viernes, 26 de junio de 2026

UN SECRETO DE BUENOS AIRES: EL PALACIO CHRYSLER



 UNA PISTA DE CARRERAS EN UNA TERRAZA DEL BARRIO MÁS EXCLUSIVO.


En 1928, la empresa Resta Hermanos inauguraba el Palacio Chrysler, una imponente construcción, en pleno Palermo Chico, caracterizada por su impactante pista de pruebas en la terraza.


A partir del año 1927, Resta Hermanos S.A., una sociedad de capital totalmente argentino y antigua representante de los automóviles Hupmobile, obtuvo de Chrysler Corporation la autorización para representar esta marca en Argentina. En el X Salón del Automóvil de diciembre de ese año presentó la línea de automóviles integrada por los modelos 52, 62, 72 y el Imperial 80.


El 1 de diciembre de 1928, Resta Hermanos inauguró un impactante edificio construido especialmente para exposición y ventas de vehículos Chrysler sobre la avenida Centenario 3351 (actual Figueroa Alcorta), en pleno barrio de Palermo Chico.


El que se conocería luego como “Palacio Chrysler” fue diseñado por el arquitecto Mario Palanti (diseñador del emblemático Palacio Barolo) y construido bajo la supervisión del ingeniero Federico Bence por la empresa constructora Garbarini, Meuer y Gorostiaga; se emplearon 27.600 bolsas de cincuenta kilos de cemento argentino San Martín, provistas por la Compañía Argentina de Cemento Portland.




El Estadio Olimpo


El edificio ocupaba una manzana completa, disponía de un amplio salón de exposiciones emplazado a lo largo de todo el frente. En la parte posterior se encontraban las oficinas administrativas y los talleres de montaje y fabricación de repuestos. En el piso superior se encontraban los talleres de retoque y terminación y depósito de unidades para su entrega. Sin embargo, lo que más llamaba la atención del edificio era su imponente pista de pruebas circular y peraltada construida sobre la terraza, la primera y única de su tipo en toda Sudamérica. La pista, denominada “Estadio Olimpo”, tenía como principal finalidad realizar las últimas pruebas a las unidades terminadas, pero también era utilizada como lugar de reuniones sociales y deportivas. Tenía una extensión de 1.730 metros y tribunas con capacidad para tres mil espectadores.


El texto forma parte del libro “Un siglo de autos argentinos. De los pioneros a la producción seriada”, de Gustavo Feder, publicado por Lenguaje claro Editora.


Palacio Alcorta, como se lo conoce actualmente en Avenida Figueroa Alcorta 3351 en pleno Barrio de Palermo Chico de la ciudad de Buenos Aires, es un complejo de una manzana compuesto de tres pisos albergando en estos viviendas de categoría del tipo denominado Loft.


Este edificio histórico solía alojar en su planta baja al llamado Museo Renault (que de museo no tenía nada, salvo algunas chicas del barrio que iban a tomar el te).


Dicho establecimiento era en realidad un emprendimiento gastronómico ideado por el entonces Presidente de Renault Argentina, Manuel Antelo, el cual cerro sus puertas en el año 2011.


Sin embargo cuando el colosal edificio fue concebido en 1927 por el Arquitecto Italiano Mario Palanti, fue ideado para albergar la Concesionaria Chrysler de esa época, propiedad por entonces de la firma Resta Hermanos.


Cafe-Museo Renault- Buenos Aires


Denominándose a partir de esa fecha como edificio Chrysler, estaba compuesto en la planta baja por un salón de ventas, exposición y oficinas, y en los pisos superiores se ubicaban los talleres de terminación de armado de los vehículos y deposito de estos. Sin embargo el dato distintivo y de color estaba en su gran terraza.




Pista de carreras Edificio Chrysler


Esta terraza inaugurada en Diciembre de 1928 consistía de una pista circular de mas de 1.700 metros de extensión. Llamada «Estadio Olímpico» , con sus curvas peraltadas, era utilizada para probar los vehículos que se vendían en la planta baja, ademas de realizarse competencias automovilísticas, e inclusive de motos, ya que contaba con tribunas para albergar mas de 2,500 espectadores. Si, ya se, usted piensa lo mismo que yo, todo un alarde de excentricidad y poderío para la «Belle Epoque» porteña ya que si se observan las fotografías de entonces, alrededor del edificio había lugares sin ningún tipo de construcción que podrían haber sido usadas probar las unidades en cuestión.


La firma Resta Hermanos quebró en 1931 por un confuso episodio de un supuesto cheque sin fondos, que no fue tal, entremezclado por un juicio por lucro cesante del supuesto cliente ofendido. Más que la causa en si, este episodio debe haber sido el detonante, ya que no nos olvidemos que se estaba en plena Depresión del 29, con sus consecuencias expandiéndose por el mundo.


Posteriormente fue absorbida la concesionaria por la firma Fevre y Basset, el edificio paso mas adelante a ser ocupado por el Comando de Arsenales del Ejercito Argentino, el cual genero la quiebra una vez mas y en 1993 fue sacado a remate por el Banco Ciudad.


En 1994 la pista fue transformada en un complejo de lofts y a partir de allí desapareció todo vestigio de esa sensacional obra, testigo de una opulenta Buenos Aires de los años 30.


¿Lo conocías? Una historia increíble enfrente del shopping Paseo Alcorta; hoy un exclusivo complejo de suntuosos departamentos que ocupa la misma manzana y la estructura otiginal.

Autor: Crónicas de la Reina Inquieta: Misteriosa Buenos Aires (leyendas y mitos)

Sergio Lema



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