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sábado, 25 de julio de 2026

EL LEGENDARIO INSTITUTO DI TELLA




El 22 de julio de 1958, Guido Di Tella y su hermano Torcuato instauraron la "Fundación Torcuato Di Tella" y EL "INSTITUTO DI TELLA" en homenaje a la memoria de su padre, fallecido. 


“El Di Tella fue producto de la expansión de "SIAM Di Tella" al campo de la cultura; primero con una colección de arte única en Argentina, dirigida por el historiador italiano Lenonello Venturi, que luego, en la búsqueda de un lugar para alojarla, terminó por dar forma a la creación de un instituto, inspirado en algunas fundaciones norteamericanas de la época”, cuenta el periodista y magíster en "Historia del Arte Argentino y Latinoamericano" Fernando García, autor del libro "El Di Tella. Historia íntima de un fenómeno cultural", en diálogo con el "Ministerio de Cultura".


El "Instituto Torcuato Di Tella" (ITDT) fue concebido con la misión de promover el estudio y la investigación de alto nivel, de modo de modernizar la producción artística y cultural del país, sin perder de vista el contexto latinoamericano donde se encontraba la Argentina.

Financiado por la Fundación y con el apoyo de organismos nacionales y extranjeros, el ITDT contribuyó a la formación de varias generaciones de artistas, profesionales y académicos de destacada actuación nacional e internacional. 


Sus actividades se llevaban a cabo en un ambiente genuinamente plural, a través de diferentes centros de investigación.


En 1960 comenzaron las actividades del "Centro de Investigaciones Económicas" (CIE); tres años después, empezó a funcionar el "Centro de Investigaciones Sociales" (CIS). 


En 1963 también abrió sus puertas una sede del Instituto en la calle Florida, donde realizaban sus tareas el "Centro de Experimentación Audiovisual" (CEA), dirigido por Roberto Villanueva; el "Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales" (CLAEM), a cargo de Alberto Ginastera, y el "Centro de Artes Visuales" (CAV), comandado por Jorge Romero Brest, este último centro es el que le daría mayor fama al Instituto. 


El CAV modificó para siempre la percepción de los fenómenos artísticos en la Argentina. 


Sinónimo de vanguardia y provocación, allí se dieron a conocer tendencias rupturistas, como el neofigurativismo y, sobre todo, el arte pop.

El historiador Tulio Halperin Donghi (investigador visitante del "ITDT") resumió de este modo el contraste entre el pasado y el presente que se escenificaba en el centro porteño: “A tres cuadras de las ruinas de un 'Jockey Club' que no se resolvía a resurgir de sus cenizas, una institución que llevaba el más célebre de los nombres surgidos de la nueva burguesía industrial ejercía en el más alto nivel el arbitraje de las modernas elegancias”.


A fines de los años sesenta, la censura impuesta por el gobierno militar de Onganía dificultó la continuidad del "ITDT" y varios centros debieron cerrar sus puertas. 


No obstante, el Instituto mantuvo su independencia intelectual y continuó su producción en las ciencias sociales a través de diversos programas, proyectos y publicaciones.





Situado en la Calle Florida 936 "La Manzana Loca", tenía varias salas de exposición y un auditorio para 244 espectadores. 

Conoció su mayor auge entre 1965-1970, cuando era el "templo de las vanguardias artísticas",​ y fue duramente combatido por el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía, que lo clausuró en 1970.


Fue un semillero de talentos y sus exintegrantes son conocidos como la "Generación del Di Tella".


En sus inicios albergó a las vanguardias del teatro, la música y la pintura. Allí dieron sus primeros pasos artistas luego consagrados. Su actividad marcó una nueva era en el arte local. 


Posteriormente el centro fue ampliado para abarcar todas las ciencias sociales con el objeto de apoyar la investigación social.


Los centros de "Arte y Música" fueron cerrados por problemas económicos en mayo de 1970, los otros centros siguieron operando y dieron lugar a la "Universidad Torcuato Di Tella".


La "Biblioteca del Instituto Di Tella" es una de las más prestigiosas de América Latina en el campo de las ciencias sociales. 

Su acervo bibliográfico es de 60.000 volúmenes y mantiene una hemeroteca de 1.400 títulos nacionales y extranjeros.


Roberto Villanueva dirigió el "Centro de Experimentación Audiovisual del Instituto" entre 1960 y 1965, en el que incluyó por primera vez la imagen de vídeo en el teatro.


Se realizaron obras con recursos novedosos y la inédita participación del público. 


“En el medio, están las décadas peronistas, que elevaron muchísimo el consumo y el ascenso de las capas medias; entonces 1960 ya estaba listo como para que el Di Tella, al abrir sus puertas, recibiera a una nueva generación de artistas que no venían tampoco, salvo excepciones, del patriciado, sino que eran todos hijos de inmigrantes también y de diversos lugares de Buenos Aires y del país”, agrega el autor de "El Di Tella".


Algunos de los artistas vinculados con la sede Florida del "ITDT" han sido: Antonio Berni, Perez Celis, Jorge de la Vega, Juan Carlos Distéfano, León Ferrari, Edgardo Giménez, Gyula Kosice, Julio Le Parc, Marta Minujín, Federico Manuel Peralta Ramos, Hugo Midón, Dalila Puzzovio, Luis Wells, Rubén Santantonín, Marilú Marini, Nacha Guevara, Federico Klem y Gerardo Gandini.


El conjunto de instrumentos informales "Les Luthiers" dio su primer recital en el Di Tella en 1969 y Nacha Guevara sus dos primeros espectáculos: "Nacha de Noche" y "Anastasia Querida", una sátira a la censura militar del gobierno de entonces.


A pesar del cierre la parte artística, instituto mantiene sus centros de investigación social, que continúan sus actividades hasta la actualidad.

“Lo que cierra es la parte de arte, que no tenía ninguna posibilidad de existir en los setenta: por un lado por el clima político, no solo del poder sino también de la militancia revolucionaria que arrastró al arte en su remolino; y también por la diáspora, porque los mejores artistas que produjo el Di Tella ya se habían ido para el 1970 para distintos lugares de Europa y Estados Unidos. 


Si bien tuvieron la suerte de no ser echados por la Triple A, de alguna manera intuyeron lo que se iba a venir y se fueron porque ya era demasiado difícil vivir en Buenos Aires siendo simplemente un artista desprejuiciado, que elegía cómo habitar la ciudad de una manera distinta a lo que estaba impuesto."


En algunas de sus obras de teatro se incorporaron recursos novedosos, como ser la utilización, por primera vez, de imágenes audiovisuales en el escenario o el fomento de la participación del público.


“El Di Tella no tuvo ningún tipo de institución similar, no solo en Latinoamérica sino quizás en el mundo, siendo una institución privada que dejaba que la vanguardia del momento se desarrollara bajo su marco, eso es una característica muy única”.


En un movimiento estratégico y cultural de gran impacto para el ámbito educativo y artístico de Buenos Aires, en 2024, la "Universidad Torcuato Di Tella" y "Consultatio", la desarrolladora inmobiliaria liderada por Eduardo F. Costantini, anunciaron una colaboración que trasladará el Departamento de Arte de la institución al corazón del Microcentro porteño, específicamente al piso 12 de la "Torre Catalinas Norte".


“Durante 2024, el "Programa de Arte de Di Tella" se benefició de esta alianza, realizando gran parte de sus actividades en estas nuevas instalaciones. La mudanza al Microcentro no es un cambio menor; las actividades del departamento se enriquecerán gracias a este nuevo entorno, ubicado en un punto neurálgico de la ciudad, en la intersección de Leandro N. Alem y Córdoba. Arquitectura, urbanismo y arte serán los pilares de un ciclo de encuentros compartidos”, agregaron.


En 2025, el "Museo Moderno" propone un viaje por el teatro de vanguardia, del "Di Tella al Parakultural".


La muestra “Esto es Teatro” explora la intersección entre artes visuales y teatro experimental en Argentina, desde los años 60 hasta los 90, destacando figuras como Víctor García, Griselda Gambaro y Batato Barea


La muestra "Esto es Teatro. Once escenas experimentales: del Di Tella al Parakultural", invita a un recorrido histórico y sensorial por los momentos más disruptivos de la escena teatral argentina, desde las vanguardias de los años 60 hasta el fervor contracultural de los 90. 


Se inauguró el jueves 29 de mayo a las 18.30 hs. en el Museo Moderno (Av. San Juan 350, San Telmo, CABA) con entrada libre y gratuita.

Durante 2026, la institución celebra su 35.º aniversario con actividades especiales, mientras que en el ámbito académico destaca la reciente expansión de su oferta y sus reconocimientos internacionales.


Se inauguró oficialmente el nuevo Edificio Parque en el campus, sumando nuevos espacios y talleres de diseño totalmente equipados con tecnología flexible y áreas vidriadas. 


La "Escuela de Diseño de la UTDT" y su equipo "PlayLab" obtuvieron destacados galardones internacionales en San Francisco, EE. UU., durante la conferencia de videojuegos independientes



Fuentes : wikipedia - Universidad Torcuato Di Tella - Perfil - cultura/gob - alternativateatral - infobae 



 @Abarcar Ediciones



dp 


miércoles, 8 de octubre de 2025

EL CASTILLO DE UN AVELLANEDENSE

 


Por Sergio Lema, para Crónicas de la Reina Inquieta: Misteriosa Buenos Aires (leyendas y mitos



ESTRUCTURAS INADVERTIDAS: EL TORREÓN DE VERGOTTINI



En el viejo Puente Barracas sobrevive una especie de “torreón”, que fue construido para albergar la antigua sala de máquinas del puente levadizo, cuando el Riachuelo era navegable hasta Valentín Alsina. 


Esta pequeña rareza arquitectónica se salvó de la demolición, y por muchos años el artista plástico Julio César Vergottini, la usó de taller y vivienda. Tras prudentes rejas que preservan su entrada del vandalismo marginal de esa zona orillera, se puede ver una placa fileteada que señala que aquel inadvertido edificio fue vivienda y morada del talentoso escultor, hasta el fin de sus días.


Vergottini no había logrado cobrar sus honorarios por la mayoría de sus obras, -"¡Una vez que la escultura estaba terminada había que instalarla, y yo no la iba a destruir porque no me la pagaban!", solía decir. Sin embargo a la hora de las inauguraciones, se subían al palco para salir en la foto. El abuso hacia su noble vocación de artista dejó al anciano maestro en la miseria, desamparado. Algunos solidarios se movieron hasta lograr que la Dirección de Vías Navegables le prestara ese abandonado refugio ribereño para habitarlo. Allí se rodeó de sus maquetas, dibujos, cartas, recuerdos de celebridades amigas y homenajes.


Julio César Vergottini, nació en Almagro, el 5 de septiembre de 1905.


Comenzó a esculpir a los nueve años. Realizó una réplica de la cabeza de Venus junto a sus hermanos y así comenzó su pasión por la escultura.


Cuando se mudó a La Plata, tuvo al español Arturo González como maestro en el arte, quien lo orientó con su obra y la de los grandes maestros, observando láminas, esculturas y trabajando en la enorme biblioteca de su maestro.


A los quince años expuso por primera vez “Niño Baco”. luego siguió con “Cabeza de Romano” y “Cabeza de Mujer”.






En 1922 expuso sus primeras esculturas en diversos salones nacionales dándose a conocer.


Desde 1928 hasta 1935, recorrió Brasil, Europa y norte de África en compañía de su hermano, el dibujante “Marius”.


En 1937, estando en Resistencia, Chaco, envió el proyecto del “Monumento al Izamiento de la Bandera”, obteniendo el primer premio y al año siguiente volvió a Buenos Aires para comenzar a trabajar. El monumento finalmente se inauguró en 1940 en la Plaza Colombia, Av. Montes de Oca al 800 (Barracas).


Realizó el mausoleo a Alfonsina Storni y Celedonio Flores en el cementerio de Chacarita; el monumento al Gaucho, enviado a Río Grande; “Cabeza de Sarmiento”; los bustos en bronce “Espora” y “Rosales” del Museo Naval de Tigre y el Museo Naval de Quilmes; la escultura “Levando Anclas” o “La Sirga”, en el paseo Caminito; el busto del Almirante Brown, en la Plazoleta Vuelta de Rocha, otro en Foxford (Irlanda), y otro busto de Brown en Montevideo; Hilario Ascasubi, en mármol de carrara, ubicado en el “Jardín de los Poetas” del Rosedal de Palermo; busto de Mahatma Ghandi en la Embajada de la India de Argentina; Martín Fierro en Avellaneda por encargo de los centros tradicionalistas del lugar; y otras obras para el Bellas Artes de La Plata; municipal de Junín y de Tres Arroyos…


En el parque Paseo Almirante Brown de Crucesita (Avellaneda) se instaló en 1962 el "Monumento a la Madre" de Vergottini. Todavía permanece como testimonio el anfiteatro en la intersección de Zeballos y Castelli. Unía la Av. Mitre, con Roca y 12 de Octubre. Sus dimensiones eran de unos 20 metros de ancho y 300 metros de largo. Era un paseo muy parquizado que se construyó en 1961, y se cerró al acceso público en 1971. Se levantó en ese sitio un galpón para garage impidiéndose el acceso al pasaje, el cual por lógica debió haber sido una calle pública. En aquel espacio verde, del lado de Mitre, se levantó el primer monumento “A la madre” en la ciudad de Vergottini, rodeado de una pequeña fuente azulejada. La estatua luego fue trasladada al parque de Domínico.





Fue distinguido por Benito Quinquela Martín con la “Orden del Tornillo” de oro, en 1950 y en la ciudad de La Plata con “La Orden de la Dama de Elche” en 1958.

Fue el primer artista en viajar a la Antártida, y al Ártico en submarino norteamericano.


El libro referido a sus dibujos “El arte es una larga meditación”, fue editado por la Fundación Nuevo Riachuelo, e impreso por el Servicio de Hidrografía Naval en 1995.

Su obra se reconoce en la Gran Enciclopedia Argentina de Santillana, en el Diccionario de Artes Plásticas de la Argentina de A. Merlino, en el libro de personalidades de los Argentinos, en la Enciclopedia de Arte de América.

Falleció el 6 de mayo de 1999. Sus restos descansan en Avellaneda.



dp