martes, 3 de abril de 2018

EDUCAR PARA UN FUTURO MUY COMPLEJO





INTELIGENCIA ARTIFICIAL, CUARTA REVOLUCION INDUSTRIAL Y DESOCUPACION DEL 20 AL 25% EN ARGENTINA EN 2025





Muchos recordaran el año 2000 donde los sistemas informáticos mundiales se vieron frente al colapso. En efecto, ante el cambio de milenio muchos sistemas computacionales cambiarían la fecha interna no al año 2000 sino al 1900 por lo que hubieran dejado de operar. Sistemas ligados a la energía, el agua potable, gobierno, militares y defensa entre otros. Dos años antes se comenzó una campaña mundial para su adaptación; yo trabajaba en ese entonces para una empresa textil como gerente de informática y tuve que llenar obligatoriamente formularios a modo de declaración jurada  describiendo que recaudos estábamos tomando para adaptar nuestros sistemas. Gracias a la rigurosa campaña de concientización nada paso en el mundo.
Los países que no planifican su futuro, que no miran hacia adelante y se preguntan cuál será su situación en los próximos 30 a 50 años están condenados a la pobreza, la sumisión y en intercambio desigual con los países que si analizan las formas de  evolución de la humanidad en su conjunto y planifican en consecuencia.
En efecto, estamos asistiendo a los comienzos  de la cuarta revolución industrial caracterizada por la evolución de la tecnología y más precisamente en el campo de la inteligencia artificial. Esto es maquinas complejas computarizadas con forma humana o no, pero que realizaran la mayor parte de las tareas repetitivas y de baja calificación que actualmente realizan seres humanos. Una mirada retrospectiva sobre la evolución de los teléfonos celulares en particular nos dará el primer indicio sobre lo que se está gestando: hace diez años un teléfono portátil solo servía para hablar con otra persona o enviarle algún mensaje pero actualmente muchos empresarios controlan la producción de sus empresas y virtualmente dirigen a sus subordinados estando ellos a miles de kilómetros de distancia pero no es el objetivo aquí de ahondar sobre esta tecnología que continuara avanzando.
Son conocidos los estudios y pruebas que se están realizando en países tecnológicamente desarrollados sobre autos y camiones autónomos. Estos saldrán al mercado en pocos años (estimemos año 2021 o 2022) y se prevé que solo en Estados Unidos  el 80 % de la población los adoptara dado que serán mucho más económicos que los automóviles actuales, menos contaminantes y se podrá realizar aprovechar el tiempo en otras actividades mientras nos desplacen en rutas y ciudades. Por diferencia en los costos los taxis y remises no tendrán choferes y estos  tendrán que buscarse otras ocupaciones para reinsertarse laboralmente. 
Algo mucho más significativo pasara con la incursión de los camiones autónomos: actualmente transportar la producción agropecuaria o industrial en camión por más de 600 kilómetros representa un costo mayor que transportarla desde un puerto de ultramar desde América del sur a algún puerto asiático. Según opinión de dirigentes políticos y sindicales dichos sindicatos no permitirán que este cambio se lleve a cabo pero nada podrán hacer ya que se llegara al absurdo de que el costo total de disponer dichas mercancías hasta un puerto de ultramar será mayor que el precio internacional de venta de las mismas. La adopción de la tecnología es inevitable. Miles de camioneros y choferes de colectivos deberán buscarse otras ocupaciones para reinsertarse laboralmente.
Explicar la forma en que opera la inteligencia artificial daría para un documento aparte de éste y quizá más extenso pero esta inteligencia puede tomar decisiones en tiempo despreciable y puede aprender del entorno, las circunstancias y de las decisiones tomadas anteriormente. 
Su  campo de acción es realmente difícil de acotar, desde atención al público, tareas de mantenimiento, limpieza, vigilancia, cuidado de enfermos , archivos paperless y toda clase de tareas que en nuestra vida cotidiana podemos ver que actualmente y por pocos años son realizadas por seres humanos.
Como ocurrió en las tres revoluciones industriales anteriores se verá como nunca la necesidad de reinserción laboral pero anteriormente diferentes tareas fueron reasignadas a la misma cantidad de trabajadores pero nuevos actores, más eficientes y económicos  absorberán las tareas básicas y de carácter repetitivo.  Asimismo se irán creando puestos de trabajo para empleados calificados en un movimiento laboral de masas sin precedentes. Esto tendrá como consecuencia geopolítica la división en dos tipos de países: aquellos que tengan altos porcentajes de trabajadores con estudios terciarios y universitarios capacitados para las nuevas tareas que inevitablemente se necesitaran y el otro grupo de países donde la baja calificación educativa de la población los condene a una desocupación crónica con pocos precedentes y al atraso inevitable de su calidad de vida.
En el siglo XIX la generación del  ’80 entendió que un gran país no era posible con índices de analfabetismo cercanos al 70%. La ley 1420 de 1884 que garantizaba la escuela común, gratuita y obligatoria posibilito que el índice disminuyera drásticamente al 9% a mediados de 1925 y que dio como consecuencia que Argentina fue uno de diez países con mayor PBI per cápita del mundo. Si se piensa que esto no tiene relación con el avance de la calidad de vida experimentado en aquella época pensemos como se podría manejar una empresa donde ninguno de los empleados supieran leer ni escribir.
En nuestro siglo el analfabetismo representa la carencia de la escuela secundaria completa y algún estudio superior.
En los países desarrollados, con altos niveles educativos la media de profesionales, esto es trabajadores con estudio universitario finalizado con respecto a la masa laboral total rondan el 50 % y algunos como Australia y Corea del sur superan holgadamente ese número.  Países que tuvieron visión, analizaron el futuro y se dedicaron a preparar a su población tomando a la educación como lo que verdaderamente es: una inversión y no un gasto. 
En Argentina el porcentaje de profesionales universitarios con respecto a la masa laboral total no llega al 18% y el porcentaje de personas sin título secundario es casi del 45% por lo que podemos estimar con seguridad cual será el destino de nuestro país hacia el 2030 y en cuál de los dos grupos de países se encontrara.
Por lo tanto resulta imperativo concientizar a la dirigencia actual, esto es gobierno y oposición, sectores independientes, organizaciones no gubernamentales, etc. A que un plan integral de educación y especialización es necesario y que el tiempo es realmente escaso. En efecto si pensamos que un estudio secundario tarda 5 años en promedio en completarse y un estudio universitario se cursa en 7 años promedio (teniendo en cuenta el porcentaje de estudiantes que necesita mayor tiempo para cumplimentarlo) más el tiempo requerido para concientizar a la masa en la necesidad de asistir a las aulas (mediante grandes campañas publicitarias de concientización, incentivos, etc.) es fácil entender que aunque se empiece inmediatamente y se destinen grandes recursos el sufrimiento en los mediados del 2025 es probablemente inevitable.
Pero se debe pensar en el futuro y aún se está a tiempo de que Argentina no sea en el 2035 un país insignificante habitado por una horda ignorante y olvidado por el mundo.
Lo más dificultoso sin duda es la tarea de concientizar a los dirigentes acostumbrados al corto plazo y al día a día e intentar que comprendan que el largo plazo es mucho más que dos años. Tarea que los educadores y pensadores debemos realizar.

Autor: Lic. Roberto M. Penas
Educador – Investigador
Email: fliapenas@yahoo.com 




dp



1 comentario:

Anónimo dijo...

Una gran verdad.......
Joaquín M. Muzlera