miércoles, 10 de octubre de 2012

TRIÁNGULO MASÓNICO DE BUENOS AIRES


Hazaña de la Ingeniería y la Arquitectura

Descubrimiento histórico de Ramón Conde Dadin


Muchas ciudades del mundo poseen clara simbología masónica en sus trazados o en monumentos públicos muy visibles y colocados en lugares claves. Washington es tomada como paradigma por su disposición.
A mi criterio, la ciudad de La Plata es la más destacada de todas porque su diagrama es completo en su desarrollo y está orientada según los puntos cardinales. 
Buenos Aires, Londres, París y hasta el mismo Vaticano tienen obeliscos y pirámides estratégicamente colocados.
Estos son solo algunos de los ejemplos quizá más notorios , pero ahora debemos mencionar uno que es un verdadero descubrimiento para la historia, la arquitectura y la ingeniería relacionadas con lo masónico.
La ciudad de Buenos Aires fue diagramada y ejecutada pensando en un plan de construcción con una clara disposición influenciada por esta Orden.
En el plan urbano armado en 1880 momento de la federalización de la capital de la República Argentina, encabezado por el primer Intendente Municipal Torcuato de Alvear,se concibe un esquema: trazando líneas rectas que unen el Centro de la Plaza de Mayo (donde está la histórica Pirámide de Mayo, en verdad un obelisco) con el centro de la Plaza de los Dos Congresos (su monumento-fuente), y luego unir con otras líneas estos extremos con el centro de la Plaza Lavalle (frente al Palacio de Tribunales) queda formado un triángulo de lados desiguales, aunque cercanos a la perfección geométrica.
El dato fundamental es que si trasamos las bisectrices de los ángulos formados y dejamos que se intercepten en un punto de este triángulo, el mismo coincide con la sede de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, ubicada en la calle Perón (ex Cangallo) Nro. 1242.


Es muy difícil asimilar esta “casualidad” teniendo en cuenta que además, el edificio de la Masonería Argentina es de 1872, construido muchos años antes que el Palacio del Congreso Nacional (inicio de obra en 1897, inaugurado en 1906) o la sede del Poder Judicial de la Nación (Plaza Lavalle) (inicio construcción en 1904, terminación parcial en 1910 y total en 1949). La Pirámide de Mayo tiene su emplazamiento actual desde el año 1912.
Pero no se puede dejar pasar por alto un dato, aunque no se conoce como se logró tamaño logro urbanístico, visualizando un armado con tanta anticipación a su construcción definitiva. ¿Será este otros de los misterios de la masonería que viene de la mano de una hazaña de diseño arquitectónico y de ingeniería?
Para graficar mejor esta situación casi la podemos describir con la construcción de una casa comenzando por su techo, para luego añadir las columnas y paredes.
Lo cierto es que el punto de cruce de las bisectrices de la figura geométrica coincide con la casa de los masones argentinos y, dentro de ésta, en el centro del predio (Salón de Pasos Perdidos o antesala del Gran Templo) hay dos estrellas de cinco puntas (en piso y techo), otro de los símbolos más destacados de la fraternidad.



Un nuevo misterio ha aparecido en el intrincado mundo de la masonería universal, que sin duda enriquecerá todo el entramado de los mensajes que legaron a la humanidad.
El conjunto de esta impactante obra, "El triángulo masónico de Buenos Aires", hasta puede ser interpretado simbólicamente como si los poderes del Estado argentino giran en torno a la masonería.
Torcuato de Alvear fue el mentor de la ciudad de Buenos Aires tal cual la conocemos hoy en día. Él fue quien concibió el trazado de las principales avenidas, diagonales, plazas, líneas de subterráneos, pensando en una ciudad en permanente crecimiento y síntesis de un país pujante, que mira al futuro. Hasta fue el artífice de la concepción de la Av. 9 de Julio, obra que se terminó más de 80 años después de su mandato como Intendente.
Para otros, este hallazgo con clara simbología masónica, solo nutrirá los comentarios detractores; pero lo que no se puede negar es la huella que dejó la masonería para todos aquellos que saben leer los símbolos dejados por todo el planeta.
La persona que develó este misterio, es el estudioso en temas relacionados, Ramón Conde Dadin, quien tuvo la deferencia de hacer público su descubrimiento en este blog.
Agradezco profundamente a Conde Dadin el haberme dado el privilegio de publicarlo.

dp