sábado, 29 de agosto de 2026

HISTORICA PERSECUCION AL PUEBLO JUDIO





Una historia de 2.600 años a punto de terminar.


En 1917, un tercio de la población de Bagdad era judía. Ahora sólo hay siete en la ciudad y vivían de incógnito hasta que Wikileaks publicó un memorándum de la embajada de Estados Unidos en el que aparecían sus nombres y direcciones.

La historia de los judíos en Irak no data de hace siglos sino miles de años: desde que fueron traídos en cautiverio en 597aC.


En ese entonces se llamaba Babilonia, como recuerdan los salmos.

Y florecieron.

Durante siglos fue el centro de estudio judío.


"Bagdad se convirtió en el núcleo de todo. Empezaron a escribir el Talmud (uno de los libros en los que se cimienta esa fe) en 550dC. Tomó entre 250 y 300 años completar este increíble volumen de conocimientos, que es el fundamento de todo lo que sabemos hoy", le dice a la BBC Edwin Shuker, un judío iraquí que huyó de Bagdad cuando era un adolescente, en 1974.


"Recientemente celebraron 2.600 años de vivir en Bagdad", añade Shuker, quien es un experto en la historia de los judíos en Irak.

Gran parte de ese tiempo, árabes y judíos vivieron en armonía.

"La era de oro fueron los 20s y los 30s. Se evidencia en las estadísticas: negocios, farmacias, etc. Tanto que se decidió que el día de descanso fuera el sábado pues como era sabbat, el bazar y el zoco se paralizaban".

Y así fue incluso después de que, en 1921, se instalara una monarquía como primer paso hacia la independencia en 1932.


"Nacía un nuevo Estado, y el nacionalismo árabe incluía a los judíos iraquíes como parte del tejido de la sociedad árabe", explica Shuker.

"Eramos iraquíes", afirma Doreen, una iraquí exiliada en Londres. "Eramos una comunidad bien integrada. Teníamos amigos musulmanes. Había pequeños incidentes de tanto en tanto, pero en general teníamos una buena vida".


Paraíso perdido

A principios del siglo XX, en Bagdad había más de 40.000 judíos en una ciudad de 140.000.

Y a medida que la capital creció, con ella la comunidad judía: para 1947, cuando la capital iraquí era el hogar de medio millón de personas, 118.000 de ellas eran judías.

Los que sobreviven, recuerdan que hasta antes de los finales de los '30 la vida en Bagdad se caracterizaba por la integración, diversidad religiosa y coloridas tradiciones.


"En 1940, después de que rompimos el ayuno, mi hermano, mi hermana y yo salimos a caminar. De repente, sentí que algo me quemaba la espalda y vi a alguien en una bicicleta. Mi hermano vio que me había tirado ácido y me rasgó el vestido inmediatamente. No fue tan grave, pero le pasó a otras chicas en esa época", le cuenta a la BBC Eileen, cuya familia emigró a Londres.

Cuatro años antes, el libro "Mi lucha", de Adolf Hitler, había sido traducido al árabe y publicado en Bagdad.

El nazismo, el nacionalismo árabe y el sentimiento antisionista creó una ola de antisemitismo.


Se desencadenaron violentos pogromos, jóvenes judíos fueron colgados en plazas públicas, los judíos perdieron sus empleos.

Una de las expresiones más extremas fue la matanza conocida como Farhud cuyas víctimas, heridos y muertos, se cuentan en los cientos.

La creación del Estado de Israel exacerbó la situación: la distinción entre israelí y judío nunca fue clara.




Fin de la historia

Los judíos pasaron de ser iraquíes a ser, alternativamente, traidores, espías y enemigos.

Para la década de los años '70, casi todos se habían ido, muchos en 1951, cuando 110.000 fueron trasladados a Israel para su protección.

Ahora, los que quedan viven escondidos, temerosos de revelar su identidad.


Ninguno puede compartir su historia. Pero Alan Yentob, de la BBC, descendiente de judíos iraquíes, logró comunicarse con el canon Andrew White. Conocido como "el vicario de Bagdad", es un pastor protestante que le ofrece apoyo y protección a los últimos judíos de Irak.

"Uno de los graves problemas es que la tarjeta de identidad dice 'yejudi' -judío-, y a la sociedad iraquí sólo le han enseñado cosas negativas sobre los judíos: que matan árabes".


Según cuenta, en 2003 había 13 judíos en Bagdad, pero "uno fue secuestrado y lo mataron, otros murieron. Hasta donde sabemos, quedan siete".

Vivían de incógnito hasta que en Wikileaks publicó un documento de la embajada de Estados Unidos en el que aparecían los nombres y direcciones de los judíos que quedaban en Irak.


"Dos (de los siete de Bagdad) son muy ricos, ambos trabajan en el campo de la medicina, tratando a iraquíes todo el tiempo. Nadie sabe que los está tratando un judío. Eso porque creen que todos lo judíos son malvados y están en contra de ellos", señala el pastor.

"¡Si conocieran su propia historia! Es imposible hablar de la historia de Babilonia sin hablar de la historia judía", exclama.


La mayoría de los que conforman la pequeña comunidad que queda en Irak son viejos, y por eso "piensan que no pueden vivir en ningún otro lado: siempre han vivido aquí, éste es el lugar al que pertenecen", dice el vicario para explicar por qué no se van.

El canon apunta que la relación es aún más antigua y fundamental: "el padre de las tres religiones monoteístas, Abraham, era de Ur, que está en Irak, así que la historia empieza aquí, desde que empezaron a existir como pueblo".


Desde que se reveló la identidad de los judíos de Bagdad, uno está tratando de huir del país, pero los otros están decididos a quedarse en la tierra de sus ancestros, a pesar del peligro.

Serán sin duda los últimos de la antigua línea babilónica judía, anticipa, con tristeza, el canon Andrew White, el "vicario de Bagdad".


Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/12/111129_judios_bagdad




dp





jueves, 27 de agosto de 2026

TECNOLOGIA ELEMENTAL

 


UN PAÑO EN EL CULO,  EL GRAN AVANCE QUE PERMITIÓ LA HEGEMONÍA DE ATENAS EN EL MAR. 



Nos llenamos la boca hablando de la estrategia de Temístocles, de la falange y de la democracia, pero a veces la Historia se decide por detalles tan prosaicos (y dolorosos) como un paño en el culo. Si Atenas dominó el Mediterráneo y salvó a Occidente en Salamina, no fue solo por la agudeza mental de Temístocles. Fue por una pieza de "tecnología punta" que hoy nos daría la risa: el hyperesion. O lo que es lo mismo, un cojín de cuero para el culo.


Hablemos claro: los trirremes atenienses eran la máquina de guerra más bestia del Mediterráneo. Pero tenían un "pequeño" problema de diseño. El motor eran 170 tíos remando como bestias bajo el sol. Y si has hecho spinning alguna vez, sabes que estar sentado horas sobre una tabla de madera dura mientras te dejas los riñones no es precisamente un spa.


El roce constante de la madera, combinado con el sudor y la sal, convertía los traseros de los remeros en carne picada. Y un remero con el culo en carne viva no rema; llora. Si tu motor humano se para por culpa de las llagas, tu barco se convierte en una boya muy cara lista para ser embestida por el enemigo. ¿La solución de alta tecnología que salvó la hegemonía naval de Atenas? El hyperesion (cojín de boga). 


Básicamente, un cojín de piel de animal empapado en grasa. Un simple "paño en el culo".


Ese pedazo de cuero grasiento permitía amortiguar el roce con el banco y, además, desplazarse a largo del asiento, encogiendo y estirando las piernas como en el remo deportivo hoy en día, alargando el recorrido del remo y aumentando la eficacia de cada palada. De esta forma, podían navegar más rápido que sus oponentes y, lo que es más importante, virar bruscamente para atacar el costado y embestir a las barcos enemigos .


Así que la próxima vez que te pongas estupendo hablando de la gloria de Grecia, recuerda: sus victorias no se asentaron solo sobre mármol, sino sobre un cojín pringoso que salvó el culo (literalmente) a la democracia occidental. La historia es así de cachonda.



@Historias de la historia



dp 






martes, 11 de agosto de 2026

VISITAS A LA SEDE DE LA MASONERIA




La sede de la Gran Logia local abre sus puertas con visitas guiadas que recorren sus templos, símbolos y espacios históricos; su máxima autoridad explica qué hay detrás del halo de misterio que todavía rodea a la institución, cómo funciona y qué lugar ocupa hoy en la sociedad argentina

11 de agosto de 202611:26

PARA LA NACION Alejandro Rapetti



Durante más de un siglo, cruzar el umbral de Perón 1242 era un privilegio reservado para unos pocos iniciados. El Palacio Cangallo, sede de la Gran Logia de la Masonería Argentina, permaneció envuelto durante años en ese espeso halo de misterio, enclave de una sociedad secreta, de ritos nocturnos, símbolos enigmáticos y un poder que tejía los hilos de la historia nacional tras bambalinas.

En los últimos años, esa política de apertura avanzó un paso más con la incorporación de visitas guiadas regulares para el público general. Aunque el edificio ya había participado de iniciativas abiertas como “La Noche de los Museos”, estos recorridos permiten conocer de manera periódica sus templos, salones y espacios vinculados con distintos debates políticos, sociales y culturales de la historia argentina.

En diálogo con LA NACION, el Gran Maestre de la Masonería Argentina, Pablo Lázaro, explica el sentido de la iniciativa: “La apertura regular de la sede al público forma parte de una decisión institucional reciente: mostrar la Masonería tal como es, quitarle dramatismo al mito y permitir que la sociedad conozca un edificio histórico, una tradición de pensamiento y una institución viva”.

Más allá de esta apertura reciente, la figura del masón suscita hasta hoy innumerables intrigas en el imaginario popular. “Este histórico halo de misterio relacionado con la masonería viene de varios factores: la antigüedad de sus símbolos, la reserva de sus rituales, la persecución histórica sufrida en distintos países y la tendencia humana a imaginar conspiraciones donde hay discreción. Pero reserva no es secreto oscuro. La Masonería no es clandestina: tiene autoridades, sede, personería, actividades públicas, biblioteca, conferencias y hoy también visitas guiadas”, sostiene Lázaro, quien se unió a la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones cuando tenía apenas 24 años. Ingeniero informático, fanático de la ciencia y apasionado por la tecnología, lejos de la solemnidad del templo, su trayectoria profesional haber sido director de Investigaciones del Ciberdelito del Ministerio de Seguridad de la Nación entre 2018 y 2020.

La Masonería moderna nace institucionalmente en 1717, con la creación de la Gran Logia de Londres. “La palabra ‘masón’ viene del oficio de los constructores, de los antiguos albañiles o canteros que trabajaban la piedra. Con el tiempo, esa idea de construcción material se transformó en una construcción simbólica: ya no se trata de levantar catedrales de piedra, sino de construir mejores personas, mejores ciudadanos y mejores sociedades”, explica el presidente de la institución.

La Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones fue fundada el 11 de diciembre de 1857. Desde el punto de vista legal, funcionan bajo la forma jurídica de una asociación civil. La institución tiene una tradición histórica que incluye a procéres como José de San Martín y Manuel Belgrano —ambos fallecidos antes de la creación de la Gran Logia en 1857—, además de personalidades posteriores vinculadas con la masonería argentina como Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, Leandro N. Alem, Hipólito Yrigoyen, José Roque Pérez, Roque Sáenz Peña, Lisandro de la Torre y Joaquín V. González.

Cómo es la visita a la casa de La Gran Logia


Ya en la entrada del Palacio Cangallo —que debe su nombre histórico a la antigua denominación de la calle Perón hasta la década del 80— el compás y la escuadra tallados justo sobre las puertas de calle dan la primera pista de una enigmática simbología arquitectónica. Dos pasos más adentro, un águila de dos cabezas confirma las sospechas: la casa está repleta de historia y alegorías grabadas en el bronce, el mármol y la madera.

La visita de dos horas se realiza bajo la dirección del periodista e investigador, Daniel Pena, y el escritor Juan Bautista Tingueli, encargados de guiar a los asistentes a través de la sede de la Gran Logia, desde el hall de entrada, los pasillos y escaleras hasta ingresar al Gran Templo, el espacio ceremonial más imponente del edificio, destacado por el cielorraso curvo que simula la bóveda celeste. El recorrido comprende también las oficinas principales, entre las que se destaca la Gran Maestría, donde centraliza sus labores el “Muy Respetable Gran Maestre”, los sectores ceremoniales, los salones y templos donde se conservan documentos originales y elementos de uso cotidiano en el trabajo de las logias.

“Una de las cosas que más sorprende a los visitantes es descubrir que muchos símbolos que parecen ‘misteriosos’ son, en realidad, herramientas pedagógicas. La escuadra, el compás, la piedra bruta, la piedra pulida, la luz, las columnas: todo remite a una idea de construcción personal y colectiva. La Masonería no muestra símbolos para ocultar, sino para enseñar de otra manera. Significa que la Masonería no enseña únicamente con discursos, sino con imágenes, herramientas y alegorías. El símbolo permite que cada persona piense, interprete y madure una idea. No baja una consigna cerrada: abre una pregunta”, explica Lázaro.

"La escuadra, el compás, la piedra bruta, la piedra pulida, la luz, las columnas: todo remite a una idea de construcción personal y colectiva. La Masonería no muestra símbolos para ocultar, sino para enseñar de otra manera", sostiene el Gran MaestreGentileza/Gran Logia de la Masonería Argentina


Así, cada objeto tiene una significación ética y filosófica. La escuadra representa la rectitud en el obrar, mientras que el compás alude a la medida, el límite y la relación con los demás. La piedra bruta simboliza el estado natural del hombre, mientras que la piedra pulida, en contraposición, encarna el ideal de perfeccionamiento humano. Asimismo, la luz se asocia de manera unívoca al conocimiento y la razón, las columnas representan la firmeza de los principios éticos y el tradicional mandil o delantal simboliza el valor del trabajo constante.

El método masón de la búsqueda de consenso


“El método masónico combina estudio, símbolo, diálogo, escucha y búsqueda de consensos. En una logia no se va a imponer una verdad: se va a trabajar sobre uno mismo, a escuchar al otro y a construir una mirada más amplia", argumenta LázaroGentileza/Gran Logia de la Masonería Argentina


Actualmente unos 14.000 masones repartidos en todo el país. Cada semana se reúnen para debatir una amplísima variedad de temas de la actualidad social, científica y filosófica, pero bajo un método de discusión particular que difiere notablemente de los debates públicos tradicionales.

“El método masónico combina estudio, símbolo, diálogo, escucha y búsqueda de consensos. En una logia no se va a imponer una verdad: se va a trabajar sobre uno mismo, a escuchar al otro y a construir una mirada más amplia. Es un ejercicio muy necesario para una sociedad acostumbrada al grito, a la grieta y a la descalificación. El principal desafío es volver a poner valor en la palabra, en el diálogo y en la construcción de consensos. La Argentina vive tensiones políticas y sociales fuertes. La Masonería no es un partido político, pero sí tiene una responsabilidad ética: defender la libertad de pensamiento, la educación, la ciencia, la fraternidad y las instituciones republicanas”, explica el Gran Maestre.

En la actualidad, la estructura interna de la masonería simbólica se divide en tres grados fundamentales que marcan el progreso y la responsabilidad del miembro dentro de la organización: el Aprendiz, que se aboca principalmente a un trabajo de introspección sobre sí mismo; el Compañero, que expande su formación intelectual y su mirada crítica sobre el entorno mundial; y el Maestro Masón, quien asume las mayores responsabilidades de conducción dentro de la logia y se encarga de la transmisión del método a las nuevas generaciones.

Lázaro aclara que “ser masón no es una profesión ni un empleo. Cada cual tiene su trabajo, su vida, su oficio o profesión. Como escuela de “formación ética, simbólica, filosófica y fraternal”, La Masonería se sostiene económicamente mediante el aporte de cuotas fijadas por cada logia. Para aquellos interesados en sumarse a las filas de la orden, el ingreso se realiza por una decisión estrictamente personal. Los requisitos formales establecidos obligan a ser mayor de edad, libre, de buenas costumbres, y manifestar inquietudes intelectuales junto a una voluntad manifiesta de perfeccionamiento. “No se exige pertenecer a una religión determinada ni a un partido. Se busca que quien ingrese tenga vocación de trabajo interior, respeto por los demás y compromiso con valores humanistas”, concluye Lázaro.

Cuándo y dónde son las visitas al Palacio Cangallo


  • ¿Dónde? La Sede Central de la Gran Logia de la Masonería Argentina (Palacio Cangallo) se ubica en Tte. Gral. Juan Domingo Perón 1242, en el barrio porteño de San Nicolás.
  • ¿Cuándo? Martes y jueves, de 16 a 18.
  • Reservas: por correo electrónico escribiendo a tours@masoneria-argentina.org.ar.
  • Precio de las entradsa: bono contribución de $15.000 pesos.
  • Más información: para solicitar una entrevista formal de ingreso o conocer más sobre las actividades: www.masoneria-argentina.org.ar.

Por Alejandro Rapetti



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