lunes, 29 de diciembre de 2025

LA YAPA




Raúl, dijo: — Qué bárbara la yapa que nos diste. 

Pablo comprendió perfectamente bien lo que Raúl quiso decir. Y al mismo tiempo evocó aquella yapa de su niñez.

Se vio yendo a comprar un atado de cigarrillos Chesterfield, sin filtro al kiosco de Juan, para su madre, en la esquina de la casa, y de paso comprar una barra de chocolate Águila. Juan, aparte del vuelto, le dio cinco caramelos Sugus de yapa. Era tan frecuente la yapa que Pablo gustaba especialmente de ir al kiosco de Juan.

Pasaron los años y la yapa de sus recuerdos fue haciéndose algo inhabitual. Sin embargo, la palabra quechua que significaba un agregado de algo y que se hizo frecuente en las transacciones comerciales en el altiplano, se extendió al uso y costumbre de otorgar algo sin cargo. Pablo lo incorporó a su acervo, y toda vez que se sentía cómodo en el ámbito en el que estuviera, se extendía más allá de lo que estuviera haciendo e incorporaba una yapa a su accionar. Descubrió que el ejercicio de la yapa sembraba tan buena onda que los receptores se veían satisfechos. 

Es por eso que hoy escribo esto “de yapa”.


Autor: Pablo Luis Palacios Wolf



dp 




domingo, 28 de diciembre de 2025

50 AÑOS DEL COMBATE DE MONTE CHINGOLO



El 23 de Diciembre de 1975,


Monte Chingolo, el asalto que selló el destino del ERP


Por: https://mendozantigua.blogspot.com/.../el-23-de-diciembre...


El 23 de diciembre de 1975, más de 300 combatientes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) ejecutaron un ataque simultáneo en varios puntos del conurbano bonaerense, con el objetivo de asaltar el Batallón Depósito de Arsenales 601 "Domingo Viejo Bueno", ubicado en Monte Chingolo, partido de Lanús. 


La operación, considerada la más ambiciosa acción militar de una organización armada en Argentina, buscó apoderarse de más de 10 toneladas de armamento, incluyendo fusiles FAL y M16, cañones antiaéreos, Ithacas 37 y cientos de miles de municiones. El ERP, brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), estaba liderado por Mario Roberto Santucho, quien sostenía que el gobierno de Isabel Perón avalaba un inminente golpe militar. Aunque esa hipótesis resultó errónea, el grupo decidió avanzar con el plan. Para facilitar el asalto, se organizaron acciones de distracción y bloqueo en puentes estratégicos que conectaban la Capital Federal con el sur del Gran Buenos Aires. 


Sin embargo, el ejército ya había recibido información interna —proporcionada por Jesús Reiner, infiltrado en el ERP— y había preparado una doble línea defensiva: una dentro del batallón y otra en el perímetro exterior. 


El intento de irrupción con un camión fracasó, y cerca de 100 guerrilleros intentaron ingresar por otros sectores del muro. El enfrentamiento fue feroz: 10 militares murieron y 34 resultaron heridos, mientras que el ERP sufrió 62 bajas y 28 capturados, muchos de los cuales fueron ejecutados sumariamente. 


El fracaso de Monte Chingolo marcó el colapso operativo del ERP, que se disolvió definitivamente en abril de 1976, semanas después del golpe militar.



dp



Nota de dp: Un vecino mio estaba haciendo el Servicio Militar Obligatorio en ese cuartel. Al momento del ataque se encontraba en la Guardia principal y fue el primero en repeler la agresión. Fue asesinado. Velado en su casa, con guardia militar de honor.

Fui  a despedirlo. Sus padres entendían una verdulería en la calle O'Higgins en Sarandi.

Una de las calles que rodean el cuartel ahora lleva su nombre: BENITO RUFOLO.


RECUERDO LA CONMOCIÓN PROVOCADA EN TODA LA ZONA SUR Y LA CIRCUNSTANCIA QUE EN ESE MOMENTO ESTABAMOS VELANDO A MI ABUELO PATERNO.




sábado, 27 de diciembre de 2025

PARA ENDENDER A UN MUSULMAN





"Déjenme explicarles por qué un musulmán conduciría su automóvil contra una multitud de personas inocentes. Yo fui criado como musulmán y sé exactamente por qué sucede esto. No es pobreza, ni opresión, ni siquiera radicalización. Es el resultado lógico de la doctrina islámica en sí.


No importa si eres musulmán o no. Los seres humanos llevamos la culpa muy dentro de nosotros. Sabemos que no somos lo suficientemente buenos y pasamos la vida intentando redimirnos mediante buenas acciones, pensando que con ello desaparecerá la culpa.


El cristianismo, por ejemplo, ofrece una salida a la culpa, una solución que no se basa en tus obras, sino en las de Cristo. La salvación no se gana, se da. Aceptas que no puedes redimirte porque Cristo hizo todo por ti. Eso significa que eres libre. Libre para vivir, libre para construir, libre para servir, libre para amar.


Cuando los cristianos se sienten perdidos, destrozados y necesitan perdón, pueden ir a la iglesia, hablar con un pastor o sacerdote y salir sabiendo que han sido perdonados.


El Islam, por otra parte, no ofrece redención, sino que convierte la culpa en un arma. En lugar de brindarnos salvación, Alá nos expone, nos hace recaer sobre nuestros pecados y nos amenaza con el fuego del infierno y la tortura en la tumba.


El Corán no es un libro de paz, sino un libro de amenazas. Obliga a los musulmanes a obedecer mediante el miedo, la humillación y el castigo.


Entonces, ¿qué sucede cuando un musulmán busca la redención? Trata de ser mejor musulmán. Reza, ayuna, hace caridad, va al Hajj y hace todo lo que Alá ordena. Pero nunca funciona. Lo sé. Yo lo hice.


Y por mucho que reces, por mucho que lo intentes, la culpa nunca desaparece. Porque en el fondo, todo musulmán sabe que no es suficiente. Alá siempre exige más.


Dios ama a quienes mueren luchando contra los infieles. No es una opinión, está en el Corán, en los hadices y en todas las lecciones que se enseñan a los niños.


Por eso los musulmanes, incluso los llamados "moderados", siempre dudan en condenar el terrorismo: saben que Alá exige la yihad. Puede que no estén dispuestos a cometerla, pero no pueden decir que está mal.


Entonces, cuando un musulmán no logra alcanzar la paz a través de los rituales religiosos, tiene dos opciones:


Ríndete, deja de ser devoto y aprende a vivir con la culpa, o comprométete con la yihad porque esa es la única manera de ser fiel a ti mismo.


El Corán lo explica claramente: “Matad a quienes no adoren a Dios ni obedezcan al Profeta” (9:29).


De modo que cuando un musulmán abraza plenamente esta identidad, matar a los infieles no sólo está justificado, sino que es motivo de alegría. Es un acto de: Salvarse a sí mismo. Obedecer a Allah. Asegurando tu eternidad. Finalmente escapando del peso aplastante de la culpa


Es por esto que un musulmán puede conducir su coche contra una multitud de personas inocentes y no sentir nada más que satisfacción.

Porque por primera vez en su vida, finalmente cree que ha hecho algo digno de redención”.


Autor: Dan Burmawi 

@DanBurmawy



dp




miércoles, 10 de diciembre de 2025

FALLECIMIENTO DE UN GRANDE


 NICOLAS BREGLIA, EX GRAN MAESTRE DE LA MASONERIA ARGENTINA.

GRAN SER HUMANO. GRAN MASON.

ME DIO UN LUGAR ESPECIAL POR ESO MI AGRADECIMIENTO ES ETERNO



Tengo que transmitirles la penosa noticia del paso a Oriente Eterno del M.·.R.·.H.·. Nicolas Orlando Breglia, Maestro Mason, de 76 años de edad, iniciado en la Resp.·. Log.·. Panamerica N° 397 del Or.·. de C.A.B.A.

Sus restos serán velados el día jueves 11 de diciembre en Casa O'Higgins, sito en calle O'Higgins N° 2842, C.A.B.A., de 09:00 a 12:00 horas.

El M.·.R.·.H.·. Breglia tuvo una activa, comprometida, extensa y fraterna participación, se inició el 27 de junio del año 1985 en la Resp.·. Log.·. Panamerica N° 397 del Or.·. de C.A.B.A., alcanzando el sublime grado de maestro masón durante el mes de julio de 1987. En su camino integró y acompañó a más de cincuenta (50) RResp.·. LLog.·., ocupando gran cantidad de cargos y la Veneratura en varias de ellas.

A nivel nacional el M.·.R.·.H.·. Breglia desempeñó diferentes cargos en el Honorable Consejo de la Orden, destacándose como Pro Gran Maestre durante los años 2008 a 2014 y Gran Maestre de la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones durante los años 2014 a 2017, asimismo durante el mes de mayo del año 2023 fue declarado Miembro Libre de la Orden. Concluyó su camino alcanzando el Grado 33º del R.·. E .·. A .·. A .·. del Supremo Consejo de Grado XXXIII para la República Argentina.


dp


lunes, 8 de diciembre de 2025

CABALA AL MAXIMO NIVEL MUNDIAL

 


Mario J. Saban es doctor en Filosofía (2008) por la Universidad Complutense de Madrid, doctor en Antropología (2012) por la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, doctor en Psicología (2015) por la Universidad Ramon Llull de Barcelona, doctor en Historia (2016) por la Universidad de Lleida, doctor en Teología por la Universidad de Murcia (marzo-2018) y doctor en Matemática Aplicada por la Universidad de Alicante (julio-2018). Doctor en Educación (2024) por la Universidad Ramon Llull y Doctor en Filología (2025) por la Universidad de Barcelona. Es director y fundador de la Escuela de Psicología y Cábala. Autor de numerosas obras, entre las que destacan El judaísmo de San Pablo, El sábado hebreo en el cristianismo, El judaísmo de Jesús y el Maase Bereshit o Misterio de la Creación.


dp


domingo, 23 de noviembre de 2025

SOLDADOS QUE NUNCA SE RINDIERON




Entre el bosque y el olvido: el caso de Vasily Rambowski y la persistencia del cautiverio más allá de la Segunda Guerra Mundial.


El hallazgo en marzo de 1947 del prisionero de guerra ucraniano Vasily (Vasyly) Rambowski, oculto durante casi tres años en los bosques de Trøndelag, Noruega, constituye uno de los casos más singulares de supervivencia prolongada e involuntaria tras el colapso del Tercer Reich. A diferencia de otras historias de combatientes que permanecieron escondidos por convicción o desconocimiento —como los célebres soldados japoneses Hiroo Onoda o Shoichi Yokoi—, la prolongada clandestinidad de Rambowski se explica por la combinación de trauma extremo, desarraigo lingüístico, miedo fundado a la repatriación forzosa a la URSS y una excepcional capacidad de supervivencia desarrollada desde su infancia en la Ucrania del Holodomor.


La Segunda Guerra Mundial generó millones de desplazados, prisioneros y combatientes desarraigados. Si bien la capitulación alemana en mayo de 1945 marcó el cierre formal del conflicto europeo, para muchos individuos el fin de la guerra fue un proceso discontinuo, condicionado por fronteras cambiantes, estructuras represivas como el NKVD y el temor —a menudo justificado— de persecución política. El destino de Rambowski ilustra cómo la victoria militar no significó necesariamente la reintegración inmediata de quienes habían sido absorbidos por la maquinaria bélica.


Vasily Rambowski nació en Rybky, Ucrania, región azotada por el Holodomor (1932–1933). La hambruna forzada no solo configuró un trauma temprano sino también habilidades de supervivencia en condiciones ecológicas y sociales extremadamente adversas, elemento clave para entender su resistencia posterior en los bosques noruegos.


En 1939, Rambowski se incorporó al Ejército Rojo, y fue hecho prisionero durante la ofensiva alemana de 1941. Su paso por campos de prisioneros en Polonia y Alemania se inscribe en la política genocida aplicada por la Wehrmacht y las SS contra los prisioneros soviéticos, cuya tasa de mortalidad superó el 50%. Haber sobrevivido a ese circuito de violencia biopolítica ya situaba a Rambowski en un grupo reducido.


En 1944 fue trasladado al campo Moan, cerca de Levanger (Noruega), uno de los varios enclaves destinados a prisioneros soviéticos utilizados en trabajos forzados bajo supervisión alemana.


En otoño de 1944, Rambowski escapó del campo sin mapas, sin lengua común (no hablaba alemán ni noruego) y sin conocimiento del territorio. Las circunstancias explican que la huida no derivara en una búsqueda de contactos locales o resistencia organizada, sino en una desaparición literal en el paisaje.


Durante dos inviernos, Rambowski vivió casi en completa soledad en los bosques del área de Trondheim, sobreviviendo mediante, recolección de alimentos, refugio improvisado en cobertizos o graneros abandonados, ropa improvisada y extremadamente deteriorada (lachmans), robos ocasionales en granjas cercanas.

Su resistencia fisiológica y psicológica resulta excepcional, comparable a la de otros individuos sometidos a aislamiento prolongado —pero sin el apoyo logístico o cultural que caracterizó a los soldados japoneses ocultos en el Pacífico.

Rambowski fue encontrado por casualidad en un granero en Bymarka, cerca de Trondheim. Las fuentes describen a un hombre, aterrorizado, extremadamente demacrado, con percepción alterada del tiempo y firmemente convencido de que la guerra continuaba.


La fotografía tomada por la policía —donde se observa cómo se le entrega un ejemplar de Pravda para demostrarle que la guerra había terminado— simboliza el encuentro entre dos temporalidades: la del mundo ya en reconstrucción y la del soldado que aún vivía en un estado de supervivencia bélica.


El temor de Rambowski ante una posible deportación a la URSS no era irracional. El gobierno soviético consideraba a la mayoría de los prisioneros de guerra como potenciales traidores bajo la Orden Nº 270 y posteriores regulaciones del NKVD. La deportación a campos de filtración o incluso al Gulag fue habitual.


Por ello, Rambowski afirmó ser polaco y se negó a la repatriación. Su negativa coincide con decenas de miles de casos de prisioneros soviéticos que buscaron evitar el regreso forzoso.


Una posguerra difícil: marginalidad, institucionalización y fragilidad psicológica.

Establecido en Noruega, Rambowski nunca logró una plena inserción social. Su vida osciló entre: periodos de indigencia auto voluntaria, internamientos psiquiátricos forzosos, ataques de paranoia, pequeños delitos como robos y momentos de mayor estabilidad en los que incluso formó una familia y tuvo una hija.


Su progresiva desorientación social es coherente con el trastorno traumático complejo que afectó a numerosos supervivientes de campos de prisioneros soviéticos y alemanes.


En 1962, compareció ante la justicia por fugas, robos y hurtos en las zonas de cabañas de los alrededores de Levanger. Fue condenado a cinco años de prisión. Durante el juicio, conoció a Birgitte, con quien se casó y tuvo una hija, Anita. La familia vivía en Lillehammer. Rambovski quedó traumatizado por las experiencias de la guerra y sufrió problemas de salud mental. El matrimonio terminó.


Después de cuatro años, regresó a Levanger y trabajó en una granja. Quienes lo conocieron lo describieron como un hombre inteligente y amable. En 1970, Rambovski recibió la ciudadanía noruega y una pensión de guerra. Compró una pequeña granja en Nesset, Levanger, y comenzó a criar conejos.


Con la independencia de Ucrania en 1991, Rambowski finalmente confesó su verdadera nacionalidad. Inició los preparativos para volver a su pueblo natal, pero falleció poco antes de su viaje en 1992. Solo una hermana menor, residente cerca de Odesa, sobrevivía en Ucrania.


El caso de Rambowski pertenece a un grupo heterogéneo de individuos cuyo aislamiento posbélico se prolongó durante años. Entre los ejemplos más conocidos se encuentran.


Soldados japoneses del Pacífico





-Hiroo Onoda, encontrado en Filipinas en 1974, convencido de que la guerra continuaba.


Aunque sus motivaciones diferían —obediencia al código militar y falta de información—, comparten con Rambowski el elemento de desconexión temporal prolongada.


Miles de ex-prisioneros del Ejército Rojo intentaron evitar la repatriación entre 1945 y 1947 debido a la represión del NKVD. Algunos se ocultaron durante años en Europa occidental, integrándose en comunidades campesinas o de desplazados.


En Francia y Alemania se documentaron casos de soldados errantes que vivieron como vagabundos durante años después de 1945, incapaces de reintegrarse o temerosos de represalias.


Un caso particularmente similar es el de Johann Scheer, un soldado alemán que vivió oculto en Baviera hasta 1951 por miedo a represalias aliadas.


Estos paralelos permiten situar el caso Rambowski en un espectro más amplio de desajuste bélico prolongado, donde la frontera entre guerra y paz se difuminó en la experiencia individual.


La historia de Vasily Rambowski evidencia cómo la experiencia de la guerra puede extenderse más allá del conflicto armado y transformarse en una condición vital que altera identidades, percepciones y trayectorias biográficas. Su prolongado aislamiento en los bosques noruegos, su resistencia a la repatriación, sus dificultades de adaptación y su muerte justo antes de reencontrar su hogar reflejan una vida marcada por la violencia estructural del siglo XX.


El estudio de casos como el suyo —y de otros soldados que permanecieron “fuera del tiempo”— permite comprender que la Segunda Guerra Mundial no terminó realmente en 1945 para todos. Para ciertos individuos, como Rambowski, la guerra continuó en el interior de su mente y en los márgenes de la sociedad durante décadas.



Fuentes y lecturas:


https://s2pu.com/.../the-history-of-ukrainian-prisoner-of...

https://digitaltmuseum.no/021016.../pagripelse-av-losgjenger

-Lowe, Keith. Continente salvaje: Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2014.

(Profundiza en el caos social y la violencia que persistió en Europa entre 1945 y 1947.)

-Judt, Tony. Posguerra: una historia de Europa desde 1945. Madrid: Taurus, 2006.

(Análisis estructural del continente en los años de desmovilización y reconstrucción.)



Fuente: @Vientos de Guerra: Segunda Guerra Mundial



dp