lunes, 2 de abril de 2012

SAN MARTIN Y LA MASONERIA


Medalla Masónica dedicada a San Martín
por la Logia Lautaro de Buenos Aire
Ya nos hemos referido aquí a la pertenencia masónica de José de San Martín y de su Logia Lautaro. Pero como el mito nacional-católico sigue dando vueltas, al menos por Internet dado que la historiografía más o menos seria ya no lo sostiene y, además, porque lo habíamos prometido, profundizaremos un poco más en el asunto.

Ya hemos señalado, también, que el yerno de San Martín, Mariano Balcarce, según confirma en carta a Mitre (del 30 de noviembre de 1860), evitó entregar todos los documentos que se referían a la pertenencia de su suegro a “la masonería y demás sociedades secretas”. Es por esta razón que Bartolomé Mitre evita en su conocida biografía referirse al tema; y  no, como sostiene el mito nacionalista, porque San Martín no fuese masón. Recordemos que es obligación de todo masón no divulgar los nombres de los miembros de la secta, especialmente si éstos se han negado expresamente a ello. Y ahí tenemos la carta de Balcarce que “compromete” a su hermano de Orden.

Otro argumento que se da como “definitivo” para sostener el mito es el de las respuestas que Patricio Maguire habría recibido de tres grandes logias británicas. Se dijo, al presentar las mismas, que “cabe acotar que esta Gran Logia [Unida de Inglaterra] es considerada por todos los masones, como la Gran Logia Madre del Mundo y en sus registros consta toda la información relativa a los hermanos masones de todos los países vinculados a ella, incluida la Argentina”. Oración en la que encontramos tres mentiras y varias inexactitudes; demostrando que por muy “experto” en Masonería que fuese Maguire, desconocía por completo la organización de la misma, tanto en el pasado como en el presente, y su variedad de obediencias y ritos.

Por lo tanto, si es muy posible que Mariano Balcarce destruyera esos documentos a los que nos referimos antes y si es también posible que se haya perdido la documentación que pudieran conservar las logias a las que perteneció San Martín, nos quedan sí muchos indicios.

1) En las “normas para la educación” de su hija Mercedes incluye varios artículos de clara referencia masónica, como el 6º, en el que se pide “acostumbrarla a guardar un secreto”, o el 7º sobre “inspirarla sentimientos de respeto hacia todas las religiones”. ¿Por qué tanta preocupación por el guardar “un secreto”? ¿cuál? En cuanto al “respeto hacia todas las religiones” no tendríamos nada que objetar, excepto por la preocupación que denota el “Libertador” sobre ello, la tan famosa tolerancia religiosa masónica, en la educación de ¡su hija!

2) Las cartas de San Martín al general británico William Miller, su amigo y antiguo camarada, cuya pertenencia a la masonería es conocida, están llenas de estos indicios. En la del 16 de octubre de 1827, San Martín reconoce que asiste a las reuniones en los salones de la Sociedad de Comercio de Bruselas donde “trabajaba” la Logia “Parfaite Amitié” —la misma que acuñó una famosa medalla que regaló a San Martín en 1825 y éste conservó hasta su muerte ¡veinticinco años después!—. O aquella otra misiva de 1838 donde le dice enfáticamente: “No creo conveniente hable usted lo más mínimo de la logia de Buenos Aires; éstos son asuntos enteramente privados y que aunque han tenido y tienen una gran influencia en los acontecimientos de la revolución de aquella parte de América, no podrán manifestarse sin faltar por mi parte a los más sagrados compromisos.” Comentarios al margen: ¿A qué “logia de Buenos Aires” se refiere? ¿a la Logia Lautaro? ¿Pero, entonces, por qué habla en tiempo presente si (supuestamente), en 1838, ya se había disuelto? Supongamos que se refiere a sus fines (ya sabemos que para el mito nacionalista, la Logia Lautaro tenía como único fin la traic… decimos, la independencia); ¿entonces por qué deben aún guardarse sus secretos 14 años después de Ayacucho? Finalmente, ¿de qué “asuntos enteramente privados” habla si la independencia es algo bastante público?

Bóveda de San Martín en Francia, donde descanso su cuerpo entre 1850 y 1880.
Puede verse en esta construcción importante simbología masónica

3) La correspondencia de San Martín con Juan Martín de Pueyrredon. Como la del 10 de septiembre de 1816, en la que dice: “El establecimiento de matemáticas será protegido hasta donde alcance mi poder. El nuevo secretario Terrada es también matemático y por consiguiente ayudará”. En la del 2 de noviembre, San Martín se refiere al envío de Castex “a Salta con el designio de persuadir a Güemes de la necesidad de que se dedique al estudio de las matemáticas para mejor conocer el terreno en que ha de hacer la guerra”. En otra esquela, del 3 de marzo de 1817, le pide San Martín a Pueyrredon que le envíe a Guido “por ser conocedor de las matemáticas”. No hay que ser demasiado inteligente para darse cuenta que “matemático” es un nombre clave por masón y “matemáticas” por masonería. 

Y si queda alguna duda, la del 9 de octubre del ’16 debería sernos suficiente: “Omita siempre en sus cartas poner la letra h.∙. [por “hermano”, con los tres puntos masónicos que se utilizan para abreviar] con que acostumbra a concluir: basta con un . [un punto] pour eviter qu’une surprise donne lieu a des soupcons [en francés en el original]”. Nótese que San Martín afirma que Pueyrredon, hasta ese momento, ha firmado sus cartas con los tres puntos masónicos.

4) Toda el intercambio epistolar entre San Martín y el Libertador O’Higgins de 1817, especialmente las fechadas el 25 de marzo, el 17 de mayo, el 5 de junio y los días 3, 4, 27, 29, 30 y 31 de julio, la del 1º de agosto y la del 22 de septiembre. En todas ellas se habla textualmente de los h.∙. [“hermanos”, con los tres puntos masónicos].

No importa. Los nacionalistas católicos necesitan el mito. Aunque todo indique lo contrario, ellos seguirán afirmando que San Martín no fue masón. Por nuestro lado, confirmamos nuestro compromiso con la verdad, aunque duela. Amicus Plato, sed magis amica veritas.


Fuente:
http://bicentenariodistinto.blogspot.com.ar/2012/03/san-martin-y-la-masoneria


Nueva medalla Logia Lautaro Nro. 167, de Buenos Aires


dp

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo recomiendo es hermoso y didactico, gracias por ofrecer cultura amigo!
Mabela. Argentina

Anónimo dijo...

Muy interesante, me gusta la arquitectura, los simbolos y me da curiosidad la masoneria .. muy bueno, saludos