martes, 23 de junio de 2009

CONTRADICCIONES QUE DEVORAN GENTE


El peronismo es un fenómeno tan “especial” de la política argentina que, incluso, devora a sus propios hijos que actúan en el ámbito de la cultura, como lo fueron Hugo del Carril, Leonardo Favio, Alejandro Dolina o, ahora, lo será pronto Nacha Guevara.
El pueblo argentino reconoce estos nombres y rescata sus aportes intelectuales y artísticos, pero los relega de la consideración masiva, porque ve otra señal que capta el fanatismo con el cual se desenvolvieron y la participación sectaria conque encararon su vida pública.
Esto se debe al componente violento del mismo peronismo, que siempre se manifestó masivamente apelando a su inmensa capacidad movilizadora, que no dudo en emplear cualquiera tipo de método con tal de imponer su hegemonía.
Recordemos su nacimiento, producto de un hecho violento como un golpe de estado, en 1943 y, pasando por el intento de implantar el partido único, el 5 por 1, la quema de las iglesias y sedes partidarias de la oposición, el armado de bandas criminales, incluso enfrentadas entre si, como Montoneros y la Triple A, que sembraron de cadáveres todo el territorio de la República. Mención aparte debe tener la contradicciones ideológicas, que reconocieron influencias del marxismo y o del fachismo italiano, entre otras cosas.
El pueblo no peronista percibe esto y reacciona en consecuencia, relegando a aquellos que, siendo primeras figuras y de indiscutible calidad, se “partidizaron” fanáticamente.
Semejante fenómeno se ve hoy día en el mismo kirschnerismo, que no logró mostrar algo muy distinto de las viejas prácticas violentas, solo que con métodos algo más “civilizados”. En lugar de fuerza bruta, condiciona políticamente, manipula, prostituye las elecciones con las candidaturas testimoniales, engaña, no rinde cuentas, promete y pocas veces cumple.
Esto también es violencia, algo más sutil, talvez, que viene arraigada en genes mal nacidos con los militares nazis del 43, con Perón y Evita, con López Rega, Isabelita, el aparato sindical corrupto, Firmenich y Menem.
Los Kirchner, Moyano, D’Elia, Moreno, son los nuevos nombres, pero reconocen sus antecedentes en la vieja escuela.

dp

1 comentario:

monycacornejo dijo...

MUY SUTIL...PERO EN ESTOS TIEMPOS...HAY QUE SER SUTILES.
Mónica de MDQ