martes, 30 de septiembre de 2008

CICERONES - GREETERS. ESTA BUENA BUENOS AIRES




Artículo publicado por el Diario Página 12. Domingo 28 de Septiembre de 2008











CICERONES, UNA ONG QUE OFRECE RECORRIDOS TURISTICOS PERSONALIZADOS Y GRATUITOS

No todos llegan a Buenos Aires para conocer el Obelisco, bailar en una milonga y comprar cuero en la calle Florida. Para todos esos turistas que llegan con sus obsesiones a cuestas se creó una organización gratuita, llevada adelante por voluntarios, llamada Cicerones. Sus integrantes ofician de guías, escuchan los pedidos más caprichosos de los visitantes y les organizan recorridos a medida. Otros directamente ofrecen un paseo por sus propias obsesiones. Llevan 1600 salidas y han satisfecho las curiosidades más diversas: desde los lugares donde vivió en Buenos Aires el poeta Roberto Juarroz hasta afiches publicitarios viejos, stencil y arte callejero, pasando por mercados, supermercados y fábricas de pastas porteños, el circuito del judaísmo en la ciudad y hasta carnicerías.

Por Natali Schejtman

Suena caradura, pero hay que decirlo: no es fácil ser turista. Entre la ansiedad por conocer, la angustia de no conocer, el temor de ser “típico” y la sensación de que uno es, tantas veces, carne de lucro ajeno, las dificultades pueden ganar cierto protagonismo en nuestra experiencia con la ciudad desconocida. Como locales, lo vemos: tanto tango, tanto sobreprecio, tanto cuero de exportación. ¿Y si cuando llegamos a otra ciudad sólo conocemos su calle Florida?
Pero mientras Buenos Aires puso al turista entre ojo y ojo y unos cuantos empresarios (y políticos) vieron en la devaluación de 2001 una solución a la ruina del pequeño comerciante, hubo quienes pudieron abstraerse de lo netamente coyuntural y pensar qué significa, en términos casi conceptuales, recibir visitas y ser vistos permanentemente por otros ojos. Más o menos éstas eran las inquietudes para el grupo de amigos que formó la ONG llamada Cicerones. Sin fines de lucro, con una fuerte confianza en todo lo que la ciudad tenía para mostrar más allá del poster y en la importancia de que fueran los propios habitantes los que se tomaran ese trabajo, la idea se fue afilando también en la comunicación con una organización neoyorquina de características similares. Básicamente, los ejes se fueron consolidando alrededor de una experiencia turística diferente y todo apuntaba a la singularidad: que el servicio fuera gratuito, dado por porteños de manera voluntaria y para grupos reducidos.
En base a Internet –con una página traducida actualmente a seis idiomas– buscaron visitantes, promoción y voluntarios, hoy cerca de setenta. Los perfiles de los voluntarios, los pedidos de los turistas y el entusiasmo filántropo con el que se satisfacen, entre muchas otras cosas, constituyen una de las principales particularidades de este emprendimiento.

UN AMIGO EN LA CIUDAD

“Principalmente no somos guías turísticos”, explica Eduardo Di Costa, diseñador gráfico, profesor de inglés y voluntario entusiasta. “La gente busca el patrimonio humano, la gente que vive en la ciudad. A un nivel más informal también está bueno tener un amigo en una ciudad nueva que uno no conoce. Ellos entran en contacto con nosotros previamente y antes del encuentro hay unos cuantos mails.” Como una especie de brigada amistosa deseosa de descubrir la ciudad en sus recovecos más específicos, los pedidos suelen tener muchas veces un interés puntual o una búsqueda acotada. Ese es un caldo de anécdotas. El mismo Eduardo guarda unas cuantas. Entre ellas, la pareja de norteamericanos con los que salió que, en confianza, le comentaron su apertura y le pidieron que los llevara a un night club o cabaret.
Joaquín Brenman, uno de los fundadores, también tiene historias que llaman la atención. “Una vez salí con una diplomática de Suecia y dos amigas. Yo había preparado una salida más bien culturosa. Empezamos visitando el museo Quinquela Martín. Fuimos a la Fundación Proa... pero cuando terminamos me preguntaron cómo son los cortes de la carne y terminamos yendo a una carnicería a ver bien los distintos cortes y dónde estaba cada uno. Esa fue la salida.”
Tanto los Cicerones como los turistas priorizan la comunicación como uno de los atractivos más importantes entre las distintas nacionalidades. A veces, incluso, la salida puede radicar sólo en eso. Sigue Joaquín: “Otra vez, fui con una familia de Bristol, Inglaterra. Me habían pedido hacer una visita a museos. Yo me había preparado todo y cuando llegué me dijeron ‘discúlpeme, ¿podríamos cambiar un poquitito? Usted me deja el itinerario para hacerlo otro día. Quisiéramos charlar un poco’. Eso empezó a las once de la mañana y terminó a las cuatro de la tarde. No dimos un paso más allá de ir del café al restaurante. Todo fue conversación, desde qué pensamos nosotros sobre los ingleses, cómo quedaron las cosas después de la guerra, recetas de cocina y hasta la relación de los padres con los hijos”.
Las historias son muchísimas (llevan más de 1600 salidas): desde un centroamericano interesado en recorrer todos los lugares referidos al poeta Roberto Juarroz, paseíto que llegó hasta Banfield, donde vive su viuda, especialista en Samuel Beckett, hasta otro que quería ver afiches publicitarios viejos, otro de los pedidos que dio como resultado una expedición urbana y el hallazgo de afiches de hace cincuenta años que todavía habitan en algunas paredes de las calles. Hubo interés por la Buenos Aires del stencil y el arte callejero, por las postas en donde los porteños compramos nuestra comida (mercados, supermercados, fábricas de pastas) y recurrentes pedidos para conocer el circuito que el cicerone proponga sobre el judaísmo en la ciudad, cosa que puede incluir el Templo de Paso o el museo judío y también algunos lugares que fueron base de la Zwi Migdal, mafia polaca de prostitución de comienzo de siglo pasado. También, recuerda Eduardo, una historia plenamente cinematográfica: un japonés ingeniero de Toshiba que había venido en 1978 porque mandaba la señal del Mundial vía Brasil por cable y se había sacado una foto con una Polaroid en La Boca con un fondo de casas de colores. Lo que buscaba el hombre era repetir esa foto, casi 30 años después, ahora con una cámara digital supertecnológica. “La buscamos, estuvimos recorriendo y, entre las referencias con respecto al puente y algunos colores, finalmente la encontramos. Se puso muy contento.”

ALGO MAS

“Te preguntan de historias, de lugares, pero les interesa mucho el tema de cómo vivimos nosotros. Te preguntan mucho de cómo están los jubilados acá, tu familia. A veces pasás con ellos todo el día y quieren irse con vos a tomar algo, a comer algo, quieren saber, todavía Argentina es una cosa medio rara”, cuenta la abogada Mariana Egidi. El requerimiento mínimo que se pide en la entrevista de admisión es de una salida mensual, que puede ser los fines de semana si la agenda del voluntario así lo requiere. Según coinciden los Cicerones, a los turistas les cuesta creer que un servicio así sea gratuito, pero no por eso pierden la exigencia. Los hay de todo tipo, claro: han venido escritores, profesionales, viajeros itinerantes, artistas. Y, como puede esperarse, este tipo de experiencias de turismo relajado genera relaciones duraderas. Daniel Pena, cuya especialidad es la historia argentina y es experto en las historias multicolores y apasionantes que encierra el cementerio de la Recoleta, cuenta que está pronto a recibir a un panameño que viene por tercera vez y con el que ya son amigos. “Nosotros brindamos una visión más social o más real. El perfil del turista que se contacta con nosotros no es el turista que compra paquetes y se deja llevar de un lado a otro por guías tradicionales que muchas veces le muestran todo a vuelo de pájaro, tirándole un montón de datos. Le damos una visión más real. Si bien le podemos contar cosas de la historia o darle una explicación de por qué Buenos Aires es como es, en definitiva, no ponemos el acento en el dato puro sino que acompañamos con lo que es la vida cotidiana. Tal vez somos como acompañantes y demás está decir que nosotros mismos hemos redescubierto la ciudad por medio de estos paseos”.
Como sucede con el resto de los Cicerones, cada uno tiene cierto fanatismo por el tesoro escondido y por la información de algún lugar novedoso y desconocido que ni los locales ni los extranjeros se pueden perder. Hace poco, de hecho, como una especie de seminario interno, Daniel los llevó a todos al cementerio de la Recoleta para introducirlos en sus rarezas, como la tumba del matrimonio de Salvador María del Carril y Tiburcia, enfrentado en vida, y en la muerte, con sus bustos colocados espalda con espalda.
El próximo jueves y viernes, Buenos Aires será la sede de un encuentro internacional de organizaciones de este estilo, para conversar modalidades y experiencias. Joaquín es el encargado de resumir el emprendimiento: “El que llega a Cicerones está buscando algo distinto, no es fácil llegar a nosotros y ellos se toman su trabajo para hacerlo. Son gente que quieren salir de lo común. Y también los Cicerones. El nivel de compresión de la idea de Cicerones no es accesible a una persona que no tenga cierta inquietud. Si no, se traduce en qué obtengo, qué no obtengo, cuál es la moneda de cambio. Entender que esto es una satisfacción necesita cierto nivel de abstracción”.

Reportaje aparecido enel noticiero Telenoche, Canal 13 de Buenos Aires:
http://www.youtube.com/watch?v=h6xY2AWBYgw


Para más información: www.cicerones.org.ar


Eduardo Di Costa llevó a una pareja a un cabaret y también ayudó a un japonés a buscar el mismo paisaje de La Boca en donde se había sacado una foto 30 años antes. Variadito.



Mariana Egidi suele acercar a los turistas a una glorieta en Barrancas de Belgrano donde los locales bailan tango sin aparato for export. También tuvo que informarse unos días antes sobre las aves de la reserva ecológica para una pareja de avistadores.

Experto en la historia de Buenos Aires y con su fuerte en el cementerio de Recoleta, Daniel Pena puede contar la historia de una pareja enfrentada en la vida y en la muerte y el porqué de varias tumbas con un crucifijo y un candelabro judío de ocho brazos.

Joaquín Brenman es ingeniero y uno de los fundadores de Cicerones. En su anecdotario hay de todo: desde una salida que se convirtió en una charla de cinco horas sobre los argentinos y los ingleses hasta otra que cambió museos por una carnicería.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

COMPLICIDAD NORTEAMERICANA CON LA ALEMANIA NAZI



La Editorial Hiru cuenta entre sus excelentes publicaciones con este imprescindible y magnífico ensayo del belga Jacques R. Pauwels, traducido por José Sastre, sobre la verdadera posición de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial. Un trabajo de historia reciente que desvela datos, verdades y tremendos engaños. Un trabajo que sepulta la mentira y la arrincona. Un trabajo que recupera la memoria olvidada, ninguneada y falseada por la historia oficial, la de los poderosos, la del capital que compra lo incomparable pero que no puede con la verdad. Para muestra, un botón: “Muy poca gente sabe que GM, Ford, ITT y otros gigantes de las corporaciones americanas funcionaron durante la guerra como una especie de “arsenal del nazismo”. Estas empresas naturalmente siempre se han mantenido mudas acerca de este delicado tema.
El libro entero no tiene desperdicio. A pesar de ser un ensayo sobre historia reciente, con multitud de datos, está realizado de forma que su lectura es totalmente asequible, fácil y tremendamente recomendable. Aquí sólo les mostramos unas pequeñas reseñas. No se priven.
“Hoy muchas empresas alemanas que colaboraron activamente con los nazis y las SS, continúan haciendo magníficos negocios gracias a los norteamericanos, no sólo en Alemania, sino en toda Europa y el resto del mundo. Un buen ejemplo es IG-Farben, gran empresa alemana que apoyó a Hitler con gran devoción y obtuvo grandes sumas de dinero por parte de las SS. Con la venta del gas venenoso “Zyklon-B” fabricado en su planta de Degesch, el gas de las cámaras de Auschwitz. De hecho, los americanos llevaron a IG-Farben a los tribunales, pero los responsables principales de la empresa salieron con condenas “tan ligeras que hubieran contentado a un ladrón de gallinas”, como afirmó el acusador Josiah Dubois. La gran empresa se dividió en un cierto número de “empresas sucesoras” (Nachjolgegesellschaften), pero de forma tan superficial que la propiedad y el poder corporativo se mantuvieron, a pesar de las demandas populares de drásticas reformas. A los directores de IG-Farben también se les permitió continuar trabajando en esas empresas sucesoras, con la ayuda de banqueros y economistas como Josef Abs y Ludwung Erhard, que antes habían hecho un trabajo útil para el régimen nazi. Las principales de esas llamadas “nuevas empresas”, Bayer, Hoechst y BASF, continúan hoy día ganando dinero para los anónimos accionistas que solían cobrar dividendos de IG-Farben. Otras empresas que colaboraron estrechamente con las SS fueron, AEG, Siemens, Daimler Benz y BMW, en otras palabras, la crême de la crême de la industria alemana actual. No sin razón algunos alemanes se quejan de que la forma de desmantelar el nazismo que practicaron los americanos, permitió al “pez grande” deslizarse fácilmente a través de los agujeros de la red (...)
“Los americanos sabían bien que durante la época del Tercer Reich la élite industrial alemana se había guiado por el lema “los negocios, como siempre”. Después de todo, las grandes corporaciones americanas también habían sabido beneficiarse de la guerra. Además los líderes americanos veían en las grandes empresas alemanas los socios indispensables para la construcción de la nueva Alemania, en la que la propiedad privada y la libre empresa serían sacrosantas como en los Estados Unidos. El pasado nazi de las principales de estas firmas se ocultó bajo la alfombra, porque la ardua tarea que prometía ser la reconstrucción del país presumiblemente no podría llevarse a cabo sin la ayuda de estos “expertos”. Todos los que pidieron las cabezas de los financieros de Hitler, de los responsables de IG-Farben, del fabricante de armas Krupp, etc. fueron denunciados como enemigos de la libre empresa, como comunistas.(...)
La planta de Coca Cola en Essen, por ejemplo, prosperó a cuenta de la guerra, porque sus ventas y operaciones de embotellado subieron considerablemente cuando la subsidiaria alemana siguió a la victoriosa Wehrmacht a los países ocupados, como Francia y Bélgica. Cuando fue imposible importar el sirope de Coke de los estados Unidos, después de Pearl Harbor, continuó haciendo negocio con una nueva bebida refrescante, Fanta, de la que se vendieron en 1943 casi tres millones de cajas. La conducta de Coca Cola durante la guerra en tierras del enemigo nazi no fue muy compatible con su imagen en los Estados Unidos, donde la bebida refrescante de Atlanta “simbolizaba la libertad de América y todas las cosas buenas por las que luchaban los soldados americanos”. La conexión de Coca Cola con la esvástica es un ejemplo sin importancia de las actividades de las corporaciones americanas en la Alemania nazi, al menos comparado con empresas como IBM, ITT, Ford y General Motors. (...)

“De acuerdo con Edwin Black, autor de un reciente estudio muy completo sobre las actividades de IBM en la Alemania nazi, la tecnología de esta empresa americana capacitó a los nazis par que su maquinaria de guerra fuera “metódica, veloz y eficiente”. Black señala que IBM, vía su subsidiaria alemana Dehomag, no sólo puso el relámpago en la Blitzkrieg, sino que su tecnología de tarjetas perforadas, precursora del ordenador, también capacitó a los nazis para una “persecución automatizada”. IBM se dice que “puso los fantásticos números al holocausto”, porque suministró al régimen de Hitler las calculadoras Hollerith y otros equipos que se usaron para “generar listas de judíos y otras víctimas, que se usaron para su deportación” (...)
ITT, dirigida por el filofascista Sosthenes Behn, había adquirido la cuarta parte de las acciones de la fábrica de aviones Focke-Wulf en los años treinta y por tanto estuvo involucrada durante la guerra -al menos indirectamente- en la construcción de cazas que derribaron cientos de aviones aliados (...)
“Sin los sofisticados equipos de comunicaciones suministrados por ITT en los primeros pasos de la guerra Alemania no habría sido capaz de infligir a sus enemigos las mortales derrotas con lo que se conoció como Blitzkrieg, que necesitaba ataques altamente sincronizados por aire y por tierra. Después de Pearl Harbor ITT suministró a Alemania los sistemas de comunicación más avanzados, en detrimento de los americanos, cuyo código diplomático fue descifrado por los nazis con la ayuda de estos equipos.(...)
Las fábricas alemanas de General Motors se convirtieron enteramente en productoras de equipos bélicos tras la reunión de Hotler y Göring con el ejecutivo de la GM Mooney, el 19 y 20 de septiembre de 1939 en Berlín. El resultado fue que la factoría Opel de Brandenburgo, fundada en 1935, pasó a producir el “Blitz”, modelo de camión para la Wehrmacht, mientras que la Opel de Rüsselsheim comenzó a trabajar principalmente para la Luftwaffe. Hubo un momento en que General Motors y Ford juntas fabricaron no menos de la mitad de la producción de tanques en Alemania. (...)
“Muy poca gente sabe que Gm, Ford, ITT y otros gigantes de las corporaciones americanas funcionaron durante la guerra como una especie de “arsenal del nazismo”.

Autor: J.M. López.
Publicado en: http://www.nodo50.org/tortuga/Sobre-la-complicidad-de-empresas

dp

viernes, 12 de septiembre de 2008

PROYECTO BICENTENARIO - Fraternidad Argentino-Ucrania


El 25 de Mayo de 2010 la República Argentina festeja sus 200 años de vida independiente, conmemorando la Revolución de Mayo. Por ello el gobierno nacional dispuso de una serie de festejos y actos relacionados con la fecha, para dar un marco adecuado a tan especialísima circunstancia.

Ucrania no puedo permanecer al margen de esta oportunidad, como tantas otras colectividades que se manifestaron públicamente en, por ejemplo, la conmemoración del 1er. Centenario de la Revolución de Mayo, en 1910.

Este festejo sería el pretexto ideal para adherirse a la fiesta del Bicentenario y una oportunidad magnífica para dejar un testimonio de importancia material enclavado en algún lugar importante de la Ciudad de Buenos Aires, como ya se hizo antes con la inauguración del monumento a Taras Shevchenko, pero esta vez en una dimensión distinta.

Argentina fue un país generosísimo al recibir a una abundante inmigración ucrania desde hace casi 120 años y que continúa recibiéndonos en estos mismos momentos, como continuidad de una política que se hizo carne y razón de Estado.

Además fue el primer país de Latinoamérica en reconocer la independencia de Ucrania declarada en 1918 y uno de los primeros del mundo en reconocerla nuevamente en 1991.

Estos son motivos más que suficientes para tomar dimensión real de la importancia de Ucrania para con los sentimientos y hasta acciones políticas que posea la Argentina hacia ella.

A modo de ejemplos

El marco de los festejos del 1er. Centenario, en 1910, no puede menos que calificarse de fastuoso y, acorde con esto, las colectividades extranjeras residentes aquí, además de sus respectivos gobiernos, homenajearon a la Argentina con regalos de la calidad e importancia, como por ejemplo, el conocido Monumento de los Españoles o la Torre de los Ingleses, entre otros.

Gobernantes y dignatarios extranjeros visitaron el país, como la Infanta Isabel de Borbón, de España, que sumaron su brillo personal junto a su representación política, a bailes populares, conciertos, exposiciones y un clima festivo a una Argentina que, en ese entonces, estaba ubicada entre las naciones más prósperas del mundo.

También en el marco de los festejos de los 150 años de la Revolución de Mayo, en 1960, hasta Canadá, país que no cuenta con lazos históricos o comerciales de importancia con la Argentina, obsequió un imponente tótem, hoy emplazado en la Plaza Fuerza Aérea Argentina, en el barrio de Retiro.

Propuesta

Por todos estos argumentos, sintiéndome profundamente argentino y amante de Ucrania, como buen hijo de inmigrantes, es que propongo que nuestra colectividad y su gobierno nacional, hoy ya como país independiente y libre, se sumen decididamente a los festejos del Bicentenario de la República Argentina, con un obsequio conmemorativo de envergadura urbanística acorde al acontecimiento.

Sugiero, concretamente, que la Representación Central Ucrania en la República Argentina, junto al Gobierno Nacional Ucranio, en forma conjunta o con dos testimonios distintos, pero dados en el mismo marco de celebración, obsequien a la República Argentina un MONUMENTO o cualquier otro tipo de manifestación artística, para ser emplazado en un paseo público de importancia, a modo de CELEBRACION y AGRADECIMIENTO, pero por sobre todas las cosas, a modo de LAZO FRATERNAL entre dos pueblos libres, que se unen para disfrutar de una fiesta histórica, como preludio de mayores vínculos en lo cultural y comercial.

Estamos a relativamente a poco tiempo de la fecha indicada, por ello debemos de redoblar esfuerzos para la concreción de esta iniciativa y arbitrar los caminos indicados, dentro de la administración pública de ambos países, para la concreción de este proyecto.

Paralelamente, sería conveniente de proponer, previo estudio con el Gobierno Nacional Ucranio, que hasta el mismo Presidente de Ucrania se haga presente en esta celebración, jerarquizando la misma y abriendo puertas para una mayor integración entre los países.

El desafío propuesto en estos papeles no es poco, desde el punto de vista de trabajo, tiempo a dedicar y recursos a movilizar, pero el fruto a recoger también sería de altísimas consecuencias para nuestra colectividad, poniéndola definitivamente en el lugar de peso y representación que le corresponden y a la Nación Ucrania colocándola en un marco preferencial a nivel de lazos fraternales entre pueblos libres, el mayor capital humano que deben de cultivar las naciones.

Pongo mi esfuerzo personal y mi capacidad de trabajo a disposición de esta causa, como otras veces los hice anteriormente, como cuando fue la concreción del proyecto, hoy realidad, de la Plaza Ucrania en la ciudad de Avellaneda.

Queridos Hermanos Ucranios dejo el debate abierto. Solo espero que sea de provecho.

dp