antes de retirarse, los astronautas reclamaron un souvenir. Zuloaga les obsequió a los dos un ejemplar de su libro "La victoria de las alas. Historia de la aviación argentina". Al mismo tiempo, se le ocurrió darles los pocillos donde momentos antes les había servido café. Esos pocillos tenían grabado, de un lado, el escudo nacional y del otro el globo Eduardo Newbery, con el que había cruzado la cordillera de los Andes.

La partida

Al día siguiente, los astronautas se levantaron a las 6 de la mañana. Pat, la esposa de Collins, fue de paseo por la calle Florida. Compró dos carteras de cuero y un sacón de piel gamuzada de cabra. A las 11 horas, Onganía volvió a recibirlos en la Casa de Gobierno. A las 13:30 brindaron una conferencia de prensa en el Plaza Hotel, de la que participaron más de 100 periodistas.

Finalmente, integrando una extensa caravana de automóviles, emprendieron viaje al Aeroparque. Recorrieron las calles y avenidas de la ciudad saludando a la gente. Los esperaba una última escala, en Río de Janeiro y, de ahí, vacaciones en las Islas Canarias.

En el Museo Espacial de Estados Unidos, se exhiben los pocillos de café, aunque falta uno. Es el de Armstrong, que está en su casa, en la habitación donde conservaba su más preciados recuerdos.


Fuente : https://www.infobae.com/sociedad/2019/07/23/el-heroe-de-la-aviacion-argentina-que-los-astronautas-del-apolo-11-admiraban-y-quisieron-conocer-durante-su-viaje-a-la-argentina/


dp 


Nota de dp: "Balada para un loco" es un tango compuesto por el músico argentino Astor Piazzolla con letra del poeta uruguayo Horacio Ferrer, cantada por Amelita Baltar, fue dedicado a los astronautas de la Apolo 11.

Una estrofa de este tango “psicodélico” se refiere a Neil Armstrong, el astronauta que había pisado la luna el 20 de julio, cuando llegó a Buenos Aires tres meses después invitado por el Congreso de la Nación. 

El poeta Horacio Ferrer se inspiró en el desfile del astronauta por la ciudad. "Cuando dice: 'No ves que va la luna rodando por Callao”, es porque Armstrong paseó en un auto descapotable. Lo traían parado con motos adelante y motos atrás. Era mediodía y venía por Callao. Y las madres le decían a los chicos: 'Ese hombre es el que subió a la luna'. Lo saludaban y todos los chicos se quedaban con la boca abierta. De ahí sale: 'un corso de astronautas y niños con un vals, me baila alrededor'. De ahí viene", cuenta Amelita, que sabe de memoria la cocina del tema.

(Crónica del diario La Nación del 23 de noviembre de 2019, escrita por Gabriel Plaza.