viernes, 3 de abril de 2026

TAMBIEN ESTADOS UNIDOS HIZO BIEN CIERTAS COSAS




DEDICADO A QUIENES CRITICAN LA INTERVENCIÓN  DE EE UU EN IRÁN 



El *Secretario de Estado de JFK, Dean Rusk,* estaba en Francia a principios de los años 60 cuando el Presidente Charles DeGaulle decidió retirarse de la *OTAN.* DeGaulle dijo que quería que todo el ejército estadounidense se fuera de Francia lo antes posible.  Rusk respondió: _”¿Eso incluye a los que están enterrados aquí?"_

DeGaulle no respondió.  

Usted podría haber oído caer un alfiler.


Cuando en Inglaterra, en una conferencia bastante grande, el arzobispo de Canterbury le preguntó a *Colin Powell* si los planes de los Estados Unidos para Irak eran solo un ejemplo de "construcción de imperios" por parte de George Bush.

Powell respondió: _”A lo largo de los años, Estados Unidos ha enviado a muchos de sus mejores hombres y mujeres jóvenes a un gran peligro, para luchar por la libertad más allá de nuestras fronteras. La única cantidad de tierra que hemos pedido a cambio ha sido la suficiente para enterrar a los que no regresaron."_

Usted podría haber oído caer un alfiler.


Hubo una conferencia en Francia donde participaron varios ingenieros internacionales, incluidos franceses y estadounidenses.  Durante un descanso, uno de los ingenieros franceses volvió a la sala diciendo: "¿Has oído el último truco tonto que hizo Bush? Ha enviado un portaaviones a Indonesia para ayudar a las víctimas del _tsunami,_ ¿Qué es lo que piensa hacer con ellos?  

Un ingeniero de Boeing se levantó y respondió en voz baja: _”Nuestros portaaviones tienen tres hospitales a bordo que pueden atender a varios cientos de personas; tienen energía nuclear y pueden suministrar energía eléctrica de emergencia a instalaciones en tierra;  tienen tres cafeterías con capacidad para alimentar a 3.000 personas tres comidas al día, pueden producir varios miles de galones de agua dulce a partir de agua de mar cada día, y poseen media docena de helicópteros para transportar víctimas y heridos desde tierra hacia su cubierta. Tenemos once de esos barcos. ¿Cuántos tiene Francia?”_

Usted podría haber oído caer un alfiler.


Un almirante de la Armada de los EE. UU. asistía a una conferencia naval que incluía almirantes de los EE. UU., Inglaterra, Canadá, Australia y Francia.  Durante el cóctel de recepción un gran grupo de oficiales que incluía personal de la mayoría de esos países, charlaban en inglés mientras tomaban un trago;  un almirante francés se quejó de repente de que, mientras los europeos tienen que aprender muchos idiomas, los estadounidenses solo aprenden inglés.  Luego preguntó: "¿Por qué es que siempre tenemos que hablar inglés en estas conferencias en lugar de hablar francés? Sin dudarlo, el almirante estadounidense respondió:  _”Tal vez sea porque los británicos, canadienses, australianos y estadounidenses, hicimos los arreglos para que ustedes no tuvieran que hablar alemán"._

Usted podría haber oído caer un alfiler.


Y esta historia encaja perfectamente con lo anterior ...

El Mayor del Ejército estadounidense Robert Whiting, un anciano caballero de 83 años, llegó a París en avión.  En la aduana del aeropuerto Charles DeGaulle, tardó unos minutos en localizar su pasaporte en su equipaje de mano.  *”¿Ya estuvo en Francia, señor?"* preguntó sarcásticamente el oficial de aduanas  El Sr. Whiting admitió que había estado en Francia anteriormente.  *”Entonces debe saber lo suficiente para tener su pasaporte listo"* replicó nuevamente el oficial de aduanas.  A lo que  Sr. Whiting respondió: *_”La última vez que estuve aquí, no tuve que mostrarlo"._* El oficial de aduanas ya con un tono más alto de voz dijo *"Imposible. ¡Los estadounidenses siempre tienen que mostrar sus pasaportes a su llegada a Francia!"* Entoces el Mayor estadounidense Whiting le dio al francés una mirada larga y dura y luego le explicó en voz baja: *_ “Bueno, cuando llegué a tierra en Omaha Beach el 6 de junio de 1944, para ayudar a liberar este país, no pude encontrar un solo francés para mostrarle un pasaporte"._*

Usted podría haber oído caer un alfiler.


Autor: Alberto Coronel



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