viernes, 27 de marzo de 2015

ESTIGMA NAZI DE LA ARGENTINA


Submarino nazi U 977. Se rindió en Mar del Plata después de la finalización de la guerra

Hay siempre una correlación entre el mito y la realidad, la diferencia está en que la realidad convertida en historia se puede rastrear, constatar, comprobar, documentar, es decir leerla en documentación oficial y privada y verla en fotografías y películas documentales y argumentales o escucharla en música. El mito no. Este solo necesita el boca a boca para existir y de el surge la tradición y la leyenda. 
El mito de los “nazis en la Argentina” es uno de los más perdurables, persistentes y longevos de los mitos de la segunda mitad del siglo XX hasta el presente. ¿Pero se basa solo en fantasía? ¿especulaciones de periódicos amarillistas norteamericanos y europeos? ¿o hay algo más que lo conecta directamente con la realidad, que es la historia?. 
Me inclino por ésta hipótesis: hubo una inmigración clandestina y semi clandestina de nazis y ex combatientes alemanes (de idiología indiscriminada, aunque claro están influidos por 15 años de dictadura nacional socialista en Alemania y Austria). Hubo una inmigración de ex colaboracionistas, franceses, belgas y sobre todo croatas a la Argentina. Un grupo de esos inmigrantes nazis y filo nazis habría sido parte de la jerarquía del partido y del estado nacional socialista. 
Hubo colaboración de los gobiernos de Castillo y el GOU (Grupo Organizado y Unido. Asociación secreta de militares argentinos. Perón formó parte de ella) con la Alemania Nazi, sobre todo en el rubro comercio exterior durante la guerra y lazos de jerarcas nacional socialistas con integrantes del gobierno de Juan Domingo Perón durante el inicio de la pos guerra. 


Acto nazi en el Luna Park de Buenos Aires. Se consideró al Partido Nazi argentino como el más grande y poderoso fuera de Alemania. Demostró su fuerza en este acto, en 1938

Hubo un canal de inmigración clandestina de nazis a la argentina mediante la cruz roja internacional, la Iglesia Católica y los gobiernos de Francisco Franco y Juan Perón. Hubo adulteraciones de identidad de inmigrantes clandestinos nazis en la Argentina, demostradas por la Policía Federal en la época del gobierno de Carlos Menem, cuando se abrieron los archivos respectivos. Hubo amistad personal de Perón con Hans Rudel, un notorio Nazi y colaboración tecnológica alemana para la construcción del Avión Pulqui 1 y 2 y colaboración de algún ex científico alemán de los nazis para el inicio de la investigación nuclear en la Argentina. 
Toda esta colaboración e inmigración nazi no fue ni menor ni mayor que la que aconteció en los Estados Unidos y la Unión Soviética en la misma época, sin embargo la diferencia estuvo en que nosotros fuimos sospechosamente neutrales (hasta dos meses antes de la rendición de Alemania) y tanto Rusia como Estados Unidos fueron los grandes ganadores de la Guerra. 
Y desde las guerras de Yugurta en la antigua Roma, sabemos que el vencedor militar siempre dispone libremente de los vencidos. 
A la Argentina no se le dio ese privilegio y quedamos en la historia como encubridores de nazis y croatas refugiados en nuestro país. Hasta aquí la historia, que con una o más interpretaciones, es sin embargo comprobable. 
Ahora entramos en el mundo sinuoso y sin límites del mito. ¿Estuvieron Adolfo Hitler, su mujer Eva Braun, Martin Bormman y otros jerarcas no descubiertos como si lo fueron, Eichman y Menguele (que pertenece a la historia y el mito)?.
La respuesta es simple, no lo sabemos y eso genera un mito mayor convertido en un sambenito muy difícil de borrar. Nada mas ni nada menos. 
Hay siempre una correlación entre el mito y la realidad, la diferencia está en que la realidad convertida en historia se puede rastrear, constatar, comprobar, documentar, es decir leerla en documentación oficial y privada y verla en fotografías y películas documentales y argumentales o escucharla en música. El mito no. Este solo necesita el boca a boca para existir y de el surge la tradición y la leyenda. 
El mito de los “nazis en la Argentina” es uno de los más perdurables, persistentes y longevos de los mitos de la segunda mitad del siglo XX hasta el presente. ¿Pero se basa solo en fantasía? ¿especulaciones de periódicos amarillistas norteamericanos y europeos? ¿o hay algo más que lo conecta directamente con la realidad, que es la historia?. Me inclino por ésta hipótesis: hubo una inmigración clandestina y semi clandestina de nazis y ex combatientes alemanes (de ideología indiscriminada, aunque claro está influídos por 15 años de dictadura nacional socialista en Alemania y Austria).
Hubo una inmigración de ex colaboracionistas, franceses, belgas y sobre todo croatas a la Argentina. Un grupo de esos inmigrantes nazis y filo nazis habría sido parte de la jerarquía del partido y del estado nacional socialista. Hubo colaboración de los gobiernos de Castillo y el GOU con la Alemania Nazi, sobre todo en el rubro comercio exterior durante la guerra y lazos de jerarcas nacional socialistas con integrantes del gobierno de Juan Domingo Perón durante el inicio de la pos guerra. 
También hubo un canal de inmigración clandestina de nazis a la argentina mediante la cruz roja internacional, la Iglesia Católica y los gobiernos de Francisco Franco y Juan Perón. Hubo adulteraciones de identidad de inmigrantes clandestinos nazis en la Argentina, demostradas por la Policía Federal en la época del gobierno de Carlos Menem, cuando se abrieron los archivos respectivos. Hubo amistad personal de Perón con Hans Rudel, un notorio Nazi y colaboración tecnológica alemana para la construcción del Avión Pulqui 1 y 2 y colaboración de algún ex colaborador científico alemán de los nazis para el inicio de la investigación nuclear en la Argentina. 
Toda esta colaboración e inmigración nazi no fue ni menor ni mayor que la que aconteció en los Estados Unidos y la Unión Soviética en la misma época, sin embargo la diferencia estuvo en que nosotros fuimos sospechosamente neutrales (hasta dos meses antes de la rendición de Alemania) y tanto Rusia como Estados Unidos fueron los grandes ganadores de la Guerra. 
Y desde las guerras de Yugurta en la antigua Roma, sabemos que el vencedor militar siempre dispone libremente de los vencidos. A la Argentina no se le dio ese privilegio y quedamos en la historia como encubridores de nazis y croatas refugiados en nuestro país. 
Hasta aquí la historia, que con una o mas interpretaciones, es sin embargo comprobable. Ahora entramos en el mundo sinuoso y sin límites del mito. ¿Estuvieron Adolfo Hitler, su mujer Eva Braun, Martin Bormman y otros jerarcas no descubiertos como si lo fueron, Eichman y Menguele (que pertenece a la historia y el mito)?.
La respuesta es simple, no lo sabemos y eso genera un mito mayor convertido en un sambenito muy difícil de borrar. Nada mas ni nada menos.

Autor: Marcelo Arndt


Entrevista con Uki Goñi, autor de 'La auténtica Odessa'



Aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial
Uki Goñi, autor de 'La verdadera Odesa'. / www.ukigoñi.com
El libro del periodista argentino Uki Goñi (Washington, 1953) La auténtica Odessa desató un terromoto cuando se publicó en 2002. Era sabido que muchos nazis encontraron refugio en Argentina después de la II Guerra Mundial pero, apoyado en una amplia documentación, Goñi demostró que la clave no estaba en que los criminales de guerra hubiesen llegado al Cono Sur buscando refugio, sino que el presidente Juan Domingo Perón organizó misiones especiales para rescatarlos.
El organizador de la Solución Final, Adolf Eichmann (capturado luego por el Mosad, juzgado y condenado a muerte en Israel), el sádico médico de Auschwitz, nunca capturado, Josef MengeleKlaus Barbie, juzgado finalmente en Francia tras 40 años de huida, fueron los nombres más famosos, pero decenas de nazis de numerosos países recibieron ayuda para llegar hasta Argenina. El encargado por el propio Perón de llevar a cabo esta siniestra misión de rescate fue Carlos Fuldner, un argentino que perteneció a las SS y que falleció en Madrid en 1992. Fue uno de los principales organizadores de la famosa red Odessa (Organización de Antiguos Miembros de las SS). Su libro también da numerosos detalles sobre la implicación del Vaticano y de Suiza en la fuga de los nazis. Goñi responde a varias preguntas por correo electrónico.

El ex capitán nazi de las SS Erich Priebke posa con su esposa Alicia en su casa de San Carlos de Bariloche (Argentina) en 1995.

Pregunta. ¿Cree que, después de los juicios de Nuremberg celebrados contra la cúpula nazi después de la II Guerra Mundial, la mayoría de los criminales nazis lograron escapar?
Respuesta. Una gran cantidad de criminales fueron llevados ante la justicia tras la guerra. Los principales líderes responsables fueron ajusticiados en Nuremberg. Los aliados siguieron haciendo juicios contra nazis hasta 1949 y un total de 5.025 fueron condenados en las zonas de Alemania bajo administración aliada entre 1945 y 1949. Los procesos han continuado hasta hoy. Se calcula que un total de 80.000 alemanes han sido condenados desde el fin de la guerra en toda Europa. En Polonia, por ejemplo, ha habido unas 40.000 condenas pero es imposible saber cuántos se han escapado. Si tomamos una definición muy estricta de "criminal de guerra" (alguien con una causa judicial abierta en Europa), el número de los que llegaron a Argentina no es elevado. Según los cálculos que empleo en mi libro La Auténtica Odessa, fueron 180, incluyendo a los criminales alemanes, croatas, belgas, franceses, etc. Si tomamos una definición más amplia, que incluya a todos los miembros de las SS o del NSDAP que llegaron a Argentina, sin causas abiertas, el número podría ser de miles.
P. ¿La detención en Argentina de Adolf Eichmann en 1960 sirvió para que se escondiesen mejor?
R. Al contrario. La captura de Eichmann demostró al mundo la presencia de estos criminales en Argentina. Más allá del caso puntual de Mengele, que huyó a Paraguay y después a Brasil, la captura de Eichmann sirvió para que Alemania empezara a hacer algunas, pocas, peticiones de extradición a Argentina, como el caso del SS Gerhard Bohne, el primer criminal nazi en ser extraditado de Argentina en 1964.
P. Según sus investigaciones, Argentina no sólo dio refugio a nazis, sino que les buscó de manera activa para darles refugio.
R. Argentina envió misiones especiales financiadas por el presidente Perón a rescatar nazis de Europa. Perón se reunió en la Casa Rosada con criminales con causas abiertas en Europa y organizó con ellos el rescate de sus camaradas en Europa, que se llevó a cabo entre 1947 y 1950. El encargado por Perón para esta misión fue el ex capitán de las SS argentino-alemánCarlos Fuldner, quien cumplió esta misión en Italia, Suiza, Alemania y también en España. Fuldner murió en España en 1992.
P. ¿Por qué cree que se dejó de perseguir a los nazis con tanta intensidad? ¿Fue a causa del inicio de la Guerra Fría?
R. Los aliados tuvieron un gran interés en llevar a los nazis a juicio al terminar la guerra. Pero después, los aliados se retiraron de la administración de Alemania e Italia y de ahí la búsqueda de justicia pasó a ser responsabilidad de los países europeos. La Guerra Fría tuvo que ver, pero también está la cuestión más práctica que luego de que se retiraron de Europa. Estados Unidos y Gran Bretaña ya no tenían ninguna responsabilidad ni podían llevar a cabo más juicios en el continente europeo porque se habían retirado geográficamente de allí.


P. ¿Qué lecciones podemos aprender de cómo se persiguieron los crímenes de guerra después de la II Guerra Mundial? ¿Cree que hay alguna enseñanza universal que pueda valer para investigar otros genocidios como en Yugoslavia o Ruanda?
R. Yo no soy optimista respecto a qué los humanos hayamos aprendido a no cometer más esta clase de crímenes en masa. Volverán a ser cometidos porque está en la naturaleza humana hacerlo. Lo que sí nos sirve es que, a través del estudio de estas historias, aprendamos cuáles son las herramientas para estar más alertas en el momento en que se vuelvan a producir, o para escapar, o para intentar reducir la magnitud del crimen.
P. ¿Cuáles fueron los peores países en dar refugio a los nazis? ¿Está España entre ellos?
R. Argentina se distingue entre todos por la decisión de Perón de rescatar a los nazis acusados de crímenes. Perón, durante su exilio en Madrid, dijo que él consideraba los juicios de Nuremberg una "infamia". Llevar a juicio a un ejército vencido ofendía su sentido de honor militar, y que por eso se propuso rescatar a la mayor cantidad de ex oficiales posibles de esos juicios. Creo que esto, y la llegada de criminales de la envergadura de Eichmann y Mengele a sus costas, hacen de Argentina el país que más se lució en esta horripilante empresa de rescatar nazis tras la guerra.


dp


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