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viernes, 4 de octubre de 2024

SAN MARTIN Y EL MARXISMO




Roberto Colimonio y Juan Marcelo Calabria - Miembros de la Academia Nacional Sanmartiniana. Autores de: “San Martín, más allá del bronce”.



San Martín y el Manifiesto Comunista - Por Roberto Colimonio y Juan Marcelo Calabria. 21 de abril de 2018.




El Manifiesto del Partido Comunista (Manifest der Kommunistischen Partei, por su título en alemán), muchas veces llamado simplemente el Manifiesto Comunista, es uno de los tratados políticos más influyentes de la historia de la humanidad.

Consistió en una proclama encargada por la Liga de los Comunistas a los filósofos Karl Marx y Friedrich Engels y fue publicado por primera vez en forma anónima, en Londres, el 21 de febrero de 1848. Cuando redactó el Manifiesto, Karl Marx ya había sido expulsado de Alemania y de Francia por sus ideas socialistas y su activismo; durante su exilio en Londres escribirá casi toda su obra.


"El Manifiesto" fue rápidamente difundido por toda Europa, teniendo especial repercusión en Francia.


La opinión sanmartiniana


Dos años antes de morir, radicado en Boulogne sur-Mer, el Libertador de América José Francisco de San Martín, con 70 años de edad, escribía una interesante carta al entonces Presidente de la República del Perú, Ramón Castilla y Marquesado, quien había servido en su juventud en el ejército español, para luego ingresar en las filas patriotas en 1822, en el último año en que el Gran Capitán ejercía su mandato en Lima.


El otrora Protector del Perú, recibía frecuentemente cartas de los altos dignatarios de los países que había liberado en América, muchos de los cuales habían actuado en la campaña libertadora. Reservado y hasta parco, como lo había sido toda su vida, solía abrirse al diálogo tanto personal como epistolar a partir de alguna anécdota y/o recuerdo que su interlocutor supiera evocar y de ese modo desencadenaba una charla franca y fraterna con el anciano Titán de los Andes.



En esta oportunidad San Martín en carta, fechada el 11 de setiembre de 1848, escribía entre otras muchas cosas al Mariscal Castilla sobre los acontecimientos que se sucedían en Francia y en Europa. Recordemos que la nueva Revolución Francesa que se estaba desarrollando por esos años tenía un condimento de gran repercusión, como fue la publicación del manifiesto comunista del 21.Feb.1848, hechos que lo llevaron a asegurar: "El transcurso del tiempo, que parecía deber mejorar la situación de la Francia después de la revolución de Febrero, no ha producido ningún cambio, y continúa la misma o peor, tanto por los sucesos del 15 de mayo y los de junio, como por la ninguna confianza que inspiran en general los hombres que en la actualidad se hallan al frente de la administración. Las máximas de odio, infiltradas por los demagogos a la clase trabajadora contra los que poseen los diferentes y poderosos partidos en que está dividida la nación; la incertidumbre de una guerra general, muy probable en Europa; la paralización de la industria; el aumento de gastos para un ejército de quinientos cincuenta mil hombres; la disminución notable de las entradas y la desconfianza en las transacciones comerciales, han hecho desaparecer la seguridad, base del crédito público; este triste cuadro no es el más alarmante para los hombres políticos del país; la gran dificultad es el alimentar, en medio de la paralización industriosa, un millón y medio o dos millones de trabajadores que se encontrarán sin ocupación el próximo invierno, y privados de todo recursos de existencia; este porvenir inspira una gran desconfianza, especialmente en París, donde todos los habitantes que tienen algo que perder desean ardientemente que el actual estado de sitio continúe, prefiriendo el gobierno del sable militar a caer en poder de los partidos socialistas".





San Martín demuestra una clara visión de los sucesos políticos y sociales del momento que le toca vivir, y si bien no escatima en juicios de valor y una gran crítica a los acontecimientos que están alumbrando el mundo de ese momento desde su formación e ideas conservadoras, pero siempre consecuente con lo que ha sostenido toda su vida, demuestra una vez más la gran coherencia entre su pensamiento, palabra y acción.


Así el gran líder, aquel que siempre trató de "ahorrar sangre americana", el que fuera de los campos de batalla, donde aseguró la independencia, fue un impulsor de la paz social y los cambios graduales por imperio de las leyes, ve horrorizado la situación de una guerra europea, el hambre, y la poca confianza y seguridad que inspiran los líderes políticos ante tales circunstancias, reflexionando en ese crucial momento de la historia mundial:



"Me resumo el estado de desquicio y trastorno en que se halla la Francia, igualmente que una gran parte de la Europa no permite fijar las ideas sobre las consecuencias y desenlace de esta inmensa revolución, pero lo que presenta más probabilidades en el día, es una guerra civil, la que será difícil de evitar; a menos que, para distraer a los partidos, no se recurra a una guerra europea acompañada de la propaganda revolucionaria, medio funesta, pero que los hombres de partido no consultan las consecuencias".


Fuente: https://www.losandes.com.ar/san-martin-y-el-manifiesto-comunista-por-roberto-colimonio-y-juan-marcelo-calabria/



NOTA DE dp: Por las convulsiones sociales y políticas en París, San Martín decide mudarse al norte del país, justo frente a las costas  del Reino Unido. No es casual esto, tenía una vía de escape en caso de extrema necesidad.




dp




viernes, 2 de agosto de 2024

LA CADENA BALTICA DE LA LIBERTAD




En agosto de 1989 dos millones de personas unieron sus manos hasta formar una cadena humana de 600 kilómetros que cruzaba Estonia, Letonia y Lituania, para lla- mar la atención sobre la situación de los países bálticos y recordar el 50 aniversario del pacto Molotov-Ribbentrop entre la Alemania de Hitler y la Unión Soviética de Sta lin, que condujo a la ocupación de los tres Estados. Ese mismo año, se formaba en Polonia el primer gobierno no comunista de Europa del Este.



En 1989, mientras un impulso democrático recorría Polonia, Hungría y Checoslovaquia, el régimen soviético seguía prevaleciendo en la costa del mar Báltico. Sin embargo, el 23 de agosto de 1989, una inaudita acción de protesta contra la ocupación soviética de Estonia, Letonia y Lituania, a la que se llamó "La Cadena Báltica", puso a estos países en el cami- no hacia la independencia definitiva. En muchos sentidos, estos hechos fueron tan impor-tantes como la Revolución de Terciopelo o la caída del muro de Berlín.

La Cadena Báltica, símbolo de la solidaridad entre los pueblos bálticos en su lucha por la independencia, formó parte de un movimiento de protesta más amplio que tuvo lugar en- tre 1987 y 1990, la llamada "Revolución Cantada". Este nombre se debe a que los mani-festantes solían reunirse en plazas para cantar himnos y canciones nacionales, u ondear banderas y símbolos que habían sido prohibidos durante el régimen soviético.

"Comparable a la oposición no-violenta de Ghandi"

La flamante eurodiputada letona Sandra Kalniete participó activamente en la organización del movimiento popular. Tras estudiar Bellas Artes, se incorporó a la política en 1988 du- rante el movimiento de independencia de Letonia.

"Veinte años después, aún me conmueve cualquier mención a la Cadena Báltica", confie-sa. Asegura que el movimiento "no ha perdido su significado simbólico". "Es una leyenda actual, puede compararse con la oposición no-violenta de Mahatma Gandhi, y ha queda- do grabada en la historia de las batallas por la libertad del siglo XX", dice.

Nacida en Siberia, Rusia, a donde su familia fue deportada desde Letonia durante la ocu-pación soviética, Kalniete sabe lo que significó vivir tras el Telón de Acero. "Espero que Europa no se vuelva a dividir por el Telón de Acero, y que el continente nunca vuelva a guiarse por el temor a sus vecinos", afirma.


Día del lazo negro

El concertista de piano, eurodiputado del Partido Popular Europeo y ex líder de la inde- pendencia de Lituania frente a los soviéticos, Vytautas Landsbergis, recuerda cómo su país conmemora el triste aniversario del "vergonzoso" pacto Molotov-Ribbentrop con "el día del lazo negro, que comenzó a conmemorarse públicamente en 1987".

Pensativo, agrega que "la Cadena Báltica envió un mensaje claro de buena voluntad hacia el mundo: exigimos la libertad y la lograremos de forma pacífica, ¡la violencia y la in- justicia han llegado a su fin!". Recuerda que "la Unión Soviética no se atrevió a utilizar la fuerza, y en diciembre el Congreso de Diputados del Pueblo aprobó una resolución de condena y derogó el Pacto Molotov-Ribbentrop".


Documento oficial de la Unión Europea https://www.europarl.europa.eu/RegData/presse/pr_post_story/2009/ES/03A-DV-PRESSE_STO(2009)07-08(57793)_ES.pdf



dp




miércoles, 10 de julio de 2024

ESTO ES RUSIA EN UCRANIA

 

ALEGORIAS DE LA DESTRUCCION RUSA EN UN HOSPITAL DE NIÑOS EN UCRANIA.  

CUANTO DOLOR SIENTO. 

ESTE GENOCIDIO DEBE TERMINAR CON UN CASTIDO APOCALIPTICO AL INVASOR. 

PROKLATI MOSKALI








dp



miércoles, 5 de junio de 2024

UN "TANTEO" DE GUERRA




Allá en abril del año 82, coincidiendo con la Guerra de Malvinas: Managua y La Habana "tanteaban" el terreno para medir la reacción de Colombia.



Las tensiones —iniciadas en el 79 cuando la Junta Sandinista presidida por Ortega declara la "nulidad" del tratado de límites con Colombia vigente desde 1928— estaban, entonces: EN SU CÚSPIDE.


"Territorio nicaragüense ocupado por Colombia" y, en consecuencia: éste debía ser "expulsado".

El 15 de abril (estamos hablando del año 82) como muestra de músculo y de que estaban "dispuestos a todo" un número indeterminado de cazas MiG-23 cubanos procedentes de aeródromos en Nicaragua voló, rompiendo la barrera del sonido y generando así estampidos sónicos, sobre el archipiélago.


De inmediato se encienden todas las alarmas.

El régimen cubano y los sandinistas nicaragüenses habían provocado, con su acción hostil, un FRENESÍ en la "lejana metrópolis administradora": Bogotá.


(Esto fue el 17 de abril, es decir, unos 2 días después, cuando oficialmente se confirmó la incursión aérea).

Con premura el presidente [de Colombia] Turbay convocó una reunión de "alto gobierno" en Palacio de Nariño. Éste ordena el estado de “alerta militar” (el alistamiento de primer grado de las FF.MM.) y constituye un “teatro de operaciones” comandado por el inspector general del Ejército Nacional.




La conclusión de la reunión había sido que, lejos de ser un hecho fortuito, el país estaba ante un plan de acción PREMEDITADO. En consecuencia: Colombia debía prepararse para una acción de mayor escala.

A continuación se produjo tal despliegue militar que, el 80% del potencial naval de la Armada, llegó a ser concentrado en aguas del Caribe Occidental.

El submarino ARC Tayrona que, junto a su gemelo el ARC Pijao, se mantuvo sumergido ocupando alternativamente posiciones en las proximidades de San Andrés y Providencia (islas principales).


Los Mirage 5 de la fuerza aérea se dispersaron en misión de intercepción y "caza" de los MiG-23.


El general Numa Pompilio incluso los retó —a los cubanos— pidiéndoles regresar: "Esperamos que esos aviones vuelvan y ojalá hoy" dijo a la prensa.

En tierra, la guarnición destacada en el archipiélago se reforzó con más de 2.000 hombres adicionales y se convertía, así, en una fuerza de avanzada.

Con centenares de efectivos militares, modernas armas y el incondicional apoyo de sus habitantes, el Gobierno Nacional y las Fuerzas Militares garantizan la soberanía de Colombia sobre San Andrés y Providencia, así como en los cayos que reclama Nicaragua. El poderío militar se advierte en el mismo San Andrés, donde acaba de ser fundado un batallón que opera a la manera de un puesto de mando adelantado y cuenta con modernas armas de combate, capaces de hacer frente a un supuesto ataque del agresor. 


Los submarinos Tayrona y Pijao cumplen misiones de vigilancia a lo largo y ancho del archipiélago, y decenas de aviones T-33 y Mirage sobrevuelan nuestras aguas en esa jurisdicción. La presencia militar ha hecho que las gentes de San Andrés y Providencia recobren su tranquilidad, al sentirse protegidas y defendidas por nuestros efectivos. "Somos de Colombia y no queremos invasores" dicen los isleños al comentar versiones sobre supuestas amenazas de Nicaragua de invadir el 


El presidente Turbay (colombiano de primera generación, era hijo de inmigrantes libaneses) viajó incluso al archipiélago y, al concluir los trabajos de mejoramiento de la señal de televisión en las islas —por medio de los cuales pudieron recibir la programación continental colombiana en directo— respondió: "(…) que habrán de llevar a todos la sensación inequívoca de que esta [San Andrés] es la mejor parte de la avanzada territorial de la democracia colombiana"


La decisión estaba más que tomada: si querían "expulsar" a Colombia de ahí, habrían de enfrentarla primero en el campo de batalla. "San Andrés es parte del territorio colombiano y eso no se discute con nadie" [1] remató diciendo, tajante, el ministro de Relaciones Exteriores, Sr. Lemos Simmonds.

Ahora correspondía a cubanos y nicaragüenses decidir…. si querían iniciar una guerra: Colombia estaba dispuesta a afrontarla. ¿Y qué creen? No osaron volver a aparecerse.

Colombia ratificaba, de esta manera, su soberanía sobre un archipiélago de —en ese entonces— más de 35 mil habitantes, 3 islas principales, 4 islotes, 12 cayos, 4 bancos y poco más de 330.000 km² de Zona Económica Exclusiva rica en hidrocarburos y recursos pesqueros.


A partir de entonces Nicaragua descartó la idea de tomarlas por manu militari.

Turbay estuvo a la altura en la salvaguarda de los más altos intereses nacionales y frenó, con ello, una potencial agresión movilizando tropas, fragatas, submarinos y los mirages.

¿Querían saber hasta donde llegaría Colombia para defender a San Andrés? Ahí tenían su respuesta.



Autor: Sebastián Wolff en @Quora



dp





jueves, 30 de mayo de 2024

DESPEDIDA EN EL MURO



 Despidiéndose en el muro, 23 de agosto de 1961, Berlín. Obra de Horst Siegmann.

Detrás de esta fotografía se ocultó una extraordinaria historia que no se destapó hasta casi 6 décadas más tarde.


Las muchachas de la foto son Rosmarie y Kriemhild, dos amigas del colegio. Todos los días Rosmarie, que vivía en el sector este de Berlín, iba al colegio de Neukölln en el sector oeste donde vivía su amiga Kriemhild. En agosto comienza a levantarse el muro de Berln que separa el barrio de las dos amigas.


Desde el 13 de agosto no se habían podido ver. La ciudad estaba dividida. Entonces Kreimhild, desde el lado oeste del muro, aparece en la calle, Rosmarie la ve y se acerca. En el muro un guardia observa como las dos amigas se aproximan pero no hace nada por detenerlas. Se coloca cerca de ellas para evitar que la chica salte el muro.


Mientras las dos muchachas se dicen adios, aparece el fotógrafo Horst Siegmann y les saca una foto. Esta imagen se vuelve un icono y se cuelga en el museo de Treptow, el museo del barrio de Rosemarie. Allí, 57 años más tarde alguien que trabajaba en el museo la vio y se preguntó ¿quiénes son estas chicas? ¿qué fue de ellas? Con el visto bueno de sus superiores lanza su pregunta en un periódico "¿Quién son estas mujeres que se encontraron en la calle Harzer el 23 de agosto de 1961?"


Un antiguo compañero de Rosemarie ve el titular y contacta con ella.

- En Berlín te están buscando para que hables de la foto de despedida con Kriemhild.


Aquello no fue una despedida.


El 13 de agosto de 1961 comienza a construirse el muro de Berlín, y el padre de Rosemarie que trabajaba en el lado oeste decide quedarse en ese lado. Pero no renuncia a su familia, así que traza un plan para sacarla. Tenía que contactar con su mujer y su hija para contarles el plan pero ¿cómo hacerlo? En casa no había teléfono, mandar una carta era peligroso,… El contacto fue Kriemhild, la amiga de su hija.


Kriemhild quedó con Rosemarie para despedirse y como se ve en la imagen ampliada le pasa el plan de fuga que había ideado su padre.

A los pocos días del encuentro, Rosemarie y su madre tomaron las pocas pertenencias que tenían y salieron por la ventana trasera. Atravesaron patios y casas, hasta llegar a una ventana que daba al lado oeste. En la calle les esperaba una camioneta de la policía de Berlín occidental. Corrieron hacia ella. Un guardia del este las vio pero ya era tarde. Habían conseguido entrar en la camioneta, estaban salvadas.



Fuente: @Datos que no sabias



Nota de dp: siempre las huidas eran desde el sector oriental al occidental. Del comunismo a la libertad de occidente. Nunca fue al revés.

Los números de la osadìa: 239 muertos en el intento, 260 personas heridas, 3.221 personas apresadas



dp 



Soldado de Alemania Oriental en plena huida, justo antes del levantamiento del muro