domingo, 25 de noviembre de 2007

LA HISTORICA NEUTRALIDAD ARGENTINA

Durante los cuatro años que duró la Primera Guerra Mundial, la Argentina mantuvo su postura neutral al conflicto. Yrigoyen tuvo que soportar presiones internas y externas -fundamentalmente de los Estados Unidos-para revertir esta decisión de gobierno. Esta actitud de no participar tampoco se modificó cuando Alemania hundió dos buques argentinos. En esa oportunidad, exigió el desagravio de la bandera argentina y un resarcimiento económico.



La Primera Guerra Mundial se desarrolló entre 1914 y 1918. De un lado se ubicaron los imperios centrales alemán y austro-húngaro. Y, del otro, los aliados integrados por Francia, Inglaterra y Rusia. En 1915, Italia se sumó a este bando.

Dos años después, los imperios centrales recibieron el apoyo de Bulgaria y Turquía, mientras que los aliados sufrieron la baja de Rusia a raíz de la Revolución Comunista. Rumania tuvo a su cargo la defensa del frente oriental de los aliados.

La Gran Guerra había estallado el mismo año en que murió el presidente argentino Roque Saénz Peña. Su sucesor, el vicepresidente Victorino de la Plaza mantuvo la neutralidad. Dos años después, cuando fue elegido como presidente, Hipólito Yrigoyen,Alemania ya había comenzado la guerra submarina que provocó el ingreso de Estados Unidos en los enfrentamientos. Fundamentalmente por una razón: en el hundimiento de algunos barcos habían muerto ciudadanos estadounidenses. Yrigoyen tuvo que soportar fuertes presiones internas para mantener la neutralidad. Tanto la Cámara de Senadores como la de Diputados se expidieron en favor de la ruptura contra los imperios centrales. Esa misma postura adoptaron, el presidente del Comité Nacional de la UCR,Rogelio Araya, el embajador en Washington, Rómulo Naón, y el ministro argentino en París, Marcelo T. de Alvear. Incluso Naón presentó su renuncia indeclinable a fines de 1918 en desacuerdo con la decisión de no intervenir.

A esto debe sumarse la presión de los gobiernos aliados de Gran Bretaña y Francia para que el gobierno argentino abandonara su postura. Tambien el presidente norteamericano Woodrow Wilson en una circular dirigida a los países neutrales americanos, reclama la declaración conjunta de guerra al imperio alemán.

Según algunos periódicos, como método de persuasión, a esta nota se le sumaba la amenaza de negar créditos a quienes no manifestaran su adhesión a la política exterior norteamericana. Aunque esos rumores circulaban,fue Argentina la que concedió a Francia, a comienzos de 1918, un préstamo por 100 millones de pesos oro para que pudiese adquirir productos argentinos.

Por los mismos días en que Estados Unidos declaró la guerra, dos buques argentinos fueron hundidos por las fuerzas alemanas. Frente al ataque, Yrigoyen decidió mantener la neutralidad. Pero el gobierno argentino expresó formalmente sus protestas a Alemania: exigió el desagravio del pabellón nacional y una reparación económica por el hundimiento del buque "Monte Protegido" que trasladaba lino a Rotterdam. La misma actitud adoptó con el hundimiento de "Foro" que transportaba lanas, carnes, grasas y cueros a Génova.

El gobierno imperial aceptó los reclamos argentinos por el hundimiento del "Monte Protegido". Sin embargo, se negó a seguir el mismo procedimiento con el caso del "Foro" por considerar que los productos transportados eran "contrabando de guerra". Yrigoyen insistió. Y destacó que los productos alimenticios eran un rubro fundamental del comercio exterior argentino, y que no podían ser considerados "contrabando de guerra" aunque se vendieran a países beligerantes.

Alemania aceptó las exigencias. Y, ya concluida la guerra, en 1921, en el acorazado alemán "Hannover" se realizó el desagravio a la bandera argentina en presencia del secretario de Estado germano von Simons, y del ministro argentino en ese país, Luis Molina.

Las presiones alemanas sobre el gobierno argentino para acelerar la declaración de guerra y así impedir el abastecimiento de productos primarios a los aliados, quedaron evidenciadas en los telegramas del representante alemán en Buenos Aires, el conde Karlo von Luxburg.

En 1917, cuando fueron interceptados por la diplomacia inglesa, se supo que Luxburg le sugería al Imperio, el hundimiento de los barcos argentinos sin dejar rastros.rigoyen decidió expulsar al embajador solicitando que se entregaran los pasaportes al conde Luxburg y así lo comunicó a Berlín. El gobierno imperial alemán desautorizó a su representante. Y, asegurando que tenía las facultades mentales alteradas, fue internado en el Hospital Alemán. Luego volvió a su país en secreto.

La actitud pacífica del gobierno argentino se convirtió en un símbolo que el mismo Yrigoyen resaltó en el decreto del 13 de noviembre de 1918. Ese día fue declarado feriado nacional para dar la bienvenida a la paz mundial. Terminaba la Gran Guerra.

El presidente argentino no sólo sobrellevó las presiones norteamericanas y mantuvo la neutralidad. En 1919, ya finalizados los enfrentamientos, siguió pronunciándose contra el imperialismo estadounidense. En esa oportunidad, invitó a saludar la bandera dominicana. Lo que ocurría es que, desde 1907, los Estados Unidos controlaban a la República Dominicana, con la presencia de sus tropas en Santo Domingo.

Incluso, cuando murió en Montevideo el poeta mexicano Amado Nervo -por entonces representante diplomático ante los gobiernos de Argentina y Uruguay-, Yrigoyen reforzó su gesto de solidaridad con el país centroamericano. Ordenó al comandante del barco de guerra argentino "9 de Julio" -escolta de los restos del escritor hasta Veracruz- que homenajeara la soberanía dominicana en el puerto de Santo Domingo.

La neutralidad argentina nunca había sido pasiva. Un dato que lo evidencia es que, cuando Estados Unidos declaró la guerra a los alemanes, Yrigoyen intentó reunir un Congreso jurídico de Neutrales. Pero la convocatoria no tuvo éxito porque sólo México respondió favorablemente.

La postura del primer mandatario no sólo era pacifista. Consideraba inmoral que los países latinoamericanos se involucraran en una guerra cuando necesitaban los recursos para construir caminos y escuelas. A su vez, entendía que, si estas naciones se involucraban en el conflicto mundial sólo por acceder a un capricho norteamericano, en adelante carecerían de soberanía. En su opinión, las potencias decidirían por ellos sin consultarlos como lo hacían con los pueblos africanos.

La firmeza de Yrigoyen sobre el mantenimiento de la neutralidad fue registrada por el propio embajador norteamericano Frederic Stimson. Según uno de sus escritos, Yrigoyen le expresó lo siguiente: "Han llegado ustedes al término de un camino que mi país tan sólo está iniciando. Han visto como Alemania echaba a pique sus barcos, uno tras otro; como destruía a centenares de vidas norteamericanas. Argentinos, ni una.

También protestó contra Stimson en 1917 porque una escuadra norteamericana pretendía ingresar por la fuerza en el Río de la Plata. Frente a esto, el gobierno de Washington solicitó que sus barcos de guerra pudieran ingresar como visita de cortesía. El Presidente envió la solicitud al Senado que, finalmente, dio su consentimiento.

Los Estados Unidos no se pronunciaron ante la actitud del "9 de Julio" en Santo Domingo en 1919. Incluso, el presidente Wilson envió a comienzos de 1921 a Buenos Aires al secretario de Relaciones Exteriores Colby con una instrucción: invitar a Yrigoyen para que visitara Norteamérica. Esto nunca se concretó. Con esa actitud, el gobierno norteamericano pretendía demostrar que las relaciones con Argentina eran cordiales a pesar de la neutralidad.

Fuente: http://www.clarin.com/diario/especiales/yrigoyen/guerra/neutral.htm
yrigoyen@clarin.com.ar

dp

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido Daniel, que esta sea una de las primeras de felicitación. Excelente artículo. Contigo, Luna debe empezar a temer su egemonía en ese campo.

Es evidente que la neutralidad ha sido una política argentina desde hace tiempo; por lo menos durante el siglo veinte. Es impresionante la valentia - cojones - de esos presidentes argentinos ante ingentes presiones.

Tu enfoque brinda una interesante faceta sobre la historia del Cono Sur. Lo único que lamento es no tenerte aqui en Panamá. Nuestra historia es escandalosamente deficiente. Pareciera ser que antes de la separación con Colombia - 1903 - no estuviesemos en el mapa.

Fíjate que ni siquiera con un hecho tan reciente como la intervención norteamericana en - 1989 - todavía se este discutiendo el número de muertos que acaeció en esa fecha. Unos aseguran que "más de 5000" y otros alrededor de 200. Según mi vivencia la realidad está muy cerca de esos 200. Yo diría que unos 300, tomando en cuenta los asesinatos por disputas privadas (oportunistas saldando cuentas personales) y entre los saqueadores locales a los comercios.

Te cuento que yo hice una encuesta privada entre mis conocidos, empleados, familiares, vecinos etc. y de unos treinta a quien les pregunté uno solo mencionó un familiar que murió en un lugar donde se enfrentaron a tiros con la tropa gringa. Nadie más me pudo indicar que conocía de muertos. Esto es más insólito cuando toda la acción se desarrolló en la ciudad y alrededores. Es extraño, pero asi es.

Asi que, mi querido Daniel, ¿porqué no tocas algo de Panamá? Con tu admirable habilidad estoy seguro que encontrarás un rastro argentino en este asunto. Quizas con J D Perón, quén vivió en Panamá y conoció a su segunda mujer aca. También habían militares argentinos que tras las sombras asesoraban a Noriega. En fin, quizas hubo muchos con mejor papel.

En todo caso, si decides emprender algo de esto, hasta me ofrecería como corresponsal tuyo en estos parajes.

Nuevamente felicitaciones por tu último tema.

Giovanni Stagnaro, Ciudad de Panamá

Anónimo dijo...

hi, new to the site, thanks.

Anónimo dijo...

Al leer la nota recordé la foto que perpetuó la violencia desatada contra Yrigoyen despues del 6 de septiembre 1930 cuando son arrojadas sus pertenencias desde la ventana de su departamento hacia la calle.
Myrtha Schalom
La memoria es un viaje de ida con espejo retrovisor