viernes, 3 de enero de 2025

LEOPOLDO DE BELGICA: EL CARNICERO DEL CONGO




El genocidio del sádico Leopoldo II de Bélgica en el Congo: el peor crimen europeo en África


El Monarca belga se hizo por un benefactor antiesclavista para que la comunidad internacional le cediera el Congo, donde causó la muerte y la mutilación de brazos y piernas a millones de habitantes con el fin de enriquecerse



Por CÉSAR CERVERA





Mientras la Europa del siglo XIX seguía tachando a los españoles de asesinos de indios, por algo que había ocurrido dos siglos antes y fue causado, sobre todo, por las enfermedades; en la África Negra la explotación de caucho estaba provocando en esas mismas fechas la muerte de diez millones de personas. Como recuerda Josep Pérez en su conocido libro « La Leyenda Negra », «la colonización europea de los siglos XIX y XX fue culpable de crímenes semejantes a los cometidos por los españoles en América. La única diferencia es que no encontró a un Las Casas [el fraile que protestó con cifras dudosas por el trato a los indios] para denunciar». El Congo belga fue el caso más salvaje.

Un maestro del disimulo


Léopold de Saxe-Cobourg et Gothase , Leopoldo II, Rey de los belgas a finales del siglos XIX, auspició durante su reinado que el Congo pasara de una población de 20 millones de habitantes a 10 millones. Lo más sorprendente de todo es que el Monarca, perteneciente a la dinastía Sajonia-Coburgo Gotha , no tuvo que disparar una sola bala para hacerse con este territorio. Leopoldo no heredó o conquistó el Congo (de hecho solo a su muerte se integró en Bélgica), le bastó con convencer a la comunidad internacional de que si le daban su soberanía protegería a sus habitantes de las redes de traficantes de esclavos árabes. Nada más lejos de la realidad, el verdadero objetivo del belga, que solía definir a su pequeño reino europeo como « Petit pays, petit gens » («Pequeño país, gente pequeña»), era hacerse con una colonia y exprimir hasta la última gota de sus recursos económicos.


El verdadero objetivo del belga era hacerse con una colonia y exprimir hasta su última gota.


Leopoldo, no obstante, supo disimular su afán económico generando una imagen de monarca humanitario y altruista, que financiaba asociaciones benéficas para combatir la esclavitud en el África Occidental y costeaba el viaje de misioneros a esas regiones. En 1876 convenció con su elegancia y buenos modales a un selecto grupo de geógrafos, exploradores y activistas humanitarios en una Conferencia Geográfica , celebrada en Bruselas, de que su interés era «absolutamente humanitario». Fue, además, elegido aquí presidente de la recién creada Asociación Africana Internacional , transformada con el tiempo en la Asociación Internacional del Congo.

Como consecuencia de estos movimientos sibilinos, en febrero de 1885, catorce naciones reunidas en Berlín, y encabezadas por Gran Bretaña, Francia, Alemania y los Estados Unidos , le regalaron a Leopoldo II todo el Congo a través de la asociación que él presidía. Un territorio 20 veces el tamaño de Bélgica, donde se comprometió a «abolir la esclavitud y cristianizara a los salvajes» a cambio de su cesión. Las grandes potencias concedieron al rey de los belgas el Congo, sin saber qué clase de persona era y, sobre todo, porque desconocían el gran tesoro que se escondía entre sus árboles.



Mutilizaciones, en nombre del caucho


Además del marfil de sus elefantes, Leopoldo se sintió atraído por el Congo debido a sus grandes reservas de caucho. Durante su reinado se disparó la demanda internacional de goma, que se extraía de los árboles del caucho que se contaba muy numerosos en el Congo. El problema de la recolección de esta materia resultaba la ingente cantidad de mano de obra que se necesitaba y las duras condiciones para estos empleados. Para solventar el asunto, el rey de los belgas diseñó un sistema de concesiones que, en esencia, condenó a la esclavitud a la totalidad de los congoleños.

El explorador Henry Morton Stanley (el primer europeo en recorrer los varios miles de kilómetros del río Congo) y otros enviados del Rey se encargaron, entre 1884 y 1885, de que los jefes indígenas de la geografía congoleña firmaran, sin saberlo, contratos por los que cedían la propiedad de sus tierras a la Asociación Internacional del Congo. En estos «tratados», los caudillos se comprometieron a trabajar en las obras públicas de aquella institución que, creyeron, iban a servir para expulsar a los esclavistas y modernizar el país.

De esta forma tan descarada, Leopoldo II se valió del trabajo local para la recolección del caucho y para que sirvieran a los funcionarios, soldados y policías belgas que vinieron a instalarse en el país. Una esclavitud que ocupaba las 24 horas del día de los congoleños; y que deparaba sádicos castigos para los recolectores que no entregaban el mínimo exigido. El catálogo de violaciones de los derechos humanos podría ocupar libros enteros: desde latigazos, agresiones sexuales al robo de sus poblados. Las mutilaciones de manos y pies dejaron a tribus enteras mancas y cojas, cuando no eran directamente exterminadas aldeas enteras.

El Monarca hizo del Congo su cortijo particular entre 1885 y 1906, siendo plenamente consciente de lo que estaba pasando en el interior del país. Como explica Adam Hochschild en su libro « El fantasma del rey Leopoldo » (Mariner Books), Leopoldo II de Bélgica estaba perfectamente al corriente de los crímenes e incluso llegó a sugerir que se implementaran equipos de niños para que apoyaran el trabajo, de tal modo que miles de menores fueron arrancados de sus familias .

El sádico Leopoldo no tuvo que realizar ningún disparo para conquistar el Congo, pero ni siquiera debió enfrentarse apenas a resistencia cuando estableció su sistema esclavista, puesto que el Congo se extendía por un terreno gigantesco en el que cada tribu vivía de forma aislada. El historiador Adam Hochschild calculó que murieron diez millones de personas basándose en investigaciones llevadas a cabo por el antropólogo Jan Vansina .

Tampoco se enfrentó a las críticas de la comunidad internacional ni a las de Bélgica, que todavía hoy recuerdan a Leopoldo II como un entrañable estadista . Cuando pastores bautistas norteamericanos lanzaron la primera voz de alarma, la misma propaganda belga que había elevado a Leopoldo II a benefactor de la humanidad salió al paso para llevar las acusaciones ante los tribunales por calumnias. Todavía, en 1889, Leopoldo se atrevería, en un gran ejercicio de hipocresía, a hacer de anfitrión de la Conferencia Antiesclavista.

La tardía respuesta internacional


Debieron pasar años para que Europa y Bélgica empezaran a hacer autocrítica y a asumir los crímenes en el Congo. Los británicos palidecieron al conocer sus salvajes crímenes por un informe de Roger Casement al Foreign Office , pero solo el empeño particular de políticos extranjeros como el vicecónsul británico en el Congo, Roger Casement , o el periodista Edmund Dene Morel , ex-empleado de una compañía naviera de Liverpool, sacaron a la luz el genocidio belga en los últimos años de vida del Monarca. Morel visitó personalmente al presidente norteamericano Theodore Roosevelt para exigirle que su Gobierno hiciera algo al respecto, además de lograr que personalidades como el arzobispo de Canterbury se manifestaran en contra de aquellos horrores.



Los crímenes serían dados a conocer al gran público por el famoso escritor anglopolaco Joseph Conrad en la conocida novela « Heart of darkness» (El corazón de las tinieblas). Por su parte, Conan Doyle , el creador del personaje de Sherlock Holmes , escribiría un opúsculo «Crimen en el Congo» (1909) demostrando su vena más comprometida.

Poco antes de su muerte, Leopoldo legó a Bélgica la propiedad del Congo ante la presión internacional y se estableció una colonia que recibió los problemas estructurales causados por tanto maltrato y tantísimas muertes. La millonaria indemnización posterior de Bélgica al Congo hizo que la empresa esclavista solo le fuera rentable a Leopoldo.


Fuente: https://www.abc.es/historia/abci-genocidio-sadico-leopoldo-belgica-congo-peor-crimen-europeo-africa


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lunes, 16 de diciembre de 2024

EL ULTIMO DUELO


La sangrienta historia del último duelo de Argentina: sables, heridas mortales y una grieta política


Fue en 1968 y lo disputaron el almirante Benigno Varela, uno de los responsables del golpe contra el presidente Illia, y Yoliván Biglieri, de larga trayectoria radical. Los dos terminaron heridos y jamás se reconciliación


Por Adrián Pignatelli, 03 Nov. 2022





Los Biglieri eran una familia particular. El matrimonio inmigrante, de firmes ideas anarquistas, se negaron a anotar a sus hijos varones para que no fueran llamados a cumplir con el servicio militar. Tuvieron cinco hijos: dos mujeres, Edy y Lidia, un varón Nihuil que murió de pequeño y otros dos que eligieron sus nombres ya de grandes: Nobel, que alcanzó a ser arquero suplente del Boca del 46 -en el único partido que disputó ese año le ganaron a Independiente uno a cero- y Yoliván, el protagonista de esta historia. Su hijo Alberto desconoce cómo se le ocurrió a su padre ese nombre.

Yoliván nació en Lanús el 5 de agosto de 1923. Estudió derecho en la Universidad Nacional del Litoral y cursó el doctorado en la Universidad de Buenos Aires. Era un escribano de Lanús que había comprado un diario local llamado Autonomía, fundado el 1 de enero de 1940. Casado con la abogada Lydia Beatriz Cajigal, fue concejal en su ciudad por la Unión Cívica Radical del Pueblo, vicepresidente del comité provincia en la década del 70, y hasta llegó a ser presidente del Club Lanús entre 1978 y 1979.

La escribanía y el diario, que funcionaban en el mismo edificio, en 25 de Mayo 1564, en Lanús Oeste, con los años se transformó en un lugar de referencia.

Entre los cargos que ocupó, Biglieri fue uno de los secretarios del presidente Arturo Illia. Le quedó grabado a fuego las imposiciones y el avasallamiento de los jefes militares de entonces, en especial la postura del jefe de la Armada, el almirante Benigno Varela.

A las 9 de la noche del 27 de junio de 1966 Illia -que había asumido la presidencia en octubre de 1963- recibió en lo que serían las últimas horas como primer mandatario- a los comandantes de la Fuerza Aérea y de Marina. Se venía el ultimátum de un proceso en que los militares y los sindicalistas le habían hecho la vida imposible. En esa reunión, el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier Adolfo Teodoro Alvarez le aconsejó renunciar para evitar enfrentamientos. Misma postura sostenía el jefe del Ejército el general Pascual Pistarini. Pero el almirante Benigno Varela se manifestó por la defensa del orden constitucional.

Al día siguiente, Illia era derrocado.

Biglieri no se olvidó del hecho. Según su hijo Alberto, su papá despreciaba especialmente al general Juan Carlos Onganía y a los militares que habían terminado con el gobierno constitucional del médico radical.

En la edición del 14 de octubre de 1968 de su diario Autonomía publicó una columna, describiendo la situación anterior con Illia, recordando otras situaciones en la que el almirante Varela no habría cumplido con su palabra. “Varela era el mismo que juró lealtad a Perón después del 16 de junio de 1955 y el que después del 16 de septiembre quería fusilar peronistas. Era el mismo que mostraba lealtad al almirante Rojas y lo apostrofaba después que el doctor Frondizi asumió el gobierno. Era el rebelde del 2 de abril de 1963 que, como no pudo embarcarse a bordo de los buques revolucionarios, manifestó después que había concurrido a los mismos para tratar de disuadir a sus compañeros de tal intento”.

Autonomía era un diario local, pero seguramente algún comedido le acercó el artículo al marino y éste, sintiéndose ofendido, decidió mandarle sus padrinos. Lo retaba a duelo.

La institución del duelo la trajeron a estas tierras los españoles, que lo habían implementado por culpa de sus antiguos conquistadores, los fenicios, que usaban lanzas, hachas o hasta mazas para dirimir pleitos u ofensas. En nuestro país hubo muchos lances por el honor. El más trágico ocurrió en 1894 entre Lucio V. López (nieto del autor del Himno Nacional) y el coronel Carlos Sarmiento. López acusó al militar de haber hecho una compra fraudulenta de un campo y luego de un cruce de agravios y acusaciones, López lo retó a duelo. Sarmiento lo mató.

Benigno Ignacio Marcelino Varela nació en Banfield el 21 de junio de 1917. Estaba al frente de la Armada desde el 29 de octubre de 1963. Le mandó a Biglieri sus padrinos, el almirante Carlos Garzoni y Atilio Barneix. Los del periodista fueron el ex senador Vicente Mastolorenzo y el abogado Jorge Nage.

Luego de tres reuniones, se acordó que el duelo fuera a tres asaltos de dos minutos cada uno a filo, contrafilo y punta. No sería como otros, celebrados a lo largo de nuestra historia, en el que el pleito terminaba a la primera sangre. Este sería a muerte o hasta que uno de los contendientes no pudiera mantenerse en pie.

Biglieri quería evitar que el duelo se realizase en la cubierta de un barco, y hasta propuso que fuera dentro del edificio de la CGT. Finalmente se acordó celebrarlo en una quinta en Monte Chingolo, en la entonces calle Caaguazú al 200, hoy avenida Eva Perón.

Al estar prohibido por el código penal, el suceso debía mantenerse en el mayor de los secretos. Sin embargo, la noticia se filtró. Hubo complicidad de las autoridades policiales que, a pesar del requerimiento de la justicia, hizo la vista gorda.

Fue el domingo 3 de noviembre de 1968. Comenzó minutos después de las 7 de la mañana. Ambos con el torso desnudo, Biglieri con pantalón oscuro y Varela, blancos. Biglieri estuvo acompañado del doctor Julio Enrique Baca Barbaran.

Periodistas y reporteros gráficos rodeaban la quinta. El periodista e historiador Mariano Hamilton hizo una descripción en su libro “Duelos. Los sangrientos combates por el honor en la historia argentina”.

El primero en golpear fue Biglieri, que le provocó a Varela un corte en su oreja derecha y una herida en su brazo. El almirante contraatacó e hirió una mano a Biglieri y de un golpe le voló los anteojos, lastimándole la nariz.

El periodista recibió cortes en el pómulo y en el abdomen. La escena parecía más impresionante de lo que realmente era. Entre asalto y asalto, los duelistas eran asistidos por los médicos, que rociaban con yodo las heridas, cuyas manchas que dejaba parecía sangre.

En un momento, por un golpe el sable de Varela cayó al suelo y el marino se preparó a recibir la estocada final. Pero Biglieri le permitió levantar el arma para continuar la contienda.

Este acertó e hirió el costado izquierdo del marino, quien además sufrió un corte en su tetilla izquierda que, si hubiera sido profundo, habría afectado al corazón. Ambos hombres estaban muy cansados y apenas podían mantenerse en pie.

En ese momento, los padrinos acordaron terminar con el duelo, de acuerdo a la opinión de los médicos.

No hubo reconciliación. El militar exigía del periodista una retractación que fuera publicada en su diario, y éste se negó.

Cuando Varela se iba, Biglieri le gritó: “Esto es para que ustedes, los militares, aprendan que los radicales no somos ningunos maricones”, a lo que el oficial respondió: “Reconozco su valentía, pero no puedo decir lo mismo de todos los radicales”.


La noticia tuvo repercusión internacional. Como por esos días se esperaba la visita de Aristóteles Onassis y de su esposa Jacqueline Kennedy, estaban en el país un grupo de corresponsales extranjeros. Cuando finalmente la pareja canceló su viaje, los periodistas -conocedores del duelo- fueron a cubrirlo. Así salió publicado en The New York Times.

Varela había sido el jefe de la Armada hasta el 4 de octubre de ese año. Al siguiente fue nombrado embajador en Bélgica. Falleció el 29 de febrero de 1996.


Además de su actuación en la política y en el deporte, Biglieri fue profesor de Derecho en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. La sala de profesores de esa facultad lleva su nombre.

Manuel Quindimil, el intendente de Lanús, en mayo de 2007, el último año de su mandato, promovió un cambio de nombre de la calle de la escribanía y el diario. Dejó de ser coronel Rojas, sino Yoliván Biglieri y 25 de mayo, ese del nombre extraño, hijo de anarquistas y radical, que fue uno de los protagonistas del último duelo en el país.


Fuentes: Entrevista a Alberto Biglieri; Duelos. Los sangrientos combates por el honor en la historia argentina, de Mariano Hamilton; Los duelos, de Raúl Oller y Raúl Casado; Revista Confirmado.


Fuente de la publicación: https://www.infobae.com/sociedad/2022/11/03/la-sangrienta-historia-del-ultimo-duelo-de-argentina-sables-heridas-mortales-y-una-grieta-politica/



El último duelo de espada en Francia se libró en 1967 y se convirtió en un evento memorable y peculiar en la historia del país.




Este enfrentamiento tuvo lugar entre Gaston Defferre, el alcalde de Marsella, y René Ribière, quien era candidato del Partido Socialista a la presidencia. El contexto de este duelo se originó tras un acalorado enfrentamiento en la Asamblea Nacional, donde las tensiones políticas alcanzaron un punto álgido. Durante una sesión, Defferre, en un arrebato de frustración, le espetó a Ribière un insulto directo: "¡Cállate, imbécil!", lo que desató una serie de acontecimientos que culminarían en el desafío a un duelo.

Ambos hombres decidieron resolver sus diferencias de una manera que evoca tiempos pasados, eligiendo las espadas como sus armas. Este tipo de resolución de conflictos, aunque anacrónico para la época, refleja una tradición histórica en Francia donde los duelos eran considerados una forma legítima de restaurar el honor. El duelo se llevó a cabo en los jardines de una mansión en Neuilly-sur-Seine, un suburbio de París, y fue presenciado por varios periodistas que estaban allí para documentar este inusual evento.

La escena del duelo fue casi surrealista; Defferre y Ribière se enfrentaron con espadas afiladas, y el clima era primaveral. Sin embargo, el tono del duelo no fue tan solemne como podría esperarse. Defferre tenía la intención de herir a su oponente de tal manera que arruinara su inminente noche de bodas, lo cual añade un elemento casi cómico a la seriedad del evento. A pesar de las reglas que podrían haber existido en otros tiempos para los duelos, este enfrentamiento fue más un espectáculo que una lucha por la vida o la muerte.

A medida que avanzaba el combate, Ribière fue herido en el brazo, lo que llevó al árbitro del duelo a intervenir y poner fin al enfrentamiento antes de que las cosas pudieran escalar aún más. Aunque no hubo muertes ni lesiones graves, este duelo marcó el final de una era en la que tales actos eran considerados honorables. La intervención del presidente Charles de Gaulle también subrayó la incredulidad ante la situación; él envió emisarios para intentar cancelar el duelo sin éxito.

Este evento no solo es recordado por su naturaleza casi teatral, sino también porque simboliza un cambio cultural en Francia. A medida que la sociedad avanzaba hacia una mayor civilidad y menos violencia física como medio para resolver disputas, este duelo se convirtió en una curiosidad histórica. La historia del último duelo con espadas es un recordatorio fascinante de cómo las normas sociales han evolucionado y cómo los conflictos políticos pueden manifestarse de maneras inesperadas y dramáticas.


Fuente: https://es.quora.com


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domingo, 15 de diciembre de 2024

ARMAS PSIQUICAS




LOS ARSENALES GUARDAN ARMAS MUCHO MAS PODEROSAS QUE LAS BOMBAS NUCLEARES


Las armas psíquicas que todas las grandes potencias poseen, aunque nadie habla de ello


En 2022 publicamos este artículo con el título “Todas las grandes potencias conocen las armas psíquicas y las utilizan contra la población”. Por su interés y vigencia hemos considerado rescatarlo del archivo, actualizarlo y ofrecerlo nuevamente a los lectores.


Por MAGDALENA DEL AMO 




“La mayor astucia del Diablo es hacer creer que no existe”. La conocida frase del poeta Charles Baudelaire solía repetirla Alexandre de Marenches, director del Servicio de Inteligencia Exterior de Francia (SDECE) durante las legislaturas de Georges Pompidou y Giscard d’Estaing; asesor de Ronald Reagan y cofundador durante el gobierno de George Bush del Safari Club, un proyecto de cooperación de los servicios secretos de varios países. ¿Por qué Marenches hacía uso de esta frase? La sentencia es extrapolable a todo aquello que el siniestro Poder en la sombra que domina el mundo oculta a la humanidad, con el objeto de mantenerla sumida en la ignorancia, y así trabajar con total impunidad en proyectos lesivos que, oficialmente, “no existen”.

El desconocimiento de la realidad y la credulidad ciega en quien no merece nuestra confianza nos hace vulnerables y nos convierte en presa fácil a merced de los depredadores. La situación distópica de hoy es consecuencia de esta circunstancia. Por eso estamos viviendo momentos de incertidumbre, de miedo, de inversión de valores y de psicosis colectiva, sin entender el porqué. Pero lo cierto es que nadie sabe qué ocurrirá mañana, excepto “ellos”. Aunque no creo que, al final, les salgan las cuentas como esperan. ¡Esto no ha terminado y estamos en pie!

Se está librando una gran guerra mental y espiritual, pero la humanidad aún no es consciente de ello. ¡A pesar de las señales!

Los programas de dominio nos asustan con los virus, la economía, la energía y el cambio climático, diseñados ad hoc por los psicópatas que dirigen el mundo. La solución, por tanto, no puede provenir de los creadores del caos. En realidad, por extraño que parezca, la clave está en los ciudadanos. Sí, en nosotros, en el desarrollo de nuestra conciencia. Esto no tendrá solución si no caemos en la cuenta de que en este presente que nos ha tocado vivir, se está librando una guerra espiritual, psíquica, mental. Hay muchos indicios que apuntan a ello. Otra cosa es que desarrollemos la perspicacia suficiente para descorrer el velo y la valentía para afrontarlo.

El citado Alexandre de Marenches, en posesión de información privilegiada y conocedor de los programas en los que diferentes servicios secretos –su especialidad— estaban trabajando, aseguraba en 1988 que se estaba librando la Tercera Guerra Mundial, en la que aparte de las clásicas armas al uso: subversivas, psicológicas, ideológicas o climáticas, capaces estas últimas de crear a voluntad sequías, terremotos, ciclones o inundaciones a fin de desestabilizar el mercado de alimentos y castigar a naciones enteras –eso decía ya entonces—, aludía a la guerra psíquica, a la que calificaba de terrorífica, capaz de contaminar mentalmente a grandes estratos de la población.

¿Y por qué al ciudadano no se le cuenta esto?, se preguntan los ingenuos. La respuesta es obvia: porque las armas psíquicas son para utilizarlas contra la humanidad, como de hecho ya se está haciendo de manera amplificada con ayuda de la nanotecnología y la geoingeniería. En este campo, lo físico y lo psíquico se yuxtaponen y complementan. Lástima que sea para el mal.


La sociedad conoce los fusiles, las metralletas, las bombas, los misiles e incluso el napalm, pero desconoce todo sobre estos cañones de nuevo cuño, invisibles e intangibles, que aparentemente “no existen”, creados a base de algo que “tampoco existe”, relacionado directamente con nuestro cerebro y nuestra mente, expresado como “habilidades PSI”, es decir, clarividencia, precognición, telequinesia, telepatía, poder mental, y otras cualidades que escapan a la comprensión de nuestro universo tridimensional y a la lógica humana. Por eso a los grandes poderes les ha resultado tan fácil ridiculizar estas potencialidades y ocultarlas.

Los fenómenos extraños, el mundo del misterio, de lo inexplicado, de los ovnis, de la parapsicología, de lo no tangible, de lo insólito y de lo invisible es catalogado por  la ciencia oficial positivista como meros delirios mentales de personas desequilibradas, superchería, superstición, propio de personas poco desarrolladas e intelectos escasamente cultivados. Sin embargo, la  ciencia avanzada, cuyos descubrimientos se mantienen ocultos al gran público y a los propios científicos de a pie, dista mucho de este pensamiento.


Hace mucho tiempo que la gran ciencia conoce la realidad de estos fenómenos, y ha aprendido a reproducirlos, no para beneficio del ser humano, sino con fines de control, militares y bélicos. Eso sí, invirtiendo, a la par, cantidades ingentes de dinero público en propaganda y estrategias para que el pueblo siga creyendo que se trata de puro folclore y se avergüence incluso de hablar de ello o de contar vivencias personales en este campo. Los medios de comunicación han hecho mucho daño en este sentido.

El viejo sueño de unos y el temor de otros se está cumpliendo a los ojos de todos. El robot humano transhumanista es casi un hecho. El físico y experto en sociedades secretas y proyectos de control humano, Jacques Bergier decía: “… la posibilidad de dominar el mundo por medios psíquicos es un peligro mucho mayor que todos los que ha conocido la humanidad”. Y advertía a los gobiernos sobre ciertas armas que algunos científicos escondían, mucho más peligrosas que las bombas atómicas. En efecto, estaba hablando de las armas psíquicoespirituales.

A lo largo de las últimas décadas del siglo pasado se han ido filtrando documentos sobre el estudio de la parapsicología con fines militares. En plena Guerra Fría, el Comité de Inteligencia de la Cámara Baja de Estados Unidos aseguraba que las potencias que más invirtiesen en el estudio de la parapsicología aplicada y que primero desarrollasen esas técnicas no convencionales obtendrían una ventaja frente a otras.

Con el fin de investigar las posibilidades de las facultades paranormales, como las enumeradas: telepatía, telequinesia, clarividencia y otras, el gobierno de Estados Unidos creó el Proyecto Stargate. De paso, el programa servía de pantalla para la justificación de fondos que se estaban desviando a otros “menesteres” al margen de la ley. Secretamente, se estaba experimentando con microondas y ELF sobre los cerebros de personas aisladas y capas de población, y otros programas ilegales de manipulación y control bajo la denominación de MK-Ultra y sus subprogramas, entre ellos el “Control Intracerebral Radio Hipnótico” (RHIC, por sus siglas en inglés) y el “Disolución Electrónica de la Memoria” (EDOM, por sus siglas en inglés). Estos experimentos consistían en borrado de memoria, inserción de historias no vividas, estimulación eléctrica del cerebro, bombardeos de microondas y ultrasonidos y modificación de la conducta sexual y social.

En 2017 la CIA liberó miles de documentos sobre el tema, aparte de los que se habían desclasificado anteriormente, en virtud del Acta de Libertad de Información (FOIA, por sus siglas en inglés). Esta información ayuda a comprender la dinámica actual de los campos electromagnéticos en todo el planeta y el internet de las cosas, máxime si adicionamos el complemento de ciertos adyuvantes de las inoculaciones –prohibido nombrar esto—, cuyo fin es la interacción y modificación de los circuitos neuronales, implantar pensamientos e historias ficticias y borrado de recuerdos. Es decir, los experimentos llevados a cabo en EE. UU. y otras potencias –por lo cual el jefe de la CIA tuvo que declarar ante el Senado— se están poniendo en práctica con toda la población. Pero estas armas no están censadas y, por tanto, no se necesita licencia para operar con ellas, ni existe ningún tipo de normativa internacional, porque “no existen”.



Alemania empezó la investigación psíquica mucho antes que Estados Unidos. Hitler era un forofo de esta temática y el Tercer Reich realizó numerosas investigaciones, así como búsquedas de objetos de poder, como el santo Grial, creación de prototipos ovni, o canalizaciones con otros planos. Debido a los aciertos de un vidente del führer sobre la guerra, Rusia profundizó en las investigaciones en este campo. De hecho, los rusos siempre estuvieron por delante de los estadounidenses, reconocido por ellos mismos en un documento secreto de la CIA.

El hecho quedó demostrado en el experimento internacional Kosmos Ziemia, que consistía en la comunicación telepática de psíquicos de todo el mundo con el astronauta Edgar Mitchel desde el Apolo 14. El ruso Avtandil Lomsadze fue el telépata mejor dotado. El informe sobre este experimento es muy detallado e interesante.

En 1954, los rusos ya estaban muy avanzados en el espectro de estas capacidades humanas. En el laboratorio secreto Academiah, próximo a la ciudad de Novosivirsk, científicos y unidades especiales de la KGB trabajaron activamente durante años en la investigación psíquica y avanzaron en la dermoóptica –en la que el desaparecido Jacobo Grinberg era un experto—, en la visión remota y en lo que más tarde se denominaría radiónica o actuación a distancia sobre la materia. También se hicieron ensayos con armas psíquicas para bloquear sistemas de radar. (En otra ocasión hablaré de la implicación de Andrija Puharich y un grupo de psíquicos, entre ellos Uri Geller, en la Operación Entebbe, para rescatar a los rehenes en el aeropuerto de Uganda, en 1976. Una misión llevada a cabo por las Fuerzas de Defensa de Israel, siguiendo las instrucciones del Mossad).

Y anterior a todo esto, en 1882, el físico William Barrett y otros eruditos de la Universidad de Cambridge habían fundado la Society for Psychical Research (Sociedad para la investigación psíquica), al que también perteneció el médico y fisiólogo, premio Nobel de medicina, Charles Richet, autor del famoso Tratado de Metapsíquica. Algo que se inició para descubrir las potencialidades del ser humano y utilizarlas para su evolución y desarrollo, se convirtió en un arma peligrosa en manos de los oscuros manipuladores del mundo.

Paradójicamente, mientras la ciencia oficial sigue catalogando el estudio y conocimiento de estas cualidades humanas como seudociencias, la  ciencia avanzada –que nunca dice todo lo que sabe— y los servicios secretos de las principales potencias, en conjunto con los organismos al servicio de la Defensa de los Estados respectivos, no solo conocen su realidad, sino que las utilizan como armas de guerra. Y esto es lo realmente grave.

“El único poder verdadero es el del espíritu sobre el espíritu”, decía John Buchan, seudónimo del prolífico escritor británico Lord Tweedsmuir, gobernador general de Canadá. Lo decía desde su visión objetiva sobre las guerras, su dilatada experiencia política y su visión del mundo.

Hablamos de guerra mental o psíquica y espiritual porque lo mental afecta a lo espiritual; todo forma un conjunto que debe estar conectado y en armonía. Estas armas no solo pueden destruir los átomos materiales de los que está formado nuestro cuerpo físico, sino producir desajustes vibracionales en los niveles atómicos más sutiles y romper el “puente” que une el alma con nuestros cuerpos inferiores, convirtiéndonos en meros “cascarones” vacíos, zombis, muertos en vida. Por eso es tan importante mantenernos conscientes y cultivar nuestra parte divina.

Muchas veces me preguntan si quienes nos dominan en estos tiempos de distopía y se apoderan de nuestras mentes, podrían también arrebatarnos el alma. Estoy lejos de conocer la verdad última, pero puedo asegurar que NO, aunque sería muy largo argüir ahora las razones. Ahora bien, hoy más que nunca, sabiendo que están al acecho –tanto los humanos como los extrahumanos—, tenemos que estar alertas, cultivar y cuidar el alma, como nuestro gran tesoro; el bien más preciado que tenemos.


Fuente: https://www.periodistadigital.com/politica/opinion/20241212/armas-psiquicas-grandes-potencias-poseen-nadie-habla-noticia-689405043876/


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