domingo, 17 de mayo de 2015

EL PAPA DESAPARECIDO


GREGORIO XVII. EL PAPA ROJO

“NON NOVIS, DOMINE”


En un primer momento pensé referirme al papa Gregorio XVII como un comentario más dentro del capítulo anterior. Pero la realidad es que esa idea se fue desvaneciendo en mi mente en la medida que fui investigando y documentando el tema.
Se representó en mi imaginación la ostentación, la religiosidad, lo insondable y lo deshonesto que puede llegar a ser un cónclave para la elección de un nuevo pontífice y me di cuenta de la magnitud que encerraba el tema y considere la necesidad de dedicarle un capitulo independiente.
Decíamos ayer que con la muerte y el terrorífico velatorio de Pio XII se cerraba un capítulo muy peculiar en la historia del papado. Pero eso era hasta ayer, hoy creo que esa situación, que envolvió la vida y la muerte de Pio XII, solo logró abrir un capítulo aún más oscuro y que el mismo estuvo relacionado con la elección de su sucesor en la tiara papal.

Pero de que estamos hablando. Mis Queridos Hermanos estamos hablando del sucesor de pio XII, un personaje, para muchos, poco conocido o poco nombrado, estamos hablando de Giuseppe Siri, un Genovés nacido el 20 de mayo de 1906 y que muriera el 2 de mayo de 1989.
A lo largo de su vida fue cura, teólogo, arzobispo, cardenal y papa. Es probable que esta última condición de su vida sea desconocida por muchos. Según cuenta la historia secreta de los conclaves el 26 de octubre de 1958 Giuseppe Siri fue elegido como sucesor de Pio XII y habría adoptado el nombre de Gregorio XVII.
Por ese entonces Giuseppe Siri era un cardenal ultra conservador y netamente anti-comunista, pero además era muy joven, solamente tenía 52 años.
Para aquellos que le apasiona todo lo que tenga relación, aun por mínimo que sea, con lo templario les tengo que decir que el lema episcopal de su escudo es NON NOVIS, DOMINE (Nada para Nosotros, Señor o No sé, Señor).
Pero hagamos un poco de historia. Como es que se llega a todo esto. Cuando muere Pio XII y se hace la convocatoria al cónclave el mundo estaba en plena “Guerra Fría”. Esta situación también se reflejaba dentro del cónclave. Dentro del mismos podemos apreciar dos fuerzas contrapuestas, una fuerza que podemos definir como “progresista” que tenía como principal sucesor elegible para el pontificado a Giovanni B. Montini, el por ese entonces, arzobispo de Milán. Este candidato progresista tenía un inconveniente, el papa Pio XII lo había ascendido al rango de cardenal antes de su muerte, pero no le había otorgado la purpura cardenalicia (1). 

Por el lado de los conservadores la opción clara era Giuseppe Siri, pero, su edad, que como ya dijimos era de 52 años, no le jugaba a favor. Por ese entonces se pretendía que los pontificados duraran un corto periodo de tiempo para lograr una mayor diversidad de ideas y posturas. Además, dada la situación mundial reinante, si el electo papa no encajaba dentro de la futura estructura vaticana y vivía muchos años podía ser “perjudicial” para los intereses de la comunidad. Por ese entonces, varios de los purpurados adherentes a la candidatura de Giuseppe Siri llegaron a decir: “Queremos un papa santo, pero no queremos un papa eterno”. (2)(3).
A pesar de todo lo aludido Giuseppe Siri fue uno de los purpurados electores en varios conclaves (1958-1963-1978) que más relevancia ha tenido, contando inclusive con el apoyo de la curia romana y de un grupo importante de cardenales conservadores.
Vean Uds. hasta qué extremo se disparó el tema que en el entorno del “tradicionalismo sedevacantista” (4) se sostiene la ponencia de que en el cónclave de 1958, cuando se eligió sucesor de Pío XII, el cardenal electo como su sucesor fue Giuseppe Siri. Eso lleva al desenlace de que, al no haberle dejado ejercer como papa electo, el que asumió en su lugar es ilegal, casi lo toman como un antipapa.

Para reforzar la postura de la elección de G. Siri, se sostiene que ese 26 de octubre de 1958, en la tercera votación, Giuseppe Siri obtuvo los votos para ser nombrado el nuevo papa. Se sostiene, además, que los fieles y curiosos congregados en la Plaza San Pedro vieron salir, por la chimenea de la capilla Sixtina, el esperado humo blanco, que les indicaba en forma inequívoca que ya había sido elegido el nuevo papa.
A medida que fueron pasando los minutos el humo blanco se fue convirtiendo, primero en gris y luego en negro, pero en ese ínterin, se barajo la intriga más espectacular jamás realizada en la elección de un Papa (5). Es de destacar que a la hora 18:00 durante la transmisión en directo de la Radio Vaticano el locutor, que no era ningún enajenado mental sino que era el padre Pellegrino, dice al aire con alegría “el humo es blanco, no hay duda, el papa fue elegido”.
Pero el nuevo Papa no se presentó. Las dudas comenzaron a surgir si el humo era blanco o gris. Para disipar estas dudas, monseñor Santaro, el Secretario del cónclave de Cardenales, dijo a la prensa que el humo era blanco y que un nuevo Papa había sido elegido. La espera continúa. Por la noche la radio Vaticano anunció que los resultados seguían siendo inciertos. El 27 de octubre, el diario 'The Houston Post informó sobre la cubierta titular: "Cardenales no logran elegir Papa en cuatro encuestas. Señales confusas de humo causan falsa comunicado"
Lo que se especulo luego de todos estos “ir y venir” fue una tesis de tipo conspiración dentro del cónclave. Al parecer existirían datos e i8nformes reservados tanto del FBI como de la CIA que ambos organismos fueron informados de que el Cardenal Siri había sido legítimamente elegido Papa el día 26 de octubre de 1958, que el mismo Siri había aceptado su elección y que había manifestado elegir el nombre de Gregorio XVII para su papado.
Pero que a pocos minutos de la elección los cardenales del ala más liberal juntamente con los cardenales de la Europa Oriental y los cardenales franceses, habrían obligado rápidamente a la renuncia, debido a su condición ultra conservadora y de abierto apoyo a las políticas de las potencias occidentales en contra de los países de la órbita soviética.
Dichos cardenales habrían manifestado abiertamente en el cónclave: “este nombramiento puede producir graves desordenes y el asesinato de muchos clérigos que se encuentran detrás de la cortina de hierro”.
Ante la inevitable renuncia forzada de G. Siri, los cardenales vieron la posibilidad de elegir una papa intrascendente y viejo. La primera opción fue el cardenal Federico Tedischini, como un papa de tipo transicional, pero este era muy viejo, tenía en ese momento 85 años y padecía de cáncer. Murió al año siguiente.
Al no encontrar otro candidato que atrajera tantos votos como Montini y Siri, se optó por un "Papa de transición algo más joven", que fuera aceptable para ambos sectores. La candidatura ahora recayó sobre Angelo Giuseppe Roncalli, de 77 años de edad, que era el patriarca de Venecia. Angelo Roncalli se convirtió en el papa Juan XXIII.
Espero que esta historia secreta del vaticano sea de interés para los hermanos templarios que siempre están a la búsqueda de casos y cosas interesantes.
Si quieren profundizar el tema pueden leer:
El Papa Rojo de J.J.Gimenez (lo tengo digitalizado si lo quieren).
El Vaticano Expuesto: El dinero, asesinato y la mafia" de Paul L. Williams, EE.UU. 2003.
Perdonen lo extenso pero valía la pena. Desde mi teclado en la hermosa y otoñal 


Autor: Dr. Carlos Luis Juncal Mir MD - MT
Ciudad de la Costa (Uruguay) un T:.A:.T:.





NOTAS DE APOYO

(1) Purpura cardenalicia: La condición de cardenal es un título honorífico (ajeno al Sacramento del Orden), como los son las de patriarca, monseñor, arcipreste, canónigo, decano, y otras. La púrpura cardenalicia (color rojo escarlata) es conferida por el papa a todos los cardenales que fueron nombrados últimamente en unas ceremonias llamadas «consistorios». Si un cardenal no ostenta la “purpura cardenalicia” no puede participar de la elección del sucesor del papa.

(2) SANTOLARIA, JOSÉ- APELES (1999). “Historias de los Papas”. Barcelona: Plaza & Janés Editores. pp. 224–226.

(3) BEDOYA, JUAN G (18 de abril de 2005). «Los dos grandes pontífices del Vaticano II y el misterio Luciani». El País.

(4) El sedevacantismo es una posición más bien de orden teológica dentro del catolicismo que considera la que la Sede Apostólica de Roma (tanto la diócesis de Roma como el Papado) no están ocupadas por ningún titular válido, hecho que se denomina «sede vacante». Hay una multiplicidad de grupos y personas que consideran que la sede romana está vacante.
El sedevacantismo puro en la práctica no existe, ya afirmar el sedevacantismo implica también discrepar en algún punto de la enseñanza de la actual Iglesia: se llega a la conclusión de que la sede romana está vacante tras juzgar al Papa como herético, y por lo tanto, juzgar que no es verdaderamente el Papa. El sedevacantismo impugna la legitimidad de todos los pontificados recientes, el de Juan XXIII incluido, es decir los de Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.-

(5) CAMACHO, SANTIAGO. La biografía no autorizada del Vaticano.

dp




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno el artículo sobre Gregorio Siri. Es por este motivo que los lefebvristas consideran a Pío XII como el último Papa.
Pinksfun
Argentina

Anónimo dijo...

Jajaja el "espíritu Santo" a veces esta ausente en la elección...se toma un descanso reparador por tantas intrigas.
Excelente Daniel.
Juan Basualdo