lunes, 24 de diciembre de 2007

EL MINISTRO ARGENTINO DE HITLER

Tres hombres marcaron el pensamiento nazi que hizo estragos en el mundo: Alfred Rosemberg, Walter Darré y el propio Adolf Hitler.


De izquierda a derecha: Josef Goebbels, Adolf Hitler, Ernst Röhm, Hermann Göring, Walther Darré y Heinrich Himmler, 30 enero 1933, del libro '¿Quién era Goebbels?', Wilfred von Oven, Editorial Revisión, Buenos Aires, 1988.

La creación de la “raza superior”, con la cual el Tercer Reich deseaba poblar el mundo, fue una tarea confiada por Adolf Hitler a Walther Darré, un argentino nacido en una apacible calle del barrio de Belgrano que pasó la primer parte de su vida en Buenos Aires. Fiel al suelo en que nació, Darré estudió agronomía. Peleó como oficial alemán en la Primera Guerra. Tras adherir al nazismo, encandiló a Hitler con sus aberrantes teorías raciales para el “imperio alemán de los alemanes”, fue ministro de Agricultura de casi todo el Tercer Reich, logró el fervoroso apoyo del campesinado germano y fue sentenciado por los aliados en Nuremberg, todo sin perder su particular acento castellano.

Sus dos obras más importantes, el Campesino como fuente de vida de la raza nórdica (1928) y Nueva nobleza de sangre y de suelo (1930), fundaron una doctrina agraria basada en los lazos de "la sangre y el suelo" (Blut und Boden). Walter Darré quiso demostrar que la raza nórdica, debido a que era campesina, era heroica, colonizadora y guerrera. Todo ello le parecía ligado al hecho de que los nórdicos no fueron nunca nómadas; cuando se desplazaron lo hicieron para colonizar. El campesino nórdico "es la primera forma de oficial prusiano".

Sangre y suelo

A los catorce años Darré se trasladó a Alemania, y luego de la Primera Guerra Mundial se recibió de ingeniero agrónomo y administró algunos campos en Alemania hasta 1922, cuando ingresó a la Universidad de Halle y se recibió de biólogo. La tarea de crear una “raza pura” de alemanes fue confiada por Hitler a Darré en reconocimiento a las teorías que venía pergeñando el germano-argentino sobre la “desigualdad hereditaria entre los hombres”.

En la primavera de 1930 el ingeniero agrónomo se recluyó en la casa de la familia Schultze-Naumburg en Saaleck para escribir su libro Sangre y suelo, un texto iniciático en el que Darré afirma que los alemanes no son en realidad una raza. “Sería el vocablo especie el que nos convendría”, afirma.

Las máximas de Sangre y suelo son citadas incansablemente, todavía hoy, en las páginas neonazis o “skinhead” de la Internet. Entre los historiadores “revisionistas” -niegan los campos de concentración o reducen el Holocausto a una desviación del jefe de las SS Heinrich Himmler- Darré es considerado un ecologista precoz, un defensor de los campesinos que alertaba contra los efectos dañinos de la aglomeración en las ciudades y añoraba el retorno a la tierra.

Este libro llegó a manos de Himmler, el cual se hizo amigo de Darré y al poco tiempo lo incluyó en las SS, para que siguiera con sus estudios y sus investigaciones.

La realidad es que en sus libros Darré decía que las leyes de la naturaleza “no aceptan ningún degenerado, ningún subhombre”, y propiciaba “restringir” al menos “la proliferación de seres inferiores” a través de la esterilización masiva de mujeres. Apenas Hitler llegó al poder, en 1933, Darré redactó y pasó una ley que prohibía a los judíos ser dueños de tierra en Alemania, un primer paso hacía el Holocausto.

Son las ideas expuestas en Sangre y suelo las que Darré puso en práctica desde 1933 cuando es nombrado jefe de la Oficina Central para la Raza y el Reasentamiento, mejor conocida bajo su sigla RuSHA (Rasse und SiedlungsHauptAmt)

El lugar de nacimiento, siempre que la sangre fuera germana, era un dato mínimo para la Alemania hitleriana. Un asistente de Josef Goebbels, ministro de Propaganda del Tercer Reich, recuerda que el gabinete de Hitler estaba perfectamente enterado de la procedencia de Darré. “Era argentino y esto se conocía”, dice Wilfred von Oven, quien murió octogenario en la localidad de Bella Vista, en la Provincia de Buenos Aires, luego de haber acompañado a Goebbels hasta poco antes que éste se suicidara en el búnker de Berlín junto con Hitler, en abril de 1945. “En el gobierno había bastantes personalidades que nacieron en el exterior”, agrega von Oven. “Rudolf Hess nació en Egipto. Yo nací en Bolivia. Pero eso no tenía ninguna importancia en el Reich.”


Ministro de Agricultura

El primer puesto de Darré dentro del Reich fue el de ministro de Agricultura, cargo al que accedió a mediados de 1933 luego de haber acompañado a Hitler durante los años de lucha por el poder.

El 29 de setiembre de 1933 Darré inició una revolución agrícola con una ley que le valió una gran popularidad a Hitler entre los agricultores

La ley creaba la figura del Bauer (campesino) cuyo Erbhof (bien hereditario) era indivisible, inajenable, heredable solamente por el hijo primogénito, inembargable, no hipotecable y estaba exento de impuestos. Como ministro de Agricultura, Darré se convirtió en el Reichsbauernführer (Führer de los Campesinos del Reich).

En 1942 Darré fue destituido de su puesto, ingresando en su lugar un allegado a Goering. En abril de 1945, al finalizar la guerra, fue apresado por las tropas estadounidenses.

Luego del Juicio de Nüremberg se sucedieron otros juicios contra industriales y comerciantes, y años mas tarde contra civiles. En el juicio Wilhelmstrasse Darré enfrentó varios cargos. El 11 de abril de 1949, cuando el juicio llegó a su fin, se lo absolvió de conspirar para emprender una guerra agresiva y de los cargos de crímenes contra la humanidad. Se lo declaró culpable, sin embargo, de ser miembro de las SS y de robar alimentos de áreas ocupadas para entregarlos al consumo alemán. Fue sentenciado a siete años de cárcel, pero se lo excarceló en 1950, pocos años antes de su muerte.

Murió de cáncer en 1953 en la ciudad de Munich.

Walther Darré fue uno de los jerarcas nazis que después de la guerra negaron haber sido antisemitas. Es verdad que en los años de la "desnazificación" muchos alemanes que habían tenido compromisos políticos con el Reich construyeron historias que los colocaban afuera del horror, como meros servidores del régimen encerrados en un compartimiento. Pero a Darré no debió ayudarlo mucho su documentado paso por la RUSHA, la Oficina Central de la Raza y el Reasentamiento, ni sus textos ni su pertenencia al círculo de Hitler hasta 1943: en Nüremberg -y después- sus excusas deben haber sonado a sarcasmo.

Fuente: Abel Cortese
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dp

sábado, 15 de diciembre de 2007

DE AVELLANEDA AL ESPACIO



En la Argentina, localidad de Sarandí, Partido de Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, un lejano 2 de agosto de 1963, un pequeño núcleo de jóvenes técnicos y estudiantes fundan el Instituto Civil de Tecnología Espacial. Tienen como primera sede un galpón de apenas 40 m2 construidos en los fondos de una vieja casa.
La naciente organización creada por doce adolescentes se convertiría en los años siguientes en el grupo más avanzado y desarrollado de América Latina, con 32 miembros activos y 120 alumnos en dos cursos. En casi una década de actividades diseñarían y experimentarían diversos tipos de vehículos autopropulsados, propergoles sólidos, sistemas de lanzamiento, seguimiento y recuperación.
El ICTE fijó como uno de sus objetivos despertar una conciencia aeroespacial en la comunidad y sólidas vocaciones en la juventud. Su lema siguiendo el pensamiento de los pioneros de la astronáutica era "La tierra es la cuna de la humanidad, pero no es posible pasar la vida en la cuna". El Intituto tenía cuatro Departamentos: Ciencias, Tecnología, Desarrollo Industrial y Educación.
Estos departamentos se integraban por diversas Divisiones como la de Investigaciones Químicas, Propulsión de Cohetes, Experimentaciones Electrónicas y Construcciones Técnicas. "Programa Felino" fue el nombre de un plan de realizaciones en el terreno de la propulsión a cohete. En los primeros cinco años de ininterrumpida labor el ICTE realizó 137 lanzamientos.
El 1 de febrero de 1970 como producto de una segunda etapa de trabajo sus jóvenes técnicos ensayaron el vuelo 150, un vehículo de 3,10 m de longitud y un peso de 110 kg , que transportó diversos instrumentos y un pequeño mono hembra de 1300 gr , con un peso total de 10 kg de carga útil.

Han pasado 40 años del inicio de una gran aventura juvenil. Del sueño de ciencia y tecnología de argentinos para los argentinos y la humanidad. Fue la manifestación de un ideal patriótico: No fue posible continuarlo, vendrían luego en el país "los tiempos de las destrucciones". Hoy algunos ya no están en la existencia, otros son hombres maduros que quieren legar a las nuevas generaciones el entusiasmo por las disciplinas aeroespaciales.
Por eso el ICTE renace. Algunos de esos adolescentes pioneros del ayer hoy se han vuelto a encontrar en su madurez y han decidido contribuir nuevamente al futuro. A partir de ahora el Instituto convoca a todos los interesados a sumarse a este nuevo proyecto. Anticipamos que está en diseño un vehículo portador de una etapa, de propulsante sólido, con materiales de construcción de producción nacional y destinado a servir como elemento de aprendizaje y capacitación para los nuevos grupos experimentales juveniles y en especial para escuelas técnicas y grupos universitarios. El proyecto ya tiene nombre: "Vector educativo 2003". El mismo se integra con estabilización aerodinámica, motor impulsor, sistema de tiempo, separación de la cápsula de carga útil y recuperación por paracaídas. El instrumental básico incluye una baliza lumínica y una radial para facilitar la recuperación, un acelerómetro y un altímetro. Se estima lograr un costo mínimo y la máxima seguridad operativa. La carga útil y experimentos a realizar estarán a cargo del grupo que lo utilice.

Fuentes: www.icte.com.ar
icte@icte.com.ar

Nota:
A partir de 1976, una vez instalado el último gobierno dictatorial militar, este comenzó a desarrollar presiones sobre el ICTE a fin de la suspensión de los trabajos que venía haciendo, temerosos que los mismos caigan en manos de grupos sediciosos o potencias extranjeras enemigas.
Una vez más, la arbitrariadad de los poderosos pudo más que la investigación y el trabajo genuino de los argentinos.
Recién bien entrado el Siglo XXI el ICTE pudo retomar sus actividades.

dp

LA QUIMERA ATOMICA DE PERON


Por Guillermo Giménez de Castro
(del Centro de Rádio Astronomia e Astrofísica Mackenzie. Universidade Presbiteriana Mackenzie, São Paulo, Brasil. Artículo publicado en revista EXACTAmente, 2004)

El lago Nahuel Huapí fue el mudo testigo de una de las historias más caricaturescas de la ciencia y política argentinas. De sus aguas esmeraldas surge la isla Huemul donde, en el mayor sigilo, un austríaco y un centenar de obreros y militares trabajaron por años para presentar al público la revelación científica más fantástica del gobierno de Juan Perón: Argentina había logrado el dominio de la energía atómica. En las próximas líneas me propongo contar la historia del mayor fraude científico producido en nuestras tierras y como éste fue origen involuntario de uno de los programas de investigación y desarrollo más importantes del país.
La mañana otoñal del sábado 24 de marzo de 1951, el presidente Juan Perón junto a Evita y un grupo de colaboradores de segundo rango, entre los que se destacaba un alemán desconocido, anunció solemnemente que la Argentina había conseguido realizar exitosamente reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica. Los rumores que ya circulaban por la prensa no le quitaron espectacularidad al anuncio. Desde un punto de vista geopolítico no podía llegar en mejor momento. Argentina entraba al selecto Club Nuclear, constituido apenas por la URSS, los EEUU y Gran Bretaña, reafirmando su independencia.

La Energía Nuclear

La combustión nuclear es la forma conocida más eficiente de generar energía. Su base teórica es la centenaria relación einsteniana: E=mc2. Existen dos tipos de reacciones que ocurren espontáneamente en el núcleo de un átomo: su división en partes menores o fisión y su unión con otros núcleos o fusión.
La diferencia entre ambas formas es más que retórica. La fisión ocurre espontáneamente a temperatura y presión ambientes cuando un núcleo es bombardeado con neutrones. Algunos núcleos atómicos tienen mayor probabilidad de fisionar que otros, por ejemplo el uranio 235 (235U). La propia fisión libera partículas que ayudan a crear nuevas fisiones. .Surge entonces el concepto de la reacción en cadena que puede mantener el proceso sostenidamente.
La fusión también es espontánea, ¡pero a temperaturas de decenas de millones de grados! Debido a este hecho es que la reacción es también llamada termonuclear. La formidable energía de las estrellas es producida en los hornos infernales alojados en su núcleo más central. La enorme ventaja de la fusión es que su materia prima es el hidrógeno, el elemento más abundante del Universo. Además, su alta tasa de conversión de materia a energía la convertiría en una fuente casi inagotable de recursos.
La utilización de la energía atómica con fines pacíficos comenzó en la década del 50. La URSS fue el primer país a tener un reactor nuclear de fisión de generación eléctrica comercial. Por el contrario la energía eléctrica a través de la fusión aún no ha salido de los laboratorios de investigación. Programas de miles de millones de dólares en los últimos 40 años no han logrado concluir nunca en un proyecto comercialmente viable. Y aún más, ni siquiera preveen cuando lo harán.


Un alemán desconocido

Ronald Richter nació en 1909 en la ciudad de Falkenau, en aquella época perteneciente a Austria y hoy en día parte de la República Checa. Estudió física en la ciudad de Praga donde se graduó en 1935. Posteriormente vagabundeó por Europa, trabajando en Alemania, Inglaterra y Francia. Estando en Londres, después de la Segunda Guerra Mundial, conoció al diseñador de aviones de caza de la Foke-Wulf, Kurt Tank. Este tuvo una actuación importante en la creación de la Fuerza Aérea Argentina y construyó el primer jet caza nacional: el IAe - Pulki. El contacto de Tank con Richter fue determinante, y así el ingeniero de aviación lo recomendó efusivamente ante Perón. Richter tenía planes de construcción de reactores nucleares de fusión. Quien poseyese esta tecnología estaría adelantado por décadas a los demás países. Perón gustó de la idea, hizo traer a Richter y después de una charla con él, sin mayores asesores que otros militares, decidió que el proyecto era viable y contaría con todo su respaldo, más un presupuesto generoso de la Nación.
Así nacía en 1948 el proyecto de construcción de un reactor a fusión en nuestro país. Su primera ubicación fue en Villa del Lago en las sierras cordobesas. Pero un incendio, que Richter atribuyó a un sabotaje, llevó a buscar un lugar más escondido. Sobrevolando el país, llegaron hasta el idílico lago entre Río Negro y Neuquén. Richter quedó alucinado con su belleza. Y allí, en el esplendor de pinos y arrayanes, buscó el lugar más escondido: una isla. Para aquel proyecto todo era aceptado, Richter era un niño mimado del presidente de la Nación que llegó a redactar una resolución (de dudosa legalidad) declarándolo mi único representante en la isla Huemul, donde ejercerá por delegación mi misma autoridad.
Richter tenía todas las características que esperamos de un genio. Sumido en largos silencios se sometía posteriormente a tempestades de actividad. Era de origen alemán lo que le daba un aura aún más científica, en Alemania había nacido A. Einstein, el paradigma de todos los científicos del siglo XX. Hablaba con convicción y hasta con claridad para el lego. A quien escuchaba su historia le explicaba pacientemente que crearía un Sol en miniatura. Utilizaba también argumentos económicos: la construcción de un reactor nuclear basado en 235U costaría varios miles de millones de dólares. Según él, su reactor a fusión sería muy barato. Y así en marzo de 1952 se hizo el pomposo anuncio que cubrió los titulares de los diarios locales. Mientras el oficialista Democracia anunciaba a cinco columnas: Sensacional Anuncio de Perón: la Argentina ha logrado el dominio de la Energía Atómica, el conservador La Nación estoicamente decía: El presidente de la Nación expuso los trabajos sobre la energía atómica.

Una fusión demasiado lejana

¿Cuál era el sustento teórico de Ronald Richter? Él creía que podría lograr la fusión a temperaturas muy inferiores a los 40 millones de grados. Pero nunca explicó el por qué de sus ideas ya que jamás publicó un trabajo científico. La realidad es que la temperatura de fusión es de 150 millones de grados, pero si conseguimos calentar un gas a 40 millones, nos aseguramos que un 1% de las partículas estarán a temperatura de fusión y así el proceso podrá autosustentarse[2].
Si bien nunca lo escribió, la técnica de calentamiento que usaba Richter (descargas eléctricas y un bombeo sónico) no conseguiría calentar un gas a más que 100.000 grados. La proporción de núcleos con energía suficiente para fusionar sería tan pequeña que jamás acontecería. Ese número, aproximadamente, sería del orden de 1/101000 . Digamos brevemente que no deben existir suficientes átomos en el Universo para que, si este estuviera a una temperatura uniforme de 100.000 grados, uno de ellos tuviera energía suficiente para quebrar la barrera repulsiva y fusionar contra otro.
Sin embargo el extravagante sabio austríaco que dilapidaba fortunas en equipos de última generación, concluyó de alguna forma que había logrado la fusión. Su evidencia eran unos contadores de partículas radiactivas Geiger que comenzaban a chillar en cuanto las descargas eléctricas eran producidas en el gas. Su segunda evidencia fue un espectro del gas ionizado. Ambas, veremos, eran falsas.

El fin de la Mentira

Aquel 24 de marzo de 1951 Perón, sin saberlo, estaba anunciando al mundo una falacia nunca confirmada, gestada en el mayor sigilo y con gran dispendio por un charlatán. La comunidad científica argentina, mientras tanto, permanecía completamente afuera de todos estos hechos. Argentina no era novata en la ciencias, baste decir que en 1947 Bernardo Houssay había recibido el Premio Nobel de Mdicina. La tradición de investigación en física tenía décadas también. Pero la Academia era mayoritariamente contrera. Por eso Perón tomó las decisiones en total aislamiento. Mientras tanto el gobierno había creado la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y en ella estaban siendo contratados científicos argentinos jóvenes, impulsivos y, principalmente, de sólida formación académica.
Los dislates de Richter comenzaron a exasperar al gobierno. Además de manías persecutorias, ordenaba destruir costosísimas construcciones por encontrar mínimos defectos. Ahora comenzaba a insinuar que el local no era adecuado y quería mudarlo al desierto. El propio Perón, que había puesto su mayor entusiasmo, tuvo que aceptar la situación y poco más de un año después del grandioso anuncio, formó una comisión asesora de 5 científicos y 20 legisladores que el 5 de septiembre de 1952 realizó la inspección a la isla. Entre otras cosas la comisión constató que los detectores Geiger estaban mal instalados y respondían a las ondas de radio generadas por los chispazos utilizados para calentar al gas. Los miembros llevaron sus propios instrumentos y estos no detectaron radiactividad alguna. Otro aspecto importante es que el mecanismo de contralor de la reacción ideado por Richter, la resonancia magnética del núcleo de Li7, no podría ocurrir a la presión ambiente en que las reacciones eran producidas según demostró en su informe[2] el Dr. Balseiro. La comisión constató por otra parte que el equipo para generar un campo magnético variable , imprescindible para lograr la resonancia , estaba desconectado.
Por otra parte, Richter, en un experimento realizado en febrero de 1951, erróneamente había interpretado que un corrimiento de las líneas espectrales era debido a un aumento de temperatura. La teoría física enseña que si la temperatura aumenta, las líneas deben ensancharse, no correrse. Un error tan trivial descalificaría hasta a un alumno de física. Aún peor, muy probablemente el corrimiento fue originado por la traba de la base que desplazaba al film fotográfico que debía registrar el espectro.
El informe lapidario de esta comisión fue respondido por Richter. Pero la comisión continuó hallando que no había elementos nuevos. Richter tuvo una chance más: una segunda comisión fue constituida, formada por otros dos científicos destacados, leyó todos los dictámenes y posteriormente se entrevistó con el genio. Su informe dio el veredicto final: Richter era un papanatas. El estado había invertido millones y había dado un apoyo político único a una quimera. A fines de noviembre de 1952, Richter era dimitido. El proyecto Huemul había concluido.



Por suerte no todo fue tirado a la basura. Los carísimos equipos de última tecnología sirvieron para equipar al Instituto de Física de Bariloche creado por el Dr. José Balseiro, y que hoy recibe su nombre. La propia existencia de la CNEA, uno de los centros de excelencia en investigación y desarrollo, se debe a este singular episodio. El programa norteamericano de fusión nuclear pacífica fue alentado también por el espectacular anuncio argentino de 1951[1].
Richter, después de tentar suerte en otros países, retornó a la Argentina. Falleció el 25 de septiembre de 1991. La singularidad del personaje motivó la creación de una ópera, Richter, de Esteban Buch y Mario Lorenzo estrenada en 2003.
Los reactores de fusión nuclear controlada son aún una promesa.

Bibliografía

[1] Mariscotti, M., 1985, El secreto Atómico de Huemul, Ed. Sudamericana-Planeta, Buenos Aires.
[2] Balseiro, J.A., 1952, Informe del Dr. José Antonio Balseiro referente a la inspección realizada en la isla Huemul en Setiembre de 1952.

dp

miércoles, 12 de diciembre de 2007

¿QUE ES LA NANOTECNOLOGIA?



La palabra "nanotecnología" es usada extensivamente para definir las ciencias y técnicas que se aplican al un nivel de nanoescala, esto es, unas medidas extremadamente pequeñas denominadas "nanos" que permiten trabajar y manipular las estructuras moleculares y sus átomos. En síntesis nos llevaría a la posibilidad de fabricar materiales y máquinas a partir del reordenamiento de átomos y moléculas. El desarrollo de esta disciplina se produce a partir de las propuestas de Richard Feynman.

La mejor definición de Nanotecnología que hemos encontrado es esta: La nanotecnologia es el estudio, diseño, creación, síntesis, manipulación y aplicación de materiales, aparatos y sistemas funcionales a través del control de la materia a nano escala, y la explotación de fenómenos y propiedades de esa nueva materia.

Cuando se manipula la materia a la escala tan minúscula de átomos y moléculas, demuestra fenómenos y propiedades totalmente nuevas. Por lo tanto, científicos utilizan la nanotecnología para crear materiales, aparatos y sistemas novedosos y poco costosos con propiedades únicas

Nos interesa, más que su concepto, lo que representa potencialmente dentro del conjunto de investigaciones y aplicaciones actuales cuyo propósito es crear nuevas estructuras y productos que tendrían un gran impacto en la industria, medicina, etc.

Esta nuevas estructuras con precisión atómica, tales como nanotubos de carbón, o pequeños instrumentos para el interior del cuerpo humano pueden introducirnos en una nueva era, tal como señala Charles Vest (ex-presidente del MIT). Los avances nanotecnológicos protagonizarían de esta forma la sociedad del conocimiento con multitud de desarrollos con una gran repercusión en su instrumentación empresarial y social.

La nanociencia está unida en gran medida desde la década de los 80 con Drexler y sus aportaciones a la "nanotecnología molecular", esto es, la construcción de nanomáquinas hechas de átomos y que son capaces de construir ellas mismas otros componentes moleculares. Desde entonces Eric Drexler, se le considera uno de los mayores visionarios sobre este tema. Ya en 1986, en su libro "Engines of creation" introdujo las promesas y peligros de la manipulación molecular. Actualmente preside el Foresight Institute.

El padre de la "nanociencia", es considerado Richard Feynman, premio Nóbel de Física, quién en 1959 propuso fabricar productos en base a un reordenamiento de átomos y moléculas. En 1959, el gran físico escribió un artículo que analizaba cómo los ordenadores trabajando con átomos individuales podrían consumir poquísima energía y conseguir velocidades asombrosas.

Existe un gran consenso en que la nanotecnología nos llevará a una segunda revolución industrial en el siglo XXI tal como anunció hace unos años Charles Vest.

Supondrá numerosos avances para muchas industrias y nuevos materiales con propiedades extraordinarias (desarrollar materiales más fuertes que el acero pero con solamente diez por ciento de su peso), nuevas aplicaciones informáticas con componentes increíblemente más rápidos o sensores moleculares capaces de detectar y destruir células cancerígenas en las partes más dedicadas del cuerpo humano como el cerebro, entre otras muchas aplicaciones.

Podemos decir que muchos progresos de la nanociencia estarán entre los grandes avances tecnológicos que cambiarán el mundo.

Fuente: http://www.euroresidentes.com/futuro/nanotecnologia

dp

CHORNÓBYL: el último genocidio del sistema comunista


Artículo escrito en el 2006. Se reenvía con motivo de recordarse en Ucrania la memoria de los “liquidadores”, todos los fallecidos a causa de las labores de extinción y salvataje.

El pasado mes de febrero fue presentado en Kyiv el libro de Mykola Karpan “Chornóbyl. La venganza del átomo pacífico”, producto de años de investigación del autor. La responsabilidad del personal de la planta atómica en el cuarto bloque, el 26 de abril de 1986 es uno de los “mitos” según afirma Mykola Karpan en la ocasión. Con Chornóbyl se asocian también mitos sobre la seguridad en reactores del tipo similares, sobre la verdad del juicio que se siguió a los directores de la planta y sobre las causas de la explosión del reactor. A la desmitificación de cada uno de esos mitos están dedicados los distintos capítulos de la obra.

M. Karpan es ingeniero en física, trabajó en Siberia en complejos nucleares defensivos; en Chornóbyl (hasta la explosión, en la sección de seguridad nuclear, luego como segundo del ingeniero principal de tecnología y seguridad); fue luego segundo del director del centro tecnológico-científico nuclear de la URSS; experto en la comisión parlamentaria creada a raíz de la catástrofe de Chornóbyl. En las primeras horas luego de la explosión del reactor, fue iniciador y ejecutor directo del análisis del estado del bloque energético destruido, imprescindible para la adopción de decisiones para la liquidación de los efectos de la explosión y la proyección de la evolución futura de la situación. Luego de la explosión del cuarto reactor y vinculado a su participación en la verificación de los otros tres reactores, junto a otros colegas siguió viviendo en la ciudad de Prypiat hasta el 4 de mayo, ubicada a dos kilómetros de la planta (el personal operativo de la misma fue evacuado el 29 de abril dos días después de evacuada la población).

De acuerdo a la investigación publicada recientemente y difundida por la agencia noticiosa UNIAN, las verdaderas causas y los verdaderos culpables de la catástrofe de Chornóbyl eran conocidos ya en julio de 1986.

En el libro se publica el protocolo de la reunión del buró político del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética del 3 de julio de ese año, caratulado “secreto total”, donde consta que los partícipes de la misma, presidida por el entonces secretario general del CC del PCUS, Mykhail Gorbachov y en base al resultado de declaraciones de científicos y funcionarios, concluyeron que la causa principal de la catástrofe se debió a fallas del reactor, en particular su propensión a la “aceleración”, que según puntualizó el entonces presidente de la Academia de Ciencias de la URSS, O. Aleksandrov, “es un error del responsable científico y constructor del reactor”. Los participantes de la reunión puntualizaron que los operadores no fueron informados de todas las consecuencias que podrían derivarse ante la manifestación de la característica ya apuntada.

Asimismo, se acordó que el reactor no respondía a los actuales parámetros de seguridad, sus sistemas de protección resultaron “ineficientes” y que “la seguridad del reactor debe asegurarla la física y no las medidas operativas”.

Constan las palabras de M. Gorbachov: “fue puesto en marcha un reactor sin terminar”, y a la vez, “tuvo lugar un infundado abandono del análisis teórico en lo que atañe a la seguridad del reactor”. El por entonces primer ministro de la URSS Mykola Ryzhkov expresó en la reunión, que “la avería fue una consecuencia inevitable de la suma de fallas de la política nacional en el manejo de la energía atómica”.

A pesar de estas conclusiones, el 20 de julio de 1986 fue difundido un comunicado del Politburó del CC PCUS, en el que toda la responsabilidad de lo acontecido fue puesta en el personal de la planta, a quienes acusaron de infringir normas operativas de funcionamiento del reactor.

El personal de la planta continúa bajo la presión de la injusticia. En 1986 los operadores tenían a su cargo un reactor sin los elementos técnicos de control necesarios, por cuanto los proyectistas no les proveyeron ni siquiera de los controles de reserva radioactiva, parámetro que es un elemento fundamental para la seguridad.

Hasta hoy se mantienen y difunden otros mitos conexos, vinculados al aprovechamiento de la energía atómica, que se explicitan en otros capítulos del libro, particularmente sobre la supuesta normalidad en la planta de Chornóbyl y en toda la energética atómica en general.

El 26 de abril se cumplieron 20 años de la catástrofe de la central atómica de Chornóbyl. Desde un principio, a la par de elementales acciones de seguridad y extinción de los incendios, las autoridades tendieron un telón de seguridad y silencio, muy de acuerdo a los cánones soviéticos. De no ser que los vientos llevaron la nube radioactiva, a países de Occidente pasando por Belarus, recién entonces se activó la alarma internacional.

La jerarquía partidaria, habiendo puesto a buen recaudo sus familias, no hesitó en silenciar la gravedad del hecho a la población y con el grave peligro de la lluvia radioactiva, en particular sobre la población infantil, desarrolló con toda pompa el tradicional desfile del 1° de mayo en las principales ciudades y en la misma Kyiv, a 100 kilómetros del epicentro de la explosión.

A partir de allí todas las acciones terminaron siendo bastante conocidas en razón de la tremenda trascendencia del hecho, pero de cualquier manera, la verdad fue manipulada o ajustada a la conveniencia del régimen.

Así como lo manifiesta Karpan en su libro, también en occidente, los centros dirigentes de la diáspora Ucrania, a través de distintos trascendidos, ya disponían de una visión muy cercana a la certeza que se ocultó durante años en la cúpula del CC del PC de la Unión Soviética. Con el fin de encontrar culpables se instruyó un juicio a varios directivos de la planta de Chornóbyl, el principal responsable de la construcción Victor Briukhanov fue sentenciado a diez años de cárcel. En noviembre de 1989 el “Washington Times” logró entrevistarlo en su lugar de detención y la síntesis de su exposición concluyó en que la burocracia soviética era la única responsable de la tragedia. Como apoyo a esa afirmación indicó que distintos elementos considerados muy importantes para los sistemas de seguridad no fueron provistos y se le dio a entender en su momento, que si reiteraba los reclamos, peligraba su estabilidad laboral: “Una persona no puede hacer variar el sistema laboral instaurado en la URSS y no se puede culpar a quienes pasamos a ser esclavos del sistema”.

Condenados los “culpables”, el sistema se ocupó a su vez en todos los ámbitos de relativizar la gravedad de los efectos de la radiación. Por caso, el mencionado Aleksandrov con la autoridad que le confería su alto cargo calificaba de “sicosis” y “radiofobia” las informaciones sobre los efectos que iban surgiendo en todos los seres vivos afectados o al menos las trataba de “somatizaciones”.

La diversidad de versiones “fidedignas” se fueron fundiendo entre si y se concluye en que la causa central, la responsabilidad primigenia, deriva en una entelequia donde se presentan como válidos los argumentos prefabricadas por el régimen. Lo dramático del tema es que a su vez, aún desde sectores y organismos oficiales ucranios sean avaladas versiones imbuidas de la terminología y espíritu creados por el sistema que condujo a la mayor tragedia nuclear de la humanidad.

La verdad afecta a muchos intereses encubiertos, internos y externos, pero no difíciles de identificar: mayormente son los mismos que también relativizan lo que significó el genocidio del Holodomor (el hambre artificial) en los años 1932-33, con la tremenda cifra de entre siete a diez millones de víctimas inocentes.

Trabajos documentados, como el realizado por el ing. Karpan presentan el tema en su justo término: está ante todo, la atención a los miles de víctimas que siguen padeciendo las tremendas consecuencias; dar solución definitiva en lo que hace a la seguridad del reactor averiado; y a su vez, ponen en verdadera dimensión la responsabilidad criminal de quienes condujeron al desastre.

Irónicamente, la cúpula dirigente del partido Comunista de la URSS, únicos responsables de la tragedia y del sistema que prohijó la misma, siguen con vida y gozando de respeto y predicamento en el mundo democrático.

Autor: Alejandro Cham

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jueves, 6 de diciembre de 2007

JULIO POPPER


Historias de crueldades humanas

Julio Popper nació en 1857 en Bucarest, Rumania, hijo de Naftalí Popper - rector de un colegio judío- y Peppi (Perla), también judía. Su familia procedía de Polonia. A los 17 años dejó la casa paterna para estudiar en París, en la Universidad Politécnica, en la Escuela Nacional de Puentes y Rutas, donde se graduó como Ingeniero en Minas. Manejó varios idiomas: rumano, griego, yidish, francés, alemán, latín y un perfecto castellano.
Una parte de su historia la cuenta la película chilena Tierra del Fuego protagonizada por el actor cubano Jorge Perugorría, en la que se le presenta como ortodoxo rumano y no como judío con el nombre de Julius Popper, enviado de la Reina de Rumania.
Popper no era un aventurero, en el sentido llano de la palabra: era un hombre de amplia cultura, que seducía con sus conocimientos; que creía en los grandes proyectos, aunque se hartara rápidamente de ellos; sabía manejar el poder.

Emigración hacia América del Sur

En 1885 llegó a la Argentina, producto de una fiebre de oro que se produjo en la provincia de Tierra del Fuego. Durante su viaje se encargó de poner nombres (topónimos) a los lugares, ríos, y accidentes geográficos que iba encontrando, y registrándolos en sus mapas (un ejemplo que aún hoy tiene vigencia es el de Mar Argentino).
Con apenas 28 años se trasladó al sur, y después de constatar la existencia de oro en la zona, obtuvo la concesión para su explotación de un paraje, llamado El Páramo. Con los primeros éxitos, formo una población, construyo caminos y hasta creo un ejército particular.
Popper tenía la visión de crear un pueblo, cerca de donde hoy se encuentra la ciudad de Río Grande. Este poblado iba a constituir el puerto de entrada hacia la Antártida en 1890, con todos los servicios que debía tener un puerto. De este proyecto Popper escribió y editó seis ejemplares, numerados y firmados por él, de los cuales el Museo del Fin del Mundo de Tierra del fuego posee el número dos.
La primera excursión de reconocimiento realizada por Popper, tuvo lugar entre marzo y mayo de 1886. Recorrió el trayecto que va desde Cabo Vírgenes hasta Punta Arenas. En octubre de 1886, pisó por primera vez Tierra del Fuego.
Lo que Popper vio en estos viajes estaba muy lejos de ser “El Dorado” o “La Ciudad de los Césares” del mito. Sólo en las playas de Punta Arenas encontró, en muy escasa cantidad, algo de arenas auríferas.
Sin embargo, de regreso en Buenos Aires, en 1887, dio una conferencia que entusiasmó tanto a los presentes que de ella salió como resultado la fundación de la Compañía Anónima Lavaderos de Oro del Sur y, en la primavera de 1887, Julio Popper regresa a Tierra del Fuego con los papeles que lo habilitaban para explotar los yacimientos de arenas auríferas que pudiera encontrar.

Genocidio Ona

Julio Popper llevó a cabo la más brutal cacería de onas de la historia. Se entretenía en cazar Onas, pueblo originario, con escopetas y fusiles, fotografiándose con las "piezas cobradas". Capataces y peones ingleses, escoceses, irlandeses e italianos, fueron los `cazadores de indios´ que como Mac Lennan o `chancho colorado´, pusieron el precio de una libra por testículos y senos, y media libra por cada oreja de niño. Después Menéndez Behety, estanciero patagónico, utilizó el mismo sistema de exterminio con los tehuelches.
Otro testimonio referido a los aborígenes que ahogaron entre la marea y los fusiles en Cabo Peña dice: "Esos los hizo matar Chancho Colorado, Mc Lennan el verdadero nombre, administrador de los Menéndez". Otros de "los matadores los voy a nombrar: uno era José Díaz, algo de portugués por ahí. Otro se llamaba Kovasich, yugoeslavo. Alberto Niword, era otro, son tres, Sam Ishlop y Stewart, algo de malvinero por ahí. Que yo sé, que más o menos que los conozco por mi mamá que los nombró a todos... y hay varios más que yo no me acuerdo" (Federico Echelaite o Echeline, de madre Ona y padre noruego, falleció en 1980 a la edad de 75 años; transcrito de la película "Los Onas, vida y muerte en Tierra del Fuego", A. Montes, A. Chapman y J. Prelorán).
De los 4.000 onas de 1880 apenas quedaban 500 hacia 1905. Para entonces el genocidio casi había cesado. Los pocos que quedaron luego sucumbieron por las enfermedades introducidas. Nunca la justicia presentó cargos contra Popper.



Monedas y Estampillas Popper

Para mantener su organización acuñó monedas de oro de un gramo y 5 gramos. En un principio, esta acuñación fue realizada en sus propios talleres, de manera casi artesanal. Pero debido a sus contactos, consiguió que la Casa de Moneda de la Nación acuñase 200 piezas de 5 gramos y 1000 piezas de 1 gramo, lo que en cierto modo legalizaba su circulación. La situación fue insólita, ya que en la Argentina, en esa época, en todo el territorio, regía el Peso Moneda Nacional, pero en Tierra del Fuego, el "Popper". Algunos explican esta emisión por las dificultades que se originaban en la gran distancia e incomunicación que tenía la Isla, lo que creaba la necesidad de un circulante.
Además de las monedas, emitió estampillas de 0,10 centavos, lo que le causó un juicio por parte del Estado.
En 1891, Popper patenta en la Argentina y varios países del mundo, su "cosechadora de oro", que según él, podía lavar 75 toneladas de arena por día, extrayendo 99,6 del oro que contiene.
Julio Popper murió en 1893, en Buenos Aires, con tan solo 36 años, en circunstancias más que misteriosas.
Hoy en día, las monedas "popper" tienen un gran valor numismático.

Fuente: Wikipedia

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miércoles, 5 de diciembre de 2007

Naufragio del cazatorpedero “Rosales”


“Las presiones políticas lograron acallar los hechos debido a que el comandante Funes era sobrino de la esposa del presidente Julio Argentino Roca.”

El 7 de julio de 1892 zarparon del río de la Plata los cruceros argentinos “Almirante Brown” y “25 de mayo” y el cazatorpedero “Rosales”, invitados por el gobierno español al puerto de Palos para la conmemoración de los cuatrocientos años de su llegada a América.
El cazatorpedero era una pequeña nave de apenas 550 toneladas de desplazamiento, diseñado para navegación fluvial o costera. Poco antes del viaje había sufrido una colisión con una nave mercante y la reparación no había sido aún concluida cuando zarpó al viejo mundo.
Navegaba al mando del capitán de fragata Leopoldo Funes y la tripulación la formaban ochenta hombres, en su mayoría inmigrantes italianos y campesinos reclutados que carecían de experiencia, hasta el punto que algunos, por primera vez, veían el mar.
Al día siguiente de abandonar Buenos Aires se desató un viento huracanado y una fuerte tormenta que levantó olas que alcanzaban a los nueve metros de altura y barrían la cubierta del pequeño buque y las fuertes sacudidas le abrieron una brecha en el casco, desprendiendo varias planchas a causa del trabajo aún inconcluso.
Los dos cruceros que le acompañaban se habían perdido en el horizonte y se encontrarían luchando con el temporal, mientras el “Rosales” había quedado solitario, librado a su propia suerte y sin posibilidad de pedir auxilio.
El comodoro de la formación, al no recibir respuesta de las señales luminosas transmitidas, dio por sentado que el cazatorpedero había buscado refugio en la costa y continuó viaje.

Insuficiente cantidad de botes

El naufragio era inminente, las bombas de achique era incapaces de expulsar el agua que lo inundaba, por lo que el comandante tomó la decisión de abandonar el buque.
Los botes salvavidas con que contaba el “Rosales” eran insuficientes para salvar a toda la tripulación; más aún, no tenían capacidad para rescatar ni a la mitad.
El comandante ordenó embarcar a los contramaestres y a los suboficiales en los botes disponibles y en su lancha acomodó a los oficiales, a los ingenieros, a dos marineros y él mismo, veinticuatro náufragos en total.
El resto quedó librado a su suerte. De los contramaestres y suboficiales no se supo más, pues solamente llegó a la costa uruguaya la lancha del comandante.
Al acercarse esta a un lugar donde avistaron un faro, chocó violentamente contra las rocas y se volcó, logrando sobrevivir solamente diecinueve. Entre los muertos estaba el alférez Miguel Giralt.
La situación vivida comenzó a crear muchas dudas en la opinión pública, pues no parecía lógico que se hubiesen salvado todos los oficiales y la tripulación quedara abandonada a su suerte, pero inicialmente las presiones políticas lograron acallar los hechos debido a que el comandante Funes era sobrino de la esposa del Presidente de la República Julio Argentino Roca, el segundo comandante era hijo de un diputado y sobrino del ministro de Guerra y Marina y otro de los oficiales sobrevivientes era hijo del jefe de la policía.

Confesión de Batagglia

Los rumores y una protesta de la embajada de Italia obligaron a la detención de los sobrevivientes y el fogonero, Francesco Batagglia, destapó la olla.
De acuerdo a su versión, antes de abandonar la nave, un contramaestre había sido designado para encerrar al resto de la tripulación en una bodega, la cual clamaba desesperadamente sobre la cubierta para que no los dejaran abandonados, mientras eran rechazados por los oficiales, revólver en mano. Una vez cumplida la macabra misión, el contramaestre fue asesinado de un balazo por un oficial.
En la lancha en que se había salvado Batagglia estaba también el alférez Giralt, quien tuvo una violenta discusión con el comandante por su actitud, amenazándolo con declarar la verdad, por lo que al tocar tierra habría recibido un balazo del jefe, acallándolo así.
Fue nombrado fiscal para investigar los hechos el contralmirante Antonio Pérez, quien sufrió toda clase de presiones de parte de los poderosos apoderados de los inculpados y cuando se aprestaba a dictar sentencia contra el comandante del “Rosales” al día siguiente, sobreseyendo al resto de los oficiales, repentinamente renunció “por razones de salud”.
Fue reemplazado por el capitán de navío Jorge Lowry, que gozaba de fama de incorruptible y recto, quien pidió la pena de muerte para el comandante del buque por pérdida de su buque y culpabilidad criminal por abandono voluntario y criminal de su tripulación, diez años de prisión para el segundo comandante, diez años para otro oficial, seis para el resto de los náufragos y una menor para Batagglia por haber contribuido al esclarecimiento de los hechos, terminando su dictamen con la sospecha que Funes había asesinado al alférez Giralt al llegar a tierra.
A pesar de las evidencias, el tribunal militar optó por desechar la pena de muerte para el comandante y la prisión y degradación para el resto de los oficiales, quedando como único castigo recibido por el primero el de inhabilitación por un año “por impericia en la navegación”.

Autor: Germán Bravo V. Historiador
Publicado en: http://www.elsur.cl/edicion_hoy/secciones

La película

En 1984 se filma la película "La Rosales", del director Daniel Lipszic y con la actuación de Héctor Alterio, Ricardo Darín, Ulises Dumont, Alicia Bruzzo y Oscar Martínez. Duración: 77 minutos. Argentina.
En este artículo publicamos el afiche de esta filmación.

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