domingo, 6 de enero de 2008

CRÓNICA DE HÉROES OLVIDADOS


Les voy a contar una historia de héroes anónimos y, estoy seguro, habrá un antes y un después de leerla. "Ellos" orillan los 86 años de edad promedio (al año 2004). Son argentinos derrochando códigos y valores que hoy, lamentablemente, están desapareciendo en nuestra sociedad. Eran jóvenes que, en 1939, viajaron 14.000 kilómetros hacia Europa para combatir los regímenes nacionalsocialistas de Adolf Hitler y de Benito Mussolini. Y lo hicieron sin que nadie los obligara y en calidad de voluntarios.

Estos argentinos, al comenzar la segunda guerra mundial, eran gente vinculada al campo y lo único que habían aprendido a manejar eran las riendas de los caballos arriando ganado y desempeñando actividades agrícolas. Un día la realidad de la guerra les llegó a sus casas a través de la radio y se enteraron que Europa estaba envuelta en llamas y desolación.
Pensando que si Hitler ganaba esa guerra en el continente europeo su siguiente paso sería América, y consiguientemente Argentina, estos jóvenes de poco más de 18 años colgaron el recado del caballo en el galpón, armaron una pequeña valija, y partieron hacia el puerto de Buenos Aires para viajar a un lugar desconocido para ellos: Europa.
Pagaron de su bolsillo el pasaje y embarcaron, en calidad de turistas, hacia Gran Bretaña ultimo bastión libre de la Europa occidental. Muchos de ellos conocieron ahí el océano... y también a los submarinos alemanes que los acechaban para hundirlos. Algunos quedaron para siempre en las profundidades del mar al desaparecer con sus barcos.
Hacia 1940 llegaron los primeros contingentes de argentinos a las islas británicas. Y, con el arribo, la sucesión de problemas debido a la barrera del idioma y a la escasez de alimentos. Se alistaron en la aviación e, inmediatamente, fueron enviados a Canadá para recibir entrenamiento en un territorio lejano a la guerra. En tan solo 8 meses estos hombres de campo pasaron de jinetear un caballo a volar la novedad aeronáutica de las fuerzas aéreas británica (RAF), canadiense, australiana, sudafricana y la francesa libre. Eran los cazas Hurricanes y Spitfires.
Increíblemente algunos de estos argentinos se destacaron en todos los frentes de batalla transformándose en feroces pilotos de combate que alcanzaron, con facilidad, la categoría de ases al derribar aeronaves enemigas y volverse leyendas entre sus pares. Otros, se distinguieron como pilotos de bombarderos efectuando 35 misiones sobre Alemania.

Escuadrón argentino de la RAF

Una lista de honor

Es tan frondosa que sólo voy a citarles algunos. Por ejemplo a Ricardo Moreno. Nacido en San Carlos de Bariloche, y sobrino del famoso naturalista (el perito Francisco Pascasio Moreno), era propietario de un pequeño avión llamado "Sea Bee" y solía pasar algunas temporadas en Bahía Blanca donde tenía muchos amigos. Su corazón, un día, le dictó ir a Europa a pelear por una libertad ajena. Actualmente vive en el Canadá.
Federico Bradbury, nacido en Lomas de Zamora. Murió en la guerra tripulando un bombardero Stirling en 1944. Era ingeniero en el departamento de obras del Ferrocarril del Sud en Bahía Blanca.
Alejandro Francisco Watt, nació en la ciudad de Córdoba. Los Watt eran cuatro hermanos y todos fueron pilotos de la guerra. Dos de ellos murieron en combate. La abuela, Clara Allyn, fue una de las maestras que trajo Domingo Faustino Sarmiento como parte de su plan de capacitación de educadores para la escuela argentina. Sólo tenía tercer grado de la primaria y era un avezado domador de potros. Abandonó sus labores para unirse a la hermandad de aquéllos que sufrieron las miserias del conflicto más grande de la humanidad. A su retorno, y ya en los '80, visitaría asiduamente Bahía Blanca al desempeñarse como segundo jefe de la línea aérea Austral.
Mauricio Lett era hijo de Carlitos Lett, el famoso jugador de fútbol que introdujo la "gambeta". Mauricio no conocía Europa y su única visión cotidiana era la Sierra de la Ventana y la estancia en donde había nacido: "Las Torres", cercana a la localidad de Pigüé. Desapareció con su caza Spitfire, sobre el Mar del Norte, en 1945. Tenía poco más de 20 años
El coronel Ken Charney, nacido en Quilmes, vivió toda su juventud en Bahía Blanca. Está considerado como un as de la segunda guerra mundial con 14 aviones enemigos derribados.
El capitán Juan Conran, también nacido en Bahía Blanca, fue el primer argentino en bombardear Berlín, durante 1941. Lo derribaron, se salvó, y fue prisionero de guerra hasta el fin de la contienda.
El capitán Stuart Haslam, piloto de Spitfires, nació en Bahia Blanca. Nunca retornó a nuestra ciudad y luego de la guerra se asentó en Hurlingham.
El capitán Robert James Hill, de destacada actuación en la RAF, también era oriundo de Bahía Blanca. Al retorno de la guerra algunos de ellos, con una enorme experiencia de vuelo, fueron convocados para el incipiente nacimiento de Aerolíneas Argentinas.
Entre otros Carlos y Jorge Richards, también de Bahía Blanca, y que volaron por muchos años los aviones de nuestra línea de bandera hasta que llegaron al país las primeras versiones de los Boeing 737.
Reynaldo Daintree, nació en Adrogué. Pero su madre era oriunda de Pigüé. Fue piloto de bombarderos pesados en la India. Ya en nuestro país, se convirtió en piloto presidencial de Arturo Frondizi. Y en la aviación comercial batió récords de velocidad, distancia y horas voladas. Acumuló 33.000 llegando a ser, incluso, jefe de línea internacional de Aerolíneas Argentinas y piloteó desde los Comet hasta los Jumbo 747.
Imposible olvidarme de Bernardo Noel De Larminat, otro as de la aviación durante la segunda guerra mundial, y que hoy alterna sus días viviendo en su campo de Jacinto Arauz (La Pampa) y su casa de Bahía Blanca.

El día que la guerra llegó a su fin...

Al finalizar el conflicto en Europa 670 aviadores voluntarios argentinos fueron, no sólo sus protagonistas, sino espectadores de lujo en la celebración de la victoria. 30 de ellos fueron condecorados con una de las máximas distinciones que otorgaron las fuerzas aéreas aliadas llamada DFC o Cruz de Vuelo Distinguido. En muchos casos, algunos de estos pilotos consiguieron dos y hasta tres de ellas. Baste citar que fueron condecorados por Francia, Bélgica, Holanda, Gran Bretaña, Estados Unidos, India y Canadá.
Terminada la guerra, se les dio la baja como pilotos y volvieron al país. Muchos retornaron al galpón, en el campo, a buscar el recado, ensillar el caballo y salir a trabajar como si nada hubiera ocurrido. En otros casos no hubo vuelta. 130 de estos chacareros argentinos quedaron diseminados en tumbas a lo largo de toda Europa, como mojones de los feroces combates aéreos en los que perdieron sus vidas.

No hubo un retorno triunfal...

...porque en nuestro país algo había cambiado. El presidente Perón había dado un abierto apoyo a jerarcas nazis, algunos de los cuales eran buscados en Europa por sus crímenes de guerra. El gobierno cobijó a muchos de ellos y, sobre todo, a los científicos alemanes a quienes hizo ingresar en el famoso proyecto IAPI. Para los héroes, victoriosos y condecorados que retornaron de la guerra, no hubo absolutamente nada. Por eso se llamaron a un silencio absoluto, que duraría mas de 60 años.

A la caza de los héroes...


Sabía de ellos por mis investigaciones y me propuse sacarlos del olvido escribiendo un libro. Con ese fin recorrí el país entrevistando a todos estos sobrevivientes. Sus relatos me llevaron por los cielos, en terribles combates aéreos, donde sus vidas corrieron a más de 500 kilómetros por hora. Algunos, que fueron derribados en combate y salvaron milagrosamente sus vidas, me contaron de sus escapes. Se escondieron por las noches en bosques oyendo a las tropas alemanas peinar el terreno buscándolos y arrojándoles granadas de mano para sacarlos de sus escondites. Son infinitas las historias y los testimonios que he recogido. Y todo quedó condensado en sus libros de vuelo; en fotografías; en distintos documentos... y en sus testimonios orales.
Finalmente, en octubre de 2004, pude presentar en Buenos Aires el libro llamado "Alas de Trueno" que cuenta las historias de estos héroes anónimos.
Pero lo más importante para mí fue haber sido el gestor de la primera reunión que los reencontró después de 64 años. Algunos viajando desde distintas partes del mundo. No se veían desde la finalización de la segunda guerra mundial. Un año después, el 6 de abril del 2005, ocurrió algo increíble: el embajador argentino en el Reino Unido, Federico Mirré, en nombre del gobierno, reconoció y agradeció la labor llevada a cabo por estos voluntarios. Quiero comentarles que, por ser voluntarios, ninguno de ellos cobra pensión de guerra.
Lo cierto es que fue un momento de gloria y reconocimiento para esta gente que sacrificaron desinteresadamente su vida para que otros tuvieran la suerte de vivirla en libertad y paz.

Hurricane británico, en el frente japonés, bautizado Patoruzú y conocido como El Suertudo
Lecciones de vida...

No soy demasiado afecto a las producciones fílmicas americanas. Pero vi, en una película, algo que resume, de alguna manera, la vida de un soldado que se sacrifica por otro diciéndole "se digno de vivir tu vida".
Ya cité a un nombre de campo llamado Bernardo Noel De Larminat. A don Bernardo se lo conoce como productor ganadero. Pero pocos sabrán que él ostenta un record único para un voluntario argentino de misiones voladas durante la segunda guerra mundial. Fueron 341 operaciones de combate codeándose con la muerte, hora a hora, en el desierto africano de Túnez, en los cielos de Italia y volando hacia Berlín. Sus historias y anécdotas son muchas e increíbles.

Las Malvinas y la RAF

Pero aún hay más acerca de ellos. Durante el conflicto del atlántico sur, en 1982, varios de estos argentinos que volaban en su ultimo año como pilotos comerciales con Aerolíneas Argentinas, Austral y en empresas privadas, se ofrecieron ante el gobierno argentino y la propia Fuerza Aérea como voluntarios para luchar contra la fuerza de tareas británica, que incluía la RAF, su ex fuerza aérea. Dos de estos pilotos de segunda guerra mundial, y ahora pilotos del escuadrón “Fénix”, recibieron distinciones por su participación durante la campaña de Malvinas. Un caso excepcional de ser voluntarios en dos conflictos bélicos.

Autor: Claudio Meunier

Fuente: www.lasextaseccion.com.ar/Septiembre_2006

MI INTERVENCION EN EL PROGRAMA "EN LA MIRA", DE FM SECLA 104.7, EL 22/6/2017


dp


1 comentario:

Anónimo dijo...

Daniel: procedí a ingresar a tu blog, y encontré variados y muy buenos artículos, que realmente tienen un perfil de investigación histórica, que no es frecuente encontrar, como el presunto paso del Mariscal Tito por Argentina, los argentinos que combatieron en las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española y especialmente los voluntarios argentinos que combatieron en la RAF.
Al respecto, tuve comentarios de la publicación de un libro, hace un par de años sobre este ultimo tema de los aviadores voluntarios.
Tal vez conozcas, su titulo, autor y lugar donde podría ser adquirido el mismo, para profundizar en la lectura de este.
Jorge Occhoniello, de Buenos Aires