viernes, 4 de septiembre de 2026

EL DESTINO DE LAS ARMAS AL FINAL DE LA GUERRA




El 8 de mayo de 1945 no terminó la guerra. Empezó el problema más grande de logística de la historia: qué carajo hacés con 6 millones de vehículos, 850.000 aviones y 55.000 barcos que ya no sirven para nada.

Estados Unidos había calculado la guerra hasta 1946. Cuando Japón se rindió en agosto de 1945, tenía en el Pacífico 100.000 aviones y 14 millones de toneladas de material que estaban en camino, en barcos. No los podían volver a traer, porque el flete costaba más que el avión.



La orden fue simple: destruir. En el atolón de Kwajalein, los Seabees prendieron fuego 5.000 aviones nuevos en una semana. Les sacaban el combustible, les tiraban una bengala adentro y los dejaban arder. Un P-51 Mustang que había costado 50.000 dólares tardaba 4 minutos en convertirse en aluminio derretido.


En Okinawa, los soldados tiraban jeeps nuevos, en caja, al mar. Porque traer un jeep a California costaba 2.000 dólares y venderlo como usado te daban 200. Era más barato hundirlo. El mar alrededor de Okinawa todavía hoy está lleno de camiones a 30 metros de profundidad.


En Europa, los ingleses hicieron lo mismo en la Operación Deadlight. 116 U-Boote alemanes se rindieron en Escocia. Churchill no quería que Rusia se quedara con la tecnología. Los remolcaron mar adentro y los hundieron a cañonazos. Hoy están todos ahí, a 200 metros, con el cobre intacto.


Los tanques fueron lo más trágico. Un Sherman costaba lo mismo que 5 casas en 1944. En 1946 no valía nada. Nadie quiere un tanque en tiempo de paz. En Francia, los campesinos los compraban por 100 dólares para usar el motor para un tractor y la chapa para gallinero.

En Filipinas, el general MacArthur ordenó enterrar todo. Bulldozers empujaban P-38 Lightning nuevos a pozos de 10 metros y los tapaban con tierra. En 1970, cazadores de aviones todavía encontraban P-38 con la pintura perfecta a 2 metros bajo tierra.


Los alemanes no tuvieron opción. Sus armas las destruyeron los otros. Sus Me-262 a reacción, que eran el futuro, los cortaron a hachazos para que los rusos no los copiaran. Los americanos se llevaron 10, los rusos 10, el resto hacha. Un obrero en Checoslovaquia contaba que cortó 30 Messerschmitt en un día con un hacha de bombero.


Los barcos fueron el mayor dolor de cabeza. Había 1.164 buques de guerra aliados sobrando. Un acorazado no lo podés tirar al desierto. Los americanos usaron 90 barcos para las pruebas atómicas de Bikini en 1946. Los pusieron todos juntos y les tiraron dos bombas atómicas para ver qué pasaba. La mayoría se hundió ahí y sigue siendo radiactivo.


Los Liberty ships, esos barcos feos que se fabricaban en 4 días, siguieron navegando 30 años. Grecia armó toda su marina mercante con ellos. Onassis compró 10 por 2 millones y con eso se hizo multimillonario. Eran barcos descartables que duraron más que los de guerra.


En el desierto de Arizona nació el cementerio. Kingman, Arizona. 5.500 aviones en 1946, todos alineados. Se vendían por peso. Un B-29 por 350 dólares. Había un tipo que compró 475 aviones por 55.000 dólares, vendió el combustible por 60.000 y todavía le quedaron los aviones. Fue la mayor estafa legal de la historia.


La gente común compró la guerra en remate. En 1946 podías ir a una base en Francia y comprar un casco por 10 centavos, una campera de paracaidista por 1 dólar, una tienda de campaña por 5. De ahí nacieron las tiendas Army & Navy que todavía existen. Toda la ropa de trabajo americana viene de ahí.


Un civil en Minnesota compró 536 tanques Sherman. Porque sí. Los tenía en su campo. Los vecinos iban a jugar con el tanque los domingos. Todavía tiene uno andando.


Las municiones fueron lo peor. Había 1 millón de toneladas de munición alemana sin explotar. No la podías quemar cerca de una ciudad. Los ingleses la cargaron en barcos y la tiraron en el Mar del Norte, al lado de una isla que se llama Heligoland. Todavía hoy los pescadores sacan bombas en las redes.


Los italianos hundieron sus propios barcos en La Spezia para que no se los queden los alemanes. Los alemanes los reflotaron. Los americanos los volvieron a hundir. Algunos cruceros se hundieron 3 veces en 3 años.





Los japoneses tenían 2 acorazados gigantes, el Ise y el Hyuga, que eran mitad acorazado mitad portaaviones. No tenían combustible. Los americanos los bombardearon hasta hundirlos en el puerto de Kure, con el agua hasta la cubierta. Ahí quedaron 10 años hasta que los cortaron para chatarra.


Los aviones de entrenamiento se salvaron. Porque servían para algo. Los Stearman biplanos se convirtieron en fumigadores. Con esos se fumigó todo el campo americano hasta los 70. Cada vez que veías un avioncito amarillo fumigando, era un avión que había entrenado a un piloto para matar alemanes.


Los C-47, el avión de la 82 Aerotransportada, fue el único que no perdió valor. Todas las aerolíneas del mundo empezaron con C-47 de descarte. Aerolíneas Argentinas, Lufthansa, Air France. Era un avión que no se rompía nunca. Todavía vuelan 200 en el Amazonas y en Alaska.

Los rusos guardaron también los fusiles. Todos. En minas de sal en Siberia hay millones de Mosin-Nagant engrasados, en papel. Cada 10 años los sacan, los limpian y los vuelven a guardar. Por si acaso.


Los americanos guardaron los M1 Garand y los vendieron a civiles durante 70 años. Vos hoy podés comprar en EEUU un Garand que saltó en Normandía con la 82 por 1.000 dólares. Con papeles que dicen en qué compañía estuvo.


Los Mauser alemanes terminaron en todos lados. Israel armó su primer ejército con Mauser 98k alemanes. Argentina compró 100.000. La bonaerense los usó hasta 1975.


Lo más loco pasó en los 60. En Francia, un chatarrero compró un bosque donde habían peleado tanques en 1944. Adentro del bosque encontró 12 Panthers enterrados hasta la torreta, porque los alemanes los habían usado como búnker. Los sacó y los vendió a museos por millones.


En el Pacífico, los cazadores de chatarra siguen encontrando cosas. En 2018 encontraron en Vanuatu un escuadrón completo de F4U Corsair tirados en un pantano, porque los marines los empujaron ahí en 1945. Cada uno vale hoy 3 millones de dólares restaurado.


Los ingleses tuvieron que pagar la guerra vendiendo chatarra. Vendieron todo el acero de los tanques a EEUU para pagar el Plan Marshall. Vendieron portaaviones a medias por el precio del acero. Un portaaviones de 30.000 toneladas valía lo mismo que 30.000 toneladas de acero. Nada más.


La guerra química también sobró. 50.000 toneladas de gas mostaza americano estaban en Bari, Italia. En 1945 no sabían qué hacer. Cargaron todo en un barco y lo hundieron en el Adriático. Cada tanto aparecen bidones en la playa y la gente se quema.


Al final, de los 850.000 aviones fabricados en la guerra, sobreviven menos de 500 volando. El resto es olla, ventana, o está en el fondo del mar.

De los 6 millones de vehículos, sobreviven 1 de cada 10.000. El resto es chatarra.


El cementerio de armas más grande no es un cementerio. Es el fondo del océano Pacífico y el desierto de Arizona. Ahí está enterrada la Segunda Guerra Mundial.


Callaron los cañones en mayo de 1945. Pero durante 3 años se escuchó el hacha, el soplete y el bulldozer. Destruir la guerra llevó casi tanto tiempo como hacerla.


@MultimediosDigitalesGuerrero #MDG



dp




sábado, 29 de agosto de 2026

HISTORICA PERSECUCION AL PUEBLO JUDIO





Una historia de 2.600 años a punto de terminar.


En 1917, un tercio de la población de Bagdad era judía. Ahora sólo hay siete en la ciudad y vivían de incógnito hasta que Wikileaks publicó un memorándum de la embajada de Estados Unidos en el que aparecían sus nombres y direcciones.

La historia de los judíos en Irak no data de hace siglos sino miles de años: desde que fueron traídos en cautiverio en 597aC.


En ese entonces se llamaba Babilonia, como recuerdan los salmos.

Y florecieron.

Durante siglos fue el centro de estudio judío.


"Bagdad se convirtió en el núcleo de todo. Empezaron a escribir el Talmud (uno de los libros en los que se cimienta esa fe) en 550dC. Tomó entre 250 y 300 años completar este increíble volumen de conocimientos, que es el fundamento de todo lo que sabemos hoy", le dice a la BBC Edwin Shuker, un judío iraquí que huyó de Bagdad cuando era un adolescente, en 1974.


"Recientemente celebraron 2.600 años de vivir en Bagdad", añade Shuker, quien es un experto en la historia de los judíos en Irak.

Gran parte de ese tiempo, árabes y judíos vivieron en armonía.

"La era de oro fueron los 20s y los 30s. Se evidencia en las estadísticas: negocios, farmacias, etc. Tanto que se decidió que el día de descanso fuera el sábado pues como era sabbat, el bazar y el zoco se paralizaban".

Y así fue incluso después de que, en 1921, se instalara una monarquía como primer paso hacia la independencia en 1932.


"Nacía un nuevo Estado, y el nacionalismo árabe incluía a los judíos iraquíes como parte del tejido de la sociedad árabe", explica Shuker.

"Eramos iraquíes", afirma Doreen, una iraquí exiliada en Londres. "Eramos una comunidad bien integrada. Teníamos amigos musulmanes. Había pequeños incidentes de tanto en tanto, pero en general teníamos una buena vida".


Paraíso perdido

A principios del siglo XX, en Bagdad había más de 40.000 judíos en una ciudad de 140.000.

Y a medida que la capital creció, con ella la comunidad judía: para 1947, cuando la capital iraquí era el hogar de medio millón de personas, 118.000 de ellas eran judías.

Los que sobreviven, recuerdan que hasta antes de los finales de los '30 la vida en Bagdad se caracterizaba por la integración, diversidad religiosa y coloridas tradiciones.


"En 1940, después de que rompimos el ayuno, mi hermano, mi hermana y yo salimos a caminar. De repente, sentí que algo me quemaba la espalda y vi a alguien en una bicicleta. Mi hermano vio que me había tirado ácido y me rasgó el vestido inmediatamente. No fue tan grave, pero le pasó a otras chicas en esa época", le cuenta a la BBC Eileen, cuya familia emigró a Londres.

Cuatro años antes, el libro "Mi lucha", de Adolf Hitler, había sido traducido al árabe y publicado en Bagdad.

El nazismo, el nacionalismo árabe y el sentimiento antisionista creó una ola de antisemitismo.


Se desencadenaron violentos pogromos, jóvenes judíos fueron colgados en plazas públicas, los judíos perdieron sus empleos.

Una de las expresiones más extremas fue la matanza conocida como Farhud cuyas víctimas, heridos y muertos, se cuentan en los cientos.

La creación del Estado de Israel exacerbó la situación: la distinción entre israelí y judío nunca fue clara.




Fin de la historia

Los judíos pasaron de ser iraquíes a ser, alternativamente, traidores, espías y enemigos.

Para la década de los años '70, casi todos se habían ido, muchos en 1951, cuando 110.000 fueron trasladados a Israel para su protección.

Ahora, los que quedan viven escondidos, temerosos de revelar su identidad.


Ninguno puede compartir su historia. Pero Alan Yentob, de la BBC, descendiente de judíos iraquíes, logró comunicarse con el canon Andrew White. Conocido como "el vicario de Bagdad", es un pastor protestante que le ofrece apoyo y protección a los últimos judíos de Irak.

"Uno de los graves problemas es que la tarjeta de identidad dice 'yejudi' -judío-, y a la sociedad iraquí sólo le han enseñado cosas negativas sobre los judíos: que matan árabes".


Según cuenta, en 2003 había 13 judíos en Bagdad, pero "uno fue secuestrado y lo mataron, otros murieron. Hasta donde sabemos, quedan siete".

Vivían de incógnito hasta que en Wikileaks publicó un documento de la embajada de Estados Unidos en el que aparecían los nombres y direcciones de los judíos que quedaban en Irak.


"Dos (de los siete de Bagdad) son muy ricos, ambos trabajan en el campo de la medicina, tratando a iraquíes todo el tiempo. Nadie sabe que los está tratando un judío. Eso porque creen que todos lo judíos son malvados y están en contra de ellos", señala el pastor.

"¡Si conocieran su propia historia! Es imposible hablar de la historia de Babilonia sin hablar de la historia judía", exclama.


La mayoría de los que conforman la pequeña comunidad que queda en Irak son viejos, y por eso "piensan que no pueden vivir en ningún otro lado: siempre han vivido aquí, éste es el lugar al que pertenecen", dice el vicario para explicar por qué no se van.

El canon apunta que la relación es aún más antigua y fundamental: "el padre de las tres religiones monoteístas, Abraham, era de Ur, que está en Irak, así que la historia empieza aquí, desde que empezaron a existir como pueblo".


Desde que se reveló la identidad de los judíos de Bagdad, uno está tratando de huir del país, pero los otros están decididos a quedarse en la tierra de sus ancestros, a pesar del peligro.

Serán sin duda los últimos de la antigua línea babilónica judía, anticipa, con tristeza, el canon Andrew White, el "vicario de Bagdad".


Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2011/12/111129_judios_bagdad




dp





jueves, 27 de agosto de 2026

TECNOLOGIA ELEMENTAL

 


UN PAÑO EN EL CULO,  EL GRAN AVANCE QUE PERMITIÓ LA HEGEMONÍA DE ATENAS EN EL MAR. 



Nos llenamos la boca hablando de la estrategia de Temístocles, de la falange y de la democracia, pero a veces la Historia se decide por detalles tan prosaicos (y dolorosos) como un paño en el culo. Si Atenas dominó el Mediterráneo y salvó a Occidente en Salamina, no fue solo por la agudeza mental de Temístocles. Fue por una pieza de "tecnología punta" que hoy nos daría la risa: el hyperesion. O lo que es lo mismo, un cojín de cuero para el culo.


Hablemos claro: los trirremes atenienses eran la máquina de guerra más bestia del Mediterráneo. Pero tenían un "pequeño" problema de diseño. El motor eran 170 tíos remando como bestias bajo el sol. Y si has hecho spinning alguna vez, sabes que estar sentado horas sobre una tabla de madera dura mientras te dejas los riñones no es precisamente un spa.


El roce constante de la madera, combinado con el sudor y la sal, convertía los traseros de los remeros en carne picada. Y un remero con el culo en carne viva no rema; llora. Si tu motor humano se para por culpa de las llagas, tu barco se convierte en una boya muy cara lista para ser embestida por el enemigo. ¿La solución de alta tecnología que salvó la hegemonía naval de Atenas? El hyperesion (cojín de boga). 


Básicamente, un cojín de piel de animal empapado en grasa. Un simple "paño en el culo".


Ese pedazo de cuero grasiento permitía amortiguar el roce con el banco y, además, desplazarse a largo del asiento, encogiendo y estirando las piernas como en el remo deportivo hoy en día, alargando el recorrido del remo y aumentando la eficacia de cada palada. De esta forma, podían navegar más rápido que sus oponentes y, lo que es más importante, virar bruscamente para atacar el costado y embestir a las barcos enemigos .


Así que la próxima vez que te pongas estupendo hablando de la gloria de Grecia, recuerda: sus victorias no se asentaron solo sobre mármol, sino sobre un cojín pringoso que salvó el culo (literalmente) a la democracia occidental. La historia es así de cachonda.



@Historias de la historia



dp