sábado, 12 de enero de 2008

LOS ONASSIS



Aristóteles Onassis, nació el 15 de enero de 1906 en Esmirna (Grecia). Las hostilidades entre turcos y griegos obligan a emigrar a su familia. A los 23 años, su padre lo envía a Buenos Aires con unos dólares en el bolsillo y algunas cartas de recomendación para unos griegos, ocupados en la importación de tabaco.
Trabaja en la Compañía de Teléfonos del Rio de la Plata. Onassis siempre tuvo una máxima: la ambición. Realizó diversos empleos; fue friegaplatos, ayudante de tintorería, sereno, electricista y telefonista, hasta que consiguió introducirse en el mundo de los negocios. Un año después participa en una pequeña fábrica de cigarrillos.
Dado su éxito es nombrado Cónsul de Grecia. Gracias a ello, toma contacto con la Flota Mercante Griega. Los barcos que traían el tabaco no volvían a Europa vacíos, sino que llevaban pieles, granos y lana. Esta empresa le sirvió de experiencia en lo que habría de ser su gran negocio: el transporte marítimo. A los 28 años se convirtió ya en un armador.
Su fortuna comenzó a gestarse en los años treinta, en plena depresión y en la Argentina. Compra a un precio bajísimo una pequeña flota de barcos canadienses que estaban parados, pero que pronto empezarían a navegar de nuevo. Sus negocios tuvieron tanto éxito que en 1936 estaba en condiciones de construir su primer petrolero, y antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial había construido dos más, cada vez de mayor porte, en sus propios astilleros.
En la II Guerra Mundial, las bombas alemanas destruyeron buena parte de su flota, pero las compañías de seguros le pagaron por ellos mucho más de lo que costaban. Esto le valió el apodo de "El Griego de Oro", con el que desde entonces sería conocido.
Cuando hubo aumentado su flota petrolera comprando tanques estadounidenses sobrantes de la guerra, Onassis empezó a construir balleneros. Fletó el "Challenger" y no respetó las aguas jurisdiccionales de Perú y Chile, por lo que fue expulsado de ellas.
Gana millones transportando petróleo bajo bandera panameña. En 1946 conoce a Tina Livanos, hija de un gran Armador griego y, en diciembre de ese año contraen matrimonio. Ella tiene 17 años y él 40. En abril 1948, nace su primer hijo, Alexander y, en diciembre 1950, su hija Christina.
De él se decía que su paquete de acciones era de tal magnitud, que si hubiese decidido vender todos sus títulos de golpe a finales de los años cincuenta, se hubiera tambaleado el índice Dow Jones.
También en los 50 conoce a María Callas casada con Giovanni Battista Meneghini, y a quien abandonó en 1959 para unirse a Aristóteles Onassis, su verdadero e imperecedero amor, quien a su vez la rechazó para contraer matrimonio con Jaquelin Kennedy, en 1968. Se dice que María Callas y el millonario griego tuvieron un hijo que apenas vivió unas horas y falleció de muerte natural.

Grandes Hazañas

En el cielo de los super-millonarios pocos han brillado con tanta fuerza (y con luz propia) como Aristóteles Onassis. De una audacia sin límites, seductor, rápido, espléndido amigo y temible adversario, supo atraer sobre sí al mismo tiempo la admiración y el rechazo. Su vida alimentó durante años a la prensa del jet-set internacional, que explotó sus debilidades, y exaltó sus fortalezas, transformándolo en un Midas moderno, que convertía en oro todo lo que tocaba.
Coleccionista de millones y amante de sostener relaciones con personalidades, pudo jactarse de ser íntimo de Winston Churchill y llevar al altar nada menos que a la viuda de John Kennedy. Decenas de biografías reseñaron al detalle un inventario de grandezas, y también de miserias. Sin embargo, muy pocos escritos hablan de sus humildes orígenes, cuando rentaba un cuartito en una pensión de la Avenida Corrientes, en Buenos Aires, a pocos metros del Obelisco, monumento simbólico de Buenos Aires, donde soñaba con hacer fortuna como importador de tabaco.

Su fortuna

Arrancó su fortuna en Buenos Aires con el tabaco griego, que disfrutaba en Buenos Aires de cierta reputación. Incluso se lo consideraba entre los de mejor calidad, pero sólo lo conocían unos pocos, debido a problemas en la importación.
Existía un mercado "insatisfecho", y era allí donde Onassis encontraría su primera oportunidad como empresario. Escribió a su padre y se presentó a sí mismo como el introductor ideal del tabaco griego en la Argentina. Tenía los contactos, conocía el negocio, disponía de capital. El padre suspiró complacido por descubrir que Ari hubiera sentado cabeza, y despachó el primer embarque.
Los primeros pasos fueron decepcionantes. Onassis distribuyó muestras entre varios fabricantes menores de cigarrillos, pero no pasó nada. Sin desanirmarse planeó una nueva estrategia, recurriendo a sus dotes de relacionista público. Buscó el contacto apropiado que lo llevara al despacho de Juan Gaona, propietario de la empresa Piccardo, una importante tabacalera del país. Desplegando su astucia de vendedor Onassis convenció al acaudalado empresario que incluyera tabaco griego en la mezcla de sus cigarrillos. Incluso esbozó ante Gaona algunas ideas publicitarias para el lanzamiento de las nuevas marcas.
Gaona, que además de conocer su negocio era un buen catador de hombres, percibió que ese joven griego tenía algo especial, que auguraba un excelente futuro. Onassis obtuvo su primera orden de compra por U$S 10.000 dólares, para entonces una gran cifra (un auto 0 km. costaba 2.000).
Este filón fue el comienzo de su gran fortuna. El segundo pedido subió a U$S 50.000 y, alentados por el éxito alcanzado por Piccardo con los cigarrillos con mezcla de tabaco griego, otras firmas se sumaron.
Después de su matrimonio se dedicaría al transporte en barcos y al armado de los mismos, en fin un gran emprendedor que vio una oportunidad de negocio y no la desaprovechó.

Fuentes: Manuel Guerrero. e-mail: manuelguerreroa@gestiopolis.com
http://www.univision.com/content


Otro capítulo
Por José Comas, Buenos Aires. 27/11/1988

Cristina Onassis, la multimillonaria griega fallecida a los 37 años en Argentina, murió en el lugar donde su padre inició su fortuna personal, y precisamente en el círculo de amigos que llevan los mismos apellidos de la oligarquía argentina con que Aristóteles Onassis estableció sus primeros contactos financieros. La muerte de Cristina y las circunstancias que la rodearon confirman que en muchas ocasiones la realidad supera la ficción.
La prensa argentina afirma que la presencia de Cristina en Buenos Aires y sus dos viajes en menos de un mes estaban relacionados con su plan de casarse, por quinta vez, con Jorge Tchomelkdjoglou. Este presunto prometido de la Onassis es un empresario textil argentino, de 43 años de origen griego, hermano de Marina, compañera de colegio de Cristina y de veraneos en el balneario de Punta del Este. El apellido Dodero al menos aparece diez veces en la biografía de Onassis escrita por Peter Evans, titulada Ari. Según el biógrafo, fue Dodero quien le acortó el nombre y dejó Aristóteles en Ari. El mismo Dodero le presentó a Onassis una bailarina rusa, que se quedó con el griego en Buenos Aires en vez de regresar a Moscú.
Según Evans, Dodero era "el menor de los cinco hijos de un inmigrante italiano afincado en Uruguay". Dodero se había mudado de Montevideo a Buenos Aires, y, al final de la I Guerra Mundial, con un crédito de 10 millones de dólares, había adquirido 148 navíos de la Armada norteamericana, los vende inmediatamente y obtiene un gran beneficio. Inmediatamente compra un gran porcentaje de las acciones de la próspera compañía naviera Mihanoich, de Argentina.
Fue Dodero quien sirvió de intermediario para un contacto entre Onassis y Eva Perón. Dodero había apoyado económicarnente al peronismo. Robert Crassweiller, en su libro Perán y los enigmas de la Argentina, escribe que "en 1947 Evita compró Democracia, un periódico de poco prestigio, con el dinero adelantado por Alberto Dodero, un empresario amigo y de gran fortuna, y lo transformó en un órgano afín".

Relaciones con Evita

Durante el viaje de novios de Onassis con su primera mujer, Tina Livanos, la madre de Cristina, Dodero le presentó en su mansión de Montevideo a Eva Perón. Onassis va no era el pobre emigrante griego que hacía negocios por un lado y trabajaba en la Telefónica por las noches. Trató de convencerle Eva Perón de que invirtiera en una compañía naviera, para unir su capital al de Dodero, pero Onassis no aceptó.
Un año más tarde, en 1947, Dodero organizó otro encuentro más informal entre Onassis y Evita en la Riviera italiana. Onassis contribuyó con 10.000 dólares para la Fundación Eva Perón y Evita le preparó huevos revueltos. Según el multimillonario griego, no estaban muy buenos y fueron los más caros que comió en toda su vida. Evans insinúa en la biografla de Onassis que hubo algo más que huevos revueltos en la cita. "Ari recordaría que ella había exclamado: 'No te gusta perder el tiempo, ¿verdad?". Dodero, después de que los Perón nacionalizaron buena parte de sus barcos y propiedades, comentó, según Evans: "¡El presidente Perón me hizo a mí lo que yo arreglé que Onassis hiciera a su mujer!".
Fue en una casa alquilada por Alberto Dodero, hijo del amigo de Onassis, donde murió Cristina. Su amiga Marina Tchomlekdjoglou está casada con Alberto Dodero. Cuando Cristina llegó a Argentina para pasar un fin de semana el 20 de octubre de 1988, el motivo de la visita era celebrar los 40 años de su amiga Marina de Dodero. Fue en aquel cumpleaños cuando Cristina bailó acarameladamente con Jorge, el hermano de Marina. Este baile y los posteriores arrurnacos en los jardines de la quinta de Tortuguitas dieron pie a la prensa del corazón argentina para afirmar que estaba en marcha un nuevo romance de Cristina.
El retorno de Cristina a Argentina, el 10 de noviembre, pasó inadvertido a los periódicos. Ahora, después de su muerte, se escribe que "la amistad de 23 años de Cristina y Jorge se había convertido en algo más. Estaban enamorados", escribe la revista Gente, pero, "en la misma casa donde había redescubierto el amor, la encontraron muerta el sábado 19 de noviembre de 1988". Culminaba así la tragedia de los Onassis.
Con los antecedentes familiares y por las circunstancias que rodearon su muerte, la justicia argentina retuvo varios días el cadáver de Cristina. Sus restos sólo pudieron salir de Argentina cuando los jueces se cercioraron de que había quedado suficiente número de vísceras para hacer un examen toxicológico que aclare si había ingerido alguna sustancia que pudo provocar su muerte.
La muerte enmascara todos los defectos. Un peluquero de Tortuguitas, el lugar donde los Dodero habían alquilado la quinta, asegura que estaba delgada y bonita. La autopsia dice que pesaba 76 kilos y medía 1,72. Su obsesión por adelgazar y sus necesidades de combatir el insomnio y otros desajustes le hacía viajar con una auténtica farmacia ambulante.
Los restos mortales de Cristina Onassis fueron sepultados en la intimidad familiar en la capilla de la Virgencita, de la isla de Skorpios, Grecia, adquirida por su padre cuando nació Cristiana.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/internacional/ONASSIS/_CRISTINA

La historia continúa

Athina Onassis Roussel, nació el 29 de enero de 1985 en Neuilly-sur-Seine, Francia, es la nieta del fallecido magnate y armador griego Aristóteles Onassis.
Después de la muerte de su madre, Athina fue criada por su padre, el francés Thierry Roussel, quien se volvió a casar con Gaby Landhage de Suecia. En la casa de su madrastra, en Lussy-sur-Morges, Suiza, Athina creció en un ambiente familiar típicamente estable.
Athina heredó una fortuna proveniente de la sucesión de la familia Onassis, estimada en 2,8 mil millones de dólares.
Es la última y única heredera de Aristóteles Onassis. El día en que cumplió 21 años la "pobre niña rica" heredó el total del patrimonio, que cuenta con palacios en Londres, Nueva York y villas en Suiza y España, más terrenos en América latina. Sigue una flota de navíos, dos minas de diamantes en Sudáfrica, 360 sociedades internacionales de diverso tipo y otras 200 cuentas bancarias en todo el mundo, más colecciones de arte y joyas, caballos y la isla griega de Skorpios, en el Egeo, donde yacen los restos de su mamá Cristina, su tío Alejandro y el abuelo Ari.

dp

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