viernes, 12 de septiembre de 2008

PROYECTO BICENTENARIO - Fraternidad Argentino-Ucrania


El 25 de Mayo de 2010 la República Argentina festeja sus 200 años de vida independiente, conmemorando la Revolución de Mayo. Por ello el gobierno nacional dispuso de una serie de festejos y actos relacionados con la fecha, para dar un marco adecuado a tan especialísima circunstancia.

Ucrania no puedo permanecer al margen de esta oportunidad, como tantas otras colectividades que se manifestaron públicamente en, por ejemplo, la conmemoración del 1er. Centenario de la Revolución de Mayo, en 1910.

Este festejo sería el pretexto ideal para adherirse a la fiesta del Bicentenario y una oportunidad magnífica para dejar un testimonio de importancia material enclavado en algún lugar importante de la Ciudad de Buenos Aires, como ya se hizo antes con la inauguración del monumento a Taras Shevchenko, pero esta vez en una dimensión distinta.

Argentina fue un país generosísimo al recibir a una abundante inmigración ucrania desde hace casi 120 años y que continúa recibiéndonos en estos mismos momentos, como continuidad de una política que se hizo carne y razón de Estado.

Además fue el primer país de Latinoamérica en reconocer la independencia de Ucrania declarada en 1918 y uno de los primeros del mundo en reconocerla nuevamente en 1991.

Estos son motivos más que suficientes para tomar dimensión real de la importancia de Ucrania para con los sentimientos y hasta acciones políticas que posea la Argentina hacia ella.

A modo de ejemplos

El marco de los festejos del 1er. Centenario, en 1910, no puede menos que calificarse de fastuoso y, acorde con esto, las colectividades extranjeras residentes aquí, además de sus respectivos gobiernos, homenajearon a la Argentina con regalos de la calidad e importancia, como por ejemplo, el conocido Monumento de los Españoles o la Torre de los Ingleses, entre otros.

Gobernantes y dignatarios extranjeros visitaron el país, como la Infanta Isabel de Borbón, de España, que sumaron su brillo personal junto a su representación política, a bailes populares, conciertos, exposiciones y un clima festivo a una Argentina que, en ese entonces, estaba ubicada entre las naciones más prósperas del mundo.

También en el marco de los festejos de los 150 años de la Revolución de Mayo, en 1960, hasta Canadá, país que no cuenta con lazos históricos o comerciales de importancia con la Argentina, obsequió un imponente tótem, hoy emplazado en la Plaza Fuerza Aérea Argentina, en el barrio de Retiro.

Propuesta

Por todos estos argumentos, sintiéndome profundamente argentino y amante de Ucrania, como buen hijo de inmigrantes, es que propongo que nuestra colectividad y su gobierno nacional, hoy ya como país independiente y libre, se sumen decididamente a los festejos del Bicentenario de la República Argentina, con un obsequio conmemorativo de envergadura urbanística acorde al acontecimiento.

Sugiero, concretamente, que la Representación Central Ucrania en la República Argentina, junto al Gobierno Nacional Ucranio, en forma conjunta o con dos testimonios distintos, pero dados en el mismo marco de celebración, obsequien a la República Argentina un MONUMENTO o cualquier otro tipo de manifestación artística, para ser emplazado en un paseo público de importancia, a modo de CELEBRACION y AGRADECIMIENTO, pero por sobre todas las cosas, a modo de LAZO FRATERNAL entre dos pueblos libres, que se unen para disfrutar de una fiesta histórica, como preludio de mayores vínculos en lo cultural y comercial.

Estamos a relativamente a poco tiempo de la fecha indicada, por ello debemos de redoblar esfuerzos para la concreción de esta iniciativa y arbitrar los caminos indicados, dentro de la administración pública de ambos países, para la concreción de este proyecto.

Paralelamente, sería conveniente de proponer, previo estudio con el Gobierno Nacional Ucranio, que hasta el mismo Presidente de Ucrania se haga presente en esta celebración, jerarquizando la misma y abriendo puertas para una mayor integración entre los países.

El desafío propuesto en estos papeles no es poco, desde el punto de vista de trabajo, tiempo a dedicar y recursos a movilizar, pero el fruto a recoger también sería de altísimas consecuencias para nuestra colectividad, poniéndola definitivamente en el lugar de peso y representación que le corresponden y a la Nación Ucrania colocándola en un marco preferencial a nivel de lazos fraternales entre pueblos libres, el mayor capital humano que deben de cultivar las naciones.

Pongo mi esfuerzo personal y mi capacidad de trabajo a disposición de esta causa, como otras veces los hice anteriormente, como cuando fue la concreción del proyecto, hoy realidad, de la Plaza Ucrania en la ciudad de Avellaneda.

Queridos Hermanos Ucranios dejo el debate abierto. Solo espero que sea de provecho.

dp

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