lunes, 10 de julio de 2023

LOS ASTRONAUTAS DE LA APOLO 11 TENIAN UN SUPER HEROE ARGENTINO

 

Desfile por Buenos Aires


El héroe de la aviación argentina que los astronautas del Apolo 11 admiraban y quisieron conocer durante su viaje a la Argentina


Ángel María Zuloaga fue el primero en cruzar la cordillera de Los Andes en globo, de Chile hacia Argentina en 1916. Su prestigio, que había trascendido las fronteras, fue lo que motivó que Armstrong y Collins organizaran una visita a su departamento apenas pisaron suelo argentino, a solo dos meses y medio del histórico alunizaje.



Por Adrián Pignatelli

23 Jul, 2019





"Llegan los héroes del espacio", titularon los diarios. El miércoles 1 de octubre de 1969, los astronautas Neil Armstrong y Michael Collins arribaron a Buenos Aires, acompañados de sus esposas.

El 20 de julio, habían sido protagonistas de una verdadera hazaña: el hombre había caminado por la Luna. El periodismo los describía como "los conquistadores del espacio". Si bien Edwin Aldrin también era de la partida, estando en Bogotá debió regresar a los Estados Unidos: lo representó su esposa.

Habían sido invitados por la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales y por la Asociación Argentina de Ciencias Aeroespaciales. Coincidía con la apertura del XX Congreso de la Federación Internacional de Aeronáutica. Argentina había sido incluida en una extensa gira de 22 países en los que los astronautas participarían de charlas y de conferencias de prensa.

Pero los astronautas tenían una motivación extra, en especial Neil Armstrong, quien deseaba conocer a alguien que había hecho mucho por la aviación y que su nombre ya se había ganado un lugar en la historia de las hazañas.

Los tripulantes del Apolo 11 habían arribado al Aeropuerto Internacional de Ezeiza a las 19 horas. De ahí se dirigieron en otra aeronave al Aeroparque Metropolitano, donde una multitud se había dado cita para ver de cerca a los héroes del momento. En la pista misma, el intendente de la ciudad de Buenos Aires, general Manuel Iricíbar, les otorgó las medallas de bronce que los acreditaban como "huéspedes del país y ciudadanos de Buenos Aires".

Al pie mismo de la escarelilla del avión, Armstrong –quien ya había estado en nuestro país tres años atrás- leyó en español un breve mensaje de agradecimiento y transmitió el saludo especial del presidente Richard Nixon. "Estamos contentos de encontrarnos con el magnífico pueblo argentino", expresó.

Por su parte, Michael Collins explicó que "hemos leído y estudiado por muchos años todo lo relacionado con vuestro gran país. Lo he admirado estando en órbita alrededor de la Tierra y también mientras estábamos en camino hacia la Luna".


Neil Armstrong y Michael Collins junto al presidente de facto Juan Carlos Onganía en la Casa Rosada

El embajador norteamericano John Davis Lodge agasajó, esa misma noche a la extensa comitiva de 27 personas, en la residencia de la embajada, el Palacio Bosch, sobre avenida del Libertador.

Allí, una multitud de invitados esperaban su turno para estrechar las manos de los astronautas. Armstrong le regaló al embajador una fotografía de ellos sobre la superficie lunar.

Uno de los que se acercó a los astronautas fue Héctor Rodríguez, secretario de Cultura y Relaciones Públicas del Club Independientea quien se le había ocurrido, antes del vuelo a la luna, nombrarlos socios honorarios del club. Les había enviado a Estados Unidos camisetas y banderines junto con los carnets números 80.399, 80.400 y 80.401. Armstrong le dijo a Rodríguez que el banderín los había acompañado en el viaje a la Luna (Nota de dp: debido severas  restricciones sobre cosas que podían acompañar a los astronautas, considero que esto es altamente improbable).

Pero antes de la recepción, los astronautas fueron llevados a la Casa Rosada, donde los recibió el presidente de facto, Juan Carlos Onganía. Cuentan que durante el encuentro, los astronautas se mostraron impacientes. ¿Qué era lo que ocurría? No querían llegar tarde a su próxima cita, la que realmente les importaba: querían conocer al brigadier retirado Angel Zuloaga, un anciano de 86 años, y que era considerado un héroe y precursor de la aeronáutica argentina.

¿Quién era Zuloaga?




Ángel María Zuloaga había nacido en Mendoza el 21 de mayo de 1885. Luego de estudiar en el Colegio Militar, ingresó a la Escuela de Aviación. El destino quiso que, siendo teniente primero, se cruzara con Eduardo Bradley, un platense piloto de aviones y de globos.


En una época donde todos los récords estaban para ser alcanzados, ambos se propusieron cruzar la cordillera de Los Andes en globo. Como la creencia de entonces era que los vientos iban de este a oeste, ellos decidieron hacer la travesía desde Chile hacia Argentina, con el fin de demostrar que también habían corrientes de aire en el otro sentido.

Muchos se burlaron, les costó conseguir ayuda y hasta el experimentado aviador brasileño Santos Dumont les dijo: "Están locos, la corriente los va a llevar hacia el Océano Pacífico".

"Adiós, cabezas duras!"

Finalmente, el 24 de junio de 1916 a las 8:30 despegaron en el globo Eduardo Newbery (aludía al hermano de Jorge, que había desaparecido con su globo Pampero el 17 de octubre de 1908) desde Putaendo, Chile.

La vestimenta que llevaban para soportar bajas temperaturas, ya que ascenderían a más de 5000 metros, se limitaba a un sobretodo, bufanda, sombrero, guantes y una precaria máscara de oxígeno. Para inflar el globo, usaron el gas de alumbrado chileno, que era más rico en hidrógeno.

Al momento del despegue, la despedida no fue muy alentadora. "Adiós, cabezas duras!", les gritaron. Rápidamente el globo tomó altura y emprendió la travesía rumbo a la cordillera, que le impondría el mayor desafío: sortear sus máximas alturas.


Los dos tripulantes del globo, posando para Caras y Caretas

Zuloaga y Bradley pronto comprendieron que si no se libraban del lastre, se estrellarían contra la imponente muralla rocosa. Se desprendieron de provisiones, de armas, de municiones y de valioso instrumental científico. Todo fue arrojado por la borda. Sólo les quedó el barógrafo, que mide la altura y la temperatura, que antes de la partida había sido soldado a la estructura del globo por las autoridades chilenas.

Pasaron a pocos metros de la cumbre del Aconcagua y del Tupungato, con una temperatura de 33 grados bajo cero. Al mediodía lograron aterrizar en Uspallata, casi al borde de un abismo.

En Buenos Aires fueron recibidos como héroes. Tuvieron sus reconocimientos, medallas, distinciones, hasta una estampilla. Zuloaga continuó su carrera militar, estrechamente ligada a la aviación. Fue agregado militar argentino en Francia, donde en 1919 obtuvo el brevet de aviador militar de ese país; también fue director de la Escuela Militar de Aviación y agregado militar en Estados Unidos. En 1945 pasó a revistar en la Fuerza Aérea, con el grado de brigadier. En 1956 sería ascendido a brigadier general, cuando ya era una leyenda viviente. Fallecería el 29 de agosto de 1975.





Zuloaga y Bradley, en el globo Eduardo Newbery (Archivo General de la Nación)

Los astronautas se apuraron en llegar al domicilio de Zuloaga, en Florida al 900. Era una visita fuera del protocolo. Sabían que a las 20 el oficial de 84 años se retiraba a descansar. Tocaron timbre en el departamento del 7 piso.

Infobae pudo conocer detalles del encuentro gracias al testimonio de uno de los familiares de Zuloaga, Dolores Uriburu.

La que abrió la puerta a los visitantes fue Esther, la hija del brigadier, quien era su mano derecha, y que con los años sería la madrina del Regimiento de Granaderos a Caballo y de la Plaza San Martín.

Acompañaron a Zuloaga su esposa, a la que familiarmente la llamaban "Nena", y las dos hijas del matrimonio. El propio Zuloaga era llamado "Papatí".

Los astronautas fueron recibidos donde Zuloaga solía conversar con Antoine de Saint Exupery, el famoso aviador, autor de "El Principito", cuando vivió en Argentina entre 1929 y 1931, en un departamento sobre la galería Güemes, en la calle Florida.


Croquis de la trayectoria del globo (Revista Caras y Caretas)

A los Armostrong y Collins les llamó la atención el carácter reservado del aviador, así como la forma particular de dirigirse a ellos, como "m'hijito" o "mi querido", que había incorporado ya desde su infancia en su Mendoza natal.

Hablaron en inglés, idioma que el aviador manejaba a la perfección desde los tiempos en los que se había desempeñado como agregado militar en Washington.

Zuloaga no lo sabía entonces, pero para Neil Armstrong, un fanático de la aviación, el experimentado piloto era su ídolo y su vida y trayectoria habría sido una de las motivaciones en su elección de la carrera en la aeronáutica. Seguramente esa fue la razón de las lágrimas de emoción que los presentes vieron en el rostro de quien, unos meses antes, había cumplido la hazaña de llegar a la Luna.


La llegada a Uspallata y el abrazo con quienes los recibieron. Zuloaga y Bradley soportaron temperaturas de 33 grados bajo cero cuando cruzaron Los Andes

"¿Por qué lo queríamos conocer? Porque nosotros sabíamos adónde íbamos, y cómo volveríamos; pero ellos no", dicen que fueron los motivos de los astronautas por conocer a Zuloaga, cuya proeza era estudiada en la NASA.

Antes de retirarse, los astronautas reclamaron un souvenir. Zuloaga les obsequió a los dos un ejemplar de su libro "La victoria de las alas. Historia de la aviación argentina". Al mismo tiempo, se le ocurrió darles los pocillos donde momentos antes les había servido café. Esos pocillos tenían grabado, de un lado, el escudo nacional y del otro el globo Eduardo Newbery, con el que había cruzado la cordillera de los Andes.

La partida

Al día siguiente, los astronautas se levantaron a las 6 de la mañana. Pat, la esposa de Collins, fue de paseo por la calle Florida. Compró dos carteras de cuero y un sacón de piel gamuzada de cabra. A las 11 horas, Onganía volvió a recibirlos en la Casa de Gobierno. A las 13:30 brindaron una conferencia de prensa en el Plaza Hotel, de la que participaron más de 100 periodistas.

Finalmente, integrando una extensa caravana de automóviles, emprendieron viaje al Aeroparque. Recorrieron las calles y avenidas de la ciudad saludando a la gente. Los esperaba una última escala, en Río de Janeiro y, de ahí, vacaciones en las Islas Canarias.

En el Museo Espacial de Estados Unidos, se exhiben los pocillos de café, aunque falta uno. Es el de Armstrong, que está en su casa, en la habitación donde conservaba su más preciados recuerdos.


Fuente : https://www.infobae.com/sociedad/2019/07/23/el-heroe-de-la-aviacion-argentina-que-los-astronautas-del-apolo-11-admiraban-y-quisieron-conocer-durante-su-viaje-a-la-argentina/


dp 


Nota de dp: "Balada para un loco" es un tango compuesto por el músico argentino Astor Piazzolla con letra del poeta uruguayo Horacio Ferrer, cantada por Amelita Baltar, fue dedicado a los astronautas de la Apolo 11.

Una estrofa de este tango “psicodélico” se refiere a Neil Armstrong, el astronauta que había pisado la luna el 20 de julio, cuando llegó a Buenos Aires tres meses después invitado por el Congreso de la Nación. 

El poeta Horacio Ferrer se inspiró en el desfile del astronauta por la ciudad. "Cuando dice: 'No ves que va la luna rodando por Callao”, es porque Armstrong paseó en un auto descapotable. Lo traían parado con motos adelante y motos atrás. Era mediodía y venía por Callao. Y las madres le decían a los chicos: 'Ese hombre es el que subió a la luna'. Lo saludaban y todos los chicos se quedaban con la boca abierta. De ahí sale: 'un corso de astronautas y niños con un vals, me baila alrededor'. De ahí viene", cuenta Amelita, que sabe de memoria la cocina del tema.

(Crónica del diario La Nación del 23 de noviembre de 2019, escrita por Gabriel Plaza. 








sábado, 8 de julio de 2023

DEVELAMOS MENSAJES OCULTOS EN EL CEMENTERIO DE LA RECOLETA II


SERA EL DOMINGO 16 DE JULIO, A LAS 15 HS.

Por pedido del público y ante el éxito del recorrido del día 8 de julio con 50 personas, repetimos este circuito el domingo 16/7






Recorrido 8/7/2023


dp



miércoles, 5 de julio de 2023

EL EVENTO DE TUNGUSKA


El 30 de junio de 1908, una roca espacial de aproximadamente 37 metros (120 pies) de ancho, penetró la atmósfera terrestre y detonó en el cielo liberando energía equivalente a alrededor de 185 bombas de Hiroshima.




Junio 30, 2008: Es el año 1908 y apenas transcurrieron algunos segundos de las siete de la mañana. Un hombre yace sentado en el balcón de un solitario establecimiento comercial en Vanavara, Siberia. No se imagina que, en sólo unos instantes, será arrancado de su silla y el calor será tan intenso que sentirá como si su camisa estuviera envuelta en llamas.

Así es como se sintió el llamado evento de Tunguska a 64 kilómetros (40 millas) del epicentro.

Hoy, 30 de junio de 2008, se cumple el aniversario número 100 de aquel feroz impacto cerca del Río Podkamennaya Tunguska, en la remota Siberia (y aún hoy, a cien años del acontecimiento, los científicos continúan hablando del tema).

"Si se desea iniciar una conversación con alguien dentro del ambiente de los asteroides, lo único que se debe mencionar es Tunguska", dice Don Yeomans, director de la Oficina de Objetos Cercanos a la Tierra (NEO, por su sigla en idioma inglés), en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. "Es la única entrada de un meteoroide en tiempos modernos de la cual tenemos narraciones presenciales".

A pesar de que el impacto ocurrió en 1908, la primera expedición científica que llegó al área lo hizo 19 años después. En 1921, Leonid Kulik, el conservador principal de la colección de meteoritos del Museo de San Petersburgo condujo una expedición a Tunguska. No obstante, las duras condiciones de la zona del interior de Siberia impidieron al equipo alcanzar el área de la explosión. En 1927, una nueva expedición, liderada otra vez por Kulik, logró finalmente alcanzar la meta.

"Al principio, los habitantes de la zona se mostraban renuentes a contarle a Kulik acerca del evento", dijo Yeomans. "Ellos creían que la explosión había sido una visita del dios Ogdy, que le había echado una maldición al área derribando árboles y matando animales".

Aunque se hizo muy difícil obtener testimonios de lo sucedido, la evidencia abundaba alrededor. Aproximadamente 2.100 kilómetros cuadrados (ochocientas millas cuadradas) de bosque quedaron partidas en dos. Ochenta millones de árboles yacían a ambos lados, derribados en un patrón radial sobre el suelo.

"Esos árboles sirvieron como marcadores ya que señalaban la dirección directamente opuesta al epicentro de la explosión", dijo Yeomans. "Más tarde, cuando el equipo llegó al lugar del epicentro, descubrió que los árboles estaban de pie, pero con sus ramas y sus cortezas completamente removidas. Parecía un bosque de postes de teléfono".

Eso requiere ondas de expansión de rápido movimiento capaces de romper las ramas de un árbol antes de que éstas puedan transferir el impulso del impacto al tronco. Treinta y siete años después de la explosión de Tunguska, se encontrarían árboles sin ramas en el lugar de otra fuerte explosión: Hiroshima, Japón.

Las expediciones de Kulik (quien viajó a Tunguska en tres ocasiones distintas) lograron hacer, finalmente, que algunos vecinos de la localidad hablaran. Uno de ellos fue el hombre del establecimiento en Vanavara, quien fue testigo de la explosión de calor mientras era despedido de su silla. Su testimonio:

De pronto, en el cielo norteño... el cielo se partió en dos y, sobre el bosque, toda la parte norte del firmamento parecía cubierta por fuego... En ese momento, hubo un estallido en el cielo y un gran estrépito... Al estrépito lo siguió un sonido como de piedras que caían desde el cielo o de pistolas que disparaban. La tierra tembló.





La magnitud de la explosión fue como una paliza. La onda expansiva que se produjo como resultado pudo ser registrada por barómetros sensibles en lugares tan lejanos al epicentro como Inglaterra. Se formaron nubes densas sobre la región, a grandes altitudes, las cuales reflejaban la luz solar desde detrás del horizonte. Los cielos nocturnos brillaban y se recibieron informes de personas que vivían en lugares tan lejanos como Asia, quienes afirmaban que podían leer el periódico afuera a la medianoche. En la localidad, cientos de renos, que constituyen el sustento de muchos ganaderos del lugar, resultaron muertos, pero no hubo evidencia directa de que alguna persona pereciera en la explosión.


"Luego de transcurrido un siglo, algunos todavía debaten la causa del suceso y proponen distintos escenarios que podrían haber causado la explosión", dijo Yeomans. "Pero la teoría sobre la cual la mayoría concuerda es que en la mañana del 30 de junio de 1908, una roca espacial muy grande, de aproximadamente 37 metros (120 pies) de diámetro, penetró la atmósfera de Siberia y luego detonó en el cielo".

Se estima que el asteroide hizo su entrada a la atmósfera de la Tierra viajando a una velocidad de aproximadamente 53.900 kilómetros (33.500 millas) por hora. Durante su rápida caída, la roca espacial de casi 110.000 toneladas (220 millones de libras) calentó el aire a su alrededor hasta alcanzar una temperatura de 24.700 grados Celcius (44.500 grados en la escala Fahrenheit). A las 7:17 a.m. (hora local de Siberia), a una altitud cercana a los 8.500 metros (28.000 pies), la combinación de presión y calor provocó que el asteroide se fragmentara y se destruyera, produciendo de este modo una bola de fuego y liberando energía equivalente a alrededor de 185 bombas de Hiroshima.

"Es por eso que no hay un cráter de impacto", dijo Yeomans. "La mayor parte del asteroide se consume en la explosión".

Yeomans y sus colegas, en la Oficina de Objetos Cercanos a la Tierra, del Laboratorio de Propulsión a Chorro, tienen la tarea de trazar las órbitas de los cometas y asteroides que cruzan la trayectoria de la Tierra en el presente y que podrían resultar perjudiciales para nuestro planeta. Yeomans estima que, en promedio, un asteroide del tamaño del de Tunguska penetrará la atmósfera de la Tierra una vez cada 300 años.

"Yo pienso en Tunguska todo el tiempo, desde un punto de vista científico", admite el investigador. Poniéndolo todo en perspectiva, sin embargo, "la idea de otro Tunguska no me quita el sueño".


Fuente: https://ciencia.nasa.gov/science-at-nasa/2008/30jun_tunguska


dp


Contraste entre el pasado y la zona de impacto directo el día de hoy

martes, 4 de julio de 2023

HITO HISTORICO: DECLARAN A LA PLATA "CIUDAD MASONICA"

 

Trazado plano básico de la ciudad


La Ciudad de La Plata fue declarada CIUDAD MASÓNICA por las autoridades de dicha ciudad. Un logro trascendental de todo el equipo de trabajo en cabeza de nuestro Gran Consejero zonal RH.·. Nicolas Salvi. Hecho histórico sin lugar a dudas. Seguimos construyendo con la enorme Alegría y orgullo de trabajar para la institución que amamos. Vamos para adelante! Con todo ! Todos juntos.



PABLO LAZARO

Gran Maestre de la Masonería Argentina






dp 


lunes, 3 de julio de 2023

LAS MANOS DE PERON





LAS MANOS DE JUAN DOMINGO PERÓN, LA PISTA ESOTÉRICA DE UN ENIGMA SIN RESOLVER



Por Juan Bautista Tingueli


 Publicado el 03 Feb 2021  



Juan Domingo Perón, quien fuera tres veces Presidente de la Nación Argentina, desencarnaba, dejando una doctrina, un legado y un movimiento político tras su fallecimiento, que representaría un quiebre en la historia política nacional. 


A «13» años de su deceso, más precisamente en el mes de junio de 1987, los argentinos tomarían contacto con una noticia escalofriante: las manos del General Perón habían sido seccionadas con una sierra eléctrica. 


La situación fue advertida a través de una nota remitida a Saúl Ubaldini, Secretario General de la Confederación General del Trabajo (CGT), Carlos Grosso, Presidente del Partido Justicialista de la Ciudad de Buenos Aires, y Vicente Leónidas Saadi, Presidente del Partido Justicialista Nacional, firmada por «Hermes IAI y los 13», que exigía un rescate de 8 millones de dólares. El hecho fue verdaderamente sorpresivo y el contenido de la nota recibida por los dirigentes peronistas mencionados, descabellada para algunos, y determinante para otros a los fines de establecer las conexiones con los presuntos autores de semejante profanación. 


La clave estaba en la condición de iniciado de Juan Domingo Perón y en el simbolismo cifrado contenido en la comunicación enviada por quienes llevaron a cabo la macabra intervención en el Cementerio de la Chacarita de la Ciudad de Buenos Aires, en pos de concretar su espeluznante plan. 


En efecto, fue el siniestro empresario Licio Gelli quien en una entrevista reconoció que Perón era masón, y que lo había iniciado él mismo en Madrid, en Puerta de Hierro, en junio de 1973.[1] 


Recordemos que Gelli ocupó el cargo de Venerable Maestro de la Logia Propaganda Due (P2), organización que traicionó los principios masónicos tradicionales volcándose al crimen organizado, al delito transnacional y al tráfico de influencias (Nota de dp: Por eso fue expulsada de la Gran Logia de Italia).


Para entender la pista esotérica de la profanación de las manos de Perón y su conexión con la logia masónica P2, debemos remontarnos al año 1982, cuando en el mes de junio aparecería colgado en el río Támesis el banquero italiano Roberto Calvi, también miembro de la P2, cuyos intereses había indudablemente amedrentado en el marco de la crisis del Banco Ambrosiano. 


No se trataba de una muerte común, sino de una muerte ceremonial. La puesta en escena era impactante, Calvi colgado de un andamio, debajo del puente londinense Blackfriers («frailes negros»), con ladrillos en sus bolsillos, y el cuerpo cubierto por el agua hasta las axilas, la conjunción de la tierra, el agua y el aire, y la apariencia de un suicidio que no sería tal, como luego de comprobaría en la reapertura de aquella investigación. 



Perón, en su tercera y última presidencia, condecorando a Licio Gelli



Hay quienes sostienen que este habría sido un asesinato perpetrado por Licio Gelli y los frailes negros (como se autodenominaban los miembros de Propaganda Due), y los ladrillos una clara referencia al contenido masónico de la organización. Cuatro años después volveríamos a saber de la P2 en la República Argentina. 


La investigación por el robo de las manos de Perón apuntaría directamente al entramado de poder forjado por esta agrupación criminal, que le achacaría a Perón una promesa incumplida. Pero si el ex Presidente de la Nación Argentina ya estaba muerto, qué más podrían hacer estos criminales para cobrar venganza por la presunta deuda: matar su alma en términos esotéricos. 


Hermes, IAI y los 13, una clara referencia vinculada a la mitología egipcia, juntamente con la amenaza inserta en aquella nota de dejar a Juan Domingo Perón incompleto para toda la eternidad. Sin duda alguna, otro crimen ritual. 


Recordemos el mito egipcio de Osiris, quien, habiendo sido seccionado en 14 pedazos por Seth, sería reconstruido por Isis a partir de la búsqueda y posterior hallazgo de «13» de esos fragmentos de humanidad y de la implantación del falo sustituto que se había perdido para siempre a manos de un pez que lo devoraría en el río Nilo. 


De allí la consolidación de aquella creencia egipcia que sostiene que el cuerpo debe permanecer intacto y completo para que el alma transite el camino a la eternidad. Thot (Hermes en la mitología griega) es quien guía y acompaña a las almas a la otra vida, y su inclusión en la nota que dejaron los autores de la profanación sería determinante. Era evidente que, en esa ceremonia ritual, al separar las manos del cuerpo de Juan Domingo Perón, lo que se pretendió hacer es, lisa y llanamente, matar su alma, impedir que se dirija hacia la eternidad. El número 13 era una clara alusión a los pedazos recobrados del cuerpo de Osiris y a la hora de la eternidad en la mitología egipcia, mientras que el término «IAI» se correspondía con el de una deidad que en el Papiro 3024 , texto poético del antiguo Egipto, conforme surge de la notable investigación de los periodistas David Cox y Damián Nabot en su libro «La Segunda Muerte», Editorial Planeta, 1° Edición, Año 2006, decía «Más profundo que la muerte, yo destruyo el alma en su propia cáscara. De esa manera, tú nunca llegarás».[2]





Una promesa incumplida relacionada con el control de las exportaciones argentinas a Europa, según algunos, favores impagos vinculados a la recuperación del cuerpo de Eva Perón y al retorno del mismísimo Perón a la Presidencia de la Nación Argentina, según otros, habrían sido los detonantes para la venganza ritual presuntamente orquestada por Licio Gelli. 


A todo esto, vale decir que las manos de Perón jamás fueron recobradas resultando un verdadero misterio qué es lo que sucedió con ellas. 



[1] https://www.perfil.com/noticias/politica/licio-gelli-cuenta-como-inicio-a-peron-en-la-masoneria-20080831-0019.phtml 


[2] «Deeper tan Death I destroy the Soul en its husk. Thus you will never arrive». Bika Reed, Rebel in the Soul, Inner Traditions, Rochester, Vermont, 1978, pág. 41. 


Te recomendamos leer: Juan Bautista Tingueli Autor Abogado graduado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Cursó estudios de Posgrado en "La Psicología Analítica de Carl Gustav Jung" por ante la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Experto en órdenes iniciáticas de la antigüedad, mitología y simbología, el autor se propone abordar en su novela "El Gran Maestre" la conexión entre "La Divina Comedia" y la República Argentina. Un apasionado por la obra de Dante Alighieri, avanza hacia lugares insospechados, entintando la pluma para contar una historia que merece ser contada y merece ser leída. www.elgranmaestre.com


Este artículo ha sido copiado del sitio web https://codigooculto.com - Puede leer más en: https://codigooculto.com/enigmas/manos-peron-pista-esoterica-enigma-sin-resolver




dp 



Nota de dp: en este artículo Licio Gelli cuenta como inició a Perón en la Masoneríhttps://www.perfil.com/noticias/politica/licio-gelli-cuenta-como-inicio-a-peron-en-la-masoneria-20080831-0019.phtml (copiar este link y pegar en una nueva página).




Frente de la bóveda de Perón en el Cementerio de la Chacarita