viernes, 2 de junio de 2017

RESTAURACION DE LA PIRAMIDE DE MAYO



Aguante la Pirámide


El primer monumento nacional recupera su esplendor. Un extraña enfermedad atacó a los restauradores. Los masones metieron la cola


por JOSÉ MONTERO


Revista on line del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Area de Cultura. 25/5/2017

Corrían los días infernales de febrero, con térmicas de 40. La restauradora Marta Zaffora estaba trepada al andamio, retirando el ciento por ciento de los revoques y las capas de pintura que cubrían la Pirámide de Mayo. De pronto, descubrió un trozo de madera encajado en la mampostería. Se entusiasmó con la idea de que fuera una puerta al pasado. Una cápsula de tiempo donde obreros ya olvidados hubiesen guardado un tesoro. Llamó a dos compañeros y juntos retiraron la tapa. Para su decepción, debajo no había nada. La tabla era una de las tantas chambonadas producto de anteriores mantenimientos al primer monumento nacional. Los tres se olvidaron del tema hasta que, jornadas más tarde, cayeron enfermos y terminaron internados. ¿La Pirámide de Mayo guardaba una maldición similar a la de las pirámides de Egipto?
No. O quizás sí. Al sacar la madera podrida, Marta y sus colegas levantaron polvo. Así, aunque tenían máscaras protectoras, se fumaron las esporas de la Patria. Los hongos acumulados en dos siglos de bonanzas y crisis, períodos de libertad y represión, triunfos y fracasos. El peso de la historia se materializó como microorganismos incrustados en sus pulmones. Por suerte, la cura llegó rápido en forma de un tratamiento prolongado. Seis meses de antibióticos. Los primeros egiptólogos no tenían tanta fortuna. No existía la penicilina.
¿Por qué llamamos pirámide a algo que, en realidad, es un obelisco? 
Por la influencia de los masones. Excepto Azcuénaga, todos los hombres que gobernaron la naciente Argentina entre 1810 y 1820 fueron masones, me recuerdaDaniel Pena, experto en simbología. Y agrega: “El obelisco es una pirámide proyectada, y la pirámide es un símbolo del antiguo Egipto tomado por la masonería”.
Santos tutankamones, Batman.

***

MARTA ZAFFORA y MARCELO MAGADAN, los restauradores



Desde diciembre último, el Gobierno de la Ciudad lleva adelante la mayor restauración de la Pirámide de Mayo. La última intervención grande había sido en 1960. La obra llegó hasta el hueso para evaluar la mejor manera de arreglarla hoy y fijar pautas de conservación para el futuro.
Si en Buenos Aires lo que mata es la humedad, a la Pirámide la estaban matando la humedad de cimientos y las filtraciones de lluvia.
El arquitecto Marcelo Magadán, especialista en preservación de edificios históricos, está a cargo. En lo alto del andamio, veinte metros sobre la Plaza de Mayo, me explica que el estucado de 1960 fue una de las peores decisiones, junto con el enduido y la pintura al látex de posteriores lavadas de cara. Cuenta que el brazo que sostiene la lanza estaba atado con alambre y que hubo que rehacer casi todas las molduras decorativas, incluidos los escudos nacionales.
Un capítulo aparte es la punta de la lanza sujetada por la estatua de la Libertad (aunque para algunos la dama de gorro frigio y un pecho desnudo representa a la República). Como sea, la punta de la lanza no estaba. La última versión había sido un remiendo de madera. Tuvieron que diseñar un reemplazo en base a fotografías antiguas, con la ayuda de una impresora 3D. El resultado final es de aluminio y en este momento Marta Zaffora (técnica restauradora egresada de la Escuela Taller del Casco Histórico, con especialización en yesería) lo pega con cemento epoxi. Listo, ya está. Luego se cubrirá de blanco, como todo el conjunto.
-¿Con qué pintan la Pirámide?
-Con pintura a la cal –responde Magadán.
-¿No es un material viejo?
-Es lo más indicado. Acorde con el ladrillo y la mezcla con que está construida. La cal permite que se aprecien mejor las formas y las ornamentaciones. Encima de la pintura colocamos un hidrofugante de silicona.
Las obras –demoradas por cuanta manifestación hubo en Plaza de Mayo y hasta por un ataque incendiario durante el paro general de la CGT– terminarán en junio. En la base de la Pirámide se dejará un sistema de ventilación para que los cimientos sequen. En una etapa posterior, la fundación será tratada con ceresita. La recomendación de Magadán es que, luego, se haga una vereda alrededor del monumento, como alguna vez ya tuvo, y que se reemplace la actual baranda protectora (de un metro y medio de alto) por una reja de tres metros.

Croquis primer Pirámide y la definitiva


La Pirámide de Mayo fue construida en 1811 para celebrar el primer aniversario de la Revolución de Mayo. El arquitecto e historiador Francisco Girelli, parte del equipo comandado por Magadán, recuerda que la pirámide primitiva, atribuida al constructor Francisco Cañete, estaba ubicada más cerca del Cabildo y era una obra sencilla y de menor altura, puesto que no llevaba en su remate la estatua. Ese agregado fue parte de la primera modificación, ejecutada en 1857 por el artista Prilidiano Pueyrredón y el escultor Joseph Dubourdieu, autor de la efigie superior y de otras cuatro que se incorporaron en su base, todas realizadas en mampostería. Además se sumaron distintos relieves junto con la inscripción “25 MAYO 1810” en la cara este. La que mira al río y a la Casa Rosada.
En 1878, la Municipalidad de Buenos Aires recibió la donación de varias estatuas de mármol que coronaban la recién inaugurada sede del Banco de la Provincia y que habían tenido que retirarse por problemas de estabilidad. Las estatuas se repartieron en diferentes espacios públicos y cuatro de ellas se colocaron en la base de la Pirámide, reemplazando las hechas por Dubourdieu, que se encontraban deterioradas.
Varias veces quisieron demoler la Pirámide por obsoleta. Fue lo que pasó con otros edificios de la zona, como la Recova, desaparecida en 1883. La Pirámide, en cambio, resistió.
A principios del siglo XX se organizó un concurso para un monumento en homenaje al centenario de la Declaración de la Independencia, a celebrarse en 1916. Esta obra debía tener tal magnitud que alojara a la Pirámide en su interior.
Como parte de la iniciativa se trasladó la Pirámide desde su ubicación original en el centro de la antigua Plaza de la Victoria (la parte oeste del espacio público, para diferenciarla de la Plaza del Fuerte que estaba al otro lado de la Recova) hasta el punto medio de la nueva Plaza de Mayo. La mudanza, que implicó un trayecto en línea recta de 63 metros, se ejecutó en 1912. Previamente se habían construido los cimientos para el proyecto monumental, que nunca se llevó a cabo.
Las cuatro estatuas de la base fueron removidas para facilitar el cambio de lugar. Estuvieron guardadas en un depósito durante décadas hasta que fueron situadas en la plazoleta de San Francisco, en Alsina y Defensa.
Como un símbolo de las postergaciones argentinas, el proyecto de 1912 no solo quedó inconcluso sino que también dejó “renga” a la Pirámide. Las cuatro estatuas de compañía nunca fueron restituidas.
Hasta ahora, 105 años después.

***

Las estatuas de mármol blanco, de autor anónimo, representan La Industria, La Navegación, La Astronomía y La Geografía. Miguel Crespo, jefe del grupo que las restauró, dice que el vandalismo afectó mucho a estas piezas.
El enemigo principal de Crespo no es tanto el grafiti de trazo grueso hecho con aerosol, sino el supuestamente más sutil perpetrado con marcador indeleble. “Es dificilísimo de remover. Lo sacamos de a poco con solventes y mucha paciencia”, dice, cansado de trabajar una y otra vez sobre inscripciones a favor del porro, del Gauchito Gil y de la localidad de Ciudadela. Además, tuvo que lidiar con el fetiche de un “artista” que le había pintado las uñas de los pies a las estatuas.
Al lado de eso, reponer faltantes, reconstruir narices rotas y sellar fracturas estructurales es relativamente sencillo, aunque no lo parece.
En eso llega Eduardo Macchiavelli, ministro de Ambiente y Espacio Público de la ciudad, y se ilusiona con la puesta en valor de la Plaza de Mayo en su conjunto, con la Pirámide como mascarón de proa. “Esta plaza es uno de los puntos de encuentro más emblemáticos de la Argentina, la más antigua e importante de la ciudad, la que nos vio crecer como país y habla por nosotros al mundo entero", dice mientras los turistas sacan fotos por doquier.

***

Un equipo de arqueología de la UBA hizo una “intervención preventiva” como parte de la restauración. Ricardo Orsini, cabeza del grupo, dice: “La primera constatación, en base a documentos y fotos posteriores al traslado de 1912, es que la Pirámide, en un siglo, perdió un metro de visibilidad en la base”.
-¿Se hundió el suelo?
-No. Subió el nivel de la superficie. Los sedimentos fueron quedando al pie de la Pirámide con cada trabajo de pintura, albañilería o jardinería.
-¿Qué encontraron en las excavaciones?
-Caños, cables y portalámparas de una instalación eléctrica que alguna vez tuvo la Pirámide. Fragmentos de macetines de terracota con que se traían plantas y flores. Restos metálicos, clavos. Una medallita religiosa y la vaina de una bala. No se encontraron cosas anteriores al traslado. Todo es de la década de 1910 en adelante. Teníamos la expectativa de hallar restos de las vigas de madera que, a manera de rieles, se usaron para la mudanza, pero no quedaron evidencias de esa tarea.

***

Consultado telefónicamente, Daniel Pena, el experto en simbología, hace notar que la estatua de la Libertad, o de la República, que corona la Pirámide, está armada con lanza y con el escudo nacional. “La obra nos advierte que ésa es una Libertad que hay que defender”, dice.
Por otra parte, agrega, la estatua mira al sol naciente y tiene una imagen de ese mismo astro asomando, representación del sol de mayo, del nacimiento de la Nación. Pero el sol naciente es un objeto de adoración que se vincula con religiones antiquísimas. Y no debe olvidarse, sostiene Pena, que los revolucionarios de 1810 y los guerreros de la independencia en más de una oportunidad utilizaron el símbolo del sol incaico y tramaron, como posible salida institucional para las Provincias Unidas del Río de la Plata, la coronación de un rey inca.
-¿Qué significado tiene el hecho de volver a poner las cuatro estatuas?
-Esas obras condicionan la interpretación de la Libertad. Dos de ellas, la Navegación y la Industria, representan el Progreso. Y las otras dos, la Astronomía y la Geografía, son Ciencias. El mensaje podría ser que alcanzaremos la Libertad, o la República, a través del Progreso y la Ciencia.

***

Pena me remite al trabajo de otro especialista en simbología, Ramón Conde Dadín. Hace algunos años, este señor descubrió algo curioso: si se unen con líneas rectas el centro de la Plaza de Mayo (donde está la Pirámide) con el monumento-fuente de la Plaza de los Dos Congresos y el centro de la Plaza Lavalle (frente al Palacio de Tribunales), se forma un triángulo de lados desiguales, aunque cercano –a primer golpe de vista– a la perfección geométrica.
Luego, si se proyectan hacia adentro las bisectrices de los ángulos del triángulo, las líneas se cruzan en un punto que coincide con Perón 1242, sede de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones. Es lo que Conde Dadín llama “el triángulo masónico de Buenos Aires”.
Casualidad o no, la masonería argentina se encontraría en el medio de los tres poderes del Estado. Lo más extraño es que el edificio de la Gran Logia data de 1872. Es muy anterior a la construcción del Congreso (inicio de obra en 1897), a la del Palacio de Justicia (inicio de obra en 1904) y al traslado de la Pirámide de Mayo, en 1912.

Santas conspiranoias, Batman



JOSÉ MONTERO
José Montero es periodista y escritor. Colaborador permanente de La Nación, escribe en la revista Brando y fue finalista del concurso de crónica de la Revista de Libros de El Mercurio, de Chile. Su último libro se llama Hormigas en la mano. No tiene Twitter.


dp

Reproducción ubicada en San Luis, según modelo de 1854

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buen articulo!
Inghilt Muñoz

Anónimo dijo...

Debemos acercarnos a nuestro querido expositor, D. Pena para acrecentar nuestros conocimientos, recordemos que es obra de la razón y de la sabiduría, habla una persona que presenció sus charlas.....
Salud, Daniel...
Mario A. Mattana