miércoles, 2 de abril de 2025

LOS FALSIFICADORES DE HITLER




La descomunal falsificación de libras con la que los nazis buscaron quebrar la economía británica


Para LA NACION. Por Germán Wille




La Operación Bernhard fue el nombre que se le dio a la falsificación de dinero extranjero más importante de la historia de la humanidad. Ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial y tenía un artífice y un objetivo: la Alemania nazi tenía la intención de hacer colapsar la economía británica mediante la elaboración y posterior incorporación en el mercado de millones de libras esterlinas falsas. El objetivo de esta emisión apócrifa era impulsar la inflación de la economía inglesa y provocar la desconfianza internacional respecto del valor de su moneda.

Lo singular es que para llevar adelante este plan, diseñado por la cabeza de la temible Gestapo, con la supervisión de la SS y aprobado por el mismísimo Adolf Hitler, los alemanes del Tercer Reich recurrieron a los servicios de un grupo de prisioneros judíos que padecían los horrores del nazismo en diferentes campos de concentración. Así, se reclutaron internos con oficios relacionados con la confección de billetes y fueron trasladados para trabajar al campo de concentración de Sachsenhausen, próximo a Berlín, la capital alemana.

Los 144 prisioneros que fueron forzados a la falsificación hicieron -obligados- un trabajo perfecto. Fabricaron billetes de 5, 10, 20 y 50 libras por un total de 134 millones. En medio del infierno que imperaba en el campo de concentración, ellos vivían una situación "privilegiada". Pero, por supuesto, su vida dependía de la calidad de su trabajo.

Estos falsificadores por obligación estaban convencidos de que al terminar su labor serían ultimados por sus carceleros nazis. Pero cuando los aliados ocuparon Alemania los hombres del Reich apenas tuvieron tiempo para huir y para ocultar la evidencia arrojando cajas con miles y miles de billetes falsos al fondo del lago Toplitz, ubicado en Austria. Años después, un periodista alemán encontraría el botín en lo profundo de las aguas. Las libras halladas serían la prueba tangible de uno de los timos más monumentales y elaborados de la historia.

Arranca la Operación Bernhard


La idea de falsificar libras esterlinas surgió del líder de la Gestapo, la policía secreta del régimen nazi, Reinhard Heydrich. La sugerencia de minar la economía británica a través de una emisión paralela le encantó al jefe de las SS, Heinrich Himmler y recibió el visto bueno de Hitler. Diversas reconstrucciones de esta historia señalan que, en realidad, el plan surgió como represalia de una maniobra que habían realizado antes los ingleses, con bastante éxito, al arrojar sobre Alemania vales de nafta falsos.

Pero los alemanes no pensaban tirar las libras desde los aviones, sino introducirlas sutilmente y sin pausa en el mercado internacional de divisas. La operación requería la producción de copias perfectas y, por supuesto, que todo se mantuviera en el más hermético de los secretos.

Al comienzo, se instalaron las maquinarias para la emisión en Berlín, y el proyecto estuvo a cargo del oficial de las SS Alfred Naujocks. Pero como no había avances para mediados de 1942, este militar fue expulsado de su puesto. Además, el ideólogo de esta empresa, Heydrich, fue asesinado en Praga para esa misma época, por lo que el programa debía tomar sí o sí un segundo aire.

Fue entonces cuando Himmler designó para liderar la falsificación al Mayor de las SS, Bernhard Krüger, el oficial que tuvo la idea de montar un equipo de trabajo con prisioneros judíos. Los nazis buscaron en prontuarios policiales personas con antecedentes de falsificación de documentos o billetes, y fueron por diversos campos de concentración a reclutarlos, junto a trabajadores con oficios relativos al mundo de la imprenta, la fotografía, el grabado, la linotipia, la artesanía o el dibujo.

Se ponía en marcha, de este modo, la Operación Bernhard, nombre que hacía alusión, por supuesto, al oficial que lideraría la que fuera la mayor estafa monetaria conocida hasta el día de hoy.


Una reproducción meticulosa y exacta

Algunos de los reclutados habían trabajado en la falsificación de certificados de bautismo católico o de pasaportes para poder salvar a los judíos de la persecución implacable de los nazis. Todos venían de vivir un infierno personal en su etapa en los campos de exterminio y debían enfocar su arte en la ejecución del plan de sus carceleros. Era la única manera de mantenerse con vida.

Los 144 hombres llegaron al campo de concentración de Sachsenhausen con la protectora etiqueta de ser "trabajadores esenciales". Se alojaron en los barracones 18 y 19, donde estaban los elementos de impresión y también sus lugares de residencia. A diferencia del resto de los prisioneros, ellos tenían camas confortables, buena comida, se bañaban una vez por semana y hasta podían organizar encuentros con música y canciones cada 15 días.

"Estábamos como de vacaciones, pero sabíamos que éramos hombres muertos", dijo en un documental sobre la Operación Bernhard realizado por History Channel en el año 2008Adolf Burger, uno de los impresores que protagonizaron esta singular aventura. Fuera de estos barracones, nadie sabía lo que ocurría allí. Ni siquiera muchos nazis, que tenían instrucciones de disparar a cualquiera que intentara asomarse a ellos.

La labor de los falsificadores fue ardua pero fructífera. Por ejemplo, estuvieron casi dos años hasta encontrar la textura y el espesor perfecto del papel moneda. Tenía que ver con un lino singular que usaban los ingleses para producir sus billetes que, -los prisioneros lo descubrieron mucho tiempo después- provenía de trapos. Las placas habían llegado desde Berlín y por supuesto los reclusos contaban con libras verdaderas para desarrollar mejor sus reproducciones.

Habían encontrado también la progresión exacta de los números de serie para no ser delatados por ello aun realizando una copia perfecta. Además, una vez producidos los billetes tenían que aplastarse, arrugarse e incluso sutilmente mancharse para que pareciera que ya habían estado un tiempo en circulación. Y después, cada billete pasaba un control de calidad antes de ser aprobado.

El trabajo, meticuloso y artesanal, superó la gran prueba de fuego cuando un agente alemán llevó un fajo de billetes a depositar en un banco suizo. Tras una escrupulosa examinación de los banqueros -un alemán con libras esterlinas levantaba sospechas-, los billetes fueron considerados absolutamente auténticos. Ahora sí, estaba todo dado para inundar de papel moneda, falso pero perfecto, el sistema monetario británico.

Cinco niveles de libras


De acuerdo con la calidad de la falsificación, había cinco categorías de billetes emitidos en Sachsenhausen. La primera era la mejor, y se trataba de libras que estaban listas para ser ingresadas al mercado, algo que se hizo a través de depósitos en bancos de lugares neutrales, como Suiza y Liechtenstein, y también a través de valijas diplomáticas de los agregados económicos en los países ocupados. Ese dinero circularía por Europa y llegaría en algún momento a Inglaterra. También se realizaron envíos de libras falsas a Asia, África y Sudamérica.

Las libras de segunda categoría iban para el pago a los espías alemanes en el mundo. De hecho, uno de los espías más importante del régimen, conocido como Cicero, recibió 300.000 libras en este tipo de billetes, pero cuando acabó la guerra y quiso utilizarlos, la historia de la falsificación ya era conocida y no pudo hacerlo. Entonces le hizo juicio al estado alemán, expediente que nunca prosperó.

Los billetes de categoría tres se usaron para pagar misiones en África, los de grado cuatro fueron insertados entre la población inglesa y los de la categoría cinco se desecharon.

Los hombres de Sachsenhausen hicieron un trabajo tan pormenorizado que hasta percibieron que los billetes originales tenían pequeñas perforaciones casi imperceptibles. Como los ingleses no utilizaban billeteras, solían mantener las libras unidas mediante alfileres. Hasta ese mínimo detalle reprodujeron, pinchando el papel moneda en el lugar particular donde se encontraba la imagen femenina de Britania, en el ángulo superior izquierdo del billete.


Siguiente paso, falsificar dólares

Desde fines de 1943, de acuerdo con lo que informa la Jewish Virtual Library, se imprimían en los barracones 18 y 19 un millón de billetes por mes. Según la información de este sitio, los ingleses descubrieron la falsedad de la moneda pocos meses después de las primeras emisiones, gracias a la repetición del número de serie de una de las libras falsificadas con respecto a una libra auténtica que había sido dada de baja en un banco de Tánger, en Marruecos, en el noroeste de África.

Entonces, expertos británicos en papel moneda declararon la falsificación como "la más peligrosa jamás vista", pero las autoridades de Inglaterra decidieron que la verdad no saliera a la luz. Estaban seguros de que eso provocaría pánico en la población y la desconfianza de los mercados financieros internacionales, en un contexto en que, además, los ingleses tenían una inmensa deuda con los Estados Unidos. De este modo, las libras falsas habían superado una nueva prueba.

Para fines de 1944, la Operación Bernhard buscó el comienzo de una segunda etapa (sin abandonar la elaboración de libras): la falsificación de dólares. Se trajo todo el equipamiento necesario para duplicar la moneda estadounidense y se destinó a este objetivo a los mejores hombres. Pero los prisioneros encargados de esta tarea realizaron sutiles sabotajes a la producción para demorar lo más posible la obtención de las réplicas.

Los hombres estiraron la hechura de los billetes más que nada para prolongar sus propias vidas. Finalmente, y bajo amenaza de un impaciente Krüger, para el 22 de febrero ya habían fabricado las primeras copias fieles de billetes de 100 dólares. Pero los aliados ya estaban asediando Berlín, y poco tiempo después la Oficina de Seguridad del Reich ordenó detener las operaciones, desmantelar las prensas, y evacuar el campo de concentración de Sachsenhausen.

Huida y salvación


Los 144 hombres y las maquinarias fueron instaladas nuevamente en SchlierRedi-Zipf, en los Alpes austríacos. Se suponía que allí seguirían imprimiendo, pero el final de la guerra para los alemanes estaba próximo. A comienzos de mayo, los prisioneros fueron trasladados en camiones al campo de concentración de Ebensee. Y al llegar allí, los soldados alemanes estaban evacuando la zona porque los norteamericanos ya se acercaban al lugar.

Una vez en la puerta de Ebensee, a los falsificadores les costó que los prisioneros les creyeran que ellos también eran víctimas de los nazis. Como no tenían el deterioro físico de otros reclusos ni estaban rapados, no los querían dejar entrar al campo de concentración que, paradójicamente, en ese momento era el lugar más seguro ante la llegada de los aliados. Para lograr el acceso, procedieron a arremangarse para mostrar los números que les habían tatuado en Auschwitz y en los demás campos de exterminio en los que habían estado antes de Sachsenhausen. Solo entonces los dejaron ingresar. De ese modo, todos ellos pudieron salvar sus vidas.

Lo último que hicieron los nazis bajo el mando de Krüger -que huyó, fue atrapado en 1945 y liberado en 1948- fue embalar las libras esterlinas falsificadas que habían quedado, ponerlas en cajas, y arrojarlas en un lago de la región, el Toplitz. Con los años, la leyenda de que en las profundidades de ese lago había tesoros nazis fue tomando fuerza, hasta que en 1959 una expedición organizada por el periodista de la revista alemana Stern, Wolfgang Löhde, sacó del fondo de las aguas varias cajas con los billetes falsificados.

La búsqueda de tesoros en el fondo del Toplitz llegó a su fin en 1963, cuando, tras una serie de accidentes que culminaron con la muerte de un buzo norteamericano, el gobierno de Austria decidió prohibir las expediciones de buceo en esa zona. Allí quedaban, en su sepulcro submarino, las pruebas de un operativo temerario y novedoso que podría haber hecho colapsar a la economía británica si los alemanes continuaban en la guerra un año más. Eso aseguran varios especialistas en el citado documental de History Channel, en el que consignan que la cantidad de dinero falsificado hasta el fin de la Operación Bernhard era cuatro veces las reservas del Banco de Inglaterra.

En 1983, el impresor y sobreviviente de esta peculiar operación de falsificación internacional, Adolf Burger, escribió un libro en el que narra su experiencia en la Operación Bernhard. The Devil's Workshop (El taller del diablo) fue el nombre de este volumen, que tuvo su versión cinematográfica con el filme Los Falsificadores, ganadora del Oscar a la mejor película extranjera en el año 2008, un galardón bien merecido para esta increíble historia de guerra, estafas y supervivencia.



Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/la-descomunal-falsificacion-libras-nazis-buscaron-quebrar-nid2514896/



Nota de dp: Se cree que muchos billetes falsos siguieron circulando hasta varios años después de terminada la guerra, porque era indetectable la falsificación. En años posteriores se cambio el diseño, pero antes se sacaron de circulación los billetes antiguos.




dp





martes, 1 de abril de 2025

LUZ SOBRE MALVINAS








¡CEMENTERIO ARGENTINO DE MALVINAS - IMPACTANTE!



Esa noche en Darwin no solo tomamos una foto.

Hicimos historia.


Esta fotografía es un logro colectivo, un trabajo en equipo que siempre soñamos; (@gamenendez) (@franchesscoruiz) y mío.


Fuimos los primeros en ingresar al Cementerio de Malvinas bajo la luna llena. El viento rugía, el silencio pesaba… pero al cruzar las rejas, una energía inexplicable nos envolvió. No estábamos solos.


Con un drone, trazamos luz sobre la cruz central. El resto lo iluminó la luna, como si el cielo mismo quisiera formar parte. Fotografía a una sola toma de larga expo de 30 segundos tomada con una Sony A7IV y lente 16-35 GM.


No fue solo una hazaña técnica: fue un acto de respeto, de arte, de memoria viva. Esta imagen va a recorrer el mundo, no por su complejidad, sino por su símbolo. Porque esa luz no solo atraviesa la noche: atraviesa el tiempo.


Y allá abajo, en suelo argentino… algo se encendió para siempre.


Por: (daniponcefilmmaker)

Dani Ponce G Menendez F Ruiz

Por: Operación Malvinas. Para no olvidar.


Nota de dp: Muchas gracias Estimado Coronel (RE) Jorge Tabares por facilitarme el acceso a esta foto. Fue emocionante verla.



dp




viernes, 28 de marzo de 2025

ANNOBÓN: LA ISLA "ARGENTINA" DE AFRICA



República de Annobón: la silenciosa y desconocida lucha por la independencia de una paradisíaca isla de África

Las playas más lindas del continente y una historia de resistencia. En el corazón del Golfo de Guinea yace una pequeña isla con una historia tumultuosa y olvidada.


Por Santiago Sautel







A lo largo de los siglos, este rincón remoto ha sido testigo de discriminación sistemática, desastres naturales y la explotación despiadada de sus recursos. Sin embargo, detrás de cada tragedia se esconde una lucha silenciosa por la independencia y la supervivencia.

A pesar de la creencia colonial de que Annobón estaba deshabitada al momento de su descubrimiento por los portugueses, hallazgos arqueológicos posteriores sugieren lo contrario. Investigadores españoles de la década de 1960 encontraron evidencia de una cultura prehistórica en la isla, desafiando las narrativas coloniales y subrayando la rica historia ancestral de Annobón.

En 1886, la autoridad colonial española suplantó el gobierno local de Annobón, sometiendo a su población a décadas de opresión y explotación. La isla se convirtió en una pieza más del rompecabezas colonial en el Golfo de Guinea, perdiendo su autonomía y viendo cómo sus recursos eran saqueados por los intereses extranjeros.




En los años 1973 y 1974, Annobón fue sacudida por dos epidemias devastadoras de cólera y sarampión, respectivamente. La falta de atención médica y ayuda por parte del gobierno ecuatoguineano dejó a la población abandonada a su suerte, cobrándose la vida de cientos de personas, principalmente niños y ancianos.

En un acto desesperado por obtener ayuda, ocho hombres de Annobón zarparon en 1975 en el cayuco “Kindjadja”, buscando socorro en las costas africanas. Su valiente travesía de siete días llamó la atención internacional sobre la crisis humanitaria en la isla, pero también expuso la indiferencia y la brutalidad del gobierno de Guinea Ecuatorial.

La represión del gobierno de Guinea Ecuatorial presidido por don Francisco Macías Nguema en 1976 llevó a la deportación forzada de todos los hombres annoboneses a la isla de Fernando Poo, hoy Bioko, donde fueron esclavizados y sometidos a condiciones inhumanas en las plantaciones de cacao y café. Annobón quedó desolada, con sus hombres deportados y sus mujeres violadas por los milicianos, todos de la tribu de gobierno étnico de Guinea Ecuatorial.

Posteriormente, en un acto de traición ambiental, el gobierno de Guinea Ecuatorial presidido por el actual presidente dictador don Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, firmó contratos para convertir a Annobón en un vertedero de residuos tóxicos y nucleares en la década de 1980. Estos acuerdos pusieron en peligro la salud y el medio ambiente de la isla, sin importar las consecuencias para su población.

El movimiento hacia la independencia de Annobón tomó forma en eventos recientes, con el pueblo annobonés exigiendo el ejercicio de su derecho a la libre determinación. A través de sucesivas Asambleas Generales del Pueblo Annobonés en 2021, se sentaron las bases para la declaración unilateral de independencia.


A pesar de los intentos de diálogo con el gobierno de Guinea Ecuatorial, la falta de respuesta llevó a la elaboración de propuestas concretas para el establecimiento de un gobierno autónomo en Annobón. Esto incluyó la creación de un comité constitucional y la redacción de una constitución para la futura República de Annobón.



El proceso hacia la independencia de Annobón refleja la determinación y la resistencia del pueblo annobonés en su búsqueda de libertad y autodeterminación. A medida que la isla avanza hacia un futuro independiente, enfrenta desafíos, pero también oportunidades para construir una sociedad más justa y próspera.

Sin embargo, este camino hacia la independencia no está exento de desafíos contemporáneos. La isla sigue sufriendo bajo la sombra de la dictadura actual en Guinea Ecuatorial, donde los derechos humanos son violados y la libertad de expresión está restringida. La represión política y la corrupción persisten como obstáculos en el camino hacia la plena emancipación de Annobón.

Annobón, con su rica historia y su belleza natural, se prepara para afirmar su identidad única en el escenario mundial como una nación soberana y libre, lista para enfrentar los desafíos del futuro con la valentía y determinación de su propio bagaje histórico.


Fuente:https://www.infobae.com/america/mundo/2024/02/29/republica-de-annobon-la-silenciosa-y-desconocida-lucha-por-la-independencia-de-una-paradisiaca-isla-de-africa/



Nota de dp: para completar la información de este artículo ver el relacionado con la historia de Guinea Ecuatorial, publicado en este mismo medio en: https://danieleugeniopena.blogspot.com/2024/06/buenos-aires-tuvo-una-colonia-en-africa.html



dp