Mostrando las entradas con la etiqueta AUTORITARISMO. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta AUTORITARISMO. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de marzo de 2021

CUANDO FUIMOS LOS Nro. 1 DEL MUNDO

 

En 1895 Argentina tuvo el PBI per cápita más alto del mundo, ¿qué salió mal?


Por Marcelo Duclos


17 de Abril de 2018





Es sabido que hacia finales del siglo XIX Argentina había logrado posicionarse como uno de los países más ricos del planeta. A la hora de elegir, por aquellos años, un destino para emigrar, daba exactamente lo mismo ir a Nueva York o a Buenos Aires. Muchas familias que salían de Europa u Oriente Medio quedaron divididas entre Estados Unidos y Argentina, ya que un destino u otro se podía decidir a partir de un boleto más económico o a un horario de salida del barco.

Se ubica ese proceso virtuoso entre 1880 y 1940, años en que la mayoría de inmigrantes decidieron que Argentina sería un buen lugar para vivir, con oportunidades laborales, paz, libertad religiosa y un porvenir para la familia.

Los recién llegados seguramente no imaginaron que el "sueño argentino" se convertiría en la realidad muy pronto. De la mano del esfuerzo y el trabajo la mayoría se convirtió en propietarios y comerciantes exitosos. Pero probablemente lo más difícil de advertir era que todo quedaría en la nada. Que ese crecimiento se estancó y que el país que se convirtió en una potencia desarrollada, en un par de décadas pasó a ser el único caso de estudio de "desdesarrollo", como alternativa a los países desarrollados, en desarrollo y no desarrollados.

Lo que siempre se comentó acerca de la opulencia argentina de aquellos años era que el país se encontraba en una élite de cinco países de posición privilegiada. Sin embargo, una actualización del Maddison Historical Statistics reveló que en 1895 y 1896 Argentina no era uno de los países más ricos, sino el número uno, con el PBI per cápita más alto del mundo.
Los siguientes puestos fueron para Estados Unidos, Bélgica, Australia, Reino Unido y Nueva Zelanda.


El historiador económico Angus Maddison (1926-2010) se dedicó a recolectar los datos para la realización de estadísticas, con importantes investigaciones, sobre todo previas a 1960. Luego de su muerte, la Universidad de Groningen continuó con su legado con el "Proyecto Maddison".

¿Cómo se explica el éxito?

Luego de la Revolución de Mayo en 1810 y la Independencia en 1816, Argentina no pudo encontrar fácilmente un modelo de prosperidad. Luego de los gobiernos de Juan Manuel de Rosas, y su derrocamiento en la Batalla de Caseros (1852), el país tomó el proyecto de Constitución de Juan Bautista Alberdi (1853/60), de clara orientación liberal. El nuevo marco político y legal fue proinmigración, defendió la libre empresa, mantuvo al Estado apartado del desarrollo productivo y se limitó a ofrecer el marco jurídico apropiado dentro de un Estado de derecho. Los resultados en materia de atracción de inmigrantes, en crecimiento, desarrollo económico y ahora en estadísticas son tan claros, que no merecen ninguna explicación. La relación entre las políticas aplicadas y los resultados son tan evidentes como el caso opuesto en la Venezuela actual.

¿Cómo se explica la decadencia?

Como hacen falta pocos años para cosechar buenos resultados, también en poco tiempo se puede arruinar un proceso virtuoso. Luego de las tres presidencias constitucionales, producto de elecciones libres y democráticas, en 1930 Argentina sufre su primer golpe de Estado militar. El daño institucional fue aún mayor cuando la Corte Suprema de Justicia de entonces avaló la figura del gobierno de facto que cortó con la democracia incipiente. Luego de la lucha entre radicales y conservadores, un nuevo alzamiento militar en 1945 terminó con la llegada de Juan Domingo Perón al año siguiente a la presidencia.

Allí se cambió la Constitución, que pasó de un modelo liberal a desconocer la inviolabilidad de la propiedad privada, en el marco de un fascismo inspirado en el modelo italiano de Benito Mussolini. Luego del golpe que derrocó a Perón en 1955, ya la Constitución que se puso en vigencia era un híbrido entre las de Alberdi y Perón. Aunque estaba el espíritu liberal de los Artículos 14 y 19 , apareció el 14 bis con los "derechos sociales", herencia del peronismo.


A partir de ese momento todo fue estatismo, crisis de déficit, inflación y parches insuficientes que se convirtieron en soluciones tan precarias como contraproducentes en el largo plazo. La solución para el futuro, aunque resulte paradójico, está en los libros de historia. La única diferencia con relación al boom que vivió la Argentina fundacional con el que puede venir en el futuro, es que la tecnología y la globalización podrían hacerlo mucho más fácil, rápido, sencillo y exponencial.


¿Es demasiado tarde para retomar el rumbo?

Si no nos conformamos con la nostalgia y queremos aprovechar las oportunidades y potenciales que tenemos para volver a ser, debemos tener en claro el camino, con la misma claridad conceptual de un Alberdi o un Sarmiento, que hasta se daban el lujo de pelearse entre ellos. Cuando vemos las discusiones y las aptitudes intelectuales de nuestra clase política actual, el panorama parece sombrío.

La Argentina de hoy nos muestra una discusión entre una oposición que propone la más impúdica decadencia y un oficialismo que manifiesta buenas intenciones y poco más, porque considera que no es momento político de algo mínimamente más audaz. Julio Argentino Roca, que se le plantó a la Iglesia Católica en 1884 para quitarle el registro de personas y crear un registro civil laico, se revuelca en la tumba. Las autoridades de hoy le tienen más temor al sindicato docente que lo que en su momento le tuvieron los héroes de la patria al ejército de Rosas.

Seguramente las dos primeras asignaturas que tenemos son las de poner el Estado en su lugar y cambiar la concepción acerca del comercio. Dejar de mirar el libre intercambio (interno y externo) como algo digno de sospecha y abrazarlo como un salvavidas en aguas profundas, porque es lo que es.

Cuando un trabajador pueda pasar por la puerta de un comercio que tenga en su vidriera el famoso letrero de "Se necesita personal" para ingresar y trabajar, y se pueda emprender y producir sin la pesada carga gubernamental, volveremos a ser lo que fuimos… y más.




Fuente: https://www.infobae.com/opinion/2018/04/17/en-1895-argentina-tuvo-pbi-per-capita-mas-alto-del-mundo-que-salio-mal/


dp





jueves, 26 de noviembre de 2020

UNA LAPIDA NO OCULTARA LA INFAMIA DEL GOBIERNO

 


Falleció Diego Armando Maradona, el más grande de la historia del fútbol mundial, aunque una persona controvercial, contradictoria y  cruel.

Grité su segundo gol a los ingleses en México 86 hasta quedar completamente disfónico y lloré cuando dió positivo el anti doping en el Mundial de 1994.

Claramente no fue un ejemplo de vida...pero fue el más grande como futbolista.

Ahora, en plena pandemia, el gobierno de Argentina, en forma completamente demagógica e hipócrita usará su fallecimiento con fines políticos, para así atenuar el desastre económico y de salud pública que ha provocado, al velarlo en la mismísima Casa Rosada.

Se prohibe el ingreso de ciudadanos a varias provincias recostándose en la necesitad de evitar la propagación de la pandemia. Se impide la libre circulación de personas que necesitan tratarse por problemas de salud o para despedirse de familiares moribundos, pero se fomenta un velatorio masivo, donde se espera la concurrencia de decenas de miles de personas, que seguramente con total sinceridad quieren despedir a su ídolo, pero que ahora serán expuestos a los peligros del contagio masivo. Se permitirá el ingreso al país de periodistas de todo el mundo, sin necesidad de cuarentena, para cubrir todo lo relacionado con el difunto, cuando a un ciudadano común no se le permite hacer casi nada, menos viajar.

El gobierno demostró su amoralidad una vez más, porque poseen una doble vara. La que mide a los propios y la que mide a los opositores.

Los funcionarios de gobierno se exhiben sin barbijos, sin cuidar distancia sanitaria, agasajan a amigos como Evo Morales o a otros con comidas en al Quinta de Olivos, pero a un ciudadano común se le prohibe ir a un velatorio de un familiar, festejar un cumpleaños, casarse o hacerse un tratamiento médico que requiere un traslado largo.

Nos dicen de esta forma que los partidarios pueden hacer lo que quieran, incluso manifestaciones de adictos en forma masiva, porque ahi el virus no actúa? En cambio si lo hace en las manifestaciones opositoras?.

Los muertos propios son considerados automáticamente como muertos por la Patria y los opositores son considerados como "contreras" que solo merecen ese destino.

Ahora quieren seguir dando "pan y circo" a la gente, con el velatorio de Maradona, solo para ocultar el desastre económico y el peor manejo del mundo en cuestiones sanitarias, con el mayor número de muertos por cada cien mil contagiados por el Convid 19.

Usan el palacio presidencial para conseguir réditos políticos, cuando esto no corresponde bajo ninguna circunstancia, más teniendo en cuenta que no falleció un expresidente o prócer ilustre, solo el mejor de los futbolistas.

Pero este era simpatizante del régimen K, es por eso que debemos honrarlo y costear su velorio con los impuestos públicos, cuando fue amigo personal de dictadores como Fidel Castro, también fallecido un 25 de noviembre, Chávez o Maduro.

Pero los muertos simpatizantes son inmediatamente santificados. Los muertos opositores "por algo habrán muerto". Para esto usan el mismo argumento que la última dictadura militar.

El régimen pide no se use a víctimas con propósitos políticos, como el caso del padre que tuvo que cargar a su hija en brazos, por kilómetros, para llegarla al médico. Pero consideran y no dudan en usar a los propios en nombre de la Patria.

En su momento, porque no velaron a un fiscal de la República de la misma manera?.

Claro, fue en "contrera gorila" que se atrevió a insinuar una denuncia contra la entonces Presidente.

Tendremos ahora duelo nacional de tres días. Decenas de miles de manifestantes en la calle que no correrán ningún riesgo sanitario y que dejarán de pensar en las devaluaciones constantes, aumento de la inflación en forma dramática, licuación de los salarios de activos y pasivos, inseguridad en crecimiento, narco en crecimiento, pero tendrán su circo montado sobre legítimos sentimientos que hipócritamente serán canalizados con fines partidarios.

Pero ni una lápida podrá ocultar la infamia de este gobierno.


dp 



Nota del autor, del día 26/11 a las 15 hs: al llegar Crsitina Fernández de Kirchner se cerrá el acceso de público a la Casa Rosada, para cuidar de su salud? Porque en verdad no resiste mezclarse con el pueblo? Porqué ese privilegio?. Mientras en la calle el operativo de seguridad, que tuvo CONTROL EXCLUSIVO DEL GOBIERNO NACIONAL, intentaba dispersar a la gente que no podía acceder al velorio, apelando a la violencia indiscriminada. Otra ceremonia sostenida por intenciones demagógicas.



Luego de la represión anunciaron tres horas más de velatorio. Para qué todo ese despliegue represivo? Solo para que continúe el montaje circense.





viernes, 25 de septiembre de 2020

LA PATRIA ES EL OTRO Y EL MERITO



 
    Hace pocos días se empezó a escuchar toda una línea argumentativa expresada por el gobierno de Alberto Fernández en contra del mérito individual, como forma de desprestigio hacia logros personales en beneficio de presuntos logros colectivos.

El mérito individual y el éxito que este trae tiene como destinatario final la sociedad toda, porque al lograrse elevar el nivel de vida, educacional, solidario y el grado de compromiso, se logra el avance del conjunto.

Como este gobierno tiránico solo busca convertirnos en “Hombres masa” para nada puede estar de acuerdo con los logros individuales.


Hasta el mismo Papa fantoche salió a decir lo mismo, en contra del mérito, como buen cumpa cómplice de la misma ideología totalitaria.


Este no es el primer intento de imposición de nefastos principios filosóficos que tratan de desviar el foco del mismo progreso, en todo sentido, incluso de trasladar culpabilidades a otras personas, como método de lograr impunidad para sus actos, sean cualas sean estos.


Por eso acuñaron la frase “La Patria es el Otro”, de decir la Patria debe “demandarle” (tal cual reza la frase de juramentación de la mayoría de los representantes públicos) al “otro” lo que yo hago o digo, dándome impunidad total para cometer abusos, robos y cualquier desmán que se le ocurra cometer a una persona. Si total, las consecuencias las paga el otro, porque es la Patria. Yo no lo soy, según este razonamiento.


Parece la frase algo altruista en un primer momento, “La Patria es el Otro”, cuando en verdad es una perversión canallesca, producto de mentes manipuladores y amorales.


No tienen moral, porque el inmoral está consciente de sus actos, pero el amoral no tiene sentido de culpa y al no tenerlo es capaz de cualquier cosa, sin límites éticos.


Por eso se toma al Estado como verdadero botín de guerra, para saquearlo, por lo consideran un premio de su propiedad.  Por eso hasta se puede mandar a matar a un presunto enemigo, porque no se tiene ni un gramo de conciencia que lo haga arrepentirse.


Nos encontramos en manos de pervertidos que disponen de la vida y de la muerte a su antojo. Que son corruptos por naturaleza. Mentirosos plenos. Sinvergüenzas asumidos, que hasta presumen públicamente de sus fechorías.


Debemos hacer algo, porque de lo contrario nuestro destino será trágico. Moriremos estancados y degradados. Nuestro trabajo no valdrá nada, porque no hay mérito en el mismo y porque encima ellos no tendrán la culpa de nada, porque siempre es el otro, nosotros, los que serán responsables.




dp 



La gran manipulación



jueves, 3 de septiembre de 2020

90 AÑOS DE INFAMIA






El próximo 6 de Septiembre, se cumplen 90 años del golpe de estado, primero de la historia, que se produce en la Argentina contra un gobierno constitucional.

Ahí se terminó el orden legal y un proceso, no sin avatares, que se inicia luego de la caída del dictador Juan Manuel de Rosas en 1852.

Este proceso llevó al país desde el salvajismo y la pobreza casi absoluta a ser la primer potencia del mundo en ingreso per capita en 1895 y 1896 (ver Informe Madison, Universidad de Groningen, Holanda), amén de dar al país un proyecto político y social que convirtió a la Argentina en esa potencia, asilo de inmigrantes que escapaban de condiciones miserables que había en Europa, fuente educativa y de cultura, y capacidad de dar movilidad social ascendente e integración a los pobres y clase media, en forma inédita en el mundo.




Estos son datos objetivos, más allá de lo se pueda opinar sobre ideología o lectura fuera de contexto.

El golpe del 30 quiebra ese orden progresista y sumerge al país en la corrupción institucional más cruel que vivió y vive la Argentina, donde quedó consagrada la impunidad, el apartamiento de las leyes y la degradación del trabajo y la educación.

En ese momento comenzó a jugar un rol destacado un personaje que es síntesis de la decadencia, el entonces Capitán del Ejército Juan Domingo Perón, quien fue Edecán del golpista del General Uriburu, y quien usa esta juvenil experiencia adquirida para proyectarse en su carrera militar y política, que se ve coronada en el golpe de 1943.


Perón y Uriburu llegando a la Rosada en 1930


Golpe que apuesta a ubicarse al lado del nazismo, haciendo una pésima lectura de la realidad, mal que los sigue aquejando al día de hoy, donde construyen “su” realidad dándose el lujo de navegar en aguas muy turbulentas que terminan de hundir al barco. Y ese barco es nuestro país. Con esta alineación con el nazismo nos hicieron perder el tren de la historia.

Ahí nace el peronismo, en otro golpe de estado y que en menos de tres años se encumbra en el poder hasta el día de hoy, con muy pocas interrupciones, provocadas por otros golpes de estado y circunstanciales gobiernos de otro color político, que siempre fueron jaqueados por el desplazado peronismo.

El informe Madison que antes mencioné, muestra claramente como hay un punto de inflexión pronunciado en 1930, la involución del desarrollo nacional en esa década, la lenta caída de la economía, hasta que en 1950 (pleno gobierno de Perón) la Argentina comienza a caer en forma acelerada, hasta el pozo sin fondo donde nos encontramos hoy y que nos dice que estamos alrededor del puesto 60 en la escala de desarrollo. 

Pasamos de ser acreedores del Reino Unido y Estados Unidos, por venta de alimentos y materias primas durante la guerra, a deudores caprichosos. 

Se firmó en 1954 el primer acuerdo con el mismísimo demonio, el Fondo Monetario Internacional (adivinen quien gobernada?) mientras se pactaba con la California Oil la explotación del petróleo, empresa cuyo dueño era el Belsebú de Rockefeller (ex Standard Oil). Pero se seguía cantando que se combatía al capital.

Nos dieron, además a Isabelita, López Rega, Firmenich, los Montoneros, la AAA, Menem, Duhalde y ahora a los psico bolches de La Cámpora. De extrema derecha a la extrema izquierda, sin distinción alguna, porque todo les viene bien.

Sembraron la Argentina de cadáveres desde los años 70 y hace poco nos plantaron un fiscal de la Nación muerto luego de denunciar a la Presidente de la República.

Fuimos potencia y hoy damos lástima. Fuimos ejemplo de desarrollo cultural, educativo, industrial, del campo, para hoy ver institucionalizada la corrupción, la impunidad, los subsidios masivos que apartan de la gente del culto al trabajo y la educación y, recientemente, la entrada del narcotráfico que termina de derrumbarnos física y éticamente, cuando ya estamos realmente muy mal.

Este logró el nuevo fenómeno político del Kirchnerismo que, amparándose en ese primitivo peronismo, ya plenamente totalitario, nos quiere imponer un régimen de dictadura, y ahora de la mano de puro nepotismo. De marido a esposa y con el hijo tratando de convertirse en el siguiente ungido.

Pretenden usar la pandemia para amordazarnos, meternos pánico, mantenernos privados de la libertad y así tener las manos libres para lograr el control absoluto. Esto es manipulación y abuso de poder. Pero de a poco la tendencia de sometimiento está terminando.

Lo ocurrido en el Congreso esta semana, con la manipulación del manejo de la Cámara de Diputados, la libertad de movimientos que tienen algunas organizaciones para usurpar campos o bienes privados en general, el intento de reforma judicial, que solo oculta el sometimiento de otro poder de la República a la voluntad del Ejecutivo todo poderoso, que ya demostró que puede avasallar al Congreso cuando quiera, nos muestras un camino negro en intenciones y en consecuencias.

Esto se dirime en estos días y por lo que se ve esto termina en el sometimiento o en la liberación. Solo espero que el método que nos lleve a una u otra salida, sea lo menos cruento posible.

Han pasado 90 años, creo que llegó el momento de poner punto final a los abusos y encauzar a la Argentina en la senda del progreso y la plena vigencia de las libertades.

Si somos libres lo demás no importante nada, porque con libertad vamos a construir una sociedad más justa, equilibrada, próspera y pacífica… de una vez por todas. Sino, estamos acabados.


dp 


Pobre pingüino que ahora es tomado como representación del Kirchnerismo



Publicado por En La Mira, de Avellaneda, http://www.enlamira.info/noticias/1724/90-anos-de-infamia 5 5/9/2020


domingo, 16 de agosto de 2020

LA RESPONSABILIDAD FRANQUISTA EN EL HOLOCAUSTO


  • Han pasado 74 años desde que se abrieron las puertas de los campos de concentración nazis y 43 de la muerte de nuestro dictador. ¿No es hora ya de contar la verdad y de recordar lo que realmente sucedió?



Este domingo se celebra en todo el planeta el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. La fecha no fue elegida al azar. Fue un 27 de enero de 1945 cuando las tropas soviéticas liberaron la mayor factoría de la muerte de la Historia: el campo de concentración de Auschwitz. En las próximas horas se realizarán, también en nuestro país, decenas de actos para recordar a quienes sufrieron en sus carnes las garras del nazismo. Políticos y simples ciudadanos pensaremos en los millones de judíos exterminados y volveremos a maldecir a Hitler, a sus lugartenientes y a todos y cada uno de los europeos que hicieron suya la ideología nacionalsocialista.

Es bueno y necesario que sea así. La comunidad hebrea fue la principal víctima y los dirigentes de la Alemania nazi los mayores verdugos. “Principal víctima”, pero no la única; “mayores verdugos”, pero con numerosos cómplices. Por ello, sin restar protagonismo al genocidio judío, no deberíamos olvidar al resto de colectivos que estuvieron en el punto de mira del Reich: gitanos, soviéticos, polacos, homosexuales, testigos de Jehová… Una lista casi interminable en la que nosotros, especialmente, debemos incluir a más de 9.300 españoles y españolas que pasaron por los campos de la muerte de Hitler. Todos ellos provenían del entorno de la democracia republicana, liquidada por una sublevación militar respaldada por la Italia fascista y la Alemania nazi. Afortunadamente, cada año son más los municipios españoles que aprovechan el 27 de enero para homenajear no solo a los judíos, sino también a sus vecinos… A esos paisanos que sufrieron y/o murieron en campos de concentración como Mauthausen, Buchenwald, Dachau o Ravensbrück. Queda mucho por hacer, sobre todo a nivel estatal, pero hemos dado importantes pasos en el reconocimiento de estos compatriotas.
Otra cosa bien diferente es lo que ocurre cuando hablamos de los verdugos de aquel Holocausto. En esto no somos la excepción. Al resto de naciones europeas les ha costado y les cuesta reconocer su responsabilidad en aquellos crímenes. Francia no asumió públicamente hasta 1995 la culpabilidad de sus compatriotas colaboracionistas en la deportación de judíos a los campos de exterminio. Holanda, Bélgica o Ucrania siguen hoy minimizando la demostrada complicidad de buena parte de sus sociedades con los ocupantes alemanes. En Estados Unidos no quieren que se les recuerde el antisemitismo exhibido por no pocos políticos, empresarios y ciudadanos norteamericanos. Aún menos quieren oír hablar en Washington o en Nueva York de la ayuda prestada a Hitler para invadir Europa por algunas de sus multinacionales: la Standard Oil suministró el combustible que el líder nazi necesitaba para sus vehículos, made in USA, fabricados y vendidos por la Ford y por la General Motors. El remate, y nunca mejor dicho, lo firmó IBM poniendo sus equipos preinformáticos al servicio del Reich para elaborar los censos de judíos que facilitarían su exterminio.


Y en España… En España fue aún peor. Uno de los muchos capítulos que el franquismo borró de los libros de Historia fue su odio hacia los judíos y su complicidad no solo con el nazismo, sino también con el Holocausto. No mencionaré hoy las pruebas documentales que demuestran la responsabilidad directa de Franco en la deportación de aquellos 9.300 españoles a los campos de concentración, de los que 5.500 fueron asesinados. Esas evidencias han calado ya, afortunadamente, en buena parte de nuestra sociedad. En estas vísperas del 27 de enero, lo que también toca es recordar cuál fue la actitud del franquismo hacia los judíos.
La España de Franco se construyó, entre otras cosas, reivindicando la herencia antisemita de los Reyes Católicos. “Crearemos campos de concentración para vagos y maleantes; para masones y judíos (…) En territorio nacional no puede quedar ni un judío, ni un masón, ni un rojo”. Titulares como este, de un diario falangista de Cádiz en 1937, pudieron leerse durante toda la guerra contra la República. Tras triunfar la sublevación militar se cerraron las sinagogas y se prohibió a los judíos profesar su religión. Aunque la comunidad israelita era muy pequeña, en ciudades como Ceuta y Melilla donde sí tenía cierta visibilidad se produjeron ataques contra sus miembros. Las humillaciones más frecuentes fueron protagonizadas por falangistas que cortaban, en plena calle, los llamativos rizos que lucían en sus cabelleras los hombres y les obligaban a pasear por la vía pública mientras vaciaban sus intestinos debido a una forzada ingesta de aceite de ricino.
El nuevo régimen surgido tras la guerra no ocultaba su odio al judío y su respaldo a la “limpieza” emprendida por Hitler. Así lo verbalizó en numerosas ocasiones el propio Franco. Un buen ejemplo es su discurso de fin de año, pronunciado ocho meses después de la rendición republicana: “Ahora comprenderéis los motivos que han llevado a distintas naciones a combatir y a alejar de sus actividades a aquellas razas en que la codicia y el interés son el estigma que les caracteriza, ya que su predominio en la sociedad es causa de perturbación y de peligro para el logro de su destino histórico. Nosotros, que por la gracia de Dios y la clara visión de los Reyes Católicos, hace siglos nos liberamos de tan pesada carga, no podemos permanecer indiferentes ante esta nueva floración de espíritus codiciosos y egoístas”.
Durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, el régimen y su prensa no solo justificaron, sino que jalearon la persecución del pueblo hebreo. Manuel Aznar, abuelo del expresidente del Gobierno, escribió en ABC poco antes del inicio de las deportaciones en Francia: “Legiones de judíos y de masones cayeron sobre el pueblo francés como sobre un botín inmenso y allí hicieron cebo y carne para sus apetitos”. Lógicamente, cuando se “limpió” París de esas “legiones” de malvados judíos, la reacción de la prensa del Movimiento, teledirigida desde la cúpula franquista, fue de euforia: “Si es la raza perseguida, es por la maldición divina que lleva encima (…) Esos judíos que en Francia, Grecia, Turquía, Italia y costas africanas preparan sus maletas, son un indicio de aquel viejo tesón español de no admitir jamás lo antiespañol y de reconocer solo lo español y cristiano”; “Era de esperar la resistencia de muchos judíos a mostrar la estrella de Sión y el descaro de otros que la exhibían con más insolencia que circunspección. Y la aspiración de otros de frecuentar medios y lugares en que repugnaba la presencia de una casta internacional que es la responsable de los males que afligen a Europa. Ha desenlazado todo esto en un programa gubernativo que se propone resolver con criterio riguroso, implacable, el problema de convivencia entre la población y el elemento hebreo (…) Hoy no me he topado en la calle ni en el Metro con ninguna estrella amarilla. Es un indicio, acaso una prueba, de que la eliminación responde a un designio definitivo e inapelable”.
El régimen conoció y aplaudió cada paso hacia el Holocausto final dado por las huestes de Hitler, tal y como se reflejaba en los discursos y en las informaciones dictadas por el servicio de propaganda franquista y publicadas en los diarios: “Esta Segunda Guerra Mundial, según la profecía del Führer, acabará con la raza judía”; “El gobernador de Varsovia ha publicado un decreto prohibiendo que los habitantes de los barrios judíos se mezclen con el resto de los habitantes de Varsovia. Este decreto ha sido muy bien acogido…”; “El barrio judío de París. Saint Antoine ha sido fumigado, desinfectado mediante la eliminación del censo israelita, el cual acaba de ser conducido a campos de concentración”. Eran los tiempos en que cerca de 50.000 españoles combatían en la División Azul bajo las órdenes del Führer. Los españolitos de a pie leían emocionados las crónicas de Andrés Gaytan, que viajaba con los divisionarios y escribía cosas como esta: “Cuando en alguno de los pueblos donde hemos descansado había judíos, se notaba la diferencia que existe entre esta raza y las demás”; “los judíos, que en su carne pagan todos los pecados de su estirpe maldecida, tienen una mirada tierna de perro apaleado cuando el soldado español no le maltrata sin motivos”.  
Mucho más graves que las palabras fueron los hechos. Franco cerró las fronteras e impidió la llegada de los judíos que intentaban escapar desde la Francia ocupada por los nazis. Salvo excepciones, el paso solo se permitió a aquellos que poseían un visado de entrada a Portugal. De hecho, el Gobierno franquista cesó y castigó a sus diplomáticos que, desobedeciendo sus órdenes, se dedicaban a salvar vidas. Así le pasó al cónsul español en Burdeos, Eduardo Propper de Callejón. Rescatar de la muerte a miles de judíos a los que entregó un visado español provocó su relevo, su envío al ingrato consultado de Larache en el norte de África y le imposibilitó de por vida ascender al cargo de embajador.
En Francia, mientras tanto, los diplomáticos españoles solo recibieron de Madrid dos instrucciones: por un lado, no inmiscuirse en la política de los dirigentes nazis y del Gobierno colaboracionista de Vichy; por otro, hacer las gestiones oportunas ante las autoridades para hacerse cargo de las propiedades y de los bienes que abandonaban los judíos de origen español tras ser deportados. El dinero sí interesaba, las personas no. Estos y el resto de cónsules y embajadores informaron puntualmente a Franco sobre el incremento en el ritmo de los asesinatos y de las deportaciones a los campos de concentración.
Algunos embajadores, como Miguel Ángel de Muguiro en Budapest, se apoyaron en un decreto aprobado durante la dictadura de Primo de Rivera que permitía a los judíos de origen sefardí acceder a la nacionalidad española. De Muguiro lo empleó como argumento para conceder pasaportes españoles a centenares de judíos, lo que le costó el puesto y su inmediata repatriación. Su sucesor, Ángel Sanz Briz, continuó con la misma estrategia: también incumplió las órdenes que llegaban de Madrid y logró salvar así a unas 5.000 personas.
Ese antiguo decreto habría permitido a Franco salvar de las cámaras de gas a decenas de miles de judíos. En enero de 1943, en pleno arranque de La Solución Final, Hitler envió una circular a todos sus aliados, entre los que se encontraba España. En ella les daba un plazo de tres meses para “repatriar a sus judíos” de la Europa ocupada. En caso de no hacerlo, no había que ser muy listo para saber que su destino serían los campos de trabajo y/o exterminio. La respuesta que llegó desde Madrid fue de un absoluto desinterés, tal y como reflejaron en sus informes los diplomáticos alemanes. Tanto fue así que el Ministerio de Asuntos Exteriores franquista exigió a sus diplomáticos que se interesaran “solo por aquellos judíos de INDISCUTIBLE nacionalidad española”. Centenares de familias, cuyos ancestros provenían de la Península, acudieron en vano a nuestras sedes diplomáticas para pedir un pasaporte o un salvoconducto que les habría conducido hacia la vida. El resultado final fue desolador. Miles de sefardíes, 50.000 solo de la ciudad de Salónica, acabaron en las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau como consecuencia de esta meditada y premeditada inacción del Gobierno franquista.
En los momentos finales de la guerra, cuando ya se daba por segura la derrota de Hitler, Franco giró hacia los Aliados para intentar garantizar su supervivencia. Desde aquel mismo momento y durante los cuarenta años de dictadura los jerarcas del régimen se ocuparon de destruir la documentación que les señalaba como cómplices directos del nazismo. Tuvieron cuatro décadas para realizar ese trabajo y para reescribir una historia manipulada que continuamos estudiando las generaciones que crecimos en democracia.
Han pasado 74 años desde que se abrieron las puertas de los campos de concentración nazis y 43 de la muerte de nuestro dictador. ¿No es hora ya de contar la verdad y de recordar lo que realmente sucedió? ¿No es hora de señalar con el dedo a Franco cada Día del Holocausto?

Publicado el 
24 de enero de 2019 - 21:33 h

Publicación recomendada por mi amigo Enrique Morayta


dp 


DIVISIÓN AZUL DE ESPAÑA EN EL EJÉRCITO NAZI