El 8 de mayo de 1945 no terminó la guerra. Empezó el problema más grande de logística de la historia: qué carajo hacés con 6 millones de vehículos, 850.000 aviones y 55.000 barcos que ya no sirven para nada.
Estados Unidos había calculado la guerra hasta 1946. Cuando Japón se rindió en agosto de 1945, tenía en el Pacífico 100.000 aviones y 14 millones de toneladas de material que estaban en camino, en barcos. No los podían volver a traer, porque el flete costaba más que el avión.
La orden fue simple: destruir. En el atolón de Kwajalein, los Seabees prendieron fuego 5.000 aviones nuevos en una semana. Les sacaban el combustible, les tiraban una bengala adentro y los dejaban arder. Un P-51 Mustang que había costado 50.000 dólares tardaba 4 minutos en convertirse en aluminio derretido.
En Okinawa, los soldados tiraban jeeps nuevos, en caja, al mar. Porque traer un jeep a California costaba 2.000 dólares y venderlo como usado te daban 200. Era más barato hundirlo. El mar alrededor de Okinawa todavía hoy está lleno de camiones a 30 metros de profundidad.
En Europa, los ingleses hicieron lo mismo en la Operación Deadlight. 116 U-Boote alemanes se rindieron en Escocia. Churchill no quería que Rusia se quedara con la tecnología. Los remolcaron mar adentro y los hundieron a cañonazos. Hoy están todos ahí, a 200 metros, con el cobre intacto.
Los tanques fueron lo más trágico. Un Sherman costaba lo mismo que 5 casas en 1944. En 1946 no valía nada. Nadie quiere un tanque en tiempo de paz. En Francia, los campesinos los compraban por 100 dólares para usar el motor para un tractor y la chapa para gallinero.
En Filipinas, el general MacArthur ordenó enterrar todo. Bulldozers empujaban P-38 Lightning nuevos a pozos de 10 metros y los tapaban con tierra. En 1970, cazadores de aviones todavía encontraban P-38 con la pintura perfecta a 2 metros bajo tierra.
Los alemanes no tuvieron opción. Sus armas las destruyeron los otros. Sus Me-262 a reacción, que eran el futuro, los cortaron a hachazos para que los rusos no los copiaran. Los americanos se llevaron 10, los rusos 10, el resto hacha. Un obrero en Checoslovaquia contaba que cortó 30 Messerschmitt en un día con un hacha de bombero.
Los barcos fueron el mayor dolor de cabeza. Había 1.164 buques de guerra aliados sobrando. Un acorazado no lo podés tirar al desierto. Los americanos usaron 90 barcos para las pruebas atómicas de Bikini en 1946. Los pusieron todos juntos y les tiraron dos bombas atómicas para ver qué pasaba. La mayoría se hundió ahí y sigue siendo radiactivo.
Los Liberty ships, esos barcos feos que se fabricaban en 4 días, siguieron navegando 30 años. Grecia armó toda su marina mercante con ellos. Onassis compró 10 por 2 millones y con eso se hizo multimillonario. Eran barcos descartables que duraron más que los de guerra.
En el desierto de Arizona nació el cementerio. Kingman, Arizona. 5.500 aviones en 1946, todos alineados. Se vendían por peso. Un B-29 por 350 dólares. Había un tipo que compró 475 aviones por 55.000 dólares, vendió el combustible por 60.000 y todavía le quedaron los aviones. Fue la mayor estafa legal de la historia.
La gente común compró la guerra en remate. En 1946 podías ir a una base en Francia y comprar un casco por 10 centavos, una campera de paracaidista por 1 dólar, una tienda de campaña por 5. De ahí nacieron las tiendas Army & Navy que todavía existen. Toda la ropa de trabajo americana viene de ahí.
Un civil en Minnesota compró 536 tanques Sherman. Porque sí. Los tenía en su campo. Los vecinos iban a jugar con el tanque los domingos. Todavía tiene uno andando.
Las municiones fueron lo peor. Había 1 millón de toneladas de munición alemana sin explotar. No la podías quemar cerca de una ciudad. Los ingleses la cargaron en barcos y la tiraron en el Mar del Norte, al lado de una isla que se llama Heligoland. Todavía hoy los pescadores sacan bombas en las redes.
Los italianos hundieron sus propios barcos en La Spezia para que no se los queden los alemanes. Los alemanes los reflotaron. Los americanos los volvieron a hundir. Algunos cruceros se hundieron 3 veces en 3 años.
Los japoneses tenían 2 acorazados gigantes, el Ise y el Hyuga, que eran mitad acorazado mitad portaaviones. No tenían combustible. Los americanos los bombardearon hasta hundirlos en el puerto de Kure, con el agua hasta la cubierta. Ahí quedaron 10 años hasta que los cortaron para chatarra.
Los aviones de entrenamiento se salvaron. Porque servían para algo. Los Stearman biplanos se convirtieron en fumigadores. Con esos se fumigó todo el campo americano hasta los 70. Cada vez que veías un avioncito amarillo fumigando, era un avión que había entrenado a un piloto para matar alemanes.
Los C-47, el avión de la 82 Aerotransportada, fue el único que no perdió valor. Todas las aerolíneas del mundo empezaron con C-47 de descarte. Aerolíneas Argentinas, Lufthansa, Air France. Era un avión que no se rompía nunca. Todavía vuelan 200 en el Amazonas y en Alaska.
Los rusos guardaron también los fusiles. Todos. En minas de sal en Siberia hay millones de Mosin-Nagant engrasados, en papel. Cada 10 años los sacan, los limpian y los vuelven a guardar. Por si acaso.
Los americanos guardaron los M1 Garand y los vendieron a civiles durante 70 años. Vos hoy podés comprar en EEUU un Garand que saltó en Normandía con la 82 por 1.000 dólares. Con papeles que dicen en qué compañía estuvo.
Los Mauser alemanes terminaron en todos lados. Israel armó su primer ejército con Mauser 98k alemanes. Argentina compró 100.000. La bonaerense los usó hasta 1975.
Lo más loco pasó en los 60. En Francia, un chatarrero compró un bosque donde habían peleado tanques en 1944. Adentro del bosque encontró 12 Panthers enterrados hasta la torreta, porque los alemanes los habían usado como búnker. Los sacó y los vendió a museos por millones.
En el Pacífico, los cazadores de chatarra siguen encontrando cosas. En 2018 encontraron en Vanuatu un escuadrón completo de F4U Corsair tirados en un pantano, porque los marines los empujaron ahí en 1945. Cada uno vale hoy 3 millones de dólares restaurado.
Los ingleses tuvieron que pagar la guerra vendiendo chatarra. Vendieron todo el acero de los tanques a EEUU para pagar el Plan Marshall. Vendieron portaaviones a medias por el precio del acero. Un portaaviones de 30.000 toneladas valía lo mismo que 30.000 toneladas de acero. Nada más.
La guerra química también sobró. 50.000 toneladas de gas mostaza americano estaban en Bari, Italia. En 1945 no sabían qué hacer. Cargaron todo en un barco y lo hundieron en el Adriático. Cada tanto aparecen bidones en la playa y la gente se quema.
Al final, de los 850.000 aviones fabricados en la guerra, sobreviven menos de 500 volando. El resto es olla, ventana, o está en el fondo del mar.
De los 6 millones de vehículos, sobreviven 1 de cada 10.000. El resto es chatarra.
El cementerio de armas más grande no es un cementerio. Es el fondo del océano Pacífico y el desierto de Arizona. Ahí está enterrada la Segunda Guerra Mundial.
Callaron los cañones en mayo de 1945. Pero durante 3 años se escuchó el hacha, el soplete y el bulldozer. Destruir la guerra llevó casi tanto tiempo como hacerla.
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dp