martes, 10 de febrero de 2026

ROCK MASÓNICO: ADRIAN OTERO




Adrián Otero fue el primer rockero argentino en ser maestro masón.

El líder de Memphis La Blusera fue miembro de la Gran Logia Argentina. Su pertenencia a la orden se conoció recién después de su muerte y hoy la Masonería lo recuerda como uno de sus hermanos ilustres



Adrián Otero, el rockero argentino reconocido por la Masonería (Crédito: ChatGPT)



Durante años, Adrián Otero fue sinónimo de blues barrial, voz potente y canciones que marcaron a una generación. Como líder de Memphis La Blusera, dejó una huella indeleble en el rock nacional. Sin embargo, tras su muerte en junio de 2012, salió a la luz una faceta desconocida incluso para muchos de sus seguidores: su vínculo profundo y sostenido con la Masonería.

 Nació en Buenos Aires el 31 de julio de 1958.

La confirmación llegó de manera oficial. La Gran Logia de Argentina de Libres y Aceptados Masones informó que Otero había alcanzado el grado de Maestro Masón y que formaba parte de la Respetable Logia Renovación Universal Nº 365, con sede en la Ciudad de Buenos Aires. El dato se hizo público a través de comunicados y avisos fúnebres en los que la institución expresó su pesar por la muerte del artista y lo despidió como “hermano”, término con el que se identifican entre sí los miembros de la orden.


En vida, Otero nunca habló públicamente de su pertenencia a la Masonería. Mantuvo ese aspecto de su vida en estricta reserva, una actitud coherente con el perfil discreto que caracteriza a muchos de sus integrantes. Recién después de su fallecimiento, la Gran Logia lo incorporó oficialmente al listado de “Masones Ilustres”, sorprendiendo a buena parte del público rockero que no lo asociaba con ese mundo.

Aunque no hay referencias explícitas a la simbología masónica en sus letras, quienes reconstruyen su recorrido señalan afinidades claras entre su formación intelectual y los valores de la orden. Otero no solo fue músico: estudió Psicología, fue sociólogo, poeta y un viajero incansable que recorrió América, Europa y África, desempeñándose en distintos oficios. El interés por el conocimiento, el librepensamiento y la fraternidad son principios que atraviesan tanto su vida personal como el ideario masónico.

Incluso algunos episodios de su carrera adquieren hoy una lectura curiosa. La primera presentación en vivo de Memphis La Blusera, en 1978, tuvo lugar en el Teatro Unione e Benevolenza, un edificio histórico de Buenos Aires cargado de simbología vinculada a la tradición masónica y mutualista. Si bien no hay pruebas de que haya sido algo deliberado, la coincidencia suma una capa más al mito.

Dentro de la Masonería, Otero tuvo una participación activa. Como Maestro Masón asistía a las tenidas, las reuniones rituales de la logia, y colaboraba en las actividades culturales y filantrópicas propias de la institución. Semanas antes de su muerte, incluso había iniciado gestiones para trasladarse a una logia de Córdoba, ya que planeaba mudarse a esa provincia para comenzar una nueva etapa de su vida personal, artística y también masónica. El accidente vial que le costó la vida ocurrió justamente cuando se dirigía hacia esa región.

A lo largo de los años, la Masonería Argentina mantuvo viva su memoria. Hubo homenajes institucionales, tenidas blancas abiertas al público y conciertos en su honor dentro del propio Palacio Cangallo, sede central de la orden en Buenos Aires. En esos encuentros, músicos, familiares y hermanos masones lo recordaron como artista, amigo y referente cultural.

El accidente que le costó la vida ocurrió el 12 de Junio de 2012 de la autopista Rosario – Córdoba, cuando se dirigía a Capilla del Monte.

Hoy, Adrián Otero ocupa un lugar singular en la historia del rock nacional: el de un músico popular, profundamente urbano, que también formó parte de una de las instituciones más enigmáticas y antiguas del mundo.


Fuente: https://bardeo.news/entretenimiento/adrian-otero-fue-el-primer-rockero-argentino-en-ser-maestro-mason_a


dp 



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