miércoles, 23 de septiembre de 2026

LA PROFANACION DE CHAPLIN



Charlie Chaplin llevaba poco más de dos meses enterrado cuando el cuidador del cementerio encontró un agujero vacío donde debía estar su tumba.


El ataúd había desaparecido.


Era el 2 de marzo de 1978, en Corsier-sur-Vevey, Suiza. Chaplin había muerto el día de Navidad del año anterior y descansaba cerca de la casa donde había pasado sus últimos 25 años.


Al principio nadie sabía qué pensar.


Circularon teorías de todo tipo. Que admiradores británicos habían intentado devolver su cuerpo a Inglaterra. Que podía tratarse de una venganza política. Incluso que alguien pretendía conservarlo mediante criogenia.


La explicación resultó mucho menos sofisticada.


Dos mecánicos desempleados habían desenterrado el ataúd durante la noche.


Roman Wardas tenía 24 años y era polaco. Gantscho Ganev, búlgaro, tenía 38. Wardas había leído sobre delitos similares y creyó haber encontrado una manera de conseguir el dinero necesario para salir de sus dificultades económicas.


El ataúd pesaba más de 130 kilos.


Lo transportaron hasta un campo de maíz cerca de Noville, a unos veinte kilómetros del cementerio, y lo enterraron de nuevo.

Después llamaron a la familia.


Wardas utilizó el nombre falso de “Monsieur Rochat” y exigió 600.000 dólares para devolver el cuerpo.

Oona Chaplin, la viuda del actor, se negó inicialmente a pagar. Con la policía al tanto, la familia comenzó entonces una negociación falsa destinada a ganar tiempo.


Los secuestradores tomaron una fotografía del ataúd enterrado en el campo para demostrar que realmente lo tenían.

Mientras tanto, la policía vigilaba las llamadas.


Wardas y Ganev eran cuidadosos. Utilizaban teléfonos públicos de Lausana y evitaban repetir la misma cabina.

Durante unas diez semanas mantuvieron el contacto.


Hasta que cometieron un error.


Fijaron una hora concreta para una llamada relacionada con la entrega del dinero.


La policía desplegó agentes alrededor de unas 200 cabinas telefónicas de Lausana y sus alrededores.

El 16 de mayo, a las 9:30 de la mañana, Roman Wardas levantó el teléfono para realizar otra llamada.


No llegó a terminarla.


Agentes vestidos de civil lo detuvieron. Era aproximadamente su vigésimo séptimo contacto telefónico relacionado con la extorsión.


Ganev fue detenido poco después.


Parecía que el caso había terminado.


Quedaba un problema.


Cuando la policía les pidió que señalaran dónde estaba Charlie Chaplin, los dos hombres descubrieron que ya no recordaban con exactitud el lugar donde habían enterrado el ataúd.


El campo era demasiado parecido en todas partes.


Los agentes tuvieron que recorrerlo con detectores de metal.


Finalmente encontraron algo bajo tierra.


Las asas metálicas del ataúd.


Charlie Chaplin fue recuperado y regresó al cementerio de Corsier-sur-Vevey.


Wardas recibió una condena de cuatro años y medio de prisión. Ganev, considerado menos responsable, recibió una sentencia de 18 meses suspendida.


Los dos hombres terminaron enviando una carta de disculpa a Oona Chaplin.


Ella respondió que los perdonaba.


Esta vez, cuando Charlie Chaplin volvió a ser enterrado, su familia tomó una precaución que no había considerado necesaria la primera vez.


La tumba quedó protegida con una gruesa capa de hormigón.



@Datos Históricos




dp




No hay comentarios.: